Reseña: Elia, de Carmen Moreno

Sabes que estás leyendo unos hermosos poemas cuando estos logran transportarte a momentos de tu vida, a sensaciones familiares, a recuerdos de tus anhelos, de tus sueños, de tu esperanza e incluso de luchas que creías olvidadas. Los escritores crean poesía porque es la mejor manera de decir una verdad mientras la mantienen en secreto. Al usar la metáfora, podemos admitir emociones profundas y poderosas sin exponernos. Es una manera de probar las aguas antes de saltar. Nuestra autora toca la cruda autenticidad de la naturaleza humana.

Elia es un poemario escrito por Carmen Moreno. Ella creó una obra que resalta la verdad sobre la maternidad. Muestra la realidad de cómo se sienten las dudas, las alegrías, el temor, el dolor del corazón… pero al mismo tiempo es una celebración y un homenaje. Aquí los lectores pueden echar un vistazo a la relación íntima entre una madre y una hija. A medida que la hija crecía, también lo hacía la colección, creando una hermandad literaria. Una de carne y otra de papel, ambas nacidas de la misma madre poeta.

Lo que quiero es inventarme

Un mundo en el que no corras

Si no es para jugar.

Lo que quiero es que no tengas miedo

Cuando lo tuve yo cuando nadie

Me protegía de las sombras

A los pies de la cama.

(…)

Lo que quiero, en el fondo

Es que crezcas como yo lo hice.

La obra arranca con un bello prólogo escrito por Cristina Fallarás. Le seguirán maravillosos versos libres repartidos en tres partes tituladas: El inicio de la historia, Elia como viento verde y Lejos de ser madre. En total, son casi cuarenta poemas, donde una madre busca preservar los recuerdos no solo en imágenes y momentos, sino en los matices del lenguaje. Carmen sabía que una instantánea no podía capturar los pensamientos, el estado de ánimo y la atmósfera de un momento dado, por eso lo captó de esta manera. La fotografía esconde secretos, nos olvidamos de lo que realmente estaba sucediendo en ese momento. En cambio, un poema lo captura todo. Nuestra autora al ser madre entendió que la conexión entre madre e hija es eterna. Existe fuera de los parámetros de las relaciones humanas típicas. La anciana, la joven y la madre están presentes en todas las mujeres independientemente de su edad. Entre madre e hija, todas estas facetas interactúan de una manera única e íntima entre ellas. En esta colección, el lector tiene el privilegio de vislumbrar esto. Así que recomendarlo se queda corto. Carmen Moreno logra con sus palabras hacer sentir a las madres y padres que han criado o se encuentran criando a sus hijos que ese es el trabajo más hermoso de la historia de la humanidad.