Reseña: A Fake Story, de Jean-Denis Pendax y Laurent Galandon

Es famosa la historia -muy famosa- que cuenta que el 30 de octubre de 1938, Orson Welles transmitió por radio una breve narración de la novela La Guerra de los Mundos, de H. G. Wells. Con ello creó el pánico en la población. Lo hizo de forma narrativa pero con tanto énfasis y de forma tan verídica que la gente aterrada comenzó a huir y hacer cosas sin sentido creyendo que de verdad la Tierra estaba siendo atacada por marcianos. ¡Pánico! Una guerra falsa aterroriza a todo el país, titulaban los diarios al día siguiente. Pero el mismo día de la transmisión, ocurrió un crimen…

Antes que nada, no quieras saber mucho más sobre lo que se cuenta en esta reseña o no disfrutarás el nuevo cómic que publica Ponent Mon denominado A Fake Story. No lo disfrutarás. Solo confía en que diga que estamos ante un buen thriller que se ambienta en aquellos intensos años 40 con una reflexión sobre la credulidad del público frente al poder de los medios de comunicación. Dicho esto, Jean-Denis Pendax y Laurent Galandon hacen un trabajo de adaptación maravilloso de la novela de Douglas Burroughs. Y no diré más. Un trabajo genial. A Fake Story se presenta como una historia de detectives con la atmósfera típica del thriller estadounidense, novela policíaca o de género negro como se les llama ahora. Con un personaje principal que es el propio Douglas Burroughs, un ex-periodista que se ha dedicado a la escritura, aunque acepta respaldar una investigación de campo a instancias de su ex-jefe, el mandamás de la cadena CBS.

Como os decía, Burroughs es también el autor de la novela de la que se extrae esta historia, y se muestra a sí mismo como un personaje misterioso e ideal como detective privado con carácter. Pero, ¿este relato es verídico o Douglas Burroughs se introdujo a sí mismo en una ficción que le encantaba? Desde el comienzo nos sumergimos en el corazón de un juego de naipes en el que los bulos, las verdades y las mentiras (otra vez) se combinan hábilmente para crear una nueva realidad. Este es el principio mismo de las noticias falsas. Se debe dar en primero de Periodismo. Mezclar elementos tangibles y declaraciones gratuitas con hechos totalmente falsos, pero creíbles. Guionista e ilustrador nos impulsan con la obra aún más, ya que toda la trama se construye sobre uno de los engaños más famosos de la historia de la radio y sobre esta base históricamente sólida (el programa de Orson Welles y el pánico resultante) se desarrolla una apasionante investigación policial en la que Douglas Burroughs tendrá que separar lo verdadero de lo falso para finalmente descubrir la verdad sobre un asesinato. Una investigación en la que se aprovecha para pintarnos una USA de finales de los 30 donde abundaba el racismo, el auge de los medios, la fascinación por las armas pero también el miedo conspiranoico.

Francamente, el contexto es fabuloso. Los personajes son creíbles, la investigación ofrece más de un giro y tiene bastantes toques literarios a lo Dashiell Hammett. El dibujo de Jean-Denis Pendanx aporta la atmósfera esperada. Y acerca. Siendo algo exagerado, casi se puede inhalar el aroma del cuero viejo mojado y las cenizas de los cigarrillos en los despachos…  Insisto, para un amante de la novela policíaca clásica, A Fake Story es un pedazo de recomendación. Y en formato cómic que es más ligero y visual que cualquier novela que se quiera destacar. Más sorpresivo, si cabe, de ahí que no quiera contar mucho del argumento. Pero más allá del aspecto detectivesco, tras la lectura de A Fake Story me surge una reflexión sobre el poder de los medios y la credulidad del público, ese siempre tan dispuesto a tomar cualquier afirmación como cierta sin mirar que provenga de una fuente que inspire confianza. Fiarse gratuitamente del boca a boca o las tan temidas leyendas urbanas que siempre son contadas por el amigo de un amigo y que llegan a tener tanto peligro a veces, que los propios medios las dan como ciertas y alertan a la población sin necesidad. Hoy en día pasa.

Los que me conocéis imagináis que tan pronto como terminé de leer A Fake Story quise saber más sobre Douglas Burroughs y su famosa novela. Durante la lectura tuve esa sensación rara de cómo algunas revelaciones del cómic hacían referencia a algo que no aparecía. ¿Hechos no completos? Bueno, por lo menos, daban la sensación que había más. No sé si os pasa pero esto lo capto rápido. Y ahí supe que Galandon y Pendanx me habían creado una necesidad. Investigar por mi cuenta.

Reseña: La Traición, de Jorge Fernández Díaz

Tercera entrega de una de las series policiales más exitosas protagonizada por el agente Remil. No hace falta haber leído los otros dos, aunque regresan personajes que se juntan con otros nuevos y se lee como novela única. La Traición es un thriller de alto espionaje político situado en la Argentina contemporánea, donde se nos relatan diversos operativos llevados a cabo por un misterioso servicio secreto, en el que se nos hará una minuciosa disección de los grupos de poder y de acción política de la Argentina actual; sus relaciones con el pasado. Veremos también cómo de feroces son las luchas internas dentro de estos servicios secretos. En esta agencia de inteligencia secreta trabaja nuestro protagonista. Lo que será la trama de la novela que gira alrededor de varios ejes. Uno de ellos es el encargo que recibe el coronel Leandro Cálgaris, jefe de Remil, cuando un sacerdote salesiano argentino asistente del Papa Francisco, pide que detengan las acciones de un antiguo guerrillero llamado Garmendia, ahora un revolucionario mesiánico, que puede ensuciar la imagen del propio Papa. Ya que este fue simpatizante de esos agitadores.

Al mismo tiempo nuestro autor dará a conocer las andanzas de un senador de la llamada Izquierda Caviar para enseñarnos cómo funciona esa ideología trasnochada argentina. Sin dejar atrás la confabulación, seguiremos otra paralela que nos mostrará de manera simultánea los hechos principales: el accionar político-delictivo de los servicios de inteligencia y cómo éstos son una herramienta fundamental del poder político para sostenerse, llevando a cabo acciones que van mucho más allá de las normas establecidas y de cualquier ética. Todo ello sin perder la base principal que es Garmendia y sus planes para intentar acabar con una situación política que la ve más dictatorial que democrática. Así que ahí tenemos a Remil investigando un plan revolucionario.

Jorge Fernández Díaz usa un thriller de ficción demasiado real que habla de una Argentina actual y del drama que el peronismo significa para el país. Un drama reconfigurado en los últimos quince años a través de una de las variantes más extremas dentro del riñón político del peronismo, que eran las agrupaciones juveniles izquierdistas que idealizaban la figura de Perón, entronizándolo como el gran líder Socialista del siglo XX. Esa juventud izquierdista de los años setenta es la misma que logró finalmente instalarse en el poder a partir de los años iniciales del siglo XXI… Y en esta historia de investigación policial, sobre todo, el intríngulis del espionaje está en un país de características únicas como es la Argentina. Es necesario un personaje como Remil que encarna a la perfección el sentimiento y todas las contradicciones que supone ser argentino y más aún ser espía y además partícipe de lo peor del circo de la política partidista. Mujeres que matan y mueren, aventuras, espías traiciones y cómo se maneja el espionaje político. Sorpresas, suspense, vueltas de tuerca, todo ello moviéndose dentro de un ritmo rápido y con un estilo narrativo magnífico. Tal vez lo que el lector más le sorprenda sean la gran cantidad de argentinismos léxicos, pero yo lo encontré hermoso, dándole a la novela ese purismo argentino. Las referencias a la historia de la política de ese país son bastantes y muchas desconocidas. Así que novela dura, valiente, que destapa demasiadas verdades calladas.

Hacen falta más escritores como Jorge con una pluma maravillosa y una cabeza que piensa lo que otros no se atreven.

Reseña: Orígenes Secretos, de David Galán Galindo

En Madrid están ocurriendo unos extraños crímenes en serie que parecen estar relacionados con el mundo de los superhéroes. A los encargados de la investigación se les unirá una compañera entusiasta del cosplay y un friki de los cómics capaz de relacionar las pistas que va dejando el asesino. ¿Qué vais a leer? Puedo deciros que he leído algo diferente que rompe los esquemas de lo normal. Me he reído una barbaridad y también me he emocionado. Esta vez yo misma tengo dudas a la hora de clasificar este libro. Podría indicar que es una novela de detectives pero, ¿dónde encajarían los superhéroes en una historia policial?

Una historia cuyo comienzo se parece al de la típica novela negra pero poco a poco va dejando atrás ese género para dar paso al de los superhéroes. No es fácil unir estos dos géneros, soy consciente de ello mientras comento; su autor quiso profundizar en papel lo que ama poniendo todos sus conocimientos del tema y eso siempre es de agradecer. Es verdad que hay trozos que no terminan de unirse bien al conjunto, quedando sueltos y dejando al lector sorpresas por sus contradicciones. A veces la escritura es casi como leer pulp-fiction, aunque rápida y entretenida, visceral y llena de acción, para el disfrute del humor negro, macabro, acompañado en algunos momentos con toques de melancolía. Se nota quizás demasiado que su autor es guionista de cine haciendo que la historia se lea más como un guión de película. Esto nos puede impedir sumergirnos en este argumento algo caótico que cambia a veces demasiado rápido de ubicación. Por ese motivo, da la sensación de narración poco trabajada, y casi se intuye que su fin era el de entretener combinando thriller con humor en una novela increíblemente divertida. Esto sí que lo ha logrado.

Tenía miedo de sentirme apartada de la trama por no entender las referencias internas del mundo del cómic, pero no fue así. David Galán fue consciente de ese detalle y movió lo que prácticamente todos conocemos. Podréis no comprender algún guiño o broma, sin embargo, aun así entenderéis lo necesario de esos detalles que engrandecen la historia y que me da, que cualquier entendido del cómic de superhéroes va a disfrutar de lo lindo.

También sorprende un lenguaje tan básico. Prácticamente es el mismo que usamos nosotros en nuestro día a día. No adorna nada ni intenta dejarlo culto, eso hace que lleguemos a encariñamos con los personajes y los sentimos cercanos. Me habría gustado que los hubiera dejado más definidos, en cambio describe con todo lujo de detalles a las víctimas y sus formas horribles de morir. Cada escena de asesinato es increíble. Risas, homicidios y algún drama personal que te apartaráa en algunos momentos de los superhéroes para devolverte a la vida real. Buscar el misterio que esconde. Seremos arrastrados por las calles de un Madrid singular hacia locales conocidos, aproximando a nuestros protagonistas a la mente perturbada de ese criminal. El giro inesperado del final me gustó. Cómic y novela policíaca se unen para dejar una historia divertida.

Terminar comentando que el libro incluye un relato extra titulado Astro-Bus; aquí pillad pañuelos, que los sensibles podéis llorar.