Reseña: Lo Mejor de… Rigoberto Picaporte, de Robert Segura

Bruguera sigue en activo. Fue en 1910 cuando Joan Bruguera fundó la editorial El Gato Negro y tras la Guerra Civil la editorial, comenzó a ser dirigida por los hijos del fundador. Bruguera fue una editorial visionaria que supo detectar y desarrollar el talento de los grandes historietistas españoles y, sobre todo, fue la editorial que contribuyó a la educación sentimental de varias generaciones. Descubrió talentos capaces de crear personajes de tebeo que a dia de hoy se consideran universales. Personajes de cómic que gustaban a niños y a mayores, un sello que contó con Mortadelo y Filemón, Rompetechos, 13, Rue del Percebe, El Capitán Trueno, Rigoberto Picaporte, Anacleto, Esther y su mundo, Carpanta, Sir Tim O’Theo, Zipi y Zape, Las hermanas Gilda, Superlópez…; en fin, que el curriculum es largo y de categoría. Y ahora con sus ediciones de Lo Mejor de…, volvemos a recrearnos en la comedia del mejor cómic español.

¿Quién era Rigoberto Picaporte? Principalmente, un personaje que nunca disfruté en su momento. Y aunque me hago algunas conjeturas de porqué, no entiendo muy bien la razón de que nunca llegara a mis manos teniendo un tío con una librería que me traía libros y cómics por doquier. Pero como decía, me hago una idea; quizás miedo, censura, o algo así para con un niño de unos ocho años. Por que el título original era Rigoberto Picaporte, Solterón de Mucho Porte, el que fue creado por Robert Segura para el semanario Pulgarcito, en 1957. Rigoberto Picaporte apareció por primera vez en el #1137 de la famosa revista y posteriormente se publicó también en otras de la emergente por entonces editorial Bruguera. La cual lanzó también un par de álbumes allá por 1971 (Rigoberto Picaporte, Solterón de Mucho Porte y Rigoberto Picaporte, Por Amor de Curruquita); de estos sí tengo algún que otro recuerdo borroso.

Actualmente, podemos encontrar un maravilloso tomo editado en la colección Lo Mejor de…, que edita el sello Bruguera dentro de la editorial Ediciones B. Una genial colección donde obtener el tebeo más esencial de la historieta española con autores, personajes y aventuras, de los más importantes de la historia del cómic español. 13 Rue del Percebe, Zipi y Zape, El Botones Sacarino, Rompetechos, La Familia Ulises, Delirante Rococó, Sir Tim O´Theo… Muchos de ellos ya disfrutados. Un largo etcétera del viñetario más cómico que aporta sonrisas, risas e incluso carcajadas. Y creado por maestros patrios, por lo que te identificarás con cantidad de situaciones hilarantes que te pasaron o podrían pasarte a ti.

El susodicho Rigoberto siempre lleva pajarita, sombrero y bigote. Entre sus primeras historias se dedica a intentar conquistar a una joven de un nivel social superior, hasta que conoce a la atractiva Curruquita Cencérrez. A partir de entonces, la serie satiriza los empeños del protagonista, por casarse con la joven Curruquita, para lo cual hace lo imposible por agradarlas a ella y a su madre, Doña Abelarda. Una serie que toma forma a base de sketches, situaciones rocambolescas, donde también se nos cuenta el ambiente laboral de Rigoberto. Es oficinista, sometido al humor caprichoso de sus jefes…, y cosas por el estilo. Todo en un tono muy acorde, marcado por un modo costumbrista, tanto que incluso algunas situaciones han soportado bien el paso del tiempo y se reflejan a las dadas a día de hoy. Y os lo dice alguien que ha trabajado en oficinas durante ocho años y acabó casi odiándolas.

Algunos personajes secundarios son Eufemia, criada de Rigoberto, que le da algunos consejos desaconsejables o recomendaciones mal entendidas. Pepito, sobrino del mismo, que siempre mete en problemas a su tío y termina por llevarse unos cuantos capones. O Bautista, mayordomo de Doña Abelarda que, sin duda, tiene enfilado a Rigoberto. El caso es que Rigoberto es un tipo con mala suerte por todo lo que le rodea. Y en su intento de ligarse a Curruquita, mil y una escaramuzas no le harán sino más fuerte para volver a intentarlo una y otra vez. Un tío perseverante que trata de salvar su maltrecho honor, armando cada vez líos más grandes.

La verdad, hacía tiempo que no me reía tanto como lo he hecho revisando estas páginas. Rigoberto Picaporte es el más clásico de los personajes de Segura, en todos los sentidos. Otro indispensable de esta selección de los mejores títulos que el cómic español tuvo en su haber.

Reseña: Lo Mejor de… Pepe Gotera y Otilio, de Francisco Ibáñez

Deberíais saber que Bruguera sigue en activo. Como sello integrado en Penguin Random House Grupo Editorial sí, pero sigue siendo una editorial a seguir por su tipo de cómics, eso quizás tampoco lo sepáis. En formato tomo de calidad, lleva un tiempo publicando unos integrales la mar chulos hechos para nostálgicos del buen cómic. Una selección de los mejores títulos que el cómic español tuvo en su haber en su mejor época en tema humorístico especialmente. La colección Lo Mejor de…, comprende lo más esencial de la historieta española, autores, personajes y aventuras, de los más importantes de la historia del cómic español como 13 Rue del Percebe, Zipi y Zape, El Botones Sacarino, Rompetechos, La Familia Ulises, Delirante Rococó, Mortadelo y Filemón, Sir Tim O´Theo…, así hasta un largo etcétera de viñetario que no tienen otra intención que aportar sonrisas, risas e incluso carcajadas. Y deciros que ya he devorado unos cuantos. Por lo que me siento tentado a reseñar ya casi cada uno de ellos, por esa quizás loca afición mía a compartir sensaciones y gustos. Y por que me da cosilla que algunos tal vez no os hayáis enterado y estéis dejando pasar una ocasión genial para tener en vuestra cómicteca una buena selección de títulos y momentos que disfrutar o comentar con vuestros más allegados. Esa opción al menos, de poder disfrutar de lo que muchos de vosotros disfrutásteis en su día.

En esta ocasión, unos personajes que tal vez harán más gracia a los adultos, simplemente por las situaciones costumbristas que se darán. Uno de los más recientes tomos de la colección y uno con los que más me he reído. Y eso que en su día, cuando me salían algunas paginillas en suplementos semanales que me guardaba mi abuelo, lo dejaba pasar; rara vez los leía. A esto me refiero con que hay un cómic para cada momento.

La serie empezó llamándose Pepe Gotera y Otilio, Chapuzas a Domicilio pero el dicho popular -ya sabéis lo que nos gusta hacer en la tierra de conejos, normalmente- terminó por acortarse a Pepe Gotera y Otilio. Una serie de historietas creada en 1966 por el eterno maestro Francisco Ibáñez, donde el tema central son las cómicas aventuras de dos obreros, chapuzas y patrón, a cual más desastre. En formato clásico de dos paginas por historia, Lo Mejor de… Pepe Gotera y Otilio abre con la primera historieta oficial que se publicó el 2 de abril de 1966 en el #269 de la clásica revista Tío Vivo. Desde entonces se convirtieron en unos de los personajes más populares del autor. Un tomo ideal donde reiremos comenzando siempre cada trama con el mismo momento en el que Otilio anda intentando comerse algo y Pepe Gotera aparece por la puerta con un nuevo trabajito. A partir de ahí, cientos de situaciones rocambolescas: cañerías rotas que jamás se debieron tocar, el simple hecho de intentar subir algo por la terraza con una cuerda se convierte en una intensa pesadilla, un tejado a reparar que quizás fue mejor no tocarlo, el terrible sufrimiento de bajar un piano de un piso, un sótano hecho por equivocación… El caso es que estos dos incautos siempre terminan huyendo a golpes del lugar contratado por haberlo dejado todo peor que estaba. Je, je, je.

Lo Mejor de… Pepe Gotera y Otilio, una muy particular empresa de reparaciones. Pepe Gotera es el jefe, el capataz, el que mira y manda sin mancharse las manos y sin intervenir mucho, con bombín rojo y bigote. Otilio, el currante, aunque piensa más en la hora del bocadillo que en ponerse a trabajar, es anchote de gorra y mono azul. Al igual que en otros iconos del autor como Mortadelo y Filemón, encargado y subordinado van de la mano. Aunque el jefe es quien normalmente acaba pagando las meteduras de pata de su socio. Y todos corriendo delante del cliente enfurecido.