Reseña: La Cabaña del Fin del Mundo, de Paul Tremblay

Paul Tremblay es un autor que merece más reconocimiento en los círculos literarios a este lado del Atlántico. Es un escritor de Terror de los buenos y, sinceramente, poco veo que se mencione en ciertas webs de reseñas o canales de Youtube. Y solo me queda pensar que los generadores de contenido no lo conocen o no lo han leído pues de otro modo no estaría yo abogando tanto en esta reseña porque le echéis un ojo a poco que os guste el misterio, el suspense, el género de horror bien escrito. En nuestro país es Nocturna Ediciones quien va trayendo sus títulos, por lo que no estamos ante esa situación desasogante de autor/libro que no se traduce en nuestro país. La oportunidad de leerlo está a un paso. Y, por supuesto, como si de vuestros abuelas y abuelos se tratase, os vengo a recomendar lo mejor de lo mejor, vengo a reivindicar sus historias. Para la ocasión hoy os hablo de La Cabaña del Fin del Mundo, que correspondería a la última de sus novelas publicadas en nuestro país tras su joya indispensable del género como es Una Cabeza Llena de Fantasmas (que ya va por su segunda edición aquí). También se editó Desaparición en la Roca del Diablo, y de ambas espero poder hablaros muy pronto.

Y ahora os pregunto: Si un hombre se os acerca y os dice que todo «va a estar bien», que «nada de lo que está a punto de suceder es culpa vuestra…” ¿Echáis a correr o queréis saber más? Las novelas de Paul Tremblay presentan historias escalofriantes y misteriosas, con un elemento casi sobrenatural o sin el casi. Y es que La Cabaña del Fin del Mundo se ha convertido en mi última lectura relámpago. Es cierto que la novela no llega a las trescientas páginas pero… ¿dos días? ¡Con la cantidad de cosas que tiene uno que hacer en verano! Totalmente fascinante, emocionante, una trama que te amarra a la silla de playa, las descripciones, los diálogos y los procesos de pensamiento de los personajes dejan con ganas de más de este aterrador y extraño encuentro, que a medianoche a la fresquita y en soledad puede hacer que mires a tu alrededor cada poco por miedo a lo que pueda suceder.

A lo que te pueda rondar.

Creo que muchos temas importantes se entrelazan dentro de La Cabaña del Fin del Mundo y sus personajes. De hecho, no me equivoco mucho si digo que la trama realmente abre una discusión sobre la fe, la supervivencia, la esperanza y la confianza en los demás. Es así de fácil. ¿A qué tipos de extremos llegarías por salvar a tus seres queridos? Y después de saberlo, la historia agarra tu corazón y lo aprieta fuerte. Wen, Eric y Andrew son personajes tan crudos y fáciles de identificar en la novela, que relacionarse con ellos te hace sentir aún más paranoico una vez que Leonard comienza a hablar con ellos. Es difícil hacer una reseña de esta novela por miedo a estropear algo, pero al final del libro, me sentí casi agotado por la paranoia y la curiosidad de la trama, agotado de gusto por leer una historia que huele tanto a delirio pesadillesco. Una novela llena de misterio, diálogos escalofriantes, emoción intensa y paranoia. El autor ganador del Premio Bram Stoker por A Head Full of Ghosts (Una Cabeza Llena de Fantasmas) da un giro a la historia de terror en lo que se refiere al tema de “invasión de viviendas” en un guión de terror psicológico que tiene un aire a la Misery, de Stephen King, o a la famosa obra de Jack Ketchum, el éxito de culto La Chica de Al Lado.

Pero os contaré un poco más. Wen, de siete años, y sus padres, Eric y Andrew, están de vacaciones en una cabaña remota en un tranquilo lago de New Hampshire. Sus vecinos más cercanos están a más de dos millas en cualquier dirección a lo largo de un camino de tierra lleno de baches. Una tarde, cuando Wen atrapa saltamontes en el jardín de la parte delantera, ve como un hombre extraño aparece en el camino de entrada. Leonard es el hombre más grande que Wen ha visto en su vida, pero es joven, amigable y la conquista casi al instante. Leonard y Wen hablan y juegan hasta que Leonard se disculpa abruptamente y le dice a Wen: «Nada de lo que va a pasar es culpa tuya». Luego, tres extraños más llegan a la cabaña con objetos amenazantes no identificables y cuando Wen entra corriendo para advertir a sus padres, Leonard grita: «¡Tus padres no querrán dejarnos entrar, Wen! ¡Pero tienen que hacerlo! ¡Necesitamos su ayuda para salvar el mundo!».

Así comienza una historia apasionante e insoportablemente tensa, de sacrificio, apocalipsis cercano y supervivencia, que llega a una conclusión demoledora… que no os pienso contar. Eso sí, no vais a querer estar solos mientras la leéis. Paul Tremblay es un maestro del género de Terror y ha venido para quedarse.