Reseña: Tren Bala, de Kotaro Isaka

En Tren Bala he encontrado un libro que me deleitó a la vieja usanza. Mi amor de toda la vida por los libros, las películas y la cultura que ahora se denomina friki, pero que no es otra que querer divertirse en mundos que no son éste, la emoción de mi infancia por la cultura pop de mala reputación, las novelas de Terror, de «hardy boys», casi cualquier tipo de cómic… Abrieron mi imaginación. Y la desarrrollaron de modo exponencial. Pero aunque mis estándares han subido a medida que han pasado los años (ya uno exige cierto nivel en la obra que tiene delante), eso no quita que cada vez que voy al cine, me pongo frente a un buen cómic o cojo una novela que se presenta como diferente… Esa emoción adolescente (quizás, intrinseca), me gobierna de nuevo y me posee. Un subidón, que se dice ahora. Y eso es lo que fui sintiendo con cada página de Tren Bala, de Kotaro Isaka, que recién publica Destino en nuestro país y que os juro que casi ni me habia dado cuenta que hay peli en ciernes de Brad Pitt y Sandra Bullock. De hecho, el trailer ya está internet.

Este thriller del exitoso escritor japonés es una trama que hace honor a su título. Impulsado por una premisa seductora y explosiva, es una novela rápida, letal y divertida, como no había leido en los últimos años. Tren Bala es, sobre todo, una historia oscura e ingeniosa de cinco asesinos en un mismo tren. Ese, a groso modo, sería su resumen más minimalista. Peo es fácil ver por qué grandes productores y actores se fijaron en este guión para llevarlo al cine. Te estás imaginando la historia como una película en todo momento. Es una enérgica y frenética trama que recuerda al mejor cine policíaco, con múltiples puntos de vista que van y vienen en el tiempo, para brindarnos una historia sólidamente entretenida y sorprendentemente inteligente. Al contrario de lo que dice la sinopsis, diría que nuestro primer asesino es Kimura, que sube a bordo del tren-bala que se dirige desde Tokio a su destino final en Morioka, a más de tres horas de distancia. Tiene la intención de encontrar y castigar al adolescente que empujó a su hijo Wataru al vacío desde las alturas. El conocido como El Príncipe es un sociópata de cuidado que con solo catorce años, su comprensión de la naturaleza humana es mucho mayor de lo que debería a su edad. Pero existen otros asesinos que también suben al tren y que son tan profundos o tortuosos como éste. Aunque no cabe ninguna duda que el principal atractivo se lo lleva El Príncipe. Aunque Mandarina, amante de la literatura, es otra que tal anda y está casi al mismo nivel de espectacularidad.

Mandarina, sin embargo, a menudo se preocupa de cuidar a su compañero Limón, cuyo don para la violencia es casi tan fuerte como su obsesión por un personaje histórico que… Y si sus intentos de entablar una conversación pueden ser frustrantes, trabajan bien juntos la mayor parte del tiempo. Y ahora tienen la tarea «fácil» de escoltar a casa al hijo del jefe de un grupo mafioso que acaban de rescatar de un secuestro.

Para mí el quinto asesino es Nanao, también conocido como Mariquita (Ladybug), cuya mala suerte es legendaria en los círculos criminales. Su jefa de servicios, María, lo ha contratado para hacer lo que debería ser el trabajo más simple y menos violento de todos en el tren. Robar una maleta y bajarse en Tokio. Pero la desgracia le impide abandonar el tren, parada tras parada, mientras él y los otros asesinos aprenden poco a poco que sus misiones están todas entrelazadas.

Brillante. Una novela que se lee en un suspiro por la gloriosa acción que consigue. Las muchas capas retorcidas del misterio y violencia son un viaje totalmente emocionante cuando los cinco asesinos intentan burlar, manipular y escapar unos de otros. O mientras intentan frenéticamente comunicarse, o a veces evitar comunicarse, con amigos y enemigos fuera del tren. Diálogos ágiles como pocos y cada uno de los personajes bien definidos, con perspectivas e ideas muy diferentes. Uno de los momentazos es, cuando María intenta ayudar a Nanao a averiguar por teléfono qué hacer con un cadáver inesperado…

Novela súper recomendable.

Thriller de urgencia para disfrutar este verano.

Reseña: La Traición, de Jorge Fernández Díaz

Tercera entrega de una de las series policiales más exitosas protagonizada por el agente Remil. No hace falta haber leído los otros dos, aunque regresan personajes que se juntan con otros nuevos y se lee como novela única. La Traición es un thriller de alto espionaje político situado en la Argentina contemporánea, donde se nos relatan diversos operativos llevados a cabo por un misterioso servicio secreto, en el que se nos hará una minuciosa disección de los grupos de poder y de acción política de la Argentina actual; sus relaciones con el pasado. Veremos también cómo de feroces son las luchas internas dentro de estos servicios secretos. En esta agencia de inteligencia secreta trabaja nuestro protagonista. Lo que será la trama de la novela que gira alrededor de varios ejes. Uno de ellos es el encargo que recibe el coronel Leandro Cálgaris, jefe de Remil, cuando un sacerdote salesiano argentino asistente del Papa Francisco, pide que detengan las acciones de un antiguo guerrillero llamado Garmendia, ahora un revolucionario mesiánico, que puede ensuciar la imagen del propio Papa. Ya que este fue simpatizante de esos agitadores.

Al mismo tiempo nuestro autor dará a conocer las andanzas de un senador de la llamada Izquierda Caviar para enseñarnos cómo funciona esa ideología trasnochada argentina. Sin dejar atrás la confabulación, seguiremos otra paralela que nos mostrará de manera simultánea los hechos principales: el accionar político-delictivo de los servicios de inteligencia y cómo éstos son una herramienta fundamental del poder político para sostenerse, llevando a cabo acciones que van mucho más allá de las normas establecidas y de cualquier ética. Todo ello sin perder la base principal que es Garmendia y sus planes para intentar acabar con una situación política que la ve más dictatorial que democrática. Así que ahí tenemos a Remil investigando un plan revolucionario.

Jorge Fernández Díaz usa un thriller de ficción demasiado real que habla de una Argentina actual y del drama que el peronismo significa para el país. Un drama reconfigurado en los últimos quince años a través de una de las variantes más extremas dentro del riñón político del peronismo, que eran las agrupaciones juveniles izquierdistas que idealizaban la figura de Perón, entronizándolo como el gran líder Socialista del siglo XX. Esa juventud izquierdista de los años setenta es la misma que logró finalmente instalarse en el poder a partir de los años iniciales del siglo XXI… Y en esta historia de investigación policial, sobre todo, el intríngulis del espionaje está en un país de características únicas como es la Argentina. Es necesario un personaje como Remil que encarna a la perfección el sentimiento y todas las contradicciones que supone ser argentino y más aún ser espía y además partícipe de lo peor del circo de la política partidista. Mujeres que matan y mueren, aventuras, espías traiciones y cómo se maneja el espionaje político. Sorpresas, suspense, vueltas de tuerca, todo ello moviéndose dentro de un ritmo rápido y con un estilo narrativo magnífico. Tal vez lo que el lector más le sorprenda sean la gran cantidad de argentinismos léxicos, pero yo lo encontré hermoso, dándole a la novela ese purismo argentino. Las referencias a la historia de la política de ese país son bastantes y muchas desconocidas. Así que novela dura, valiente, que destapa demasiadas verdades calladas.

Hacen falta más escritores como Jorge con una pluma maravillosa y una cabeza que piensa lo que otros no se atreven.

Reseña: Km 123, de Andrea Camilleri

Voy a reseñar el último thriller del llorado maestro de la novela negra, creador del inolvidable comisario Montalbano. No hace falta decir que esto es de por sí es una joya. Km 123, narrado en primera persona por varios personajes, empieza con un teléfono apagado. Quien llama a ese móvil es Ester, pero Giulio no responde. Ella no sabe que él se encuentra en el hospital. La que responderá será la mujer de Giulio que, por supuesto, no sabe de la existencia de Ester ni de por qué llama a su marido. En un principio nos parecerá gracioso, una historia matrimonial con un secreto, pero esto dará un giro cuando un testigo afirme que ese atropello en el Km 123 de una vía de Roma no fue ningún accidente. Más bien, alguien quiso matarlo. Ante esta novedad, la investigación será asignada al inspector de policía criminal Attilio Bongioanni. Mal las tendrá, porque el caso no es para nada lo que parece…

Vais a leer una novela con tanto humor como misterio. Pero si algo destaca en ella es su estructura. No tenemos descripciones, el autor no nos introduce en ningún ambiente especial para que lo vivamos o sintamos. Casi toda la trama se lee mediante diálogos, correos electrónicos, mensajes de texto, informes policiales y artículos de prensa. La cuestión es que yo, que soy muy de que me relaten hasta los pequeños detalles, me ha encantado leerlo así. Directamente, estás en la historia. No hay nada que te distraiga o te saque de ella. Sin ninguna duda, ha logrado construir una novela extraña pero comprensible. Personajes que están conectados entre ellos y te dejan con la rara sensación de que cada uno esconde algo. En las primeras páginas nos sentiremos confundidos, no sabes qué pretende el autor. Pero despacio y con tranquilidad, vas intuyendo cosas. Entiendes que aquí hay una conspiración. Y es que tenemos una lectura más que agradable que se lee de forma muy fluida, en la que podríamos destacar sus toques de ironía y cinismo. Sus diálogos son buenísimos y creíbles. Una novela corta que se lee de una sentada, ideal para lectores que no deseen meterse en ningún tochazo y quieran leer algo bueno.

Andrea Camilleri sabe jugar con el lector, no os quepa duda, y va dejando pequeñas pistas aquí y allá moviendo a los personajes, confundiéndote con ello. Vais a ser parte de esta novela negra. Siempre estaréis pensando. Pero da igual, pues no hay manera de llegar a ninguna conclusión. Lo ata perfecto.

Comentaros que el libro se cierra con un añadido del autor titulado Defensa de un color. Se trata de una intervención que hizo en el congreso (escritores y críticos en debate). Donde se explica el motivo de que en Italia a la novela negra, de intriga y misterio se le llame «Giallo» (Amarillo). También sabremos de escritores italianos que movieron ese género después del final de la guerra.

En definitiva, os va a encantar. No tengo ninguna duda. Si no habéis leído nunca a este autor, tiene la habilidad de hacerte creer que estás viviendo dentro de su historia. Un pedazo de final sorprendente. Otro maestro que se nos marchó, aunque antes dejó esta maravillosa novela.