Reseña: Soy un Ángel Perdido
Tras la excelente, y en mi opinión algo infravalorada en algunos mentideros Soy su silencio (https://www.cronicasliterarias.es/?p=15859) pese a que su segundo trabajo en solitario logró importantes premios y menciones, como el de Mejor Cómic de Género Negro o el Premio de las Librerías francesas en el Festival de Angoulême de 2024…; ahora Jordi Lafebre, autor de obras tan relevantes como Los buenos veranos (con guion de Zidrou: https://www.cronicasliterarias.es/?p=13783), ahora regresa a las novedades de nuestro país con nuevo cómic denominado Soy un ángel perdido donde volvemos al personaje de Eva Rojas, de quien confesé estar enamorado en mi reseña anterior en lo que parece que será una serie, miniserie o trilogía que algunos llaman ya «la serie de Eva Rojas».
La historia, ambientada una vez más en Barcelona, involucra muchos temas que, para no estropear la lectura a quienes se adentren en esta obra, solo mencionaré, sin dar más indicaciones ni explicaciones: toca temas como el fútbol, la prostitución, el nazismo y el secuestro. Y confieso que intuí muy pronto cómo se desarrollaría la historia, lo cual podría ser un punto en contra, ya que se trata de una historia
gráfica que, idealmente, busca no revelar el desenlace hasta el final. Pero es precisamente a través de la historia, divertida y dinámica, y con un toque agridulce, que Soy un ángel perdido te conquista: por la forma en que Eva nos toma de la mano y nos habla, como si estuviéramos allí, a su lado, escuchando una crónica de amor, tragedia y risas.
Soy un ángel perdido comienza con el final de algo y el comienzo de todo lo que queremos descubrir. Un hombre aparece muerto en una obra en construcción, enterrado en cemento, cabeza abajo, con solo las piernas al descubierto. El inspector Merkel y el agente García son llamados al lugar para investigar el caso, y allí aparece Eva Rojas, la diabólica psicóloga con un don especial para la investigación, quien rápidamente comienza a desentrañar una compleja historia que es, sobre todo, otro de esos episodios dignos de su caótica vida.
Y hasta ahí puedo leer. Porque además de no querer hace un mísero spoiler, adelanto que su portada ya engaña una barbaridad. También porque a raíz de este tema, Eva se convierte rápidamente en sospechosa del crimen, y el protagonista termina siendo interrogado por dos agentes. ¿Hay un crimen, hay una víctima, o quizás solo una serie de infortunios y coincidencias? Y luego está Eva Rojas, este personaje carismático e inolvidable que nunca encaja en nada, sino que siempre choca con la vida. Y cuando nos damos cuenta, ya estamos cautivados por su voz, por ese hilo narrativo que se retuerce y se desenreda como si estuviéramos sentados en un café escuchando a alguien que sabe contar historias a la perfección. Así es este personaje de Jordi Lafebre, un autor que, además de ser un excelente ilustrador, es un narrador excepcional. Un autor que sabe mezclar a la perfección humor, melancolía, erotismo sutil y cierta esperanza positiva que, en mi opinión, forma parte de su fórmula narrativa, especialmente en estos dos álbumes dedicados a Eva Rojas.
Soy un ángel perdido confirma lo que ya sospechaba: Jordi Lafebre es un narrador único, capaz de equilibrar humor, crimen, poesía y humanidad con una facilidad asombrosa.
Todos sus nuevos títulos se hacen indispensables para mí.