Reseña: Sangre Helada, de Robert Bryndza

Sangre Helada es la quinta entrega de la serie Erika Foster, una de las mejores series de detectives femeninas que existen. Es un libro que se puede leer de forma independiente, aun así te aconsejo leer los otros de la saga conociendo más a fondo a los personajes.

Erika Foster, su amiga Kate Moss y su equipo han regresado, y es genial tenerlos de vuelta en Lewisham, Londres. Bueno, no todos, Peterson, sigue recuperándose del disparo… Esta vez nos enfrentamos a un asunto espeluznante. La pesadilla arrancará con la localización en el Támesis de un maletín que contiene un cadáver descuartizado. Al poco tiempo encontrarán otro, con similar «modus operandi». ¿Se hallan ante un asesino en serie? Obviamente, ambos están vinculados y nuestra detective quiere el caso… pero un asunto de drogas amenaza con quedárselo Narcóticos. Justo cuando la detective comienza a avanzar en la investigación, es objetivo de un violento ataque. Obligada a recuperarse en casa, sacará fuerzas de donde no quedan para seguir pistas… Y todo da un giro aún más retorcido cuando descubren que las hijas gemelas de un compañero de trabajo de Erika, el comandante Marsh, se encuentran bajo un terrible peligro. El tiempo corre en su contra.

Por si no conocéis la serie, nuestra protagonista principal es Erika Foster. Ella se gana a cualquier lector, todo lo que hace para salir de las situaciones más desesperantes es una clara muestra de su valor y fortaleza personal. Es una buena detective, a veces, es verdad que sientes que la mala suerte la persigue, y curiosamente es lo que la hace creíble y humana. Es valiente y hará lo que haga falta por resolver sus casos, aunque este le sea difícl de entender. Sus problemas personales ponen un deje de tristeza de vez en cuando. Y luego está esa relación con Peterson que no se termina de consolidar.

El autor Robert Bryndza logra sacar al lector de su zona de confort con esos cuerpos descuartizados en las maletas. No escatima en detalles. Leeremos una novela ágil y trepidante, con capítulos cortos que ayudan al desarrollo veloz de la trama. Nos involucramos en una muy buena investigación enlazando la actualidad con capítulos alternos de la vida de los asesinos. En algunas partes, el lector las conoce desde el punto de vista de uno de ellos, haciendo que la lectura se vuelva por momentos terriblemente espantosa. Sí hay más de un asesino y lo interesante es que Bryndza nos los enseñará.  ¿Le quita esto emoción a la trama? Para nada.

Una novela de suspense criminal repleta de dramas en la que hay que destacar los excelentes análisis forenses y los detalles del mundo del tráfico de drogas que nos dejó el autor. Tendremos buenas vueltas de tuerca en las que también conoceremos cosas de la vida personal de nuestra protagonista, de su hermana y su vida allá en Eslovaquia. Yo, que he leído los anteriores, puedo aseguraros que esta historia es la más fuerte de seguir, la más sangrienta, este autor sabe cómo desgarrarte leyendo, mejora en cada nueva entrega, juega con la sensibilidad del lector con sus emociones llevándolo a pasar páginas en las que de pronto se verá con unas escenas terribles y difíciles de digerir. El personaje de Nina es… ya lo veréis, en cambio el del psicópata Max, terrible, sin piedad…, enamorarse de un asesino conlleva un alto precio… Demasiado alto.

Historia cruda de fondo oscuro, crímenes, secuestro, asesinos capaces de atraparte… hasta un desenlace simplemente brutal. Robert Bryndza nuevamente se superó.