Reseña: Furari, de Jiro Taniguchi

Seguir las historias de Jiro Taniguchi y perderse en ellas probablemente sirva algún día como estudio para terapias de psicología o clases literarias de relajación. Es toda una experiencia emocional cada una de sus historias y solo por eso este autor debería ser tan conocido en nuestro país como lo es en Japón o en Francia. Puedo decir que me sorprende bastante que fuera del mundo manga-comiquero de nuestros lares, la gente no tiene ni idea de quién es Jiro Taniguchi; considerado uno de los impulsores de la difusión manga fuera del país del Sol Naciente. Uno de los más galardonados en premios del noveno arte y uno de los que más premios Tezuka tiene. Aunque por no saber, los muggles quizás no saben ni quién es Tezuka… Que esa es otra. En fin, que si lees una historia de Taniguchi, quedas encandilado y quieres más. Por mi parte, como seguidor de las historias contemplativas, emocionales e instructivas que hace este hombre, ya os adelanto que Furari es una de las que puede tener más detractores, porque en mi opinión, solo sabrán ver sus virtudes unos pocos. Y la acaba de publicar en una genial edición en tapa dura la siempre recomendable Ponent Mon. Donde aún se pueden encontrar joyitas como Mascotas (https://www.cronicasliterarias.es/?p=3029), Barrio Lejano, El Olmo del Cáucaso o la genial El Caminante del mismo autor.

De Furari me encantó, sobre todo, la inmersión en la ciudad de Edo hacia 1800 que muestra Taniguchi. Una historia con un tono mucho más ligero y agradable de leer que otras de sus obras, que tienen lugar en la misma ciudad pero siglos después. Aprecié mucho cómo el autor le devolvió la vida a Edo con cuidado y amor, ofreciendo un recorrido por su interior entremezclado con hermosos paisajes pero también momentos de la vida cotidiana. Me pasó con Furari que, en ocasiones, me quedaba totalmente inmerso en el manga, disfrutando, hasta que algo de la vida real me despertaba de dicha ensoñación. Taniguchi tiene ese poder. Y en esta además hace tantas referencias culturales que entran ganas de leer el manga con un dispositivo de internet cerca para saber más de esas referencias. Como los guiños gráficos a las impresiones Ukiyo-e de los tiempos de Hiroshige (un famoso pintor japonés).

Todo a través de capítulos cortos que siguen un hilo narrativo sobre la maduración de un proyecto de viaje que permite unir la pasión del héroe como topógrafo a su pasión por la astronomía. La historia de una vida que presenta entre otras muchas anécdotas: animales encontrados por el protagonista, vagabundeos donde este último imagina ver a través de los ojos de animales y viajar así desde sus adentros y por encima de la ciudad de Edo… Pasajes de la vida visualmente interesantes, paisajes de los que apenas disfrutamos por culpa de esta vida de estrés y rapidez constante que muchos llevamos. Pues Furari es una obra contemplativa que pretende ser poética y cercana a la naturaleza. Sin acción, pero que esplende descanso y te impulsa a querer encontrar esa serenidad del alma. Los diseños son a veces magníficos, como esas flores de cerezo japonesas tan detalladas. Pero si tuviera que compararla con otra de sus obras, sin duda, recuerda a El Caminante (https://ponentmon.es/producto/el-caminante); el personaje principal tiene ese tok! de contar sus pasos, lo que le lleva a caminar bastante.

Aunque la mayoría de las escenas pueden parecer banales, tienes que verl Furari con otros ojos. Con los de una persona que ya no tiene prisa por nada y solo se empeña en vivir. Disfrutar de esos encuentros con un poeta o una libélula, son situaciones agradables que se deben disfrutar del mismo modo. Sentir empatía por la historia. Mas, siendo sincero, Furari no es una de las mejores obras que he leído de Taniguchi, pero yo la he disfrutado bastante. No sé si es mi pasión por el autor o por haber encontrado ese mágico sendero al trasfondo que propone. Vagabundeos de un personaje, que de barrio en barrio, de encuentro a encuentro, tanto humanos como animales, recorre la ciudad para conseguir mapearla. En resumen, una obra que propone un hechizo, una sesión de hipnosis relajante a la que hay que estar dispuesto a entrar. Muy recomendada también para amantes de la Historia, en particular, de la vida en la capital japonesa a principios del siglo XIX.

Grande Taniguchi siempre.

Reseña: El Árbol Desnudo, de Keum Suk Gendry-Kim y Park Wan-seo

Si ya es difícil encontrar un manga coreano (manhwa) recién publicado en nuestro país, imaginad que encima contiene una buena historia, basada en una historia real y novela de Park Wan-seo. Una trama que dudo mucho que la vayáis a ver traducida en nuestro idioma alguna vez. Una obra de culto de la literatura coreana que Keum Suk Gendry-Kim adapta, una novela gráfica impregnada de delicadeza, una lectura profunda y conmovedora para adentrarse en el corazón de la historia de Corea.

En El Árbol Desnudo nos vamos a Seúl, en 1951, donde conocemos a Kyung, una joven que vive sola con una madre que se ha vuelto irritable y está enojada con su hija después de la muerte de sus dos hijos que murieron en uno de los bombardeos. Kyung trabaja en una tienda para soldados estadounidenses destinados en Corea. Allí conoce a un joven pintor refugiado del norte que crea por encargo, a falta de algo mejor, cuadros sobre seda para militares que quieren llevarle un detalle a su novia. Poco a poco se va tejiendo una relación entre estos dos seres llenos de soledad, un incipiente amor platónico que irá sumando entre los diversos encuentros de estas dos almas perdidas en un mundo demasiado duro para ellos donde hasta los referentes se difuminaron.

Una hermosa adaptación de la novela homónima de Park Wan-seo publicada en 1970. En un blanco y negro común de estas obras donde deslizarnos como observador/a en la lenta y dolorosa vida cotidiana de Lee Kyung y Ok Heedo. Para seguir a través de las páginas el destino de estas dos personas que una vez existieron realmente, y unidos por un amor imposible que les permitirá aguantar ante las desgracias a las que son sometidos.

Una novela gráfica de casi trescientas páginas que se devoran cual plato de jamón en mesa de degustación. Delicadeza y delicadeza, son las palabras que emergen de mí cuando quiero describir todo lo leído, todo lo que sucede en El Árbol Desnudo. Sumergirse en una sociedad herida, una sociedad socavada por la guerra, una historia bastante pausada pero que alterna con momentos duros y otros más ligeros. ¿El hilo conductor? La metáfora del árbol que pierde su follaje con el paso del tiempo y que, aunque llega a estar totalmente despojadado de verde, no muere. Una referencia a una pintura famosa del artista coreano Park Soo-keun cuyo título fue tomado para la novela original de Park Wan-seo.

La delicadeza hecha historia.

Hecha novela.

Hecha manhwa (manga).

Una lectura profunda y conmovedora. Un escenario de los que pone los pies en la tierra, a todo aquel que se queja constantemente de lo puñetera y mala que es su vida.

Friend, recuerda que siempre hay alguien en peor estado que tú.

Siempre.

Reseña: El Tiempo Recobrado, de Kei Fujii y Cocoro Hirai

Ponent Mon también publica Manga. Pero no cualquier manga, sino del tipo del que te pone los vellos de punta. En el sentido que son historias muchas melancólicas, evocadoras y dignas de recuerdo. Por eso, se fijan en autores como Jiro Taniguchi o similares. Es una editorial digna de echarle un ojo si te gustan los guiones, las historias que rara vez se olvidan.

De las que te hacen ver la vida de otra forma.

Los Tiempos Recobrados trata sobre el amor, ese tan fugaz, ese que sin comerlo ni beberlo aparece y desaparece pero que también emerge incluso a los setenta años de edad. Una nueva ilusión cuando estamos en el ocaso de la vida. Aquí tenemos a un viudo y una viuda que intentarán construir una relación a pesar del peso de la edad, los problemas de salud y los recuerdos dolorosos del pasado. Pero, ¿cómo mantenerse fresco cuando todo son dolores y apenas a uno le quedan fuerzas por lo viejo?

Los autores de Bajo un Nuevo Cielo (obra que también publicó en su día Ponent Mon) han vuelto a encontrar una debilidad para con el lector: jugar con la cuerda sensible, esa que todos intentamos ocultar para pensar en lo inevitable. Estar sobrio cuando llegue la borrachera que no deseamos. Ponerse en la piel de dos almas septuagenarias que vuelven a encontrar deseos de amar, de compartir momentos, de discutir, de relacionarse hasta que la esencia de cada uno se disuelva… por no poder más. Los que decidimos leer mangas, historias de las potentes sentimentalmente, tenemos derecho a mangas en color. Me gusta este detalle en el tema gráfico de los guiones que encienden nuestra ternura. Al menos, nuestro final, que llegue en suaves tonos pero coloridos. En cualquier caso, Los Tiempos Recobrados es un manga que trae un poco de esperanza a nuestro momento lector, el hecho de que uno siempre puede enamorarse y a cualquier edad, volver a sentir ese cosquilleo en el estómago que te quita el hambre. Pensamientos sobre otra persona, distinta, que ves con otros ojos en esos días de primeros encuentros deseados…, por las dos partes.

Además, queda claro en Los Tiempos Recobrados que no estamos de vuelta a lo pasado. No es una vuelta a los amores adolescentes que tan pronto venían, que algunos muy rápidamente asociaban con la depresión, y que tal como venían se iban. No. A esta edad no tenemos ninguna prisa. Las cosas se hacen de manera más pausada, más serena, donde hay momentos de contemplación, escenas que los autores saben exponer en este cómic de forma maravillosa. Un buen equilibrio entre emoción, humor (porque hay en los amigos de Ippei) y dignidad. Además, tienen el buen gusto de crear un relato que no acaba aquí, que se completará en un segundo volumen al igual que en la edición original de Ki-Oon. Pero al final, cuando todo parece asentarse felizmente, asistimos a la oposición de las respectivas familias de una manera bastante odiosa. Una inquietud que te deja con la miel en los labios y con ganas de saber.

Ippei, un jubilado apuesto, lo ha visto todo de color de rosa desde que contempló a Kotoko, una nueva recluta del club de música en el Centro Gin. A su edad, no creía poder llegar a revivir tales emociones, y, sin embargo, su corazón late como lo hacía a los veinte años.

Tierna historia.

Reseña: Éramos el Enemigo, de George Takei, Justin Eisinger, Steven Scott y Harmony Becker

Puede parecer que voy de novela gráfica en novela gráfica, pero es que me parece de recibo que para alguien que lee tantísimo y tan rápido como yo (un devorador de historias del tamaño de un Azotamentes tengo dentro), ya que me pongo con una historia que empiece y acabe en el mismo tomo. Se agradece. Para más inri, leo tramas de todos los géneros pero tengo debilidad, cada vez más (será la edad) por las historias que tocan el alma. Historias reales que son traslaciones de novelas autobiográficas que han sido súper ventas en el New York Times y que hablan del dolor en primera persona y de sucesos de gran envergadura, que para bien o para más mal que bien, sufren inocentes sin comerlo ni beberlo.

Éramos el Enemigo es una de esas memorias gráficas que merecen ser leídas. Cuenta la historia, ahora en formato ilustrado, del actor/guionista/escritor/activista George Takei. Una historia de coraje, patriotismo, lealtad y amor. Planeta Cómic publica este mes además, la edición They Called Us Enemy: Expanded Edition. Un genial tomo en tapa dura, una edición de lujo con material y páginas extras que trae lo que me gusta a mí visualizar cuando me cuentan una historia basada en hechos reales: fotos verídicas de los protagonistas.

George Takei ha capturado corazones y mentes en todo el mundo con sus actuaciones magnéticas, su ingenio agudo y su compromiso franco con la igualdad de derechos. Pero mucho antes de desafiar esas nuevas fronteras que tanto promueve en Star Trek, se despertó una mañana como niño de cuatro años para encontrar a su país de nacimiento en guerra y a su padre y a toda su familia teniendo que huir de buenas a primeras para abandonar su hogar con un futuro incierto por delante. Una impresionante historia gráfica donde Takei repasa además la niñez que tuvo viviendo en los campos de concentración estadounidenses cuando formó parte de los ciento veinte mil japoneses americanos que el gobierno estadounidense mantuvo presos durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1942, por orden del presidente Franklin D. Roosevelt, todas las personas de ascendencia japonesa en la costa oeste fueron detenidas y enviadas a uno de los diez «centros de reubicación», a cientos o miles de millas de su hogar, donde serían retenidas dichas familias durante años bajo guardia armada. Éramos el Enemigo es el relato de primera mano de Takei sobre esos años detrás del alambre de púas, los terrores y las pequeñas alegrías de la infancia a la sombra del racismo legalizado. Las decisiones difíciles de una madre, la fe probada de su padre en la democracia y la forma en que esas experiencias plantaron las semillas para su asombroso pero entonces incierto futuro.

¿Qué significa ser estadounidense? ¿Quién decide? George Takei se une a los guionistas Justin Eisinger y Steven Scott y a la artista Harmony Becker en el viaje de su vida para presentar una novela gráfica que pone los vellos de punta. Una trama que si no fuera porque sabes que tiene un bonito final (dio fuerza y forma a un ícono estadounidense), pondríamos nuevamente en entretela la forma dictatorial que ejecuta el país que tanto alardea de promover la libertad, el ser el lugar donde cumplir tus sueños.

No es oro todo lo que reluce.

En mi amada por otras muchas cosas USA, he visto las imágenes de televisión de niños emigrantes sufriendo que es muy fácil desarrollar la fatiga por compasión. Después de todo, podemos apagar el televisor sin vernos obligados a contemplar la difícil situación de ser encarcelados a una tierna edad en un lugar extraño y duro, a merced de fuerzas que realmente no comprendemos. Pero Takei ha encontrado una manera poderosa de transmitir su mensaje. Con un libro y ahora con una novela gráfica que presenta en mejor caso el tema, en mi opinión, se muestra una historia que entra hasta el fondo. Me explico: no es lo mismo leer esta historia en narrativa que en un medio que la mayoría de nosotros experimentamos por primera vez cuando fuimos niños; en cómic, en manga, dibujos con globos de diálogo y narraciones simples y escasas para ayudar a los lectores a verlo todo a través de los ojos del niño que alguna vez fue Takei. Todo muy Estudios Ghibli. Donde Takei relata cosas como que soportaron un calor sofocante y tormentas de lluvia que convirtieron el campamento en un mar de barro, comieron alimentos de mal sabor que no tenían ni idea qué eran e hicieron sus necesidades en hileras de inodoros que construyeron con trozos de madera…

Una locura.

Reseña: Mascotas. Un Paseo en Compañía, de Jiro Taniguchi

Para los que amáis el actual cine oriental: ¿Sabéis de esas pelis contemplativas qué como joyita emergen cada dos por tres? Si lo seguís, sabréis a que me refiero. Concretamente, al cine coreano y a films como Burning; historias que enredan, que dejan atrapado en el sofá, pero también ensimismado a uno en sus pensamientos. ¡Toma redundancia! Esa sensación, ese nerviosismo, ese poso me deja también a mí, la mayoría de las obras de Jiro Taniguchi. Escribe y dibuja mangas de buen rollo, como diría cierto milenial o youtuber, en comparación con la mayoría de los mangas que tienden a ser lanzados, llenos de acción y emoción, sus volúmenes, sus guiones, sus historias son muchas más simples en principio pero -cómo diría Víctor, el profesor de Filosofía que tuve en el instituto-, al leerlo una parte de ti piensa: ¿Somos caprichosos o es que me están mirando?

Barrio Lejano y El Almanaque de mi Padre, fueron las últimas grandes obras que leí dl señor Jiro Taniguchi. Autor que sabe que el tema de la familia siempre nos hace llorar. Las lágrimas salen con facilidad, los recuerdos afloran y cualquier frase en la que salgan las palabras madre, padre, hijo/a, perrito/gatito… nos ponen el vello de punta. Nos acongojan. Por circunstancias de la vida, uno ve a estos seres «pasar», y con ellos vivimos tan buenos momentos como malos. Seres pequeñitos que solo piden de nosotros cariño y, dependiendo del caso, protección. Por supuesto, estamos hablando de mascotas, y con ese tema tan enternecedor, el maestro del manga contemplativo (como yo lo llamo) nos saca una antología de cinco historias, a cual, más bella. Cinco relatos que vieron la luz alguna vez en una revista y que ahora recoge Ponent Mon en este Mascotas: Un Paseo en Compañía.

Cinco cuentos: Tener un perro (Inu wo Kau), Y… tener un gato (Soshite Neko wo Kau), La vista del jardín (Niwa no Nagame), Los días de los tres (Sannin no Hibi) y Pedigrí Centenario (una quinta narración inédita, que también aborda la fraternal relación que tenemos los seres humanos con nuestras mascotas). Las primeras cuatro historias tratan sobre la vida cotidiana de una pareja que convive con sus mascotas; la primera cuenta la muerte de un perro viejo y el último relato es un poco similar a un trabajo posterior del autor, Kamigami no Itadaki, que recomiendo busquéis y degusteis. Este genial tomo editado por Ponent Mon trae también un texto de Taniguchi titulado Recuerdos, que trata el origen del libro y su experiencia con su perro Tam y un ensayo sobre el autor titulado El arte de pasear.

Sensibilidad y hermosas ilustraciones. Recuerdos. Sin ellos no somos nosotros, somos otros, si nos paramos un momento a pensar en ellos, nos convertimos en los niños que fuimos y es fácil (nuevamente) ponerse a llorar. De todo esto, sabe bastante Jiro Taniguchi. Conocí a Taniguchi en otras obras y me di cuenta que sabe tocar demasiado bien la fibra creando deliciosas historias de lo que en principio nos podría parecer un tema simple. Sinceramente, a mí ya me tenía ganado antes de empezar. Tras leer su Cielos Radiantes, dejó bastante poso en mí como para quererlo todo-todito-todo de él.

Historias que se recuerdan con frecuencia.

Mascotas, ha sido una vivencia dura para mí. Que bonito, que triste, que real ha sido todo. La vida te da cantidad de momentos tristes, y curiosamente, que poco recordamos aquellos momentos en los que fuimos felices. Un autor que goza de un gran poder para dotar sus argumentos de ambiente, temas delicados, tramas que sin necesitar género fantástico, atrapan al lector. Cada vez que leo a Taniguchi, una reflexión acude a mí: «De las cosas que importan, siempre nos damos cuenta tarde».

Una obra ganadora del importante premio Shogakukan Manga Award.

Reseña: Planetes (Edición Integral), de Makoto Yukimura

La Ciencia Ficción también es ese valle amplio donde el Manga también se las trae. Y es que quizás es mejor preguntarse cuál de los géneros es el único en el que el Manga no tiene una obra buena. Casi con cualquier tema dentro de esos mismos géneros. Obras que con un mínimo que te pongas, atraen, títulos la mayoría con un hilo conductor original. Y con “original” quiero decir diferente, por que los mangas buenos tienen ese toque de originalidad que provoca que quieras leerlo, a poco que te guste el argumento. Me atrajeron principalmente dos cosas de Planetes: esto mismo que os digo, su argumento, su género, y siendo un poco superficial (nunca mejor dicho), su superficie. El volumen en el que Panini Cómics ha condensado toda la obra de forma íntegra. Un tochal de los que hacen historia, un volumen pretencioso que con solo verlo en la estantería de algún lugar, provoca que quieras tenerlo entre tus manos.

Planetes, de Makoto Yukimura, es una historia sobre trabajadores de saneamiento espacial, personas que limpian escombros en órbita y hacen que el Espacio sea seguro para los viajeros espaciales en el año 2070. Sus vidas, cómo llegaron allí y sus sueños para el futuro, es lo que se cuenta. Pero en como todas las buenas historias, eso es la superficie. No es realmente lo principal. Lo atractivo en Planetes se encuentra en una trama de cómo amar a las personas, por imperfectas que sean. Explorar sus propios límites. Me encantó este maravilloso cuento de Ciencia Ficción que lo sentí más con una historia sobre la vida, y lo pequeñitos y curiosos que somos ante la inmensidad del Universo.

Pese al glorioso género en el que nos sumergimos -la CF poderosa por sus escenarios, ambiente e inspiración pura para la imaginación-, Planetes centra su potencial en los personajes. Hachimaki, sueña con unirse a una próxima misión de exploración a Júpiter. Él, como su padre, se preocupa en última instancia por una sola cosa: el Espacio y poco más. La familia y los amigos siguen interfiriendo, pero su inquietud es averiguar su lugar en el Universo. Por otra parte, Yuri, quien aún se está recuperando de la muerte de su esposa por culpa de un accidente en órbita; todavía intenta lidiar ese trauma. Hasta que encuentra interés en… Y finalmente Lee, quien… solo quiere fumar, jajaj. Está bien algo de realidad en los cómics, mangas, libros, pelis; basta ya de tanta censura. Realidad cercana es lo que enganchará al lector. Y yo jamás fumé, eh, nunca me atrajo, pero que el problema está ahí para muchos, es obvio. Y bueno, en realidad, Lee quiere algo más que fumar. Quiere estar con su marido y su hijo, que no la entiende del todo. Pero Lee es una mujer que quiere comprender el porqué de muchas cosas y en consecuencia, también es del tipo que no hace lo que no quiere hacer. ¿Algo aparentemente extraño en una mujer de 34 años?

En el transcurso y avance de Planetes, nos vamos encontrando con más personajes como: Goro y Haruka, los padres de Hachimaki, y quizás el modelo para sus futuras relaciones. Locksmith, que está tan concentrado en su trabajo que se ha olvidado por completo de la humanidad (héroe perfecto para cualquier trama de Ciencia Ficción que se precie). Y Tanabe, el reemplazo de Hachimaki, alguien que le enseña que la vida es algo más que ambición (otro de mis personajes favoritos, probablemente porque me gusta la gente como ella en la vida real). ¡Oh, y no podemos olvidarnos de los gatos! En esta historia, importan de una forma importante esos felinos incapaces de dejarse fotografiar y a los que el ser humano ha sucumbido cual dioses de un universo de otra realidad. Aparecen en Planetes de una manera muy familiar, similar a como se tratan en las obras de Haruki Murakami.

Planetes tiene un potencial enorme. Cuatro tomos recopilados en un sendo integral, que curiosamente apenas pesa. Un manga que provoca que te interese la vida de los trabajadores de saneamiento espacial pues con muy poco terminan convirtiéndose en héroes inesperados por culpa de unos terroristas que amenazan el futuro de la exploración espacial. La infraestructura de contención, de seguridad, el trabajo de efectuarla, al parecer, es algo aburrido de contar. Obviamente, hasta que se desata un problema y nos quedamos sin protección. Entonces, se convierte en algo importante, imprescindible y se pone atención en ese tipo de seguridad y se pregunta todo el mundo como eso no lo controlaba alguien. Es un tema secundario pero importante tras los personajes de este manga. Pues Planetes es una excelente historia-ejemplo de mostrar lo que quiere la gente, muestra la atención de unos pocos pero también la conveniencia y poca solidaridad de otros muchos.

Personajes maravillosos y un mundo futuro realista y algo optimista. Dos preguntas constantes en la frente: ¿Cómo será el cielo cuando ya no sea un lugar al que podamos viajar sin restricciones? Y, ¿cómo amar a alguien que se dedica por completo a su trabajo? Personajes, sus límites, necesidades, crecimiento y cambios. Cosas buenas. Creo.

Reseña: Relatos Fantasmagóricos de las Montañas, de Junpei Azumi, Junji Ito y VVAA

Un volumen de relatos de Terror. ¿Qué hay más apetecible que esoe en esta época del año? ¿Pero manga, con Junji Ito por ahí entre los entresijos de algunas historias? Es como ir al cine a ver lo que uno quiere, con la persona que quiere y donde tiempo y astros se han alineado para que todo funcione a las mil maravillas. ECC Ediciones la ha traducido como Relatos Fantasmagóricos de las Montañas y curiosamente el mercado estadounidense como Mountain of Gods, pero el nombre real del volumen es Yama Kaidan, antología escrita por el escritor más importante de historias fantasmagóricas de las montañas, Junpei Azumi, ahora transformados en manga. Y donde autores como Junji Ito, Mimiki Ito, Akemi Inogakawa y otros, aportan dibujo. Una idea chulísima, pues Relatos Fantasmagóricos de las Montañas no es otra cosa que lo que su titulo indica: historias contadas por excursionistas que tuvieron un encuentro o desencuentro con algún tipo de terror. Un Terror del bueno, como digo yo, del que increpa y te lleva a pensar que harías tú en situaciones así. Y siendo japonés, siendo manga, muchas veces tiene valor el primer impacto, el primero golpe o aparición haciendo acto de presencia. Apariciones que marcan.

En el manga de Terror esto es siempre espeluznante. El arte es como siempre, asombroso. Lo digo una y otra vez, y no sé ustedes, pero los trazos e imágenes de Junji Ito se me quedan en la mollera por días. Es un maestro. Ni que decir tiene que tiene un don y por eso adquiero todo-todito-todo en lo que participa. Su obra en cada manga es horror y belleza. No obstante, aquí solo participa. Una historia que habla sobre tres excursionistas que comparan sus caminatas y como cada uno de ellos se toparon con lo peor de lo peor. La tarde se vuelve gris, el ambiente se condensa, la reunión pronto se vuelve espeluznante cuando el tema de una excursionista desaparecida entra en la conversación. Todo lo que saben es que ella salió de excursión desde la misma cabaña en la que ahora se encuentran. Iba feliz, según el dueño del recinto, pero la encontraron muerta en un sendero tras una nevada. Esto trae a la mente de los reunidos encuentros espeluznantes que cada uno decide contar. Uno narra su encuentro con un hombre muy delgado y burlón que le perseguía, otro con algo muy antinatural que acosaba su tienda de campaña y el otro habla de… Pero, ¿se resolverán algúna vez esos misteriosos encuentros que la gente que hace senderismo descubren en las desoladas montañas?

La trama que os he contado abre esta genial antología. Junji Ito aportando sus ilustraciones al genil inicio del relato de Azumi. Pero hay más. Historias de fantasmas, sucesos antinaturales con alguna fuerza malévola detrás y la mayoría sin ninguna explicación al respecto. O sea, los fantasmas que nos asustan de verdad. El Mal por que sí. Relatos Fantasmagóricos de las Montañas es un tomito que se lee de una sentada. Ideal para este atracón “halloweenero” que nos estamos dando algunos. De hecho, dos días después decidí releerlo porque para los que amamos el Terror, esta antología tiene una inspiración, un potencial enorme… La cara de mueca del hombre burlón aún permanece en mí. El hombre burlón es un ser que me encantaría ver en cine. Lo digo siempre, no sé por que Junji Ito no está haciendo ya cosas para la gran pantalla por que realmente es buenísimo en todo lo que pretende. Netflix apunta el periscopio.

Y una vez que sabes que los relatos posteriores comprenden una antología conjunta, todo encaja. Más artistas aportando sus miedos a lo que cuenta el autor. Breves historias de fantasmas, leyendas urbanas en lugares tan apartados y tan silenciosos como un bosque de montaña bajo la luna llena, un crujido, dos, un sendero que espera visita por esos seres tan porculeros como son los humanos. Y entonces: horror en cada página. Una sonrisa inexplicable en el bosque. Una reunión de soldados desmembrados. Niños mellados. Gente sin cabeza. El hombre burlón. Ah, el hombreee burlóooonnn…

Tenga cuidado cuando salga a caminar. La naturaleza esconde secretos. Los veo desde aquí.

Reseña: Soñé Lo Mismo Otra Vez, de Yoru Sumino y Izumi Kirihara

No solo el mainstream. También es importante que el buen manga llegue a nuestro país de forma recopilada. Mientras sea posible, pues es obvio que las obras niponas adolecen de ser demasiado extensas la mayoría. Pero es importante que las que tengan tamaño “novela gráfica” lleguen y se puedan disfrutar por estos lares. ¿Por qué? Porque hay mucha variedad de temas, porque son siempre como mínimo entretenidas de leer, y lo más importante y nunca me cansaré de decir, aportan siempre-siempre sensaciones diferentes. No obstante, este país no es un lugar para lamentarse en cuanto a cantidad de obras manga, la verdad. Yo estuve en aquel inicio lento de los 90, cuando nos petó la cabeza al llegar las primeras obras (Kamui, El Puño de la Estrella del Norte, Crying Freeman, Grey…) y queríamos más. Mucho más. Desde entonces, poco a poco a ido creciendo y ya es raro la editorial medianamente grande que no tiene en catálogo un sello dedicado a las historietas de origen japonés. Por supuesto, ECC Ediciones tiene novedades muy interesantes como Soñé Lo Mismo Otra Vez. Un curioso manga en el que una amiga insistió por activa y por pasiva que leyera, tras una tarde de comentar el film coreano y contemplativo Burning. Y aquí estoy, que me he vuelto a reenganchar. Además, contaba yo con un gran plan de leer más de diez mangas recomendados por alguien este año; para mejorar mi lectura, vocabulario o lo que sea. Y hasta el momento llevo seis. Que, bueno, es un número mucho mejor que cero. Tendré que ponerme las pilas.

Soñé Lo Mismo Otra Vez es un guión de Yoru Sumino, bellísimamente ilustrado por Izumi Kirihara. No me digáis que ya solo el titulo no os increpa. Cuando indagas un poco, ves que es una historia contada desde el punto de vista de una alegre chica de escuela primaria llamada Nanoka. Su maestra, Hitomi-Sensei, le asigna una tarea extraña: pensar en lo que significa la verdadera felicidad para ella. Nuestro personaje principal comienza la historia sin amigos aparentes en clase pero también sin interés en hacerlos. Después de todo, ya los tiene fuera de la escuela. Como, por ejemplo, el pequeño gato negro que la sigue, la abuela que siempre tiene un jugoso pastel a mano y una mujer con un nombre que suena a extranjero. También una estudiante de secundaria que dedica su tiempo a escribir una novela. A medida que Nanoka desarrolla sus relaciones con cada uno de ellos, no deja de pensar en la tarea que su Sensei le ha encomendado; planteárselo todo sobre sí misma (¿Soy lista? ¿Estúpida? ¿Por qué hago lo qué hago?), pero quizás lo más importante es como los demás a su alrededor se ven afectados por sus acciones.

Bien. ¿Un tema banal? ¿Costumbrista? ¿Plantearse el por qué de nuestra existencia? ¿El Yo interior? Soñé Lo Mismo Otra Vez es una historia que realmente se disfruta leyendo. Con una sinopsis en principio poco atrayente (muchos somos de fantástico + fantástico + fantástico… Y si no hay suspense nos aburrimos, como alegaba Patricia Highsmith. Pero desde el punto de vista de Nanoka, su lógica te hará reír a veces. Con hechos simples, que muchos hemos usado, pero que provocan una sonrisa muy al estilo de estar oyendo un monologo de El Club de la Comedia sobre cosas que hacemos o como nos comportamos en ocasiones. Un ejemplo: Nanoka se sentía culpable por faltar a clase. Nos explica que odia decir mentiras y cuando les dice a sus padres que se va a la escuela, simplemente dice: ¡Me voy! Así que en su derecho, no ha mentido, ¿no?

Soñé Lo Mismo Otra Vez también tiene algunos momentos conmovedores. Especialmente, más adelante cuando tras sus libros, comienza a descubrir la respuesta al trabajo que le han encomendado y se da cuenta de su lugar en la escuela. «¿La felicidad? No sé qué es». ¿La amistad con su gata y Fulana, la anciana amable, se la aportan? Es como si faltara alguien más…

En general, creo que dependiendo de tu estado emocional o como abordes la historia según edad, te podrás gustar más o menos Soñé Lo Mismo Otra Vez. Una obra para ver con perspectiva, contemplativa a lo Burning…, o mejor dicho, hay que estar en “ese punto” para poder percibir lo que verdaderamente transmite.

A mí me ha calado de todas-todas.

Reseña: Un Mundo Maravilloso, de Inio Asano

No es mi primera vez con él, pero puedo decir desde ya que Un Mundo Maravilloso es la primera gran obra de Inio Asano. Autor que basa sus mangas en la psicología de los personajes, que opta por ambientar sus historias en tiempos modernos sin casi ningún elemento fantástico, etc, etc. Y es curioso que yo diga esto. Yo. Amante y defensor, por encima de todo, de los tres grandes géneros de la literatura fantástica; pero de un modo extraño Asano me ha hecho amar un poco más el realismo, un lugar donde el lector es puesto a prueba por una poderosa y pura empatía. Pues sumergirse en uno de los personajes de las obras de Asano significa quizás mirar dentro de uno mismo, que a menudo es exactamente lo contrario de lo que la industria del entretenimiento busca.

Un Mundo Maravilloso no tiene una trama lineal. Cada capítulo del manga es un episodio de la vida real, esas anécdotas que a menudo no guardan relación entre sí pero que son la vida misma. Tanto es así que ni siquiera hay un personaje principal. El tema principal, según su título, es el Mundo, la realidad, la rutina que todos vivimos en ciertos momentos, un día tras otro: riñas familiares, bullying, problemas en el trabajo o en la escuela, insatisfacción, crisis sentimental y existencial. Básicamente, una antología sobre la vida.

Asano se lanza en esta obra con lo que a todos ojos es un arduo trabajo difícil de lograr. El manga consta de diecinueve capítulos; cada capítulo puede considerarse un manga diferente, con diferentes personajes y entornos, y con mensajes diferentes. Pensad que visto así, muestra o te da una idea de lo difícil que puede ser crear algo así. De lo fácil que es caer en la banalidad de las historias y, como resultado, tener personajes poco desarrollados psicológicamente. Sin embargo, Asano tiene éxito en el esfuerzo, estructurando sabiamente el trabajo y demostrando ser un gran autor de primera linea. Y pese al costumbrismo, el manga te atrapa de una forma inusitada a pocas páginas de leerlo.

Los primeros diecisiete capítulos son totalmente funcionales para los dos últimos, que representan el verdadero corazón de Un Mundo Maravilloso. Asano llama a cada capítulo Programa, aprovechando el doble sentido del mismo: primero está la sensación de desorientación que provoca el paso de un capítulo a otro, la velocidad con la que cambian las personas y lugares, todo comparado con la velocidad que pasa la televisión de un “Programa” a otro… Si analizas cada una de las historias, percibes que Asano quiere que los lectores pasen por un cierto camino de crecimiento. Huidiza: tomar decisiones basadas en el juicio de los demás, conlleva ser infeliz. Una ciudad con muchas cuestas: tener amigos lleva a una persona a hablar/pensar con menos frecuencia de la muerte. El oso del bosque: la vida suele ser dolorosa, pero también tiene sus momentos de felicidad. Wonder Girl: lo que importa no es dónde vive una persona, sino cómo vive. Sunday People: ser padre o madre, tener un hijo o hija, es una gran fuente de felicidad. Mini Grammer: enamorado puedes ser feliz en la búsqueda incierta y solitaria de la persona adecuada…

Y así hasta diecinueve historias que hablan de nosotros mismos, tu familia o el vecino. La elección de crear una historia coral es maravillosa si está conseguida y en el mundo del manga me atrevería a decir que se ven poquísimas. Mas, lo que propone Inio Asano en este caso, es perfectamente funcional. Los personajes son diferentes cada vez, atados entre sí solo porque viven en la misma ciudad y por compartir el mismo objetivo: encontrar la Felicidad. Asano utiliza esta coralidad no solo para pronunciar dichos, sino que intenta que el lector adquiera una conciencia colectiva a través de la empatía que se experimenta con las distintas historias.

Saber que no eres el único que sufre por un problema en particular, o que hay personas que día a día luchan por salir de situaciones difíciles, te da la fuerza para vivir y también da sentido del deber para los que lo están intentando pero sin éxito. El perdido, el lunático y el renacido. Un Mundo Maravilloso es un manga digno de estudio. Bien llevada al cine, ganadora de Óscars, os lo puedo asegurar.

Reseña: Fragmentos del Mal, de Junji Ito

Grande Junji Ito. Jamás pensé que el mejor Terror actual lo iba a leer en manga. Hace unos cuantos años ya, que muchos quedamos huérfanos de Terror japonés. De buen Terror. Después de grandes películas que asombraron al mundo como The Ring, Dark Water, Ju-On: La Maldición, Pulse o The Eye, muchos de nosotros queríamos más. Mucho más. Pero apenas llegó. Si acaso nombrar a la editorial Mondadori que publicó el libro original del autor de The Ring. Libro por cierto que recomiendo bastante pues tiene diferente final a la película

A lo que íbamos: teníamos a un autor que emergía, un posible sustituto (en parte) de la extensa obra del vanagloriado Stephen King…, nuevas ideas, aterradoras, excelentes. Pero no llegó más. Nadie trajo nada más del país del Sol Naciente. No teníamos nada a excepción de la famosa antología clásica de Kwaidan, publicada en varias editoriales. Pero ahora con Junji Ito tengo de nuevo esperanza. Gracias a ECC Ediciones, se va publicando su obra cada poco. Es manga sí, pero sus historias son dignas de un buen film. Gyo (argumento de horror en esencia, ya me gustó), un manga que dio mucho que hablar en su día. Tadashi y Kaori están tomando unas vacaciones en las hermosas costas de Okinawa cuando de repente son atacados por un pez con patas de araña dentro de su propia casa…

Por fin, una nueva edición de su gloriosa antología Fragmentos del Mal; sin duda, un titulo donde Ito se hace fuerte. En el relato corto, aunque parezca increíble, es capaz de contar una historia en viñetas, en corta narración, que llena, que gusta, que cumple expectativas. Que tiene todos los elementos para satisfacer al lector constante del mejor género de todos. Y es que que lo que siempre me ha atraído de los mangas han sido sus originales argumentos. El manga, para mí, en un porcentaje muy alto, es siempre un guión que parte de una premisa muy original. La mayoría son historias atrayentes pero Fragmentos del Mal es original en su totalidad.

Recopila historias como Futón, donde una chica llega a casa y encuentra a su pareja escondido bajo un futón pues si sale de allí abajo, un alma en pena se lo llevará. Espectros de Madera, donde una chica aparece de la nada en una casa muy antigua destinada al turismo, solicitando a los dueños su deseo de quedarse a vivir con ellos. Tomio y el jersey rojo de cuello alto, cuenta la extraña historia de un chico que no puede separar las manos de su cabeza. Una Separación Lenta, historia de fantasmas muy pero que muy original. Miss Disección, relato macabro con extraño toque que alterará tú tranquilidad. El Ave Negra, relato en el que un chico perdido en la montaña recibirá por siempre la extraña visita de un ser alado. Magami Nanakuse, cuento sobre una escritora de bestsellers y sus extraños rituales. Y como colofón La Mujer que Susurra, cuento digno del mejor cine de terror japonés.

Podría deciros que me encantó muchísimo El Ave Negra o Una Separación Lenta. Pero sinceramente, he alucinado con todos. Soy fan número uno de Junji Ito. Lo quiero leer todo-todo de esta mangaka. El Terror oriental es un caso aparte. Tiene un no-sé-qué especial que llega al alma. Una forma de narrar lo extraño tan diferente (quizás sea eso), que acongoja. Catalogarlo como el mejor horror escrito, ya es hora. Junji Ito me ha dejado perplejo una vez más. Si has leído hasta aquí, estás listo. No deberías perderte este tomito nuevamente publicado.