Reseña: La Vuelta al Campo, de Jean-Yves Ferri y Manu Larcenet

Hacía mucho tiempo que no me había reído tanto con un cómic. Y eso me recordó que tengo que volver a los álbumes buenos de Gaston Lagaffe, aquellos que con su lectura te sientes rejuvenecer. Son historias que se reflejan muy bien en cómics como La Vuelta al Campo, de Larcenet y Ferri. Evocan lo mismo. Muestran unos muy agradables personajes (en este caso, atípicos rurales) y divertidísimos que con apenas cuatro detalles se grabarán en tu memoria para siempre. Además de Madame Mortemont, en La Vuelta al Campo, el personaje del ermitaño es magnífico. Recuerda muy mucho al personaje del gobernador en las novelas de Carl Hiassen…

La Vuelta al Campo es una oda a esos compradores de edificaciones arruinadas campestres que con dos tablas, un martillo y unos clavos… cambian su mundo de un día para otro. De los que pueden ser felices hasta el día de su muerte solamente sembrando patatas y recogiendo rábanos. Los dos amigos que son Ferri y Larcenet se encuentran por primera vez en esta serie y se puede sentir la complicidad entre autores. Cómic que estructurado en pequeños bocetos de media página cuentan una historia llena de metáforas, a grandes rasgos, la historia de una pareja neorural que intenta adaptarse a su nuevo entorno; decoración bucólica y aislada, vecinos «rústicos»… Y no sé hasta dónde llega Larcenet en el sentido autobiográfico. Pero es él -o un duplicado de él- quien se pone en escena, no convencido de haber tomado la decisión correcta, el cual siguiendo a su novia loca por vivir en un entorno natural y tener un niño; todo resulta fácil y difícil a la vez. Y es que, a veces, hay que luchar por los sueños de otros, ¿no? Por eso diría que Manu Larcenet se abre en canal contándonos su vida en La Vuelta al Campo. Y si no todos los chistes son divertidos, hay una coherencia entre todos ellos, lo que provoca un conjunto de anécdotas chulo y divertido. Algunos buenísimos como cuando «Manu Larssinet» tiene que dibujar el famoso cartel de la fiesta del cerdo del pueblo… Descojone completo.

El equilibrio entre el humor y las reflexiones sobre la vida que encontraréis aquí, agrada mucho. Me atrevería a decir que ningún lector se arrepentirá de haber comprado este magnífico integral que se acaba de marcar Norma Editorial. Un compendio de gags inspirado en la vida real de unos personajes que ansían lo que muchos: vivir en el campo. Tranquilidad, no estrés, paz fuera ruidos y gente que se odia con la mirada…  Empeñarse en vivir.

Para más inri, el estilo de dibujo empleado por Larcenet en esta serie, aparentemente simple, parece perfectamente dominado y lleno de dotes expresivos. La belleza de la simpleza. Para mí, es uno de los mejores dibujantes de este estilo del gremio actual. El diseño de Larcenet es reconocible y eso es lo que destaca a un artista.

La Vuelta al Campo comprende una serie de álbumes que ahora se recogen en un magnífico integral. Un cómic fresco y de buen rollo, es la máxima que me viene a la cabeza para esta serie (bastante cercana en ciertos aspectos autobiográficos a otra serie de Larcenet (Los Combates Cotidianos: https://www.normaeditorial.com/ficha/comic-europeo/los-combates-cotidianos-01), aunque menos seria. Así que, recomendable, recomendable, recomendable.

El guionista de la nueva etapa de Astérix (Jean-Yves Ferri) y el dibujante Manu Larcenet (Los Combates Cotidianos, El informe de Brodeck) firman una comedia desternillante que gira en torno a la dicotomía entre la ciudad y el campo. Maravilloso relato costumbrista.

Reseña: Gerónimo, de Matz y Jef

Otro western chulo que se puede encontrar en librerías en estas fechas para degustar/leer/regalar de buen cómic europeo y específicamente del Oeste, es Gerónimo, publicado por Ponent Mon. Y aunque en resumidas cuentas es lo que es, un western sobre la vida de Gerónimo, el legendario guerrero apache que azotó a los gobiernos de México y EE. UU; tiene esta historia un puntito original muy chulo en el guión empleado por Matz (cuyo nombre real es Alexis Nolent), un guionista francés de renombre que codirige con François Guérif una genial colección de cómic noir -que estoy loco por leer-, en la conocida editorial Casterman.

Gerónimo es un hermoso álbum que pretende ser realista en su histórica transcripción de la carrera de uno de los últimos grandes jefes indios. Un cómic donde los propios indios asumen el papel protagonista, con un guión fluido e interesante donde Matz evita perfectamente la trampa de caer en la simplicidad de contar una biografía tantas veces contada. Resulta una obra humanista donde el énfasis está en los personajes, sus pensamientos y su evolución en las pruebas de vida por las que tienen que pasar. Además, una visión elaborada en capítulos muy bien pensada, cada uno de ellos en última instancia correspondiendo a etapas donde el personaje/persona tuvo que enfrentarse a diversos puntos de no retorno en su vida. Os confieso que tengo bastante reciente la lectura de Gerónimo, El Apache: La Historia del Último Gran Jefe Indio, una biografía completa y detallada de la vida del famoso guerrero. En comparación, este álbum de Matz y Jef presenta por un lado un diseño más atractivo y elaborado, y por otro, una historia que se centra más en los momentos clave de su intensa vida. Ambos tienen sus ventajas, siendo el primero más informativo y completo, mientras que el segundo lee de forma más agradable y sencilla. Mejor dicho, se disfruta visualmente muchísimo gracias a los trazos de Jef, el cual utiliza un dibujo realista que otorga fuerza a la historia del legendario cacique. Ilustraciones y paleta de colores que logran un western de grandes atmósferas con un tratamiento gráfico donde esplenden magníficos y enormes espacios abiertos, paisajes norteamericanos evocadores. Una historia que entra muy bien y que también diría que conocer algún que otro detallito anterior de la biografía de Gerónimo, enriquece la lectura. Pues permite comprender mejor algunos de los pasajes del cómic.

Esi si, en esta versión de su biografía, me sentí un poco menos cercano al personaje ya que aquí da la impresión de encerrarse obstinadamente en una salvaje venganza a toda costa, mientras que el hecho de presentar su entorno y vida familiar, se deja un poco atrás. Pero quizás este detrimento sea más un problema mío por lo que comento de tener muy reciente una lectura parecida y andar constantemente comparando ambos productos. Sin embargo, me quedo con el diseño bellamente elaborado de Jef. En definitiva, un genial tomo de cómic europeo que recomiendo muy mucho a los fans del Lejano Oeste, ese que tanto inspira, en el que tantos dramas y horrores se vivieron.

Os dejo la sinopsis editorial, que me parece muy bien labrada:

1850, norte de México. En las tierras ancestrales de los apaches otra masacre tiene lugar. Un campamento es atacado por soldados mexicanos. Entre las víctimas, la esposa, tres hijos y la madre de un joven curandero de renombre: Goyahkla, “el que bosteza”. Goyahkla, que a partir del ataque tiene el don de la clarividencia, reúne a las diferentes tribus apaches para vengarse del pueblo donde tuvo lugar la masacre. En el combate homérico que seguirá, él gana el rango de guerrero y un nuevo nombre: Gerónimo. Pero si él ha decidido dedicar su vida a vengarse de los mexicanos, la llegada de los blancos lo complicará todo. Los apaches deben enfrentarse a un enemigo aún más numeroso y peligroso que Gerónimo subestimará inicialmente…

Reseña: Piel de Hombre, de Hubert y Zanzim

Con que te digan que estás ante una obra que acumula una decena de premios en Francia, entre los que se encuentran los más conocidos, se te debe poner el vello de punta a poco que ames e intentes degustar todo lo que puedas sobre cómic europeo. Un mínimo de interés crece en ti. Y se transforma de bolita a bola de nieve a medida que te vas interesando por un argumento que encima tiene un giro que puede llegar a dar (y da) mucho de sí. Con esto me refiero a cómo creció mi hype cuando me enteré que Norma Editorial publicaba Piel de Hombre en nuestro país. ¿Y qué pasó? Pues de esas historias que sabes a ciencia cierta que te van a gustar pero que siguen siendo una linda sorpresa. Un relato precioso que nos presenta a personaje inolvidable como Bianca una semana antes de su boda, matrimonio concertado entre dos «buenas» familias, se discuten varios temas, incluida la identidad de género, la condición femenina y la religión. Temas que sigue siendo una pena que sea relevante en muchos países hoy en día. Y como Bianca habla con su madrina antes de casarse la cual le otorga una “piel de hombre» para que conozca y experimente sensaciones y sentimientos del otro sexo. Por lo que ya os adelanto que como mínimo tendrá una visión de su futuro marido desde ángulos sorprendentes.

Hubert (seudónimo de Hubert Boulard) fue un guionista de cómics francés que nos dejó en 2020 con tan solo 49 años. De familia normal pero muy católica (poco favorable a la homosexualidad) provocó que el artista se encontrara en una depresión no diagnosticada ya desde su infancia. Las dificultades por las que atravesaba lo inspiraron a crear, en sus obras, “monstruos y personajes marginados”. Os cuento este tema para que veáis como un autor puede crear las más bellas obras y, sin embargo, lleva toda una vida de sufrimiento. Entre muchos otros títulos, en su último año de vida, Hubert escribió el guión de Piel de Hombre (Peau d’homme), dibujado por Zanzim, obra que hoy os traigo. Un álbum que ganó el Gran Premio de la Crítica 2021, el Premio de los Bibliotecarios 2021 y el Festival de Angoulême 2021, en el apartado Fauve des Lycéens. En el que nos vamos a la Italia del Renacimiento, donde Bianca, una joven de buena familia, está en edad de casarse y sus padres encuentran un prometido de su agrado: Giovanni, un rico comerciante, joven y agradable. La boda parece discurrir sin problemas a pesar de que Bianca no puede ocultar su decepción por tener que casarse con un hombre del que no sabe nada. Pero cuando menos lo espera, se le da a conocer el secreto guardado y legado por las mujeres de su familia durante generaciones: ¡Una piel de hombre! Al ponérsela, Bianca se convierte en Lorenzo y disfruta de todos los atributos de un joven increíblemente hermoso. Ahora podrá recorrer el mundo de los hombres y conocer a su prometido en su entorno natural. Es más, en su piel masculina, Bianca se libera de los límites impuestos a la mujer y descubre el gusto por el amor y la sexualidad de una forma que jamás pudo imaginar.

Pese al entorno creado de cuento medieval y mágico, en Piel de Hombre, Hubert muestra personajes terrenales. Una Bianca bastante desvergonzada, un Giovanni arrogante y «lindo», Angelo el monje inquisitivo y una plétora de papeles secundarios entrañables. Sin olvidar el muy distinguido Lorenzo (Bianca bajo su piel). Me vi envuelto en esta loca historia, donde Hubert destila maliciosamente las escenas atrevidas y más convencionales, encuentra el equilibrio adecuado y de él emana un soplo y oda a la libertad. De hecho, vemos de inmediato hacia dónde dirige el autor sus ideales más certeros y más íntimos, pero nada que interfiera en la lectura. Muy de acuerdo con la opinión de que estamos ante una hermosa oda a la libertad sexual. La moral renacentista que actuó como espejo de la de nuestro siglo y que tanto hincó el diente a querer marcar más la diferencia entre géneros. ¿Tuvo que ver la iglesia y sus propósitos machistas? Siempre tiene que ver la Iglesia, friends… ¿Por qué tachar la libertad al género femenino y ser objeto de desprecio y coerción cuando son las responsables principales de que estemos en este mundo? Jamás lo entenderé.

Zanzim en sus dibujos nos lleva de la mano al arte medieval pocas veces mejor interpretado. Me encanta la disposición a querer mostrarnos un dibujo muy de homenaje a los diseños medievales, los pocos, que se pueden encontrar a día de hoy. Hubert y Zanzim tejen un sofisticado cuento medieval que nos invita a reflexionar sobre el peso de los roles de género y las convenciones sociales…, lo dice la sinopsis y lo corroboro. Además, en un bonito tomo digno de regalo, en tapa dura y una edición preciosa.

Reseña: Wyoming Doll, de Franz

Primer western del año que disfruto, ya había ganas. No es que tengamos mucho cómic del Oeste donde elegir entre las novedades y por eso agradezco enormemente a las contadas editoriales españolas que dan salida a este tipo de títulos, de los que, sin duda, hay cantidad de fans comiqueros en este país. Es por eso que no me cansaré de recomendar nunca los títulos que salten a novedades con esta temática. Muchas de ellas procedentes del mejor cómic europeo, que como he dicho en cantidad de ocasiones, es curiosamente donde mejor se elaboran estas tramas.

Wyoming Doll es un álbum de esos que se te hacen tan corto que terminas, y ya quieres volver a leerlo. Una historia que juega mucho con las pautas marcadas de los clásicos westerns, sinceramente, no revoluciona en absoluto el género, pero las sensaciones finales son de haber disfrutado de un buen cómic. Tiene mucho que ver la trama y el dibujo empleado por Franz; aunque no la forma. Detallado pero no esplende con fuerza debido al conglomerado de viñetas por página. Lo que me  lleva a pensar que, pese estar ante un álbum de sesenta y ocho páginas, Franz tenía mucho que contar y no quiso o no pudo por alguna razón.

La historia tiene un punto original, o mejor dicho, diferente. Después de la masacre clásica de una caravana por parte de los indios de las praderas, una joven escapa y es atendida por una pareja de hombres un poco estrambótica. Un joven blanco algo tosco (que madurará rápidamente), y un Lakota solitario, borracho de venganza que llevará estos términos si hace falta hasta un sentido suicida. Es la amistad entre estos dos hombres -que se convierten en tutores de la niña-, a lo que me refiero como toque original y poco probable. Hablamos de una época difícil donde el egoísmo humano brotaba como cactus en tierras baldías. La honradez brillaba por su ausencia. Cada alma viviente iba a lo suyo y hacía lo que tuviera que hacer para salir adelante. Por eso Wyoming Doll es un himno a la naturaleza, la amistad, a tres personajes en una historia donde intentan reconstruirse juntos. O por separado, pero dándose mutuamente razones para vivir.

Una trama un poco contemplativa que se marca el prolífico guionista e ilustrador de la BD, el señor Franz. Un cómic de lentitud asumida pero tensión constante. Relaciones entre blancos e indios (estamos en el inicio de la conquista de las Grandes Llanuras), así como entre tribus indias (Siouxs y Pawnees a la cabeza, enemigos hereditarios), todo bien llevado. Un álbum de cómic europeo que Ponent Mon pone en librerías este mes, ideal para los que aman el género western tanto o casi como yo. Alternando la visión del indio puro en armonía con la naturaleza y la del mugriento Lejano Oeste de los blancos que apenas tenían donde caerse muertos.

Wyoming Doll es un cómic imbuido de una inmensa tristeza. Una historia, un relato, un cómic, que perfectamente podría haber sido escrito por el mangaka de lo evocador, el desaparecido hace unos años maestro y señor Jiro Taniguchi (https://ponentmon.es/categoria-producto/taniguchi).

Reseña: Amazonia, de Rodolphe, Leo y Marchal

Por mucho que me encantó Kenia, Namibia no me gustó tanto… así que no tampoco tenía mucha prisa por leer el tercer ciclo de la obra de Rodolphe, Leo y Marchal. Sin embargo, uno que anda amando cada vez más el buen cómic europeo (ahora que es económicamente viable por muchos motivos), no pude evitar ese gusanillo de ansias en la barriga que llaman «hype», cuando vi que ECC Ediciones ponía como disponible en librerías Amazonia. El ciclo tercero de la serie que estamos hablando y donde evidentemente los autores mantienen la receta basando misterios paranormales en lugares exóticos y un misterio a resolver por nuestro agente secreto infiltrado…, un antepasado de Kim K, sin duda.

Y es que el primer punto positivo es que la trama me pareció bastante satisfactoria, en cualquier caso, mucho mejor que Namibia, donde se complicaba en exceso la trama. Aquí diría que nos estamos centrando nuevamente en los fundamentos y volviendo en proporciones más realistas y creíbles; una criatura de proporciones inhumanas, un vínculo con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, algunas respuestas a la intriga que se difunden gradualmente y que permite que estés enganchado a la lectura en los cinco álbumes que comprenden la obra y que en esta edición están disponibles en su totalidad para el disfrute.

Una larga expedición en la selva amazónica, emocionante y en ciertos momentos muy original. Y para amantes como yo, de todo lo que hace Leo, indispensable. Encontrarse de nuevas con la hermosa y burbujeante heroína Kathy Austin, ahora lejos de África, pero todavía en un ambiente hostil en la humedad de una jungla todavía bastante misteriosa. Sigo siendo también fanático de esta exótica serie que transcurre a finales de los años 40 mientras siguen presentes las cicatrices de la Segunda Guerra Mundial. Esta subtrama le viene de perlas. Los malos siguen siendo los feos nazis que todavía asolan América del Sur pues que duda cabe que tuvieron en cuenta el hacerse con todo el planeta. Mas ahora los extraterrestres siguen siendo el elemento central de esta aventura. Y esta mezcla…, se pueden contar con los dedos de una mano los titulos bien hechos con estos dos temas por delante.

Encontramos personajes antiguos que conocimos en Kenia, pero también hay nuevos que están bastante bien trabajados. Namibia sorprendió al tomar una dirección diferente y eso me descuadró. Pero tenemos que con este nuevo ciclo, por ejemplo, hay una incursión temporal de dos años donde los protagonistas van a los Cárpatos donde una lluvia de meteoritos habría tenido consecuencias bastante negativas para los habitantes de la región. El misterio se complica con este nuevo arco narrativo. Por lo demás, puede que nos sorprenda la actitud bastante voluble del cura local, su encanto y su humor.

Comentar algo curioso. No entiendo como hay detractores de la obra de Leo. Sus aventuras son homenajes a las mejores clásicos de literatos de renombre tales como Robert Louis Stevenson, Jack London…, etc. Con la salsa añadida de ese toque pulp que tanto gusta y que le viene genial.

Entre 2016 y 2020 el historietista brasileño Leo y el guionista francés Rodolphe dieron forma al tercer ciclo de la saga iniciada. El resultado es un arco argumental espléndido que narra una historia de suspense, aventuras y ciencia ficción minuciosamente dibujada por el belga Bertrand Marchal.

Lo siento, tengo que recomendarlo.

Reseña: Jodido Bastardo. Isabel, de Régis Loisel y Olivier Pont

Jodido Bastardo: Isabel es el primer volumen de una colección presentada en el país galo como una serie de historias-eventos muy original dentro del cómic europeo. Mismo lugar donde Régis Loisel (en este caso, como guionista), demuestra su capacidad para hacerlo también-bien en el terreno de contar historias. Pues para este proyecto se confían los pinceles a Olivier Pont, cuyas ilustraciones son tan chulas como inspiradoras. Ideales para la historia que se cuenta. Dos autores que curiosamente habían querido trabajar juntos desde que estuvieron en la Guyana, un país de América del Sur, ubicado en la costa norte, que limita con Surinam, Venezuela y Brasil. Una historia que ambos autores se llevan (lógicamente) a ese lugar verde y frondos, muy cerca del sitio de construcción de la trans-amazónica, lo que le da a la historia un tono muy Indiana Jones. Y aunque la aventura sigue siendo bastante clásica, está particularmente bien construida, con sentido del humor y logra cautivar desde las primeras páginas. Y con personajes muy realistas.

Con todo, personajes ordinarios, que por lo tanto no tienen el perfil del héroe típico. Pero los mismos con los que el lector puede identificarse fácilmente. Y siguiendo con la comparación, en su franqueza y juventud, Max no se parece en nada a Harrison Ford. Simplemente, es un turista. Y además de Max están Charlotte y Christelle, la pareja de enfermeras lesbianas, y Corinne, la guapa expatriada con un carácter fuerte y una sexualidad libre. Personajes que hace unas décadas hubiesen sido considerados unos hippies, unos descarados, pero que a día de hoy ya no suelen ser categorizados en nada que no sean personas normales. Como debe ser.

Nuevo Nueve Ediciones publica este álbum en nuestro país. Una buena serie de aventuras, bien construida y narrada, con adorables personajes embarcados en una peligrosa espiral en la siempre dificil selva amazónica. Un grupo de personajes geniales, por tanto, enfrentados a la jungla, unos villanos bastante retorcidos y un inesperado secreto (antiguo secuestro, desaparición, etc.). En definitiva, un cóctel capaz de intrigar al lector que a poco que le de una oportunidad, quedará encantado. En especial, porque el dibujo de Pont, en un estilo semi-realista, se vuelve fácilmente dinámico y permite una lectura suave y agradable.

Gráficamente, de ninguna manera os decepcionará.

Narrativamente me encantó el entorno: el fondo de la selva brasileña en los años 70 y esa atmósfera mucho más violenta que empezaba a fraguarse entre los trabajadores forestales que se aprovechan estar lejos de la civilización. Me emocionó mucho esta lectura y esta inmersión en el Brasil de la época junto a tan simpáticos protagonistas. Pero cuando el tono de la historia de repente se vuelve mucho más serio, con acción y persecución, me sentí justo en medio de un film de acción que no esperaba. Héroes y heroínas en pleno peligro, lejos de todo y que cuentan con escasos medios para defenderse.

El tándem Loisel y Pont nos lleva a Brasil. Y no al de las postales, precisamente.

El volumen termina con un «cliffhanger» tremendo que casi me provoca un paro cardíaco. Lo que lleva a hacer que odies un poquito a la editorial por no disponer en tiendas de un segundo volumen YA.

Seguir leyendo.

Si es lo que queréis escuchar de mí, editores de Nuevo Nueve Ediciones: ¡Necesito más!

Reseña: Destrucción, de JD Morvan, Rey Macutay y Walter

Ravage fue una novela de CF post-apocalíptica de René Barjavel publicada en 1943. No es la primera vez ni la última, que vamos a ver que ciertas tramas literarias se trasladan a formato cómic por autores de la BD que de algún modo quieren dar un impulso, o dar la versión de sus gustos de historias que les impactaron, en formato viñeta. El prolífico JD Morvan hace esto en Destrucción y junto a Walter y Macutay crean una trama en la que no te aburres ni por un segundo.

Una vez más, Yermo Ediciones es quién nos trae este maravilloso volumen de cómic europeo donde guión y dibujo esplenden lo mires por donde lo mires. Publicado de forma íntegra, y mejor así, porque ASÍ SE DEBE publicar este tipo de historias; vamos a saber como la humanidad ha ido evolucionando con inventos…, pero cuando nos va mejor, todo se detiene. Y ahora toca renacer como civilización. Pero, ¿y si esta vez se tuviera que hacer de otro modo porque ha desaparecido todo rastro de tecnología? Los cimientos ya no podrán ser los mismos…

Debo reconocer sentirme muy sorprendido por las viñetas en los que se descubre a un patriarca de ciento treinta años yendo al frente para pelear con sus hombres solo con armas, arcos y flechas, ballestas y hachas. ¿Este sería nuestro mundo después del Apocalípsis? Pues probablemente. Y a saber cuantos chavalitos y viejóvenes perroflautas del presente aguantarían algo así. Pero más allá de preguntas retóricas y críticas a en lo que nos estamos convirtiendo, Jean-David Morvan adapta la novela clásica en tres capítulos. Nos lleva a París en 2052 con el joven François Deschamps y el fin de la humanidad cerca. La historia comienza en el futuro (para nosotros, futuro inmediato), en el momento en que un personaje llamado Patriarca impone a la fuerza una nueva forma de vida humana donde la tecnología está prohibida. Luego descubrimos el pasado de este hombre y el mundo evolucionado en el que vivió su juventud. Más tarde, el hecatombe, y como todo un universo de ideales se derrumba. Un decoro futurista relativamente clásico, con personajes que en última instancia son más o menos típicos, aunque parezcan un poco caricaturizados para lectores de ahora. Morvan probablemente ha modernizado algunas cosas pero, en definitiva, somos lo que somos y no se puede describir de otra forma.

Jamás tuve la oportunidad de leer este clásico de la literatura fantástica francesa para comparar. Pero me gustan las atmósferas futuristas que cuestionan nuestro presente y eso se hace de forma espléndida en Destrucción. Y ahora es cuando te topas con Rey Macutay, un diseñador filipino que ya había colaborado con JD Morvan en otros trabajos y que es capaz de crear viñetas tan realistas como recargadas. El fervor de su línea y su dinamismo le dan un toque ligeramente fantástico a la historia que me recuerda a ciertos dibujantes chinos amantes de los cómics como Xiaoyu Zhang (Cruzadas) o Jia-Wei Huang (Ya San). Pero nos ofrece viñetas y personajes tan realistas, tan provistos de energía que se magnifican en los escenarios decadentes dispuestos. No obstante, indagando, sí que di con alguien que leyó la novela. Y lo primero que me dijo es que Barjavel se considera autor-pilar de la ciencia ficción francesa. De todo lo que me dijo después, surgió un detalle muy chulo. Antes de que yo leyera el cómic, este amigo me hizo referencia a un tema. Y cuando leí Destrucción me pasó lo mismo. Lo que más me molestó de la historia fue el personaje del Patriarca. Como creativo sé que es más difícil crear un personaje puramente odioso para el lector, que alguien agradable. Pues mérito gordo para los autores porque al parecer han sido capaces de trasladar puramente eso al cómic… ¿Los demás personajes? Los principales un poco estereotipados: el chico fóbico de la modernidad, la novia es una especie de estrella famosa de formas adecuadas, pero lo mejor de lo mejor, el empresario, que me hizo reír con cada ocurrencia.

Destrucción se me hizo corto. Sin duda, esta bien potenciar la idea de que el trabajo y el esfuerzo es lo que hace que progresemos como humanidad. Confiar nuestras vidas a máquinas automatizadas puede no ser lo mejor para nuestro futuro; lo tenemos claro pero seguimos incentivándolo. Nunca dudéis de que algún día nos quitan internet, la luz y escasea el agua y volvemos a matarnos los unos a los otros mientras deambulamos por paisajes parecidos a los que recorre Conan el Bárbaro. Aunque la historia que tenemos entre manos se parecería más al film o la novela de La Carretera, de Cormac McCarthy.

Por lo visto, Ravage, fue una de las primeras historias post-apocalípticas escritas de la historia junto a mi amada novela La Tierra Permanece, de George R. Stewart. Ya ando buscando la novela de Barjavel.

Reseña: Chez Adolf (Integral), de Rodolphe, Marcos y Fogolin

Chez Adolf nos remonta a la historia alemana en el preciso momento en que Adolf Hitler se convierte en canciller de Alemania y poco a poco comienza a instalar su régimen político con las consecuencias que todos conocemos. Es decir, el comienzo del Reino del Terror. En este caso, me parece muy interesante aportar lo que expone la sinopsis editorial de Ponent Mon porque con dos frases increpa y muestra lo atractiva e intrigante que puede ser esta historia para el que no la conozca. Dice así: «El 30 de enero de 1933 Adolf Hitler llegó al poder en Alemania y el dueño del bar llamado Los Alegres Amigos, cambia su letrero por el de Chez Adolf. Frente a ese lugar vive el discreto profesor Karl Stieg, quien decide llevar un diario sobre lo que está empezando a suceder sin llegar a imaginar cómo serán los años venideros de una ciudad, de un país, del destino del mundo…». Yo que he estudiado por activa y por pasiva todos y cada uno de lo sucesos de la Segunda Guerra Mundial; lo que más me ha interesado siempre es el cómo empezó todo. Una locura que casi se gesta de la nada. Una bolita de barro rodando cuesta abajo por la ladera de una montaña, que no deja de rodar durante de años, y a la que se le unen toda una serie de sedimentos que provocan que crezca en masa y tamaño hasta convertirse en la montaña más alta de dicha cordillera. Aparte del mal gestado en ciertos personajes, se dieron toda una serie de coincidencias perturbadoras, un cúmulo de granitos de arena que formaron una playa de kilómetros y kilómetros de muertes sin sentido.

El interés de esta serie radica en el ángulo de visión elegido por el guionista Rodolphe para contarnos esto. Es a través del profesor Karl Stieg que entenderemos el insidioso auge del nazismo y cómo poco a poco cada uno seguirá o sufrirá su doctrina a diario. Este señor reside en un edificio con vistas a la cervecería Los Amigos Alegres, cuyo dueño lleva el mismo nombre que el nuevo canciller. Y peor aún, comparte sus convicciones. Pero Karl Stieg, una figura culta que permanecía al margen de los asuntos políticos en ese momento, pronto se ve enfrentado a tomar decisiones. Entre las juventudes hitlerianas que reclutan a los más jóvenes y las leyes antijudías y bolcheviques que caen, el ambiente se tensa y no elegir equivale a autoproclamarse enemigo. Cada familia en el edificio, desde el guardián hasta la familia judía que todos conocen, experimentará estos eventos de una manera diferente.

Y en eso precisamente está toda la fuerza de este cómic. De esta serie que se publica de forma integral gracias a Ponent Mon. El gran Rodolphe centra toda la fuerza de la trama en una historia de historias (valga la redundancia). Nos muestra cómo mediante una sucesión de pequeños sustos, de pequeños golpes y un alistamiento muy bien ingeniado de toda una población que se dejó reclutar por una idea llamada nazismo; lleva al miedo y la resignación de millones de personas. El Mal se ha instalado y se ha apoderado del sentido común. Y muy pocos alemanes supieron alejarse de esa locura…

El diseñador español Ramón Marcos, todavía tan talentoso como siempre, no necesita desplegar mil efectos para restaurar la paranoia que reinaba en Alemania a finales de los años 30. El dibujo realista de Marcos es bastante bueno en esta serie, aunque algunas viñetas a veces quizás merecían un poco más de trabajo en los detalles y los rostros. No obstante, va muy bien gracias a la coloración muy a tono con el tiempo que propone Dimitri Fogolin.

Siento curiosidad por imaginar como podría avanzar esta serie (porque se podría) si se quisiera hacer. Este tomo recopila los dos álbumes que centran su trama en años previos al comienzo del terror. El primer volumen de la serie Chez Adolf toma como marco la Alemania de 1933, entonces en proceso de nazificación. Seguimos los trastornos provocados en la vida cotidiana de los habitantes de un edificio. El segundo volumen se basa en principios similares, excepto que viene después de una elipse de seis años durante la cual Alemania, en pie de guerra, ganó 120.000 km² de superficie, casi sin disparar un solo tiro.

La reflexión de Rodolphe sobre la posibilidad de dejarse arrastrar por una inmensa máquina de destrucción, unirse o morir, está genialmente representada en Chez Adolf.

Reseña: Nottingham Vo.1. El Rescate del Rey, de Brugeas, Herzet y Benoît Dellac

A poco que miréis en su catálogo vais a ver que Yermo Ediciones trae a nuestro país unos comicazos increíbles. Puro cómic europeo, pero sobre todo, títulos muy actuales. Joyitas del otro lado de los Pirineos como suelo decir (que me repito más que un abuelo). Pero es así. Cada vez que anuncian novedades, ya sólo con los dibujos de lo que se viene, a más de uno nos pone el vello de punta. Me pasó cuando vi que traían la serie Nottingham, de los guionistas Brugeas y Herzet junto al prolífico ilustrador Benoît Dellac. Este es otro de los titulazos que suelen ver la luz en el centro de Europa de la mano de Le Lombard, la editorial belga (se ve que Yermo va a buscar oro a la propia mina), la empresa que fue fundada en 1946 por el editor belga Raymond Leblanc, quien llegó muy pronto a un acuerdo con Hergé para publicar Las aventuras de Tintín. A partir de ahí…, maravillas.

Un primer volumen que no solo hace las introducciones sino que, por mi parte, me dejó un poco al borde de querer comprarme una diana y una ballesta e irme a un bosque a tirar (jajaj). Decir que sobre el papel ya me había conquistado el equipo de autores. Porque me encantó lo que hizo Emmanuel Herzet con el dramático Le Chant du Cygne (El Canto del Cisne) o Vincent Brugeas en el tormentoso Ira Dei; dos chicos apasionados por la historia que además saben contarla. Además, adelanto ya que Nottingham se hace bastante bueno si leíste en su día (o recientemente algo) sobre la dinastía de los Plantagenet. La casa reinante en Inglaterra entre 1154 y 1399 que cuando al último de ellos le obligaron a abdicar, la corona pasó a dos ramas secundarias como la Casa de Lancaster y la Casa de York. ¿Os suena la Guerra de las Dos Rosas? Pues eso. Pero en Nottingham vamos a la ficción.

Aprecié la originalidad del guión, el aspecto de justicia social, así como la inversión de roles entre los personajes del sheriff, el ladrón y la señora de la casa. Pero es cierto que de la trama (de momento) se cuenta muy poquito en este primer álbum. Por ejemplo, la fase de prueba que tiene que pasar William no está muy clara a qué punto llega. No entendí muy bien el por qué de todo lo que le ocurre después. Supongo que se resolverá más adelante. Un segundo álbum donde quizás sepamos más de Marianne porque… Bueno, bueno, bueno. Perdonad, que os voy hablando como si ya lo hubieseis leído. De Nottingham: El Rescate del Rey, la sinopsis editorial cuenta: «Todo el mundo conoce la leyenda de Robin Hood, también conocido como Robin de los Bosques, el bandido que robaba a ricos y nobles para repartir sus riquezas entre los pobres. Pero ¿cuál era la verdadera identidad que se escondía bajo la capucha de este defensor de la justicia? ¿Cuál era el verdadero objetivo que intentaba conseguir con su arco y flechas?». Con esto, y tan bien contado, cincuenta y cuatro páginas se quedan cortas. En este El Rescate del Rey empezamos a conocer personajes y a hacernos cábalas con cada uno de ellos y no da tiempo a tener una opinión clara. Por eso, solo por eso, Yermo Ediciones, ¡no debe hacernos esperar mucho con el segundo volumen! Que me parece curioso saber que con él se cierra la historia. Bueno, pues debe ocurrir toda la acción en él o mataré a alguien… uff.

Pero cierto verdad es que estamos ante otra relectura del mito del arquero de Sherwood, tema ya tratado muchas veces en cómics y autores que de algún modo revisan su historia desde el principio. Por tanto, es necesario innovar para sorprender al lector, y sobre todo a un lector como yo tan fan de este personaje y de la historia semifantástica anglosajona. En cuanto a Robin Hood, puedo decir que no me guarda ningún secreto dadas las diferentes adaptaciones de libros y cómics que he leído y sobre todo las muchas películas de Hollywood inglesas e italianas que he visto. De las revisitaciones de personajes tan icónicos suelo desconfiar, en este caso, tenía miedo de toparme con una versión como la de la película de 2018 con Taron Egerton, con una actriz deleznable que distorsionaba por completo el mito. Sin embargo, la versión que hacen Herzet-Brugeas-Dellac es más una mezcla entre la versión de 1990 de Kevin Costner y lo que se cuenta y cómo lo cuenta el film de Ridley Scott de 2010. Ese ambiente, ese entorno, me ha encantado. Y como siempre disfruto leyendo aventuras medievales, me ha llegado esta visión del siglo XII en tierras inglesas con un detalle que me dejó el culo torcido: ¡El Sheriff de Nottingham como un Robin encapuchado!

Una idea curiosa, que por el momento me cuadra. Hechos bien conceptualizados en un largo preámbulo que por lo pronto solo crea ansias de querer leer más, dos guionistas apasionados por contar la leyenda de Robin Hood a su modo… Un primer volumen muy prometedor.

Reseña: Los Cantos de Maldoror, de Antonio Hernández Palacios

Buenas y considerables obras ilustradas nos dejó el maestro Antonio Hernández Palacios en este país. Ponent Mon, una de las editoriales de cómic europeo más al quite, nos trae ahora su trabajo con Los Cantos de Maldoror (Les Chants de Maldoror) que compone el primero de los seis cantos poéticos publicados en 1869 por el escritor Isidore Ducasse, más conocido como Conde de Lautréamont. El que está considerado como gran renovador de la poesía francesa del siglo XIX. Un volumen donde A. H. Palacios vuelve a estar sublime impregnando de belleza cada ilustración que no tiene otra intención de evocar (o hacernos ver) lo que se cuenta en esta obra de Lautréamont, una de las más atípicas y sorprendentes de la literatura que fueron escritas entre 1868 y 1869.

Aprecié mucho esta nueva forma de ver la obra monumental que es Los Cantos de Maldoror. Me pasa mucho con la poesía que hay ciertas cosas que uno no llega a imaginar. O mejor dicho, mi mente retorcida tira por otros senderos más inusuales y escabrosos. Me hablan de pan cortado sobre una mesa y yo imagino un bosque azotado por el viento. Al ser tan rebuscado mentalmente, creo que este es mi principal contra para no leer poesía. Sin embargo, ayudado o apoyado junto a una buena ilustración poderosa como suelen ser las del maestro Palacios, todo cambia.

Lo mínimo que podemos decir es que esta obra es abundante, en cuanto al texto que alude. Lo mismo ocurre con el dibujo, marca registrada del autor al que le gusta lo barroco, lo recargado, de las pocas criticas que he oído sobre su trabajo. Pero esto es como todo en la vida, el abuso de lo ornamental, el recargamiento en el arte al que a algunos puede acomplejar a otros les puede resultar espléndido y maravilloso. Sin embargo, me da que en Los Cantos de Maldoror, A.H. Palacios lo hizo aún más adrede.

Los Cantos de Maldoror son, en realidad, los delirios de un hombre de un hombre de veintidós años (hoy en día un chico) al que la muerte se llevará apenas un año más tarde. Los ecos del poema van aumentando en intensidad. Los surrealistas consideran la obra como precursora de muchas. Pero entonces, ¿qué cuenta exactamente? Las impresionantes ilustraciones de Palacios se presentan con extractos del canto primero, donde pronto nos damos cuenta que estamos ante un héroe malvado, satánico, en lucha abierta contra Dios… Maldoror, ser sobrehumano, Arcángel del Mal, lucha bajo diferentes formas contra el Creador. Comete asesinatos en los que evidencia su sadismo y perversión, y todo expresado en modo épico, se desarrollan actos extremos con objetos y animales que hablan, donde las metamorfosis se multiplican. Y, por supuesto, está permitido el énfasis y el gigantismo de los personajes. Pero una ironía constante avisa al lector. Lo que tiene ante sus ojos es, sobre todo, una voz crítica sobre lo que realmente asusta al ser humano. Él mismo.

Los Cantos de Maldoror elaborados por el maestro Palacios vieron la luz por primera vez en 1982 en Metal Hurlant; la revista comiquera francesa editada entre 1974 y 1987, con una destacada influencia en el medio pues promovía el boom de la Ciencia Ficción de aquellos años. En el año del centenario del nacimiento del autor, decidme si no es una buena noticia que por primera vez en nuestro país se recojan las ilustraciones originales que el autor hizo para Los Cantos de Maldoror. Tenerlo ahora todo recogido en tapa dura, en un genial álbum al estilo del buen cómic europeo. Un volumen donde se publican los dibujos en blanco y negro tal y como fueron concebidos por el maestro, sin los colores utilizados en la versión aparecida en la revista francesa. Acompañado además del texto Isidore Ducasse, huellas y misterios de una vida, de Hebert Benítez Pezzolano y En el centenario de Hernández Palacios, de Luis Alberto de Cuenca, un emocionante epílogo sobre la obra del indiscutible de este maestro del cómic. Así que alabemos a Ponent Mon por seguir publicando obras de uno de mis ídolos. Que se publiquen obras de Antonio Hernández Palacios siempre es una buena noticia.