Reseña: Marvel Omnibus. Iron Man. Director de S.H.I.E.L.D., de Daniel y Charles Knauf, Roberto de la Torre y VVAA

A revolución sonaba la carrera de los Knauf en Iron Man. Lograron hacer tramas, aventuras y thrillers con un personaje de capa caída, al menos, en el mundo de los cómics y había pasado mucho tiempo desde que la cabecera Iron Man fuera algo interesante para leer. Por eso, no tenía ninguna duda de querer leer y reseñar Iron Man: Director de S.H.I.E.L.D., ahora que Panini Cómics acaba de publicar el ómnibus de este titulo. Una tremendísima oportunidad. Es más, no parecía que iba a ser una obra centrada con el problema a tratar sobre la muerte del Capitán América. Sabía que los Knauf surcarían otros senderos y conociéndolos, deberíamos obtener una idea de cómo Tony se iba a aclimatar como nuevo Director de esta siempre curiosa empresa de inteligencia y actuación. Mas, si alguna vez os preguntasteis (después de quedar alucinado en los films), por donde seguir mediante los cómics, tras los acontecimientos de Civil War, la colección que hoy os reseño es lo que toca.

Tras aquellos sucesos que no vinieron bien a nadie, Tony Stark termina por aceptar el trabajo más duro del Universo Marvel: ser Director de S.H.I.E.L.D. El hombre tecnológicamente más inteligente del Universo Marvel se dispone así a actualizar el modo de trabajo de dicha agencia, y eso llevará a Iron Man a tener que resolver más de un problema por sí mismo. Comenzando con Dum Dum Dugan que se pregunta dónde está Tony, para así trasladarnos al laboratorio a bordo del Helicarrier donde Maya y Tony están ocupados realizando una autopsia al cuerpo de un terrorista muerto. Pero… ¿tecnozombis? ¿Héroes renegados o traidores a La Iniciativa y un cambio de régimen en Madripur? ¿Qué demonios es todo esto?

Iron Man: Director de S.H.I.E.L.D. #15 da inicio a este gran evento de 2007-2008. Serie que llegó a ser conocida dentro del Universo Marvel como La Iniciativa. Una potente obra guionizada por Daniel y Charles Knauf y con unos tremendos dibujos de Roberto de la Torre con Jonathon Sibal como entintador. Lo cierto es que hacer un resumen de todo lo que ocurre en tan tremendo tomo se hace algo difícil. Estamos hablando de un volumen que comprende más de treinta números (Iron Man: Director de S.H.I.E.L.D. #15-#32) más un primer Annual en los que desde la primera página ya estás «in media res». Es decir, acción y sucesos por los cuatro costados.

A destacar bastantes números, como por ejemplo, el #25, joya absoluta, me refiero al giro que da aquí toda la historia central. Donde después de arrastrar los pies por el barro y batallar con casi todos, Iron Man nunca llega a ver la luz al final del camino. Me encanta la nueva dirección que toman los guionistas, por ejemplo, con el Mandarín. Al igual que Ed Brubaker hiciera con Cráneo Rojo en su día, vais a ver en Director de S.H.I.E.L.D. que los Knauf convierten al Mandarín en un villano más calculador con la previsión de desafiar a cualquiera en su camino, y a mí que nunca me hizo gracia este malo-maluto, ahora me encanta. En lugar de ser simplemente malvado, es más una persona loca que ve el mundo desde una perspectiva distorsionada. Y hará que el lector también lo vea todo bastante sustancioso. Eso significa que estarás leyendo mucho y no todo diálogos sin sentido, pero flipas cuando finalmente lo que hace el susodicho encaja cuando Tony Stark conecta ciertos puntos.

Y el #19 y el #20 no pueden resultar más épicos, cuando algo viene a la Tierra desde el espacio profundo… y parece demasiado irritado… y es un tal Hulk que quiere venganza… y Iron Man está en su lista. Pero, ¿pueden las defensas espaciales de Tony Stark ralentizar al gigante verde? ¿Qué armadura especial se pondrá Iron Man contra el oponente definitivo? Una cosa es segura: cuando estos titanes chocan, las ondas de choque sacudirán el planeta y parte del universo. Además el director interino Dum Dum Dugan va a tener que decidir si la prioridad es encontrar a Tony…, o si tomar el control y hacer las cosas a su manera resultará factible.

Magnifico todo y cómo está llevado. Definitivamente, os animo a que le deis un tiento a esta aventura con decenas de aventuras detrás. Este es sin duda uno de los cómics mejor escrito del mercado y vale la pena el precio y, por supuesto, llevártelo a casa de una atacada.

Nuevamente, hypeado con el personaje.

Reseña: Camisa Gris, de Alan Moore, Rick Veitch y VVAA

De vez en cuando y cada uno mucho, a uno le pide el cuerpo leer a Alan Moore. Ese toque diferente en cuanto a guión que le da a los cómics, ese diferente modo de ver las cosas, el rescate de esos personajes olvidados del noveno arte pero a los que se les puede sacar mucho partido…; eso, en esencia, es un cómic o guion de Alan Moore. Fruto de la imaginación y el talento de Moore junto a Rick Veitch, Camisa Gris protagonizó diferentes aventuras publicadas en la antología Tomorrow Stories. ECC Ediciones nos trae un genial volumen recopilatorio de todas esas celebradas historietas, así como un compendio de relatos del personaje procedentes de los especiales America’s Best Comics Special #1 USA y ABC: A-Z – Greyshirt & Cobweb #1 USA. Pero más aún, el tomo contiene la miniserie Greyshirt: Indigo Sunset, con la que Veitch retomó al personaje acompañado de autores de la talla de Dave Gibbons o David Lloyd, entre otros. En definitiva, un volumen indispensable para todos aquellos que conocimos al personaje en su día y siempre quisimos saber más.

¿Y qué vais a encontrar en estos doce numeritos de Tomorrow Stories (Camisa Gris)? En temas profundos, la relectura de algunas historias que ya asumí hace años, hizo que me percatara de que la serie -entre sus argumentos y aventuras- trata el tema de la homosexualidad, la prostitución, el incesto, la bestialidad y la pedofilia y las clasifica como diferentes tipos de «perversión». Moore esplende en estos guiones con su crítica guionizada en personajes que sufren pero también que ríen y se la pegan cuando menos esperan. Estos son problemas que en realidad proliferan en toda la línea ABC (y, supongo, en gran parte del trabajo de Moore), como si os fijáis también pasa con Promethea cuando expone el lío protofeminista y empieza a ser demasiado ambicioso con ello. ¡Lo cual está bien! Porque al final todos los títulos de ABC eventualmente terminan mostrándose como si estuvieran escritos por un viejo cachondo que no puede decidirse en decir si es un defensor del Amor Libre o simplemente está molesto con el lector que se avergüenza de sí mismo. Cada decisión narrativa en estos cómics está dictada por quién está. Y dicho esto, Tomorrow Stories está, al menos un poco, más centrada en Moore mostrando sus considerables músculos dentro del género superheróico. Todo en una pura brevedad del formato antológico, que significa que es imposible ver ninguna pelusa en el pantalón del maestro. No sé si me captáis…

Cada vez que Alan Moore hace una declaración donde deja en ridículo a los superhéroes y cuestiona a sus seguidores, allí estoy yo. Hay quien se molesta, pero no dejamos de estar ante el típico caso del abuelito al que tenemos respeto y está constantemente haciendo chistes algunos sin sentido. En ti está entenderlos y reírte con él y su chocheo, o indignarte preguntándote porque este tío ha llegado tan lejos. Personajes como The First American y U. S. Angel o Salpicón Brannigan (el Vengador Indeleble) tienen de esto y mucho más. Pero sinceramente os empujo a que leáis y disfrutéis, sobre todo, las tramas de Camisa Gris, y en especial, Jack B. Quick. Vais a disfrutar de un cómic bien hecho donde estos personajes aparezcan. Aunque también os digo que Salpicón y Cobweb tiene un nivel que ya querrían muchos de cómics «mainstream» actuales tener. Una fantástica selección de historias con todas estas tesituras.

Quien diga que este volumen y sus historias no están a la altura, obviamente está equivocado o no sabe leer entrelineas.

Disfrutar…, en ti está, que diría Yoda.

Reseña: Grandes Tesoros Marvel. Estela Plateada. Réquiem, de J. M. Straczynski y Esad Ribic

Imaginad poder llegar a tener en casa una Gioconda pero en formato grande, incluso más grande que la original (aunque en este caso no es difícil). Tener una obra de cómic chulísima en tamaño lienzo donde cada página es un cuadro. Además, un título, un genial one-shot sobre mi amado Estela Plateada que se marcó hace más de una década el maestro Straczynski (El Asombroso Spiderman) junto al ilustrador nuovo-renacentista (como yo los llamo), el gran Esad Ribic (Thor). Una aventura que ocupará para siempre un lugar destacado en vuestro corazón. Y friends, ésta es la edición a tener de tan gloriosa historia. La que Panini Cómics acaba de poner en librerías dentro sus Grandes Tesoros Marvel.

Por un tiempo, Marvel tuvo tendencia a lanzar tramas «complicadas» en ciertos personajes sin cabecera. A cierto sector no le gustó, pero a otros, a los que andábamos ansiosos de saber más de nuestros personajes favoritos fuera como fuera, de algún modo nos contentaban estas nuevas historietas. Así no caían en el olvido. Una especie de pacto entre fan/lector y editorial. Además, estos one-shots o miniseries venían ideados de la mano de grandes autores y en algunos casos, tándems de autores que era todo un bombazo verlos trabajar juntos. Un caso ejemplo de lo que os comento fue Estela Plateada: Réquiem. Straczynski, aquel que le dio un giro enorme al planteamiento de porqué Spiderman es Spiderman, junto a las acuarelas de Esad Ribic que llevó a Thor a lienzos evocadores de pinacoteca especializada en mitología nórdica (dibujos que podrías imprimir en hojas de platino con encuadernación de tejido dorado y pocos muggles podrían diferenciar ilustración antigua de cómic).

Pero ¿qué pasa con la historia? En Réquiem, Straczynski escribe una historia fuera de cualquier continuidad conocida. Cuenta la muerte de Silver Surfer a través de una enfermedad terminal. Esa es prácticamente la trama. Ese disparo al corazón y sus consecuencias. Es una historia que te puede provocar alguna lagrimilla dependiendo de tú experiencia con gente o familia que ya no está con nosotros. Realmente, es una meditación sobre la pérdida, el arrepentimiento y el proceso de duelo. Y admito que hay algunos pasajes bellamente escritos y un mensaje de afirmación sobre vivir la vida a tope desde ya, al máximo, un carpe diem en toda regla. Y da la sensación de que la inspiración de Straczynski viene de algún caso en particular. Contar la muerte de un personaje tan icónico, tan de culto y con un sector del fandom tan concreto, nunca iba a resultar fácil. Pero esplende el don de J. Michael Straczynski en esta obra.

Insisto en que la obra de arte de Esad Ribic es lo que convierte un guión lleno de tristeza en algo indispensable de tener. Dicen muchísimo estos dibujos con solo una de las expresiones faciales de Norin Radd o cualquier componente de Los 4 Fantásticos. Eso sin contar que un nudo en la garganta es lo menos que te va a propinar esta historia. Pero por otro lado, me siento y pienso, y me quedo atónito en el tema de quién dio luz verde a este proyecto. No es muy normal ver que la Casa de las Ideas deja seguir adelante la idea de un cómic que toca tanto la moral. Sí que tuvimos épocas sensibleras con ciertos temas en los 80 (drogas, muertes inesperadas, alcoholismo, machismo…), pero se me hace raro una historia publicada que deja tan abatido/a al lector. Un producto que por lo general es considerado para la juventud y que vio la luz por primera vez en 2007. Sin embargo, con la lectura, sabes muy bien que te están manipulando, pero maldita sea, lo hacen con estilo. Lo que nos dice directamente a la cara que Réquiem es, sobre todo, una joya a tener en cuenta entre el público adulto lector de cómics.

Preciosa edición de una historia inolvidable. Edición enorme que Panini edita con una sobrecubierta que es un póster gigante de mi personaje favorito de Marvel. No sé si podría pedir más.

Reseña: He-Man / Thundercats, de Rob David, Lloyd Goldfine y Freddie E. Williams II

No se me ocurre mejor recomendación comiquera para estos días de regalos que un TPB ligero y con una idea inesperada que van a disfrutar, sobre todo, aquellos nostálgicos de los 80. En concreto, niños que hoy en día rondan los treinta, cuarenta o cincuenta tacos; niños de los 80 y 90 que en su infancia disfrutaron de dos gloriosas series de dibujos animados como fueron los Thundercats y He-Man y los Masters del Universo. Un cómic que ECC Ediciones publica, un recopilatorio de los seis numeritos que compusieron esta miniserie de un crossover nunca imaginado. Una oda a la nostalgia, un reclamo, el choque entre dos de los mejores universos de la cultura popular fantástica en formato animación televisiva. Un cómic que trata directamente algo muy de moda: como es aborda la nostalgia (la nuestra), en toda regla. Una nueva alusión de las que se han propuesto hacer las dos grandes casas de cómic norteamericano, para tocarnos la patata a esos niños (ahora viejóvenes), en muchos casos padres o madres, que quieren que sus hijos disfruten o al menos conozcan, lo que tanto les gustaba a ellos de pequeños.

Grandes e improbables crossovers. Pero terriblemente atractivos. Esa es mi opinión. Star Trek/Green Lantern, Tarzán/El Planeta de los Simios, Batman/Tortugas Ninja (https://www.cronicasliterarias.es/?p=6407); cómics que me parecieron sorprendentemente novedosos. Así como He-Man/Thundercats también me lo pareció. En pocas palabras, pensé en su día que no merecía tomarse demasiado en serio estas franquicias, pero empiezo a pensar que hay que leer todas las posibles porque se están publicando cositas muy chulas y se convertirán en rarunadas inencontrables algún día. De eso estoy seguro. Tanto el universo He-Man y los Masters del Universo como el de Thundercats son intrínsecamente parecidos así como evocadores para los que nos gusta leer literatura fantástica. Por ese recoveco nos entraron. Era su encanto. Y aunque He-Man en la serie clásica animada era un buenacho de libro, un príncipe sencillo, simple y musculado en cuya mente todo era blanco y no había opción de mal; el universo de Thundercats sí que era algo más oscuro y pocos capítulos trataban el tema de hacer lo correcto. Por eso estamos ante una mezcla perfecta. Eso sin quitar el enorme atractivo que tenían ambos mundos en cuanto a compendio de monstruos.

Aquí se nos presenta una historia que va adoptando un tono terrible y comienza a tomar impulso hacia la conclusión del crossover. Eternia, Skeletor y un ahora un incorpóreo Mumm-Ra unen fuerzas y He-Man tendrá que buscarse aliados ante tal potencial. También algunos trucos nuevos, pues para colmo, estos demonios terrenales han logrado esclavizar a los Antiguos Espíritus del Mal de la Tercera Tierra y estos se dirigen a destruir directamente Eternia. Pero ante tal terrible catástrofe, los ThunderCats se comprometen a ayudar al Rey Randor y a los Masters del Universo en lo que puedan. No obstante, surgirán conflictos en el modo de hacer las cosas y el modo de enfrentarse y en el quehacer con los subyugados. Un problema que llevará al borde de la extinción a He-Man, el hombre más poderoso del universo… Donde algunos de los integrantes de los Thundercats se embarcarán en una misión para devolverlo a la vida.

Historia de acción, eso si, con sorpresas e ilustraciones impresionantes. Freddie E. Williams II es, sin duda, el artista adecuado para darle vida a este cómic. Especialmente por su experiencia en los crossovers arriba mencionados. Y rodea bien un terrible problema que suele pasar en estos casos; cuando se trata de He-Man y su elenco de apoyo, realmente no es posible exagerar demasiado a los personajes porque se te puede ir la mano y sin querer pasarte a la acera del dibujo fanmade. Estamos ante “ese tipo» de problema gráfico. Pero Williams II tiene estilo y encaja bien los golpes que propinan estas dos franquicias. Un cómic que además, cumple también una de las promesas fundamentales de este tipo de crossovers: grandes peleas entre nuestros personajes favoritos.

Encuentros que siempre soñaste ver.

Reseña: Bill Rayos Beta. Estrella Argéntea, de Daniel Warren Johnson y Mike Spicer

Cuenta la historia (y también la sinopsis editorial del cómic) que Bill Rayos Beta perdió algo más que su martillo tras el combate contra Thor. Una criatura capaz de sostener también tan tremenda arma (ver La balada de Bill Rayos Beta, si la encuentras), el aclamado Mjolnir. Desde entonces Bill anda perdido, cansado de estar bajo la sombra de Thor. Ser el segundón en un entorno lo pone en una encrucijada. No obstante, Odín parece tener una misión para él. Y todo empieza por recuperar y restaurar su martillo destrozado…

En Estrella Argéntea, Bill Rayos Beta se instala en su papel de Señor de la Guerra para Asgard. Pero con muy pocas opciones de hacerse valer pues su Stormbreaker sigue destrozado y la moral está por los suelos. A la misma vez, un dragón poseído por Knull aparece para crear el caos y Thor tiene que intervenir para tranquilizar las cosas. Los viejos rencores y debilidades en el corazón de Bill regresan, resentimientos y la crisis personal de ver de nuevo que no es alguien que pueda defender a los demás, ni dar ejemplo de poder. Todo es aún más doloroso; un cómic que esplende dicha sensación de manera maravillosa, hace que te sientas mal por Bill cuando lo eclipsan, lo rechazan y lo arrastran a una fiesta lastimera en honor a su persona. Está atrapado en una situación que nunca quiso. Pero la suerte parece cambiar cuando una misión se le asigna, un propósito que le puede llevar a limpiar su nombre.

Como se puede ver, este cómic es prácticamente un espectáculo diseñado para un solo hombre. Una aventura en solitario de un personaje y su lucha que recuerda a las grandes epopeyas griegas. Con un guion y dibujo de Daniel Warren Johnson que lo hace todo -él se lo guisa, él se lo come-, trazos a los que dan aún más vitalidad los colores de Mike Spicer. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un cómic de superhéroes actual en este sentido.

Bill Rayos Beta: Estrella Argéntea es una miniserie de cinco numeritos que vio la luz en USA entre mayo y septiembre de esta pasado 2021. Y ya Panini Cómics la pone en las librerías de nuestro país para su disfrute. Se agradece esta rapidez, disfrutarla como la he disfrutado. Comenzamos con una recapitulación de bienvenida al origen de Bill Rayos Beta como protector elegido de su pueblo, los Korbinitas. Su exterior cibernético con cara de caballo ahora es permanente desde que Thor destruyó Stormbreaker hace tiempo en el «desacuerdo» antes comentado. Otra cosa que sucede es que sin su arma, Bill no puede volver a su cuerpo korbinita original. Esta es la principal razón por la que Bill acepta la oferta de Thor para servir como el «Maestro de la Guerra» para Asgard.

Bill Rayos Beta es un superhéroe que debutó en la Edad de Bronce de los cómics. Fue concebido inicialmente para ser un monstruo que aparece por sorpresa pero que termina pasándose al bando de los buenos. Y demostró algo más que eso. Muchos quedamos encandilados con el personaje. Pues un personaje capaz de empuñar el mítico martillo Mjolnir y no ser un guaperas-rubio-melenas que todo lo hace bien, molaba. Después de una rivalidad inicial por la posesión del arma (insisto, esto se cuenta en La balada de Bill Rayos Beta, ojalá la reedite Panini en una chula edición), tra ello, al guerrero extraterrestre se le otorgó un martillo de guerra propio, llamado el Stormbreaker. Y Thor y él se reconciliaron como aliados de ley. Y yo, que siempre he sido un defensor de estos personajes secundarios que terminan por tener más profundidad que algún que otro protagonista, sobre todo, cuando lo cogen autores de calidad; cómo diablos no iba a querer leer esta aventura que se presentaba tan molona.

Mucho potencial en este TPB.

Reseña: American Vampire 1976, de Scott Snyder, Rafael Albuquerque y Dave McCaig

Quién si no iban a encargarse del regreso a librerías de American Vampire. Scott Snyder y Rafael Albuquerque regresan con uno de los títulos que los pusieron en el candelero como tándem genial a tener en cuenta. Una nueva visión al cómic de terror con una visión muy oportuna de lo que es, o mejor dicho, fue el país de la hamburguesa con patatas fritas. Han pasado cuatro años desde que Scott Snyder y Rafael Albuquerque trajeran al noveno arte American Vampire. Pero ahora este tándem de creativos se une de nuevo en un volumen que ECC Ediciones recién publica en nuestro país y que recopila los diez números que componen la miniserie. Nos trasladan a una década especialmente trascendental para ofrecer una mirada diferente a la historia estadounidense. Un volumen que además contiene la segunda entrega de American Vampire Anthology, compilación de historias cortas en las que un variado elenco de autores visitan el mundo creado por Snyder, Albuquerque, y no se os olvide, el eterno-dios-maestro, el señor Stephen King.

Después de explorar el rockabilly de la década de los 50s, los albores de la carrera espacial y dentro de esos años llevar el tema vampírico de una forma especial; American Vampire 1976 da un salto hacia el bicentenario de los Estados Unidos con un Skinner Sweet letárgico que aún se aclimata a ser convertido en humano después de décadas de vivir como uno de los no muertos. Claro, esto va, para el que ya conozca la obra anterior e inicial de American Vampire. Si no, os recomiendo que antes os hagáis con ella y la disfrutéis. Para así, ahora, en este tomo, encontrarse con un ser temerario que desafía a la muerte y que realiza trucos en un enorme país que tiende al apocalípsis, a la soledad, donde se deambula por lugares que el tiempo y la erosión agotan como ferias deterioradas y puebluchos en decadencia. Skinner anhelando emociones y los poderes que tenía como vampiro, mientras todo lo que le rodea intenta seguir adelante sin él. Mientras tanto, el resto del elenco tendrá que lidiar con nuevas amenazas mientras un antiguo Mal resurge y comienza a acumular suficiente poder para sumergir este-mundo-agotado en una oscuridad aún mayor.

Lo he dicho en más de una ocasión. Es terriblemente chulo como se nota el aire, el ambiente y la mano de Stephen King en American Vampire. No sé como lo hace, si su sola presencia basta o solo son sus consejos argumentales, pero el guión de American Vampire huele mucho a él. Una influencia que parece haber sido absorbida por los autores de la obra principal. Un cómic que siempre diré que podría ser una continuación u off-topic perfecto del libro de King, la genial The Stand (Apocalípsis). Tiene ese poderoso ambiente de desgracia en lo que nos espera en cuanto el mundo comienza a irse a pique.

Se siente mucho en American Vampire la presencia del Rey del Terror.

Por otro lado, con la posible excepción de Batman, no hay ningún personaje que Snyder haya creado que tenga una comprensión más firme que la voz que tiene Skinner Sweet. Incluso fuera de la visión del vampiro eterno y original que busca “entretenimiento” por el mundo, en 1976, en principio, dicho personaje anda más en un segundo plano. Pero cuando toca, Snyder lo lleva a un salto en el tiempo narrativo que justifica esa espera en el backstage y queda genial. Si bien se siente como el comienzo de una nueva historia, este es un volumen que recompensa a los lectores que estén actualizados en el título. Hay suficiente exposición para refrescar la memoria con aventuras pasadas. Insisto en que lectores que nunca antes hayan leído un número de American Vampire pueden sentirse un poco perdidos. Snyder entreteje las tramas para hacer que los paralelismos se sientan casi en cada página.

Albuquerque se desliza de manera similar para traer de vuelta el mundo de American Vampire sin problemas, junto al colorista Dave McCaig. Desde carnavales sórdidos en el suroeste hasta una cruda visión de la ciudad de Nueva York en medio de un crimen desenfrenado y discotecas repletas de gente que vive como si fuera su último día. American Vampire 1976 pisa el acelerador a fondo desde sus primeras páginas, regresando con suficiente sangre y furia para que la espera -en la que andábamos mucho- valga la pena. Esplende como Snyder y Albuquerque claramente se divierten con esta obra.

Reseña: Estado Futuro. Superman, de Phillip K. Johnson, Mikel Janín, Becky Cloonan, John Timms y VVAA

Estado Futuro es el nuevo universo de eventos por el que está pasando DC en nuestro país. Para entender cómo surge dicho evento hay que remontarse a los planes originales de DC durante el pasado año. Y llegado el momento por estos lares, tenemos gracias a ECC Ediciones ciertos volúmenes con los que disfrutar de tan curiosa trama.

Estado Futuro le debe mucho al evento de DC de 2014-2015, Futures End. También fue un vistazo a cinco años en el futuro al Universo DC, donde muchos de los superhéroes se habían retirado siendo reemplazados por otros más jóvenes. A menudo, con mayor diversidad étnica. Pero en este Estado Futuro: Superman, Phillip K. Johnson, Mikel Janín, Becky Cloonan, John Timms y otros autores nos ofrecen un vistazo al futuro inmediato del Hombre de Acero y su familia en un volumen que también incluye aventuras de Midnighter, Mr. Milagro y el nuevo Guardián de Metropolis. Recopila las miniseries originales Future State: Superman of Metropolis y Future State: Superman – Worlds at War.

Superman de Metropolis es un argumento extraño lleno de grandes ideas que no tendrán tiempo para ser exploradas. Extraño, en el sentido de que en realidad es un descendiente de tres ideas separadas mezcladas en una especie de monstruo de Frankenstein en formato cómic. Un Frankenstein que es más inteligente de lo que parece. Pero también un monstruo que debiera ser perseguido por una turba de campesinos y prendido con fuego, jajaj… La historia principal sigue a Superman, Jon Kent, mientras intenta evitar que la inteligencia basada en Brainiac (ahora llamada Brain Cells) use su ejército de secuaces controlados mentalmente para conquistar Metrópolis. Jon entonces decide “embotellar” la ciudad. ¿Cómo? Algo que prefiero que descubráis vosotros porque vais a alucinar. Una historia que también sigue a otros héroes residentes en Metrópolis como Shilo Norman, Mr. Milagro, el cual intenta escapar pero termina siendo capturado por estos robots de la muerte. O Jake Jordan, el nuevo Guardián de Metropolis, que ayuda a Jimmy Olsen y a la gente de Metropolis mientras continúan atrapados dentro de la cúpula.

Eah, ya se me ha escapado. Así que paro.

Mundos en Guerra (Worlds of War) busca ahondar en tus sentimientos ante una posible partida para siempre de nuestro héroe favorito. Una mirada a cómo reacciona el mundo ante la pérdida de un ícono. Y es que la iniciativa de Estado Futuro de proporcionar una visión de la próxima generación de héroes ha presentado a los lectores una variedad de caras nuevas y antiguas. Con respecto al manto de Superman, todos los títulos hasta ahora se han centrado en el hijo y sucesor de Clark, Jon, como sucede con la miniserie anteriormente mencionada. En esta, el guionista Phillip Kennedy Johnson y el artista estelar Mikel Janin pintan un retrato de un mundo sin Superman que ofrece una reflexión sobre el ideal heroico. La narrativa de Johnson emula lo que han hecho algunos en las tramas de Superman más veneradas. Es decir, proporcionar más una meditación sobre la figura de este dios en la Tierra, antes que una aventura emocionante. Con momentos estelares algunos como un gran combate de gladiadores que dejará marcado a quién lo vea, en este caso. A eso, sumad tres historias de respaldo con otros personajes, todas centradas en este Mundo en Guerra.

Tengo que decir que el arte de este cómic me encanta. No hay un solo dibujante de los implicados en todo el TPB que decepcione. Una colección extrañamente cohesiva de historias que abarcan los extremos más amplios del universo de DC, además de un título que sirve como entrada a un curioso evento. Porque s, friends, curioso, es la palabra.

Y sigue pintando bien todo esto.

Reseña: What If…? Spiderman. La Sombra de la Araña, de Chip Zdarsky, Ferry y Hollingsworth

La Sombra de la Araña está escrito por Chip Zdarsky, ilustrado por Pasqual Ferry y coloreado por Matt Hollingsworth. Panini Cómics trae este What if…? entre sus novedades. Una miniserie de cinco números que adopta un enfoque alternativo a los eventos ocurridos en el Amazing Spider-Man #258, donde Peter Parker empezó a comprender verdaderamente la naturaleza del traje simbionte. Bien. Pues aquí, en este ¿Y si…?, decide quedárselo, lo que conduce a un enfrentamiento espantoso con el Hobgoblin, entre otras cosas. Ese Duende Verde paralelo de traje naranja…

Lo que mola de todo esto es que Spider’s Shadow (La Sombra de la Araña) es un regreso más a esa serie de historias de mundos paralelos donde ocurren cosas importantes del Universo Marvel que nunca llegaron a ocurrir. Ahora llevadas a cabo para que lector dude que suceso hubiera o hubiese sido mejor. La miel en los labios en muchos casos.

Explorar caminos alternativos de historias legendarias, ¿cómo no va a molar? Un terreno ya explorado por Zdarsky, quien dio un camino de vida alternativo a Peter Parker en Spider-Man: Toda una Vida (https://www.cronicasliterarias.es/?p=663). Un autor que sabe destacar los enfoques realistas de un personaje inundado de cantidad de historias icónicas y momentos inolvidables. Dicho esto, Zdarsky considera contarnos en La Sombra de la Araña cómo el simbionte podría afectar la vida de Peter en primera linea. Ahora que anda en un mal momento personal, está perdiendo el sueño, a la vez que Mary Jane Watson revela que conoce su secreto y que su tía May no le habla después de que dejara la universidad, Zdarsky combina estos males personales con algunas pesadillas absolutamente horribles y un enemigo recurrente en la forma de Hobgoblin, quien tiene esta vez una receta para el desastre.

Tengo que decir, tengo que decir…, que las ilustraciones de Pasqual Ferry para esta obra son a partes iguales, chulas y horribles. Una secuencia de sueños recurrente presenta a Peter corriendo entre llamas, perseguido por las mujeres de su vida (incluida Gwen Stacy) y Peter se ve completamente angustiado y cansado, con bolsas oscuras bajo de los ojos y una sombra perpetua… Uff, hacía tiempo que no veía ilustraciones de tan bajo nivel como las de esta escena. Sin embargo, de pronto, le cambia el punto o le da un «catacrocker» al ilustrador y su mano o lápiz cambia y te hace un dibujo magnífico con la evolución del traje-simbionte reflejando la oscuridad dentro del alma de Peter. No sé muy bien a qué se debe este trastorno de identidad disociativo gráfico, pero este cómic lo refleja. Completando el equipo creativo está Hollingsworth en los colores. Su paleta es brillante y llamativa, y utiliza múltiples formas y sombreados para subir de nivel muy mucho los gráficos de la obra. Los sueños de Peter a menudo están inundados de naranjas y rojos ardientes, mientras que su dormitorio y la sede de los Cuatro Fantásticos en el edificio Baxter, que más tarde visita, están teñidos de un azul fresco y relajante. Un tío que sabe lo que hace.

Spider-Man: La Sombra de la Araña lanza una nueva era de What if…? al fan que con brazos abiertos lleva años esperando tramas así. Comienza enviando al lanzador de telarañas más conocido del mundo por un camino oscuro. ¿Y si… Peter Parker se hubiera transformado en Veneno? Una historia paralela que siempre va a resultar atractiva.

Reseña: Nieve, Cristal, Manzanas, de Neil Gaiman y Colleen Doran

Una buenísima recomendación en formato cómic que se me ocurre para esta época navideña en la que estamos (más que nada, porque me preguntaron ayer mismo); algo ligero, chulo, preciosista y lo más importante económico, sería, sin duda, Nieve, Cristal, Manzanas; ahora que acaba de ser publicado por Planeta Cómic en nuestro país. Un regalo -nunca mejor dicho-, que ofrecieron al mundo del noveno arte Neil Gaiman y el ilustrador Colleen Doran, tras adaptar el relato del mismo nombre que ya escribiera el propio Gaiman en su día. Una escalofriante adaptación del cuento de Fantasía que fue publicado en USA por la siempre interesante Dark Horse.

Ideal para la época que estamos, un relato que es una reinvención del clásico de Blancanieves, pero contado desde la perspectiva de la madrastra. Curioso, ¿no? Pero hay más, Nieve, Cristal, Manzanas es terrorífico. Y todos sabemos cuánto ama este que os escribe una buena historia de Neil Gaiman y más si es de Terror. Es uno de mis autores favoritos que escribe actualmente curiosamente poquísimo y es difícil saber en qué demonios anda. Pero todavía no he encontrado una historia suya que no me guste. Un tío que le da a todos los medios de entretenimiento, como debe ser. Por que un autor, un creativo, que en los tiempos que estamos no esté dispuesto a asumir cualquier reto, poco va a vivir de su trabajo…

Algunas de mis preferencias de Gaiman son las adaptaciones a cómic de su trabajo. Por eso estoy tan agradecido a Dark Horse USA y a Planeta Cómic porque esto llegue aquí. Unas traslaciones llevadas a muy buen puerto que siempre resultan intrigante ver cómo los artistas con los que se alía el maestro visualizan la obra del nativo de Portchester. Un autor que consiguió, quizás, una de sus primeras y más grandes rupturas dentro del mundo de los cómics con su obra eterna Sandman. Y aquí es donde entra en juego Nieve, Cristal, Manzanas. Puede ser uno de los relatos que más recuerdan a su obra magna. si bien pudiera ser que estemos hablando de una historia que tendría perfecta cabida dentro de dicho universo. En este magnífico cuento, una reina no tan malvada está aterrorizada por su monstruosa hijastra y está decidida a repeler a esta criatura y salvar su reino de un mundo donde los finales felices no son tan felices para siempre…

La historia corta en la que se basa este cómic es, quizás, uno de los relatos cortos más conocidos de Gaiman. Una vuelta de tuerca al cuento de hadas de Blancanieves con la máxima: ¿Qué pasaría si Blancanieves fuera una especie de monstruo vampiro y la «Reina Malvada» solo estuviera tratando de salvar su reino de una horrible amenaza? Esta es la pregunta, el trasfondo del cuento, una trama inquietante con bastante suspense y que obviamente terminará en tragedia. No es un cómic para leer a un niño. Tira más a las fuentes. Como inicialmente fueron aquellos cuentos primarios con los que Andersen o los hermanos Grimm horrorizaban en sus recopilaciones.

Una historia corta pero realmente sólida. Que como os decía tiene su base literaria en un relato publicado en la antología Smoke and Mirrors, de Neil Gaiman. Un guión donde el autor maneja el tema con cuidado, recorriendo una delgada línea entre la simpatía por todos los personajes y la representación de cosas monstruosas con un toque aterrador. Entretenida, inquietante y espeluznante, serían los calificativos. Pero lo que más me intrigó de esta adaptación fueron los extractos que presentaban algunas de las ilustraciones de Colleen Doran. Su estilo prometía una versión realmente interesante, única y hermosa del cuento original y me encontraba emocionado al leerlo. ¿Cómo resultó? Tan bueno como esperaba, ¡si no mejor!

Reseña: Eternos. Sólo la Muerte es Eterna, de Kieron Gillen y Esad Ribić

Uno de los cómics, uno de los tomos más chulos en tapa dura que están disponibles para compra/regalo estas fiestas es, sin duda, la edición de lujo de Eternos: Sólo la Muerte es Eterna. La ha publicado este mismo mes Panini Cómics y recoge un arco argumental muy diferente que se ha marcado Kieron Gillen con los héroes de moda ahora en el Universo Marvel.

Eternos: Sólo la Muerte es Eterna, de Kieron Gillen y Esad Ribić es un debut imponente y una introducción perfecta a los superhéroes monumentales de Marvel que tanto están dando que hablar tras la genial peli que se estrenó hace nada. Y es que Gillen y Ribić han aterrizado para visualizar una historia y lo han hecho sobre los hombros de un gigante como fue Jack Kirby, quien creó a estos seres en 1976. En una especie de reinvención de Chariot of the Gods, Los Eternos imagina un mundo donde unos alienígenas llamados Celestiales experimentan en la Tierra con el hombre primitivo, creando dos nuevas razas: los Deviantes de aspecto diabólico y genéticamente inestables, y Los Eternos, seres poderosos e inmortales. Durante más de un millón de años, los Eternos cuidaron a la humanidad y la protegieron de los Deviantes, pero todo no es más que un retardo, un anticipo del final que nos espera. Del juicio final del que solo nos pueden proteger los Celestiales…

Los Eternos se ha convertido en una potente franquicia en ambición desde que Marvel decidiera rescatarla y sacarla adelante de nuevo. Salió una cabecera que fue cancelada a los diecinueve números, pero otros creadores han ido tejiendo nuevas historias a partir de hilos de trama colgantes, y algunas han quedado muy resultonas. Pero la pregunta es: ¿quién puede igualar la visión de Kirby? Los Eternos fueron trasplantados al Universo Marvel con el desafortunado efecto secundario que ahora se sienten tan esenciales como el dedo gordo de una mano. Los Eternos son una rama superior evolucionada de la humanidad. NO SON MUTANTES. MAs bien , una sociedad antigua, genéticamente alterada, que vive en una ciudad separada de la humanidad, pero no son Inhumanos. Son parte del Universo Marvel y, sin embargo, existen aparte de él. Por lo tanto, otra pregunta es: ¿Cuál es exactamente el propósito de Los Eternos?

Si alguien puede deciros algo sobre ello, son estos autores que han trabajado en Sólo la Muerte es Eterna. Pues se trata este tema con cierto trasfondo. Donde una vez más, volvemos a saber de Ikaris, el último Eterno en ser resucitado por la Máquina después de cometer un homicidio masivo contra Los Vengadores (de Jason Aaron), al conocer una verdad impactante sobre su existencia. Páginas que son una introducción rápida y sorprendente a Ikaris y su naturaleza misteriosa, incluso contradictoria respecto a otros Eternos. Pues viven para siempre, excepto cuando mueren, ese tipo de inmortalidad. Y no se metamorfosean más allá de cambiar su forma humana cuando lo deseen. En definitiva, estamos ante una historia que plantea dos casos: Si los Eternos son inmortales, ¿cómo demonios uno de ellos acaba de ser asesinado? ¿Y qué tiene que ver Thanos en todo esto?

En cuanto al dibujo, Ribić hace que lo irreal parezca real con dibujos propios de lienzos. Su arte es singularmente poderoso y perfecto para un cómic que tanto homenajea a ese tipo de escritos sobre mitología. No obstante, una trama que tiene una dinámica curiosa que sigue una extraña corriente subterránea inquietante. Concretamente, me refiero a Sprite que no recuerda el daño que dejó a su paso, pero Ikaris sí. Gillen y Ribić cincelan en un mármol de arquetipos familiares: el héroe rubio y brusco, el líder autoritario, el pequeño tramposo astuto, todo para revelar la carne y la sangre mortal que siguen teniendo en sus cuerpos. Zuras, el primer Eterno barbudo y de cejas pobladas, poderoso, pero en última instancia vulnerable. Ikaris, severo y propenso a fruncir el ceño, pero divertido casi sin quererlo.

Personajes imponentes que se desafían sin hablar.

Ribić y Gillen han creado un fuerte punto de entrada para estos esquivos héroes que ciertos lectores son reticentes a leer. Aunque para algunos otros, ya muy queridos, atractivos e indispensables, en este mundillo comiquero Marvel que nos tiene tan enganchados.