Crónicas Literarias

Reseña: Tony Takitany, de Haruki Murakami


Vais a leer un maravilloso relato increíblemente ilustrado por Ignasi Font. Escarbamos y peleamos por cosas que no tienen importancia mientras las que son importantes se nos escapan. Haruki Murakami nos dejará una brecha abierta con su narración. Intenta detenernos de vez en cuando en la lectura para que vivamos la quietud del vacío al que nos va acomodando. Antes de conocer a Tony Takitany sabremos de su padre, un japonés trompetista de jazz. Ambos viven una vida muy solitaria. Sin ellos saberlo tienen más en común de lo que creían. Pero la soledad de Tony terminará cuando se enamore de una chica amante de los vestidos.

Una historia que le da un nuevo sentido a la soledad. Contada de una forma simple, apenas necesita cien páginas. Fue directo y no alargó por alargar dejando en pocas palabras imágenes y sentimientos muy fuertes, que se quedarán retenidos durante mucho tiempo en nuestra cabeza. No hay ningún misterio, ni sorpresas, nos habla de ese vacío interior, esa melancolía a la que se podría poner remedio, pero por el motivo que sea muchas veces nos amarramos a ella. Tony, cuando se enamora, se da cuenta de la opresiva que era esa soledad en la que vivía anclado. Pero toda relación amorosa lleva un peligro y aquí comenzará un drama psicológico. Murakami mueve a sus personajes en ese estado de ensoñación tan característico suyo. En cierta forma nos mantendrá engañados, haciéndonos creer que no pasa nada, igual en los siguientes capítulos todo cambia y nosotros lo creemos. Seguiremos leyendo esperanzados porque nos está narrando dentro de una escritura realista lo absurdo de la vida, y la vida da muchas vueltas. Pero pronto sospecharemos que esto no acabará como teníamos pensado, por una tristeza de fondo que no termina de marcharse.

¿Qué nos amarra a la vida? Haruki Murakami va más allá y nos recuerda que nacemos solos y acabamos muriendo solos. Aunque pongamos a otras personas a nuestro alrededor, estas pueden marcharse bien voluntariamente o por una tragedia. ¿Y qué nos queda entonces? ¿Poner a otra en su lugar? ¿Vivir de recuerdos? Nuestro autor opta por otra salida más dura, más cruel, pero si nos detenemos fríamente a pensarlo podría ser la mejor opción. Las pertenencias son simplemente cosas, lastres que dejamos a nuestro paso, nunca seremos de nuevo nosotros, aunque allí hayamos dejado nuestra huella u olor.

El célebre escritor japonés nos invita a reflexionar que hay personas que simplemente están predestinadas a vivir solas y aunque otros vivamos en pareja, en el fondo seguimos viviendo en soledad ya que nadie nos va a conocer realmente como somos, ni nosotros a ellos. Podemos dormir en la misma cama, disfrutar de las mismas cosas, tener los mismos miedos, pero por la noche, cuando soñamos, somos nuevamente individuales. Con apenas diálogo narra una historia triste de soledad y la falta de afecto en la sociedad actual.

Leer a los maestros siempre es un placer. Leer a Murakami debería ser una obligación. 

¿Por qué?

Nacida del amor a la lectura constante, en Crónicas Literarias – Desde New York, trataremos de dar a conocer al público libros y cómics interesantes que pasan por nuestras manos.