Crónicas Literarias

Reseña: Preventorio, de Carlos Samper Revuelta


No hay nada como la terrible realidad para construir Terror. Preventorio, fue un hospital antituberculoso ubicado en la ciudad de Aigües en Alicante. Lugar lúgubre y aterrador con una de esas leyendas que atraviesan el tiempo. La gente comenta sobre una dama blanca, los parapsicólogos sobre extrañas psicofonías; es difícil no sentir empatía en el recuerdo del dolor que todavía podemos encontrar allí. Y aprovechando la oscuridad de la noche, acompañados por la luz de la luna, Jorge, Cristina, César y Paula se introducen en el interior del Preventorio en busca de sensaciones fuertes. Una de las protagonistas es especial. Puede ver el velo que separa los vivos de los muertos. Dentro de ese ambiente tétrico nos quedaremos con la imagen de una silla de ruedas cara a la pared tapada por una sábana sanguinolenta. Pero, ¿de dónde sale? De la otra historia, la de Pedro y Ana, de cuando ese hospital estaba activo, entre 1951 y 1952, en esta narración ficticia. Crematorios, túneles buscando cualquier escapatoria, la sala de cadáveres, aquel misterioso enfermo al que llaman “El Sonrisas”, ambas historias de pasado y presente se convertirán en una sola…

Los restos del pasado andan dispersos. Nuestros cuatro jóvenes protagonistas se encontrarán con sillas de ruedas, mesas con correas, bisturís…, aparatos abandonados, pero todavía contienen sufrimiento. Ellos lo sentirán, lo tocarán, lo respirarán. Escucharán gritos de impotencia. Chillidos que nos aterran porque alguna vez fueron reales. Y no es difícil pensar que, si hubiéramos estado allí internos, podrían ser nuestros. No es un terror visual, es un terror de querer cerrar los ojos no queriendo ver más. Así que, pasillos, puertas cerradas, luz de linterna que nunca vence la oscuridad, respiraciones entrecortadas, la muñeca, el montacargas…

Carlos Samper le da vida a cada habitación con sus descripciones detalladas. Pinta la atmósfera con tanta autenticidad, que estas habitaciones frías y crueles nos resultan tan familiares como las nuestras. Pero hubo un detalle, que yo tan curtida en el Terror, se me escapó. No entendía el motivo de ciertos inquietantes hechos. Entonces me detuve un momento en la lectura preguntándome: ¿Qué es la realidad? Cuando soñamos creemos que todo lo que nos sucede es real. Nos sorprendemos cuando nos despertamos y al final, no encontramos nada de eso. ¿Cómo sabemos realmente entonces de qué lado estamos?

No, no es ninguna pesadilla lo que van a vivir. De un mal sueño siempre se despierta. Pero esto es mucho más, es el Terror que rompe los huesos, esa verdad que te destruye el alma. Cuando terminé de leer el libro y apagué la luz me puse a pensar en su historia y en cómo podía explicar luego las sensaciones. Era consciente que me iba a resultar muy difícil hacerlo, este horror me superaba. En la cama me decía, es todo mentira, una historia sacada de la imaginación de un autor, es todo mentira, es todo mentira…  Mientras escribía la reseña seguí pensando lo mismo. Necesitaba que mi mente lo creyera. He leído una historia tan terrorífica que soy feliz, y a la vez me asusta no encontrar otra que me haga sentir lo mismo. Cerré las páginas y aun así sigo escuchando gritos. Me gustaría decirle que no parara de hacerlo. Es la única manera de saber en qué lado se encuentra cada uno. Hacedme caso, leed este libro.

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