Reseña: La Mujer del Porvenir, de Concepción Arenal

La Mujer del Porvenir fue escrita por Concepción Arenal en el año 1869. Este hermoso ejemplar, editado por Cazador de Ratas Editorial, es de tamaño bolsillo y acompañando al texto van cinco bellas ilustraciones a página completa a todo color menos la última que es en blanco y negro. Abre y cierra el volumen la imagen de la propia autora. Ciento treinta y tres páginas que se dividen en dos tratados: “La mujer del porvenir” (1869) y “La mujer de su casa” (1883).

Ante todo, recordaros que Concepción Arenal pertenece a un tiempo en que la escritura era de un estilo rebuscado haciendo con ello que el lector actual perciba la lectura un tanto pesada. Además, esta mujer fue una de las grandes intelectuales de su siglo así que todavía sentiremos su narración más árida. Pero La Mujer del Porvenir es un ensayo intenso y esclarecido sobre la emancipación de la mujer y su mañana en la sociedad moderna. Escrito en la España del siglo XIX, este texto destaca por su espíritu revolucionario, donde la autora defendió la autonomía femenina. Un grito ante lo que fue la desigualdad sexual en un momento en que las mujeres españolas todavía no tenían derecho a votar, incluso eran vistas inferiores intelectualmente. Al carecer de autonomía jurídica, estaban obligadas a depender primero del padre y luego del marido. Ser soltera no era entonces una opción de vida. Nos recordará la Constitución Española de 1869 cuando proclamó la igualdad ante la ley, aboliendo los privilegios de clase, aunque se seguían manteniendo los de sexo.

Capítulos cortos en los que la autora arremete contra unos estudios realizados por fisiólogos en los que señalaban a la mujer no sólo inferior respecto a la fuerza bruta, sino también se investiga sí su dependencia social es consecuencia de su inferioridad fisiológica, llegándose a decir que el cerebro de la mujer estaba menos desarrollado… Concepción Arenal nos deja aquí un análisis histórico de lo que entonces era una realidad, el modo en que eran tratadas las mujeres en diferentes ocasiones y en la propia sociedad. Nos habla, entre otros muchos asuntos, sobre los hábitos machistas y discriminadores y cómo se veían con tanta naturalidad que pensaban que era un derecho, algo establecido con fuerza de ley. Nos dice que lo que ella pretendía era romper con los estereotipos sexuales, pero, por prudencia, no hasta parecer revolucionaria y poner en alerta a aquéllos a los que iba dirigido. Más que nada para no provocar rechazo por tanto cambio de un golpe. Y aun siendo temas tan importantes, lo que destaca por encima de estos tratados, es la necesidad de la educación ya que la mujer entonces no tenía acceso a ella, prohibiéndole la entrada en la universidad.

El segundo tratado lo escribió varios años después. Regresando a los temas que tocó en el primero, pero evaluándolo por el paso de los años.

Estamos ante una lectura muy amena de una mujer sabia y valiente con una forma de pensar muy avanzada para su tiempo, que reclamaba justicia para la mujer de ese siglo, exigiendo trabajo digno y educación. Un magnífico librito que te hace reflexionar asó como ver cómo hemos evolucionado hasta la actualidad.

Imprescindible en cualquier biblioteca personal.