Reseña: La Soledad de los Pájaros, de Sandra Becerril

En La Soledad de los Pájaros estamos ante un relato de horror que hunde sus entrañas en los recuerdos de un pasado que ni siquiera es pasado porque sigue más vivo que nunca, jugando con las mentes y volviendo una y otra vez para atormentar y torturar. Dicen que cuanto más alto vuela un pájaro, más solo se siente… Nuestra protagonista principal es Agni una joven y bella actriz que se despierta en su cama descubriendo su propio cadáver asesinado meses antes. Ahora se encuentra en el limbo, y junto a su vecino también muerto, van a hallar a quién los mató. ¿Son obra del mismo criminal? Agni tiene sus sospechas, duda entre su representante, su amante o un fan. Ambos, como almas en pena, buscando pistas redescubrirán el auténtico monstruo que vive dentro del ser humano. Todo ello mientras la muerte los persigue…

Una muy buena historia que impacta en el lector al ser narrada desde el punto de vista de una mujer ya muerta. Un relato repleto de imaginación y decadencia moribunda. Morboso y maravilloso. No sabe lo que le ocurrió y nosotros tampoco, lo descubriremos todo junto a ella, esos destellos de la memoria nos encogerán el corazón. La atmósfera que usó para arropar la narración su autora Sandra Becerril es inmejorable, movió a los personajes y sus acciones dentro de un clima emocional en el cual el lector se adentra con angustia. No es fácil engancharse en la lectura cuando desde el comienzo su protagonista se encuentra muerta, pero Sandra supo crear el suficiente misterio, desearás saber quién fue su asesino y para ello envolvió la trama de hechos reales, temas fuertes donde no faltará la violencia de género. Pero no los coloca por encima ni de relleno, no, ella profundiza con el fin de vernos reflejados.

¿Acaso la literatura no bebe de la realidad social? Personajes con sus luces y sus sombras, auténticos como la vida misma. Nos estremecerá ante la horrible visión de ver a otros muertos o peor todavía, al monstruo que come almas y la señala con su dedo. Escenas fuertes de sexo incluso de masoquismo, que no molestan porque se integraron dentro de lo que es la vida o memoria de los personajes. No fueron puestos a golpe de martillo. La rabia de contemplar la vida en aquellos que conocieron, correr, huir de la sombra que los persigue, ¿es la muerte o algo peor? Ubicada en México, hábitat de la autora, sentiremos las vibraciones, olores y energías de las calles y callejones mexicanos. Viviremos la idiosincrasia de su gente y los terrores ocultos que acechan en cada esquina. Junto a dos muertos, entenderemos lo que es la auténtica soledad. Apenas tienen recuerdos del pasado y no hay ningún futuro. Viven en un presente perpetuo. Ven lo que les rodea, tocando con sus manos a las personas pueden averiguar acontecimientos de sus vidas y esto les ayudará en su búsqueda. Nuestra escritora les dio la libertad que trae consigo la muerte, no están atados a nadie ni a nada, deambulan en busca de respuestas.

No es una narración lineal, hay recuerdos que los hacen enfrentarse a su pasado, se cuestionan su vida, en esos momentos la letra cambiará de tamaño para ser diferenciada de la narración principal. Cada suceso estará ligado a uno de esos recuerdos. Me pareció una forma magnífica de construir la novela. Hacía tiempo que no leía nada de un autor mexicano, ese léxico de su país fue para mí un extra maravilloso en la lectura. Su prosa se siente poética, Richard Christian Matheson, llegó a decir que la escritura de Sandra es una lluvia brillante que cae mística, del cielo.

Entre letras de canciones de Guns N’ Roses, estaremos a su lado en la búsqueda del asesino. Rabia, dolor y ganas de matar, ya no volveremos a ver a los muertos de la misma forma. Su manera de buscar venganza nos hará temblar. Una historia que parecía tranquila y poco a poco se vuelve terrorífica. Nos haremos preguntas y buscaremos el misterio que esconde la verdad. El giro de vuelta que le dio al final es simplemente bestial.