Crónicas Literarias

Reseña: Endémico, de Ángela Pinaud


Dicen que sabes que has leído buen Terror, cuando se aloja en tu mente y se niega a irse. Cuentan que el verdadero miedo busca ahí su residencia, para luego entrar en tus sueños. La autora Ángela Pinaud lo hizo, escribió una historia capaz de agarrarse a la piel del lector. Nos enseña el auténtico horror y lo mejor de todo, no le hizo falta ir a Maine o cualquier lugar lejano. Ella supo ubicarlo aquí, en algún pueblo perdido de las montañas. Me gusta cuando esos gritos quedan tan cercanos. Nos recuerda que el verdadero horror no pierde fuerza ni credibilidad porque sus protagonistas lleven nombres españoles.

Nos adentra en una historia paranormal de esas que no se controlan cuyo Terror a veces no lo ves, pero lo sientes. Esa sombra, ese aliento sobre la nuca y al darte la vuelta no hay nada. Un pueblo de la España rural en el cual años atrás hubo sucesos extraños. Como si una maldición lo persiguiera. Una mina que sepulta en vida a parte de sus mineros. Un vertido tóxico en sus aguas que mata a varios habitantes. Una biblioteca derrumbada y un niño que asesina a sus padres. Ahora en la actualidad, Gael, un exorcista que no quemó sus propios demonios interiores, y una joven periodista intentarán descubrir que hay de verdad en unas resurrecciones que levantan tierra en el cementerio cuyo origen parece nacer de las páginas escritas en el propio Necronomicón; ese grimorio maldito al que Lovecraft dedicó gran parte de su literatura.

Magníficamente bien narrado, soberbia su escritura, ¿qué es ficción si no una fabricación hermosa? No podemos evitar creer en esta narrativa porque sentimos cierta autenticidad. Nos hace estremecer de angustia mientras vamos leyendo. Por muy inverosímil que parezca, nos lo creemos. ¿Será este el motivo que nos hará vivir los eventos paranormales como auténticos? ¿Sentiremos que el Mal se encuentra en nuestro mundo? Casi podemos extender la mano y tocarlo. Y eso amigos lectores, es la diferencia de leer Terror, a leer Buen Terror. Ángela Pinaud es muy buena escritora, entiende que es complicado asustar al lector con algo que puede no existir, pero, ¿y si te equivocas? Ángela juega con esa incertidumbre y sabe que siempre está ahí, incluso en aquellos que insisten en que no creen en tales cosas. Solo a medianoche, cuando el viento aulle fuera, las tablas del piso chirríen y las sombras sean particularmente densas, en ese caso da igual: todos temblamos. Ella entra en el mundo de Lovecraft y lo hace suyo. Lo entiende y con ello lograra salvar su propio lugar creado. ¿Qué tiene que ver la pintura La Muerte Roja, pintada por Clark Ashton Smith? Tatuajes antiguos que siguen sangrando, ensalmos perdidos en las noches de los tiempos, símbolos arcanos, un libro vinculado con los demonios, una sombra que se arrastra introduciéndose dentro de una alcantarilla, túneles, gusanos, lamentos, gritos y si esto no fuera suficiente otro misterio olvidado en una isla del mar Egeo…

Ángela Pinaud conoce nuestros temores, no ignora que pagaríamos cualquier precio por la inmortalidad. Sin ninguna duda, aplaudo este libro de Terror, por bien escrito, pero sobre todo, por cumplir con el primer mandamiento de todo libro de este género.

Dar miedo.

¿Por qué?

Nacida del amor a la lectura constante, en Crónicas Literarias – Desde New York, trataremos de dar a conocer al público libros y cómics interesantes que pasan por nuestras manos.