Reseña: Batman. Origen (Edición Deluxe), de Scott Snyder, Greg Capullo y VVAA

El título lo define perfectamente pero lo dejo claro: Batman: Origen presenta una asombrosa nueva versión de los primeros años del Caballero Oscuro y sus primeros encuentros con su batería más extensa de villanos. Un buen mejunje clásico y nuevo a la vez, a ojos vista por los potentes autores Greg Capullo y el maestro Scott Snyder. Sí, los culpables de una de las nuevas mejores sagas del orejas picudas como fue El Tribunal de los Búhos. Obra que quedará como eterna entre las mejores que se han hecho últimamente.

Y es que Batman: Origen reúne una sucesión de historias comprendidas dentro del nuevo universo del Caballero Oscuro, muchas de ellas centradas en darle un subidón de potencia a El Acertijo. Un villano denostado pero al que parece que se le puede sacar mucho jugo. De hecho, diría que yo que jamás fui mucho de este villano, pero me ha encantado ver de lo que es capaz y como de una forma inteligente (ahora sí) se muestra ante Batman poniéndole en jaque más de una vez. Además, el entorno creado, la ambientación que usan como marco todas las historias, parece haber figurado siempre en un mismo volumen y, de hecho, así fue publicado en su día por ECC Ediciones. Pero ahora haciendo honor a lo que estas historias merecen sale editado como tomo deluxe tal como se hiciera con El Tribunal de los Búhos (https://www.ecccomics.com/comic/batman-el-tribunal-de-los-buhos-edicion-deluxe-4022.aspx) o la reseñada por nosotros recientemente La Maldición del Caballero Blanco (https://www.cronicasliterarias.es/?p=5679). Obviamente, obrazas de tener/leer en la mejor edición posible. Y cantidad de cómics con una sola idea: derrotar a El Acertijo de una vez por todas y/o ponerlo en la alta cumbre que merece por su especial inteligencia.

Batman: Origen reúne las series de Batman núms #0, #21-#27, #29-#33 y el Batman: Zero Year: The Director’s Cut #1 USA. Pero, en realidad, el arco argumental que todos y cada uno de los números confrontan fue llamado el Año Cero (Zero Year) que se iniciara dentro del evento de Los New 52, el que es para mí el mejor mayor evento dentro de la cabecera de Batman en los últimos años. Con un Scott Snyder y Greg Capullo dándolo todo, pues esta increíble historia comienza con el Caballero Oscuro siguiendo el rastro de la Red Hood Gang (una banda de criminales que rotan los nombres de sus jefes con el fin de proteger sus verdaderas identidades) y un misterioso líder digno de renombre. Detectando sobre ellos temibles secretos y una gran sorpresa que cambiará el curso del arco argumental llamado Año Cero y, por supuesto, la vida de Batman y la de los que le rodean. Aquí se alcanza un nuevo nivel cuando El Acertijo consigue someter a la ciudad de Gotham City a una oscuridad total. Un apagón que se extiende además a otros títulos, afectando a superhéroes de todo el Universo DC. Aquí vais a ver sufrir a Batman de lo lindo.

Previamente, Snyder mostró a un Bruce Wayne que acababa de regresar recientemente a la ciudad, el cual aun no se había convertido en Batman, pero sin embargo había comenzado su carrera en la lucha contra el crimen. Y donde uno de los primeros objetivos de Bruce fue la Red Hood Gang…, y eso se paga con el tiempo. Bruce se vuelve a involucrar en la Red Hood Gang, para ver que estos dementes tienen como misión secuestrar un dirigible perteneciente a El Pingüino, y de paso robar varias armas procedentes de industrias Wayne, las cuales modifican para hacerlas mas letales. Y se van sucediendo tramas, una tras otra, donde los Capuchas Rojas hacen negocios con Philip Kane, la casa mansión Wayne donde espera Alfred explota a causa de una bomba que la banda coloca para darle la bienvenida a la ciudad, una paliza a la victima golpeándola hasta casi matarlo… y un final de infarto con persecución, batallas y explosiones.

Un tomo tope guay, con sobrecubierta de plástico, en tapa dura, por supuesto, una edición eterna. Scott Snyder (All-Star Batman), Greg Capullo (Noches oscuras: Metal), Fernando Pasarín (Liga de la Justicia), Greg Pak (Batman/Superman) o Chris Sprouse (Tom Strong); autores top para una trama inolvidable. Recopilaciones en tapa dura de sus mejores arcos argumentales con las que DC Cómics (y ECC Ediciones, en nuestro país) dan la oportunidad a nuevos lectores de descubrir o redescubrir sus mejores últimos momentos en formato cómic. Estas cositas rara vez decepcionan.

Reseña: Promethea (Edición Deluxe), de Alan Moore, J.H. Williams III, Mick Gray, Charles Vess y José Villarrubia

Una de las cosas más chulas que he visto últimamente como protección para un cómic lo trae la Edición Deluxe de Promethea, de Alan Moore, que está publicando ECC Ediciones. Lo tenéis que ver con vuestros propios ojos. Respecto al interior, pues qué decir que no se haya dicho ya. Promethea es, en esencia, el mejor homenaje a uno de los iconos de la Trinidad que Moore elaboró por su cuenta. Para los que aún andáis espesos a estas horas… ¿no está claro que Promethea es la mejor Wonder Woman escrita? Y ahora imaginad una Edición Deluxe en tres volúmenes, dibujadas por el maestro de la ilustración J.H. Williams III y con extras inéditos jamás publicados en nuestro país. ¿Pues que queda? Sin duda, uno de los cómics publicados este año que uno/a quiere tener sí o sí en su cómicteca. ¿Me equivoco? En esta hermosa, a menudo brillante serie, ahora completa en una edición imperdible, Moore se señalaba con un regreso a los cómics deconstruccionistas de superhéroes. Por otro lado, os contaré bajito y al oído, que cualquiera que esté interesado en el simbolismo del Tarot, especialmente en el modo Thoth-Crowley, y su conexión con el ocultismo general, encontrará en Promethea, una guía maravillosa para con el simbolismo básico de los Arcanos Mayores y el Árbol de la Vida. De hecho, los poderes particulares de Promethea se basan en los cuatro elementos de ese “traje”.

Allá por finales del pasado siglo, la audiencia general del cómic andaba algo contrariada por lo que para ellos era el pseudo-misticismo de Alan Moore… Y las paparruchadas que decía. Sus paranoias, sus fumadas y su promoción de temas ocultistas básicos está claro que no son para todo el mundo. No todos nos lo tomamos igual. Un ídolo, un maestro, un dios del noveno arte no podía perder la chaveta tan fácilmente. Pasa que, de tan diferente que uno quiere llegar a ser, si eres un personaje conocido, tienes que tener cuidado de no cruzar ciertas líneas, y Moore siempre intentó llegar más allá y lo peor, públicamente. Sin embargo, de vez en cuando anunciaba novela gráfica o miniserie y eso nos volvía a hypear a todos. Y aún más sabiendo que cualquier ilustrador iba a decir “sí” a una propuesta del barbudo de pelo largo. Sólo hay que ver lo soberbio del arte de Williams y Gray en algunas interpretaciones visuales inesperadas de los Sephiroth en este ingenioso cómic que se marcaron. La trama de Promethea se divide en una miniserie de números (en su día grapas) y en Libros (Book 1, Book 2… etc). Todo-todito-todo está aquí. Y con una genial Introducción del propio Moore (Una aventura en el folclore). La historia comienza con un prólogo ambientado en Alejandría en el año 411 d.C. En el que un extraño anciano con poderes místicos salva a su hija de unos malhechores monjes asesinos. Luego saltamos a una Nueva York actual (1999) que tiene taxis sin ruedas, policías en platillos voladores y un exitoso cómic sobre un gorila que a todo el mundo llama la atención (guiño-guiño). Conocemos a Sophie Bangs, una estudiante universitaria normal y corriente amante de las ciencias alternativas que está escribiendo un trabajo para clase de Folclore y visita a Barbara Shelley, la viuda del último tipo que escribió sobre Promethea. Sin embargo, Sophie recibe rechazo y el siguiente consejo de Barbara: «No quieras ir a buscar el folclore. Y tampoco quieras que el folclore venga a ti». Mucha desorientación en este consejo, y bueno, ese ansia que a uno/a le entra cuando le prohíben algo. Hasta que es demasiado tarde para Sophie y se convierte en la nueva «anfitriona» de Promethea…

Alan Moore no estaba escribiendo sobre folclore aquí, sino la creación de una nueva superhéroe femenina. Aporta esa mezcla perfecta de magia, simbolismo y misticismo, que mola. Ignorando la advertencia como hacen los valientes, Sophie Bangs continúa sus estudios y casi muere a manos de una criatura sombría (Smee) cuando descubre el secreto de Promethea. Sophie sobrevive. De pronto, se encuentra transformada en Promethea, historia viva de muchas encarnaciones y ahora encarnación humana que debe sobrellevar. Pero la fusión apenas ha comenzado cuando ya se le exige dominar los secretos de sus predecesores, si no quiere ser destruida por varios de los antiguos enemigos de dicho ente.

Alan Moore, con la ayuda visual del equipo Williams y Gray, forja un mundo dominado por ideas científicas con un guiño a los superhéroes que representan el vigilantismo del cómic clásico. Eso si, cada uno de los arquetipos reforzados y visionados de un modo que engancha. El don de Moore esplende aquí. Y bueno, no voy a olvidar del trabajazo que hace nuestro paisano José Villarrubia en el Book 2.

Cualquiera que lea o ame de algún modo la literatura de ocultismo o mágica, debe ser consciente de que estamos hablando de un cómic atractivo para él o ella. No obstante, cuando Moore se apega a un hilo narrativo real, Promethea se vuelve brillante. Una cosa que me encanta es como el autor de Northampton a veces pone a la protagonista a interpretar el papel humano y otras explora la visión del ente viviente que es en definitiva Promethea. Logra de forma maravillosa la distinción dentro de la percepción. Un cómic con una ideal espléndida y en un formato exuberante. Sobran las palabras.

Reseña: Batman. Días Fríos, de Tom King, Lee Weeks, Jorge Fornés y Michael Lark

Una edición limitada en blanco y negro que le sienta tremendamente bien al Caballero Oscuro. Y sé que muchos de los “niños” de hoy en día no son partidarios del b/n, y es que ni siquiera imaginan que en bicolor es como más sorprenden los detalles al ojo. No obstante, una Edición Limitada. Dos palabritas que nos activa algo muy dentro a los que amamos el mundo del cómic pero también somos coleccionistas. Desde que tenemos uso de razón.

Edición Limitada y Tom King en un mismo volumen. Ah…

Una edición en tapa dura, Deluxe y a un precio genial para el producto que estamos hablando, el mismo que ECC Ediciones recién publica como Batman: Días Fríos, una edición limitada (nueva flecha) en blanco y negro para el deleite del mejor aficionado, no solo al orejas picudas, sino a todo lo que engloba el tema de la ilustración. Un regalo, pero también un tomo donde al guionista de cómics súper estrella del momento Tom King se une el aclamado artista Lee Weeks para enfrentarse al héroe más grande de la cultura pop conocido.

Una antología para el amante de lo visual que incluye el Batman Annual 2, de 2018 (Un día de estos), Días Fríos, por supuesto, un arco argumental que comprendió los números #51-#53 de la serie regular, el Batman #67 (Hasta lo más bajo) y el Batman/Elmer Fudd Special 1 (Una presa para mí), así como toda una serie bocetos originales al final del tomo exclusivamente preparados por Lee Weeks para esta edición. Batman y Catwoman. ¿Como se conocieron? ¿Cómo se enamoraron? En Un día de estos, King nos trae su visión de cómo eran las cosas (y otras cosas que aún no han sucedido) entonces. La mayor parte de esta historia tiene lugar en flashbacks y divulga otro maravilloso juego de «el gato y el ratón» compartido entre estos dos que poseen una de las mayores tensiones sexuales no resueltas leídas nunca.

Días Fríos comienza con una historia sombría y conmovedora que explora la naturaleza misma de Batman e intenta sacarlo de algunos estereotipos. Una trama que funciona como respuesta a «la boda» entre Catwoman y Batman a la vez que encontramos una extensión del Batman, de Tom King, en general. Un arco que mezcla un conmovedor monólogo sobre la vida de El Murciélago y su presencia en la vida de las personas que le rodean con escenas del brutal derribo a Mr. Frío por parte del Caballero Oscuro. Lo bueno de este guion es la forma en que se aborda al orejas picudas como persona. A raíz del compromiso roto entre… Bueno, ya me callo.

En Hasta lo más bajo, en primer lugar, regresa Lee Weeks (con Jorge Fornés en el arte). Weeks nos pone de buen humor con una hermosa portada que es tanto una pieza de diseño como un lienzo. Una historia donde King parece estar probando algo para posibles futuros. Una trama que involucra la búsqueda de un villano enmascarado. Un set a su simplicidad, humor y dependencia de las gloriosas imágenes que podréis encontrar en ese número.

Batman/Elmer Fudd Special 1 o Una presa para mí fue nominado al Premio Eisner en su día. Un ejemplo de como encontrar en un cómic, escenas diferentes y «cómica» casi en cada una de sus págias. Con un Batman colocado en el punto de mira del personaje de Looney Tunes. Una historia que jamás esperarías leer.

Cuando se trata de arte, Lee Weeks definitivamente está por encima del resto. En muchos sentidos, siento que la atmósfera que proyecta es similar a lo que hacía David Mazzucchelli. El diseño de Catwoman para estas historias en bicolor recuerdan bastante al Batman: Año Uno mezclado con la Catwoman de la serie animada. Michael Lark tiene algo que decir sobre esto. Pero creo que el donde Weeks es ese que contribuye en gran medida a establecer que pienses que su trabajo es fácil cuando para nada lo es.

Material para enmarcar.

Un regalo.