Reseña: ¿Quién es ese pitufo?, de Tebo

Nunca me habían convencido del todo las producciones de Tebo que había leído hasta ahora. Me parecieron sencillamente agradables y poco más. Aún así, algo me decía que con el tema-pitufo lo iba a bordar. Había escuchado cosas maravillosas de ¿Quién es ese pitufo?, y lo cierto es que este álbum que publicó hace nada Norma Editorial me ha encantado.

Y no me equivoqué. Un álbum donde claramente Tebo rinde un excelente homenaje al mundo de Peyo, y por supuesto, el escenario es ligero y está dirigido a jóvenes o a todos aquellos que siempre disfrutamos con el pitufeo. Pero funciona bien. El dibujo es muy dinámico y el hecho de que se aleje del estilo de Peyo un poquito no molesta.

El ritmo es dinámico también y el tipo de humor funciona. Me reí varias veces mientras leía y se siente que además Tebo se divirtió creando para este universo donde logra comunicar su entusiasmo. Lo digo en serio, me divertí mucho leyendo este álbum como un jovenzuelo leyendo cómics de risa.

Hay que decir que Tebo escribió una historia de Los Pitufos, mientras que en otros álbumes del mismo género parece que los autores escribieron un guion y luego añadieron un héroe conocido (como Spirou) para atraer al mayor número de lectores posible. Y es cierto que para disfrutar al cien por cien de lo que se cuenta en ¿Quién es ese pitufo?, para engancharse del todo, hay que amar el universo de Los Pitufos desde siempre. Porque no es un homenaje en sí, sino más bien una historia de autor basado en un mundo creado por un maestro. Pero Tebo consigue la hazaña de pitufar un cómic sin pitufar el espíritu que Peyo inculcó a estos pequeños duendes azules; el ritmo sostenido compensa una trama bastante lineal sin ser débil donde el autor cautiva al lector con su montaje casi cinematográfico.

¿La historia? Un pitufo que no habla pitufo, que ha pitufado la memoria y al que no pitufa ningún pitufo. ¡Y así empieza una aventura pitufante! Donde se va a pitufar sobre quién es este pitufo, y nuestros valerosos pitufos tendrán que pitufar numerosos peligros e innumerables pituferias… El genial artista Tebo nos ofrece su personalísima versión en un álbum que rebosa originalidad, diversión y frescura.

Así que… ¡A pitufar sin demora!

Reseña: Terapia de Grupo, de Manu Larcenet

Larcenet vuelve al cómic de humor y eso me gusta. Larcenet vuelve a subirse al escenario y habla de inquietudes artísticas. No sé si hay algo de verdad en los problemas mentales de su doble ficticio, pero si es así espero que haya exagerado con fines humorísticos porque el pobre Larcenet ficticio realmente necesita de un psicólogo.

En Terapia de grupo, Manu Larcenet vuelve con una sátira descacharrante en la que no deja títere con cabeza dentro del mundo del cómic. Una obra divertida y genial que se presenta esta vez reunida en un maravilloso volumen integral. Un tomo que comprende toda una serie de sketches sobre un autor de cómics (el propio Larcenet, vamos a imaginar) que intenta tener una buena idea y no la consigue, por lo que cae en una depresión. Pero también hay cómics falsos y artículos periodísticos que son muy divertidos.

Un tomo que, por supuesto, puede parecer a la larga repetitivo. Por eso este es un título (como todos los de tiras y sketches) que hay que disfrutar a sorbitos como un buen vaso de whisky o vino. Ver a «Larcenet» deprimido porque no encuentra la idea que lo ponga nuevamente en pie, me afectó mucho. Algunos sabréis que escribo historias a poco que surja la musa, pero nunca he estado en esa situación porque yo escribo cuando viene la idea y no al revés. No la provoco. La sencilla razón es que no escribo por dinero, no es mi trabajo y no tengo presión. Pero entiendo el agobio. Y sé que va en perjuicio del creador, en contra del don, la presión de las fechas. Quizás por eso me encantó y me hizo reír mucho, todo lo que se cuenta en Terapia de grupo.

En cuanto al dibujo, tenemos a un Larcenet que tira mucho hacia el narigón humorístico. Regresa con la que puede ser su obra más personal y provocadora, a caballo entre sus cómics puramente humorísticos (Bill Baroud) y los más serios (Blast, El informe de Brodeck), una línea intermedia que ya había tomado otras veces. Terapia de grupo es una gran serie cuando es visualmente desestabilizadora (colores estridentes, narices escandalosamente grandes), cuando se atreve a ofrecer una mirada desagradable a ciertos autores destacados y cuando desarrolla una declaración original sobre el hospital psiquiátrico.

Me encanta. Intento leer todo lo que de Larcenet se publica en este país.

Reseña: Carlota Emperatriz. Integral 1, de Fabien Nury y Bonhomme

No me canso de elogiar a este autor, que ha escrito numerosos relatos históricos, algunos desde el ángulo de la fantasía y otros en un tono mucho más serio. Carlota Emperatriz  lleva un tono serio pero tenemos… ¡Otro Nury, otro éxito brillante! Y es que este autor se esfuerza y se documenta de forma genial para sus cómics, y recorre y nos hace recorrer el trágico destino de la emperatriz Carlota de Bélgica, esposa del archiduque Maximiliano de Habsburgo, presentada aquí un poco como la oveja negra de la famosa dinastía austriaca.

En este buen volumen de cómic europeo que recién publica Norma Editorial, los personajes que vais a encontrar están elaborados, son entrañables o repulsivos, pero ninguno deja indiferente. A través de los ojos de la princesa Carlota, nos invade la simpatía, luego la lástima, el horror o el disgusto cuando nos enfrentamos a la personalidad fantasiosa de Maximiliano de Habsburgo. Una especie de monstruo compuesto y creado por un poder visiblemente esclerótico, que es a la vez víctima de un sistema del que le gustaría escapar. Un tema que aparece a lo largo toda la historia, donde se aprecia que Nury no antepuso ninguna visión política anacrónica a su reconstrucción histórica. Carlota fue víctima de los abusos del poder corrupto pero aquí se comenta de forma sutil. Y, por supuesto, sentimos mucha más lástima por la emperatriz de lo que la odiamos. Pero la personalidad de la princesa también resulta muy compleja, no dudando en mostrar crueldad hacia su marido dejándolo chocar contra una pared que ella ve desde hace mucho tiempo.

El guionista Fabien Nury (Érase una vez en Francia, Katanga) y el dibujante Matthieu Bonhomme (Esteban) recrean la biografía de la emperatriz Carlota en una apasionante historia que se presentará reunida en dos volúmenes integrales. Hoy os reseño el primero con el que he disfrutado de una de las mejores lectura históricas de los últimos tiempos. Y parece que sólo he venido a hablar de Fabien Nury, pero hay que reseñar que gran parte de su éxito en este caso se debe evidentemente al dibujo del señor Matthieu Bonhomme. Capaz de aportar dibujos a un título que roza lo sublime. Un cómic que ilustra la ligereza de las primeras emociones del amor, las primeras vacilaciones de la vida matrimonial, el cálido sol de Italia o el sol abrasador de México, además del horror de la guerra… Bonhomme es perfecto en todo. Y seré sincero. Creo que si no hubiera habido un dibujo de esta calidad, me hubiera interesado menos esta historia, porque de algún modo llegó a mis oídos en su día el desenlace, que saldrá más adelante. Para el que no lo conozca, lo que yo haría es esperar, coger ambos integrales cuando se publiquen y disfrutarlo de como uno solo. Así el impacto será mayor.

Reseña: El Oro del Tiempo, de Rodolphe y Oriol

Nos trasladamos a la mansión privada de Hugo Reuhman, reconocido historiador y egiptólogo. Durante esta velada que reúne a gente guapa, pija y bien acaudalada, su amigo Théo Lemoine presencia un robo en el que se roban copias de cartas de un tal Drovetti. El ex-soldado de los Bonaparte que se convirtió en embajador de Francia en El Cairo y que revendió parte de su colección (proveniente del saqueo) al Louvre en 1850. Sin embargo, según la lista de objetos, el sarcófago que contiene los restos del sumo sacerdote Moloch no aparecen, y tampoco su poseedor. Y se rumorea que quizás se descubrió por fin el secreto de la inmortalidad. Pero, ¿cuál es el vínculo entre estos dos casos?

El guionista Rodolphe junto a Oriol crean un relato magnífico que tiene de todo; persecuciones, misterios, pasadizos secretos, personajes fascinantes y criaturas fantásticas. El oro del tiempo puede ser ahora mismo una de las novedades de cómic europeo más satisfactorias que el fan puede adquirir. Menuda sorpresa. Un dúo de amigos que se embarcará en peligrosas investigaciones y rápidamente comprenderá que hay otras personas persiguiendo el tan famoso objeto (artefacto). Y donde Oriol regresa con un maravilloso folletín a modo de aventura pulpera ambientado en la París de la Belle Époque.

Rodolphe sitúa su nueva historia en la capital francesa porque corresponde, según él, a “la edad de oro del ocultismo y del esoterismo”. Es también un escenario propicio a “costumbres ancestrales, enigmas y seducciones” (en los campos de la moda, la arquitectura, la decoración, etc.). Enriquecida con toda una sección de literatura popular gracias a una multitud de referencias literarias y cinematográficas (Belphégor, Rouletabille, Tintin, Adèle Blanc Sec, etc.), la trama resulta rica, intrigante y realmente agradable de leer. Desde los barrios de Montmartre hasta el resplandeciente Moulin Rouge -sí, el famoso cabaret al que acudían los ricos para divertirse-, desde los círculos espiritistas de moda hasta las lúgubres galerías del museo por la noche, personajes históricos y de ficción se codean en este thriller que coquetea tanto con lo místico.

Oriol (La piel del oso, Naturalezas muertas) restaura notablemente el París de los locos años 20. Dibuja pocas líneas, apoyándose en gran medida en su color particular en tonos nítidos y poderosos para dar formas y contornos. El reconocimiento de los personajes resulta un poco confuso al principio, hay que admitirlo, porque las expresiones faciales a menudo carecen de rasgos, pero esta persecución parisina que el diseñador supo plasmar en imágenes y en atmósferas a la vez elegantes no carecen de un encanto innegable: la atmósfera está cargada de misterio.

Ante la deliciosa narración que propone El oro del tiempo, su ritmo vivo y los gráficos explosivos que ofrece, en este generoso volumen que recién publica Norma Editorial, el lector no puede más que impacientarse por leer página tras página. Por lo que sólo diré algo más. Terminan saliendo autómatas y sonámbulos…

Reseña: El Misterio del Paso Diátlov, de Cédric Mayen y Jandro González

Tal como leí por ahí en su día El misterio del paso Diátlov es un «Expediente X» con nueve cadáveres perdidos para siempre en el corazón de los Urales. Aunque como todos, más misterioso cuanto más indagas. Además de una apasionante aventura y lectura si lo entiendes como tal. Hoy os traigo un cómic donde se reconstruye este suceso que aún a día de hoy da para debate, uno de lo fenómenos inexplicados más impactantes del pasado siglo XX. Pues la noche del 1 de febrero de 1959, los nueve miembros de una expedición de alpinismo desaparecieron en extrañas circunstancias en el paso Diátlov, en el corazón de los montes Urales. Los hallaron un mes después, todos muertos y en diversos estadios de descomposición. La investigación, seriamente obstaculizada por la KGB, jamás arrojó resultados concluyentes y el misterio aún continúa. Pero, ¿qué ocurrió aquella noche? Un álbum del que me preguntaba qué ángulo de enfoque iba a utilizar el guionista para evocar el que sigue siendo uno de los mayores enigmas actuales, sujeto a las hipótesis más diversas y curiosas).

Cédric Mayen optó por un enfoque realista. La historia se divide así en dos épocas con un incesante ida y vuelta de una a otra. El primer período evoca la propia expedición hasta el momento fatídico. El segundo período evoca la investigación realizada sobre el terreno por el fiscal a cargo del caso. La transcripción rigurosa es frustrante ya que no se pudo sacar ninguna conclusión indiscutible, como ocurrió en realidad para muchos investigadores que se pusieron con el caso de forma particular. No obstante, en el cómic está bien representado, las tensiones y dificultades que encontraron los montañeros, entendemos la dificultad del fiscal para encontrar lógica en las múltiples pistas recogidas…, y al final no sabemos nada más de lo que ya sabíamos (es decir, aproximadamente , que no podemos excluir ni una sola de las múltiples hipótesis que se han ido desarrollando a lo largo de los años, ni siquiera las más fantásticas: yetis con hambre, extraterrestres, portales temporales, etc.).

Esperaba más de esta lectura aunque el cómic es muy disfrutable. Este es un caso que investigué, estudié y para el que me documenté bastante en su día. Fue uno de los que más me atrajo en mi juventud y esperaba una teoría nueva aunque fuera una súper inventada de la muerte. Pero no. No hay más de lo que uno puede ver en un dossier de Iker Jiménez. Y no sé si eso es bueno o malo para el que quiere entretenerse “pensando”. Pero soy consciente de que se trata de un tema delicado en el que se puede caer rápidamente en el sensacionalismo (que aquí los autores evitan). Y en este caso parece que El misterio del paso Diátlov es más un álbum dedicado a contar ese suceso a alguien que no tenía ni idea de este acontecimiento, que otra cosa. Eso si, el dibujo de Jandro González (La vampira de Barcelona, La sombra roja) es agradable a primera vista y le va totalmente a cada una de las partes narradas.

Cédric Mayen y Jandro González reconstruyen los sucesos de este auténtico «Expediente X» soviético a partir de la instrucción que llevó a cabo el fiscal Lev Nikititch Ivanov. A poco que te interese el tema, este es tu cómic.

Reseña: Blake y Mortimer. Integral 1, de Dufaux, Edgar P. Jacobs y VVAA

Las Aventuras de Blake y Mortimer fue una serie de cómics creada por el guionista e ilustrador belga Edgar P. Jacobs. Una de las primeras series en aparecer en la famosa revista franco-belga Tintín en 1946. Debido a su éxito, posteriormente, fue publicada en forma de álbum-serial por Les Éditions du Lombard. Desde la muerte de Jacobs, un buen grupo de autores han continuado el trabajo intentando aportar sus dones sobre el cómic. Lo que ha deparado en una buena cantidad de aventuras para el disfrute del aficionado. Incluso en 1997 se produjo una serie de televisión basada en la serie, titulada Blake and Mortimer, que yo no he visto…, aunque así es como me gusta llamarla.

Los principales protagonistas son Philip Mortimer, un destacado científico británico y su amigo el capitán Francis Blake que trabaja para el famoso MI5 (el Servicio de Inteligencia de Reino Unido). ¿El villano principal? El maléfico coronel Olrik, que aparece en el noventa y seis por ciento de las historias. Pero lo que mola muy mucho es que sus encuentros y desencuentros nos llevan a vivir tramas de todos los tipos: la Guerra Mundial, el antiguo Egipto, el país nipón y su extraña alta tecnología, los espías rusos, guerras bacteriológicas, la descolonización de la India, etc, etc. Desde los casos más rebuscados y detectivescos hasta la propia y más clásica Ciencia Ficción. La que nos enganchaba desde que tenemos uso de razón, la pulpera, los viajes en el tiempo, viajes a la Atlántida… En lo que a mí respecta, este es uno de los cómics de culto que recomendaría a tan solo unos pocos. En especial, a esos engendros que conozco que ya tienen una edad y que llevan mamando CF clásica desde que aprendieron a leer. ¿Qué es un poco tarde para recomendar Blake & Mortimer? Mirad, sin ir más lejos (y supongo que por la semana en la que estamos), ayer mismo me recomendaron ver El Evangelio según San Mateo, un film de Pier Paolo Pasolini, que todo el mundo alaba por lo diferente. Una película en blanco y negro de 1964, friends. Si uno busca originalidad, no está la cosa para poner pegas.

El Grito del Moloch Tras una serie de álbumes, Norma Editorial ha tenido a bien publicar por fin esta colección en unos maravillosos integrales de los que no me pienso perder ninguno. Y hay tiempo porque este es el primero, pero un volumen que seguramente volará en librerías.  Con tramas tan buenas como La Onda Septimus, la amenaza de un dispositivo extraterrestre, bautizado Orpheus, se había frustrado gracias al sacrificio de Olrik. Desde entonces, el «coronel» vive recluido en un centro de salud mental. Pero Philip Mortimer intenta hacer entrar en razón a su viejo adversario utilizando la famosa fórmula del jeque Abdel Razek (“¡Horus permanece!”), pues hay noticias de que hay otra Orpheus. A bordo de un carguero transformado en laboratorio secreto, Mortimer descubre a un extraño piloto de una máquina que no es de este planeta. Un extraterrestre de forma humana, oscuro e hierático, al que los científicos han dado el nombre de «Moloch», como la divinidad bíblica, cuyas reacciones de este ser y los jeroglíficos que deja tras de sí son mensajes un tanto indescifrables. Y hacen temer lo peor para nuestro planeta.

Dos personajes con un carácter bien forjado y con un trasfondo desarrollado desde el principio. Misterio omnipresente, uno de los villanos con más clase y uno de los más interesantes vistos en formato cómic. Sumadle una buena atmósfera y temas que se renuevan de álbum en álbum. Es literalmente imposible no dejarse llevar por una u otra aventura de Blake & Mortimer (yo es que los llamo así), tanto por el ambiente cautivador como por el escenario. Tened en cuenta que el autor que entra a trabajar en esta serie es consciente de tener miles de ojos sobre sus hombros, por lo que intentará darlo todo-todito-todo para que no se hable de su aportación.

Dicen que Tintín, que Spirou, que muchos otros…, pero para mí no hay ninguna serie que recuerde más a una buena aventura de Indiana Jones que Blake & Mortimer. O al revés. No me extrañaría nada que George Lucas leyera esta serie de pequeño pues me consta que se vendía muy bien en USA en los años que tocó cima.

No me iré sin decir que Jean Dufaux, junto a Christian Cailleaux y Étienne Schréder, transmiten muy bien la línea evocadora y precisa que proponía el maestro Edgar P. Jacobs.

Reseña: Soy su Silencio, de Jordi Lafebre

Me gustó de este álbum que Jordi LaFebre tuvo la inteligencia de cambiar completamente de registro tras su exitoso Los buenos veranos (https://www.cronicasliterarias.es/?p=13783). Aquí no hay una historia familiar humorística sino un thriller, pero el autor mantiene una marca registrada: ¡Sus personajes! Siguen siendo igual de entrañables y siguen ocultando sus defectos, sus dudas, su fragilidad detrás de una fachada informal. Me encanta este tipo de personajes y creo que Jordi Lafebre los domina a la perfección. Es decir, uno de los más potentes puntos del mundo del cómic como son los personajes, los maneja de maravilla. Pero además, este thriller, que lo es sin serlo, está muy bien hecho. Es ciertamente muy clásico con este personaje central que nos contará su historia (aquí a través de sesiones con un psicólogo) y esta herencia en torno a la cual se desgarra una familia. Una historia apasionante porque con cada página, con cada viñeta, sientes que quieres saber todo dato, hasta la última palabra de lo ocurrido en el caso que se nos presenta.

Como sabéis Jordi Lafebre, autor relevante del catálogo del cómic europeo y nacional, comenzó trabajando, nada más y nada menos, que con Zidrou y luego saltó a la autoría completa con Carta blanca (https://www.cronicasliterarias.es/?p=4955), comicazo con el que adquirió un enorme éxito tanto de crítica como de público. Se puede decir que Soy su silencio es su segundo proyecto en solitario y se ha editado en castellano y catalán en nuestro país de la mano de Norma Editorial. Pero digo más. Este pasado Angouleme 2024, esta obra que hoy os reseño, ganó el prestigioso premio que dan las librerías francesas.

¿Y qué tenemos? Pues un escenario clásico, una historia de herencia en una familia rica con un asesinato que nos sumerge en un thriller lleno de sorpresas y suspense. Aunque la originalidad de este cómic es su heroína. Ejerce la profesión de psiquiatra y sigue o se somete a una sesión con uno de sus colegas para determinar si puede continuar su carrera. Esta sesión nos presenta a una heroína divertida, alegre, despreocupada pero belicosa y valiente que asume naturalmente el papel de detective. Bajo su hechizo, esta investigación brinda un agradable momento de lectura. Como os decía, Lafebre sabe cómo dar vida a sus personajes con sus pequeños defectos a menudo divertidos. Un verdadero thriller, con asesinatos e investigaciones, con Barcelona como terreno de juego. Una joven hablando con su terapeuta, la historia alterna secuencias en la oficina y otras que se desarrollan en el lugar de la acción. Esta narración inteligente nos permite aprender mucho sobre nuestra heroína mientras avanzamos en la trama. Y hay mucho que decir sobre su personalidad. Porque es bipolar y escucha voces…

Para el dibujo, me encantó el símbolo sobre las cabezas de los personajes para comprender instantáneamente sus sentimientos. Y es que en Soy su silencio, una vez más, Jordi Lafebre demuestra su talento para el noveno arte. Se reconoce su estilo dinámico y, como siempre, sus personajes expresivos son un acierto. Este señor seduce con sus propuestas en un ámbito en el que realmente no esperas, logrando conservar sus principales cualidades (dibujo cuidado y personajes entrañables). Ah, y la conclusión es implacable y muy humana.

Creo que esta obra merece algún premio más.

Reseña: La Debacle, de Pascal Rabaté

La debacle es de esos cómics evocadores que dejan la sensación de haber leído una gran historia que uno no olvidará jamás. De hecho, me fustigo porque en su día de esta historia solo había leído el primer álbum y no recuerdo por qué, jamás leí su conclusión. Así que aprovechando que se rescataba en formato íntegro, este cuya mente empieza a cortocircuitear, no iba a perder la oportunidad de leerlo y reseñarlo para Desde New York CL.

Un cómic donde el genial historietista Pascal Rabaté (Un gusano en la fruta, La virgen de plástico), decenas de años después del famoso Éxodo francés, revive aquella falsa guerrilla y chulescas intenciones sin sentido de los galos, en formato cómic. Lo que ocurrió entonces es bien conocido al otro lado de los Pirineos pero para el que no tenga conocimiento: frente a la Blitzkrieg de la Wehrmacht, las fuerzas francesas muy mal equipadas y preparadas, fueron barridas en menos que canta un gallo. Y miles de franceses tuvieron que huir ante lo que se les venía encima. Un intento de frenada que fue un sinsentido y que terminó en desbandada. Y aquí justamente es donde entra en escena un soldado cualquiera atrapado en el torbellino de aquella debacle.

Y caminando entre Robert Lamoureux y Jean Aurel, a Pascal Rabaté le queda un retrato medio divertido y medio consternado de una nación en completo desorden. Porque como buen recluta, Videgrain intenta cumplir con su deber lo mejor posible…, mientras todo a su alrededor parece desmoronarse. A lo largo de sus andanzas se topa con soldados tan perdidos -geográfica y moralmente- como él. Fugitivos sobrecargados y bastante desolación. Pero el espíritu de la derrota divertidamente ilustrado. Rozando el absurdo en ocasiones al más puro estilo Samuel Beckett; los encuentros y diálogos que vais a encontrar en La debacle son geniales y siempre muy realistas. Se percibe a leguas que Rabaté se documentó bien y afortunadamente no cae en el didactismo. Rabaté no rehace la Historia, sino que cuenta y muestra a unos cuantos individuos perdidos en el caos, los cuales se arremangan para hacer lo que creen correcto.

Gráficamente, el diseñador optó por un estilo sencillo y muy ligero. Sin excesos ni furia en la puesta en escena ni en el montaje, todos los acontecimientos -incluidos los cadáveres que cubren ciertas viñetas- están representados de una manera única y muy humana, a través de los ojos del héroe. Esta visión frontal y distante resulta particularmente eficaz por su franqueza. De hecho, evita dar vueltas, el guionista-ilustrador logra resaltar las emociones de sus personajes, al tiempo que pone al lector frente a las suyas propias. Un buen ejemplo, las frases:

Y nosotros, ¿qué hubiéramos hecho entonces?

La debacle dolerá donde más duele al lector orgulloso francés. O no. Se reirá porque a estas alturas poco se puede hacer. Para el público más objetivo o general, queda una volumen maravilloso de lectura ágil, divertido (dentro del trasfondo bélico) y divierte cuando es necesario muy en el tono de La vida es bella, de Roberto Benigni. La debacle es otra de las joyitas de buen cómic europeo que Norma Editorial acaba de poner en su catálogo.

Reseña: La Bibliomula de Córdoba, de Lupano y Chemineau

Ha sido un verdadero placer leer este cómic, La bibliomula de Córdoba, recientemente publicado por Norma Editorial en una preciosa edición: ¡Es espléndido desde múltiples puntos de vista! Contiene un escenario muy rico, a lo largo del viaje épico de un trío de personajes que nada predispone a priori a la aventura: Tarid, el bibliotecario eunuco elegante y corpulento, Lubna, la copista esclava que trabaja con Tarid, y Marwan, el antiguo alumno de Tarid que se convirtió en un tío de la calle… Tenemos a un trío e incluso a un cuarteto porque a ellos se les une la memorable mula del título, que juega un papel esencial (e inesperado) en la historia y que contribuye a la trama con una fuerza cómica como pocas veces se ha visto en un animal de compañía.

Un cuarteto que se forma un poco por casualidad, tras un terrible acontecimiento inaugural que los dejará desamparados: el incendio de la biblioteca por parte de un malintencionado visir, menos fanático religioso que político, deseoso de atraer el apoyo de los religiosos. Obviamente, todo elaborado por culpa de su ambición política… Leer esta historia es vivir una aventura rica y apasionante.

Se percibe a leguas que los autores han realizado un trabajo de investigación y documentación de gran precisión, plasmando en imágenes bellísimas ilustraciones de lugares y paisajes que nos transportan literalmente a nuestro país en la época en la que Al-Andalus era el principal reino árabe en Europa. La misma época del apogeo político del emirato de Córdoba, principal capital del mundo (se dice que entonces era la ciudad más poblada del continente). El interesantísimo epílogo muestra hasta qué punto el libro es fiel a lo que sabemos de esta época en la que convivían (más o menos pacíficamente según el momento) reinos musulmanes y cristianos en nuestro país. Y en mi Al-Andalus: musulmanes, cristianos y judíos. Y en el hilo de la historia descubrimos anécdotas auténticas y sorprendentes, hasta los detalles de las inesperadas aventuras de un rey demasiado gordo para montar a caballo, o de las espadas vikingas falsificadas que circularon en el siglo X y que sólo un ojo avispado en temas históricos podría identificar.

Una aventura rica en giros de tuerca, humor y múltiples emociones también. La historia contiene muchos misterios relacionados con los personajes principales cuya historia pasada vamos descubriendo poco a poco, incluso a través de sueños casi fantásticos cuyo significado luego descubrimos. En la descripción de esta dura época, que no se presenta de forma idealizada, nuestros antihéroes se enfrentan a numerosas dificultades, perseguidos por muchos, donde muchos de ellos eran seres más depredadores para los cuales los libros no significaban nada de nada. Como mucho, su valor comercial.

Y un diseño y dibujo maravilloso. Todos los protagonistas de este portentoso álbum están dibujados con gran talento, ya sean los personajes importantes de la historia, pero también todos los numerosos personajes secundarios que existen los cuales brotan con realismo entre arquitecturas ilustradas súper realistas (si aún no habéis visitado la Mezquita de Córdoba, estáis calentando el sitio). Pero ya lo que me dejó con el culo torcido en La bibliomula de Córdoba es, que más allá de la historia épica, hay otra historia entretejida, que nos habla del amor por los libros, la riqueza del conocimiento que nos permiten compartir y lo que aportan a la humanidad. ¡Es fascinante redescubrir con Tarid antiguas intuiciones hoy a menudo poco conocidas sobre la evolución de las especies o los inicios de la aviación! A lo largo de los libros mencionados en la historieta, la trama rinde homenaje a la riqueza de la literatura de los eruditos de Al-Andalus y recuerda su papel esencial como, por ejemplo, contrabandistas que permitieron salvar los textos de muchos grandes autores de antigüedades que solo buscaban su propio beneficio. Otra historia de la fragilidad y acoso a los libros en nuestra historia pasada.

La bibliomula de Córdoba es un cómic, un álbum, un objeto hermoso que gusta tener en casa, entre las manos, en una urna de exposición. Un éxito total de estos autores. Un cómic de museo disponible en librerías.

Reseña: E.P. Jacobs. El Soñador de Apocalipsis, de Rivière y Wurm

No hay mucho que añadir a lo que dijo MacKott. Una biografía de Edgar P. Jacobs al estilo Edgar P. Jacobs sería un gran éxito sin lugar a dudas. Todo esto es muy sencillo. Conozco algo de la vida de este maestro creador y siempre he pensado que menudo se ha pasado por alto su lado oscuro. Aparte de «Van Melk» y una rápida mención de los Funkens, se han olvidado ciertas alusiones que hizo en su vida. La ruptura con Hergé ya hace bastante que se mencionó y también se ha medio-olvidado el choque que tuvo con Martin, pero a los que hemos investigado su vida solo nos ha podido llegar información indirecta. Y ahora para entender bien estos «descuidos», nos llega por parte de Norma Editorial una buena biografía de este señor en formato cómic de la mano de François Rivière y Philippe Wurm. Un trabajo sencillamente precioso, agradable de leer, un gran volumen que hay que tener si eres fan del cómic europeo. Una biografía de Jacobs que fue lanzada en 2021 y que llamó rápidamente la atención de todos los grandes lectores de la BD. Sin embargo, este que está aquí, prefirió esperar un poco, y los días-meses-años pasaron y ahora que llega a nuestro idioma ni por asomo iba a dejarla pasar.

Como indica su título, este cómic fue guionizado por François Rivière, ya conocido por su trabajo sobre Jacobs. Relata la vida (a veces ligeramente reelaborada según los autores) del célebre creador de la famosísima Blake & Mortimer. Por lo tanto, en el volumen seguiremos a lo largo de varios capítulos, la vida de Jacobs desde principios de 1930 donde apuntaba alto su sueño de convertirse en cantante de ópera (de ahí su apodo «Barítono del noveno arte») hasta su muerte en 1987.

Siendo yo un apasionado de este autor y de su famosa serie (https://www.cronicasliterarias.es/?p=4321), debo decir que realmente no esperaba decepcionarme. También puedo deciros que ya estaba encantado desde las primeras páginas. Es como darle chuches a un niño. Rara vez decepcionarás. El dibujo es de una precisión y belleza impresionantes. Creo que el ilustrador Philippe Wurm quiso rendir homenaje al maestro inspirándose en esta minuciosidad que caracterizó a Jacobs, y lo consiguió. Desde el museo del cincuentenario hasta el mercado del barrio de Marolles, pasando por el Palacio Real suntuosamente diseñado, recorreremos las mejores vistas.

Cuentan que el tándem de autores llevaba trabajando en la biografía siete años. ¡Desde 2014! Quizás por eso apenas se siente rigidez en los personajes, de hecho, salen todos muy reconocibles. Nos encontraremos con Hergé, Franquin, Duchâteau, Martin, Van Melkebeke (un amigo de Jacobs que le ayudó en casi todos sus escenarios), o incluso Leblanc, el director de ediciones lombardas. Toda una serie de personajes reales que tuvieron un papel importante en la vida de Jacobs y que son perfectamente identificables y dan buen pie a una buena lectura.

Esta versión en color consta de tonos aterciopelados, reforzados por el uso de verde oscuro, gris, negro o beige. Las escenas nocturnas tienen especial éxito, sobre todo cuando los autores optan por retratar los miedos y pensamientos de Jacobs. Me moló que el diseñador aportara sus propios comentarios en algunas páginas. Sin embargo, a través de la lectura nos damos cuenta de que Jacobs tuvo una vida difícil, en particular, debido a la censura de sus álbumes, su divorcio o la muerte de su esposa. Estos datos resultan muy interesantes para comprender antes a la persona que a el personaje en el que se convirtió el creador de geniales obras como El rayo U y La flecha ardiente (https://www.cronicasliterarias.es/?p=13856). En definitiva, recomendable lectura para cualquier fan de Jacobs, que, nos guste o no, fue uno de los pilares del cómic incluso mientras vivía. Algo raro y digno de estudio a día de hoy.