Reseña: Lissy, de Luca D´Andrea

Esta es la historia de una mujer que huye, un marido clamando venganza, de un sicario tan guapo que parece un actor, de un hombre de las montañas que sigue viviendo al estilo tirolés y de Lissy que siempre tiene hambre… Érase una vez cierto autor llamado Luca D’Andrea que escribió un thriller existencial tremendamente oscuro ambientado en los Alpes. Creó una granja casi perdida, rodeada de nieve que esconde secretos inconfesables, de miedos que nos regresan a lo antiguo y familiar. Esas montañas, ese lugar aislado donde el tiempo pertenece a las estrellas, serán coprotagonistas de la novela, allí transcurrirá la mayor parte de la historia y también allí vive Lissy, ella tiene nombre de princesa.

La huida de nuestra protagonista principal Marlene comenzará en el invierno de 1974, pero muchos años antes, en lo que fue la Segunda Guerra Mundial, conoceremos al hombre del que está huyendo, su marido Herr Wegener. Sabremos de su miserable infancia trabajando con los nazis, ¿la maldad nace o se hace? ¿Cómo un niño descalzo en la nieve acabó siendo un criminal? Entenderemos que lo peor no es el miedo, ni siquiera el dolor… es la espera. Narración que nos enseña los diferentes matices que se esconden bajo la palabra maldad. Novela inquietante construida con precisión en la que el entorno participa tanto en la historia como en los personajes. Una fusión de fantasía negra y suspense, donde los cuentos de hadas se mezclan agregando un giro brillante que el lector no esperará. Es una estela moderna a través del miedo y la locura, pero siempre con tono retorcido y oscuro. Hay muertes, sangre, dedos cortados, puñaladas a la femoral, kobolds, susurros de dinero que comentan los ratones en las paredes, el cuento de Hansel y Gretel, la obligación de proteger a Klaus y pan de jengibre. El autor rinde homenaje muy hábilmente a los viejos cuentos de hadas, ilustrando cómo siguen siendo metáforas atemporales de la vida. Desde las brujas malvadas hasta los jóvenes inocentes, existe una línea delicada, bellamente mezclada entre los arquetipos y las personas reales, de carne y hueso.

Aquí la locura será el destino de uno de sus personajes y curiosamente esa misma locura se convertirá en un faro de luz para otro. Mientras tanto la dulce y pequeña Lissy come en un bol de plata. En aquellas montañas cubiertas de nieve se encuentra escondida Marlene con el hombre montañés Simón Keller después que él la rescatara de un accidente. Los días se acortan demasiado y esa oscuridad hace sentir la cabaña casi ilusoria. Las llamas del fuego les invitan a narrar sus historias. Pero Simón no será tan sincero y se callará sobre lo que oculta en su sótano, incluso en el interior de su cabeza. Oh no, amigo lector, ahora me toca a mi ser honesta, no es Lissy su mayor secreto… Y sí todavía sigue teniendo mucha hambre, crac, crac…

Capítulos cortos y aun así hay mucho escrito, dentro de su prosa bella, el autor se las ingenió para dejar unos personajes inolvidables con sus historias de fondo que logran aumentar la tensión de la trama y siempre acompañándolos de la cultura de aquellas montañas imperturbables, escenario tan hermoso como claustrofóbico. Folclore, curaciones místicas, búsqueda, una pocilga de cerdos terroríficos. Una obra de suspense pavorosa e insana que transita los terrenos de la demencia y la salvación. Una lectura que asusta porque sin darte cuenta, lentamente, vas sintiendo empatía por un asesino. De tan extraña que es la novela, es extraordinaria.

Reseña: Las Brujas, de Pénélope Bagieu y Roald Dahl

La guionista francesa Pénélope Bagieu lleva en el mundo ilustrado bastantes años, pero fue con los dos volúmenes de Culottées (retratos cortos de mujeres que sabían cómo desafiar las prohibiciones sociales, 2016-2017), que se convirtió en una verdadera estrella del noveno arte. Entonces, ¿qué mejor manera de mantenerse en forma, seguir en el candelero que abordar un gran clásico de la literatura infantil como nuevo proyecto? ¿Una apuesta arriesgada? Todo depende, siempre depende, como cantaba el gran Pau Donés…

Pénélope Bagieu decidió adaptar a formato cómic su libro infantil favorito, Las Brujas (Sacred Witches) del eterno y siempre interesante para niños y mayores, Roald Dahl. Un proyecto arduo y arriesgado, para el cual las negociaciones por los derechos comenzaron después de que Bagieu tuviera éxito con sus anteriores obras. Sin embargo, se dice que fueron los descendientes de Dahl quienes se acercaron a Pénélope Bagieu durante el festival de Angoulême… Pero ha sido un proceso largo, que ha llevado tres años en completarse, lo que le ha permitido a la autora pensar detenidamente sobre la forma en que abordar esta genial obra que como siempre en Dahl, goza de escenas muy oscuras pese a ser obras magnas dentro de la literatura infantil.

No obstante, el resultado es excelente en mi opinión. Una magnífica adaptación, tanto para una primera lectura entre los más jóvenes así como para retorno nostálgico entre amantes que seguimos la obra de Roald Dahl desde siempre. ¿Y qué cuenta? Las Brujas trata la historia de un niño de ocho años que está muy triste porque sus padres acaban de morir en un accidente de coche. Afortunadamente, el peque cuenta con su abuela para animarlo. Una abuela bastante rockera, de cabello morado, grandes anteojos, llamativas joyas y cigarros que fuma en cadena. Y, sobre todo, ella no cuenta historias como las demás. No es la típica abuela cuenta-cuentos de ositos, conejitos y animalitos con moraleja. Cuando su nieto le pide historias antes de irse a dormir, ella le dice que ya tiene edad suficiente para saber la verdad sobre las brujas. ¿Cómo? ¿Qué-qué? Entonces, ¿existen de verdad? ¡Sí, por supuesto, más que nunca!, le susurra. Incluso a día de hoy, cien brujas anda desenfrenadas por toda Inglaterra. Sin olvidar a la Gran Bruja, la más poderosa y la más aterradora de todas ellas. Criaturas que tienen en común un enorme odio visceral hacia los niños. Los niños les repugnan, les dan ganas de vomitar, alega. Una bruja piensa en una sola cosa: hacerlos desaparecer, uno por uno. Destruirlos. Pasarlos por el molino… El problema es que estas brujas pasan desapercibidas porque se disfrazan de mujeres normales. Pero la abuela, afortunadamente, revela a su nieto que existen pequeños detalles con los que desenmascararlas. Algunos ejemplos: usan guantes tanto en invierno como en verano para esconder sus garras y dedos arrugados, tienen las fosas nasales retorcidas y rizadas para oler mejor a los niños y usan pelucas para ocultar su calvicie. Lo que hace que tengan una picazón terrible todo el tiempo… Pistas muy útiles para permitir que el joven y su extravagante abuela frustren los planes demoníacos de la Gran Bruja.

Me encantó, y también a mi familia. Pues todos y cada uno lo hemos devorado. Pénélope Bagieu logra separarse gráficamente del trabajo original pero lo adapta a nuestros tiempos de forma genial. Y todo sin traicionar el impulso de la historia de Roald Dahl, autor inolvidable de Charlie y la fábrica de chocolate, James y el Melocotón Gigante o Matilda, por nombrar solo tres libros del prolífico escritor británico. Cantidad de obras llevadas a la gran pantalla. Y Las Brujas no se escapa, pues se está preparando una adaptación en breve en cuyo reparto suena Anne Hathaway y será llevado por los grandes del séptimo arte como por Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón.

Súper recomendable, ¿no?