Reseña: La Saga de McDonald
Un volumen dedicado por completo al antepasado del Pato Donald, creado por Marco Mac Paperin, eso es lo que promueve este genial volumen denominado La saga de McDonald. ¡El más puro defensor de las playas de Caledonia de las incursiones vikingas! Creo que toda la saga de McDonald está contenida este Disney Limite Edition en formato TPB que publica Panini Cómics. Cantidad de historias entretenidas aunque mis favoritas no dejan de ser El asado salvador y Amor a la vikinga, donde el humor es extraordinario, así como Más potente que la espada, donde el sutil toque cómico-sarcástico sobre el reto de dibujo que engancha a todos tiene un aire terriblemente surrealista que me hizo soltar más de una carcajada.
Donald y el pequeño Crack es la primera aventura del pato medieval, escrita por Gaudenzio Capelli. Dos historias inéditas en bastantes lugares hasta verse publicada aquí. Por supuesto, con las grandes ilustraciones de Marco Rota. Y es que lo que comenzó como una especie de parodia de Astérix y Obélix, la saga de Mac Donald y el pequeño Crack, no es otra cosa que una deliciosa sucesión de historias que permite, entre otras cosas, observar la evolución del estilo de dibujo de Marco Rota, pero también de su estilo de guion. Para que lo sepáis, varias décadas transcurren entre la primera y la última historia incluida aquí, pero incluso releyéndolas muchos años después de la primera lectura (pues algunas de aquí recuerdo haber leído), siguen siendo historias verdaderamente maravillosas. El pequeño Crack se caracteriza, en efecto, como Obélix, o casi, y con el tiempo, incluso la pequeña guarnición del Castillo de Malcott adquiere sus propias características, como los habitantes de la aldea gala. Solo Mac Donald se diferencia significativamente de Astérix: no solo comparte la desgracia del Pato Donald y su novia Daisy, sino también cierta ingenuidad del pato más irascible de Patolandia.
Además nunca una portada ha sido más brillante y emblemática —en una palabra, más bella— en una serie así: una espléndida ilustración de un espléndido ilustrador, Marco Rota, quien, sin embargo, a lo largo de todo el serial se consagra como un artista talentoso, un escritor inspirado y, sobre todo, un excelente humorista.
En lugar de resumir los puntos más destacados de los relatos, ya que se trata en última instancia de un único ciclo, resulta útil esbozar algunas líneas generales: primero, insisto, el modelo astérixiano, que comienza con el inefable Pequeño Crack (álter ego de Obélix) que, rige el destino del ciclo casi tanto como el protagonista, el antepasado del Pato Donald, conocido como Mac Donald. Imponente, imparable, generoso, susceptible y menos tonto de lo que su tamaño sugeriría, Pequeño Crack es el destinatario del primer relato y con él se encuentra la escasa guarnición del Castillo de Malcot, entre la que destaca (por así decirlo) el microscópico Gran Alarido (más tarde Gran Angus), quien asume un papel fundamental como contraparte de Pequeño Crack en la historia Problemas Fiscales (una historia inédita hasta ahora en español y publicada por primera vez en Topolino hace unos años).
En definitiva, mis aplausos a Panini Cómics y SD por la decisión de traernos La saga de McDonald entre sus joyitas Disney, sin descuidos, errores ni fallos de ningún tipo, donde se nota la evolución de un gran autor y de su estilo donde se ve como pasa a ser de notable a decididamente interesante, desde el primer relato hasta el final. La relación con los enemigos, los vikingos, y las citas explícitas puestas en boca de Pequeño Crack son uno de los momentos más disfrutones de este cómic. Y el comandante McDonald, un personaje verdaderamente espléndido, totalmente al estilo del Pato Donald pero con un toque diferente, un soldado desorganizado pero con aires de comandante en jefe; vivaz, indomable, temeroso, catastrófico, melodramático, vanidoso, siempre inferior a los acontecimientos. Gráficamente, una maravillosa transformación del conocido Pato Donald en un auténtico escocés, que, sin embargo, conserva inconfundiblemente el aura catastrófica de su descendiente.
Joyita muy disfrutable.