Crónicas Literarias

Reseña: Los Peces solo Flotan Muertos, de José Luis Caballero


Hacía tiempo que no leía una novela negra tan pura. Un thriller de corte clásico contado en primera persona por un inspector de policía bebedor de whisky, amante del jazz, del fútbol, perdiéndose detrás de cualquier hermoso cuerpo de mujer. Poco a poco iremos sabiendo de su pasado, entendiendo su peculiar personalidad. Una historia ficticia que transcurre en la Barcelona de principios de los 70s. En cambio, el escenario de la trama es real, ubicada en el Real Club Náutico de dicha ciudad donde entonces se hacían las pruebas de vela para la olimpiada de Múnich del 72.

En ese club aparecerá flotando en sus aguas un cadáver. El joven pertenece a la burguesía catalana. Será Cristóbal Molina el encargado del caso y Marta Esteller, una de las primeras juezas en esa época, la que llevará la investigación al tiempo que pide respeto en un mundo hasta ahora dominado por hombres. Todo se complica al estar participando en esa regata el barco Fortuna del príncipe Juan Carlos. El hecho que haya alguien de la realeza entorpecerá la investigación, no desean que el príncipe se le relacione con el caso. Pero tenemos un inspector de los de antes al que no le falla el olfato y quiere respuestas buscándolas donde sea. Por que la verdad nunca se encuentra en lo que le cuentan, siempre se mantiene oculta.

Otras formas de llevar un caso de supuesto asesinato a la antigua usanza a base de patear calles. Una ambientación de diez. Las maravillosas palabras escritas por José Luis Caballero traen de vuelta esa Barcelona de 1970: el olor a alcohol, cigarrillos y el sudor se impregnan en las páginas. El lector puede sentir la humedad opresiva, los pubs de moda, jazz o explorar los callejones del barrio chino. Respiraremos la atmósfera de entonces todavía franquista, los abusos policiales o la manipulación para que no se sepa la verdad. Los diálogos son extraordinarios; me fascinó cuando Cristóbal pide interrogar el entorno de la víctima y les dicen que aparte de amigos y familia investiguen a sus putas. Hay trozos sublimes.

Un clásico sobre el sórdido submundo de la delincuencia juntándose con el espionaje oculto, en el que no faltará corrupción, intrigas, prostitución, política y sexo. La variedad y número de personajes es asombrosa. El autor les da vida dentro de una narrativa que es auténtico arte. Ellos llevan su propia carga personal, aunque logran mantener el misterio. Cada uno llega a ser parte esencial del rompecabezas de esta historia. Hasta que, cerrando el libro, leeremos la tragedia de Múnich…

Me ha encantado.

¿Por qué?

Nacida del amor a la lectura constante, en Crónicas Literarias – Desde New York, trataremos de dar a conocer al público libros y cómics interesantes que pasan por nuestras manos.