Reseña: Frankenstein, o el Moderno Prometeo, de Mary Shelley

Ante todo, comentar que esta edición de Frankenstein, o El Moderno Prometeo, editada por la editorial Valdemar en su colección gótica, se completa con un documentado estudio preliminar sobre Mary Shelley y la gestación de Frankenstein, a cargo de Antonio José Navarro.

¿Qué tiene para contarnos ese Prometeo arrancado de la inexistencia, venido de las negras profundidades de la muerte por obra y gracia de uno de los primeros Mad Doctors de la historia literaria? Nos trae la buena nueva de los avances científicos y de todo un campo sin explorar de la medicina. A ello tenemos que sumarle el gótico de época que todo lo impregnaba con su sentimiento de negra oscuridad. Una novela canónica surgida de una noche de tormenta y de una reunión de imprescindibles del fantástico del siglo XVIII.

Mary Shelley era un perfecto producto de su tiempo, una mujer muy culta casada con un laureado poeta cuyos intereses basculaban entre los avances científicos de aquellos años y el arte. Siempre se dijo que el texto fue escrito a cuatro manos junto a su marido pero este lo negó siempre y atribuyó todo el mérito a Mary. La novela tiene una estructura novedosa para la época, ya que comienza contándonos los hechos por el final. Nuestro atormentado científico, Víctor Frankenstein, nos cuenta desde un barco encallado en el lejano polo Norte, quién es y cómo llegó a serlo, y qué misteriosos asuntos lo han llevado hasta los confines del mundo. El motor de la aventura se pone en marcha. Así, iremos conociendo entre flashbacks, la existencia idílica de este hombre, hijo de una familia acaudalada desde que era un estudiante y su pasión por la ciencia y el enigma de la vida y la muerte.

Todo está narrado con una prosa concisa y elegante, como si se tratara de una autobiografía, y es que hay mucho de los sueños y anhelos de Mary Shelley en su propio personaje principal. Posiblemente mirando la novela con los ojos de la actualidad podríamos inferir que el Prometeo que rompe sus cadenas no es el monstruo sino más bien la propia autora… Esos sueños y anhelos del joven científico derivarán en una pesadilla cuando Víctor juegue a ser Dios y cree vida en la muerte, y de aquí en más conoceremos de primera mano los sentimientos del «hijo» creado, que resulta a todas luces ser un monstruo cuya sola visión provoca el horror y el rechazo más abyecto.

La novela tiene sus altibajos pero Shelley se las arregla para llevarla a buen puerto, consiguiendo por momentos que empaticemos con esa criatura que es un marginado, un extraño y que, en definitiva, somos nosotros los lectores. Por que más que asustar por lo sobrenatural, la novela asusta por los crímenes del monstruo o porque dicho ser es tratado como tal por su propio creador y por las personas en sí, seres humanos a los que se les presupone una capacidad de raciocinio y ser civilizados.

Más adelante el cine se encargaría de contar mil y una historias distintas tomando estos personajes.

Pero quedémonos con este estremecedor relato narrado por esta ávida joven inglesa que concibió en una tierra extraña, una historia moral que siglos después se convirtió en una obra épica y clásica de la literatura gótica. Con la inevitable lucha entre el bien y el mal y la decisión de juzgar a quién encarna cada una de estas cosas.

Shelley hábilmente las deja en tus manos, lector.

Reseña: Zothique. El Último Continente, de Clark Ashton Smith

Existen escritores que sólo pueden tener llegada a un nicho muy peculiar y exclusivo de lectores. Lectores con gustos que van mucho más allá de las convenciones de la palabra escrita con el mero pretexto de entretener o contar historias. Esos lectores aspiran a un tipo de escritos que puedan sumergirlos en realidades que logren poseer una sustancia tangible que se adhiera a las neuronas y las lleve de paseo por mundos que no han de ser descritos por alguien que no sea partícipe de esa extraña cofradía de selectos.

Clark Ashton Smith fue uno de esos profetas, que supo elaborar oscuras taumaturgias al unir vocablos de antigua y misteriosa resonancia semántica. Supo ser un hechicero que tejía conjuros en forma de relatos, y esos relatos, al llegar al iniciado lector, se convertían en fórmulas mágicas capaces de transmutar la misma realidad cotidiana. Y esos son los efectos que uno encuentra al leer los relatos de Zothique, ese oscuro, decadente y crepuscular continente, ubicado en imprecisos tiempos y lugares, y condenado a desvanecerse sepultado en las calientes arenas del desierto de Tasuun.

Nuestro autor se exhibe en estos relatos como el más consumado orfebre de la literatura fantástica moderna, capaz de elevar a lugares prodigiosos e inalcanzables para otros la más desatada y febril imaginería. Un artista inefable que logra retorcer a gusto todos los tópicos preexistentes del género y pulverizarlos con una puesta en escena arrebatadora, arrolladora y poética, no exenta de una cierta afectación que no desvirtúa, sino que resalta aún más el efecto de sus historias. En esta bella edición en tapa dura que sacó Editorial Valdemar en su colección Gótica, encontrareis dieciséis relatos cortos ambientados en el mundo imaginario de Zothique, de los cuales debo destacar la maravillosa traducción que hizo Marta Lila Murillo.

Aquí encontrareis desde amantes zombies que bucean en mares de aguas del color del ébano, seres monstruosos entregados a la lujuria, magos y reyes decadentes entregados a las más repugnantes perversiones, lamias voluptuosas, quimeras, pájaros antropomórficos, astrólogos en busca de su destino… Sabremos de lugares más allá de los límites de la tierra en los cuales la luz del sol se ha oscurecido, sí, allí la magia más oscura y la brujería han reaparecido… Todo eso y más, muchísimo más, encontrará todo aquel que decida abrir estás páginas y beberlas como un licor narcótico y voluptuoso, porque todos los relatos conforman la más extraordinaria mitología de un mundo destinado a morir y que vive sus últimos días en un letargo que tiene mucho de sepulcral y mortuorio.

Y luego de beberlas y recibir el impacto inaudito de la prosa musical y quirúrgica, sólo podrá prosternarse ante el infame maestro de la alquimia literaria, el supremo constructor de ignominias. Maestro del mismísimo Lovecraft, quien por cierto le tenía en muy alta estima artística.

Zothique, más que una joya, es un libro, una antología que ya pasó al estatus de LEYENDA. Simplemente deciros que he reseñado el que es para mí es el mejor libro que he leído en mi vida. ¿Conocéis esa encuesta sobre cuál sería el libro que te llevarías a una isla desierta?

Este es el mío.

Reseña: El Wendigo y Otros Relatos Extraños y Macabros, de Algernon Blackwood

La editorial Valdemar en su colección Gótica ha reunido en este volumen una selección de los mejores relatos de Blackwood; veintitrés historias extraídas de nueve diferentes colecciones publicadas entre 1906 y 1921. Hombre de espíritu inquieto y aventurero, lo que más destacaría de él es, la fuerza que conseguía en sus relatos, cosa que tiene muchísimo que ver con el hecho de haber sido un gran viajero. Recorrió mucho lográndose empapar de todos los ambientes que conoció, de una manera en la que muy poca gente lo logra. Dedicó parte de su vida a escribir sobre el mundo sobrenatural. Su interés por lo oculto le llevo hasta el The Ghost Club, donde se dedicaban a investigar fenómenos paranormales. Un autor al que según vayamos leyendo entenderemos que intentaba buscar más el asombro del lector que provocarle miedo. Tiene una capacidad inusual para introducirte dentro de una tensión psicológica durante la lectura. La severidad de su configuración se lee con una belleza minimalista. Terrible y encantador, es un artesano de las palabras. Todos sus relatos son joyas que han sobrepasado el propio tiempo. El libro comienza con una de ellas, La casa vacía, una historia clásica de casa encantada y fantasmas, donde una tía y su sobrino en plan caza-fantasmas intentarán pasar una noche en una casa con reputación de embrujada. Cuando ambos ponen sus pies dentro de ese lugar, tía Julia le relatara la historia de un crimen. ¿Estáis preparados para conocerla?

Una isla encantada, Un caso de oídas, Cumplió su promesa…, son más cortos y certeros. Hasta llegar a mitad del libro que os encontraréis con El que escucha y Los sauces. El primero es donde a través de un diario sabremos de un escritor solitario y sonámbulo, la obsesión de que un misterioso personaje aguarda en su apartamento. Del segundo, según dijo el gran H.P. Lovecraft, vais a leer el mejor cuento de terror de la literatura inglesa. Un narrador y su compañero de origen sueco se encuentran navegando en una canoa en aguas del Danubio, descendiendo hacia el mar Negro. Todo parece tranquilo hasta que unas aguas bravas les hacen acampar en una pequeña isla rodeada de sauces. Una amenaza antigua rasgará su canoa…

Más abajo después de leer maravillas como El baile de la muerte, La víspera de la fiesta de mayo y El cuento de fantasmas de la mujer, llegaremos al relato que da título al libro, El Wendigo. Un relato oscuro, emocionante, una de las primeras historias que escribió, una historia que parte del misterio que esconde sigue todavía influyendo en muchos escritores de horror. Escrita en 1910, nos da una lección narrativa dentro de lo que es una novela corta. Con una simpleza que asombra, es capaz de crear una atmósfera incómoda. En el extremo norte del hemisferio de América, entre la frontera con Canadá, son profundos los bosques que permanecen sin explorar. Indomables, son el hogar de osos, lobos y cosas mucho peores. El Wendigo, es uno de los más terroríficos. Deambula por la oscuridad, en bosques helados en busca de hombres perdidos. Lo hueles, ese olor a muerte, de la carne en descomposición contaminando el olor a pino de prístina. Lugares solitarios con poca humanidad. Sólo una criatura tan implacable podría sobrevivir y prosperar allí. Este es el Wendigo. Le seguirán otros relatos: El embrujo del mar, El incendio del páramo, El hechizo de la nieve… y más. Todos ellos increíbles de leer.

Hay libros que son un verdadero placer. Esta antología es además una joya única e inolvidable.