Reseña: La Primera Detective, de Andrew Forrester

El anuncio en Reino Unido fue: «El pasado miércoles la Biblioteca Británica volvió a publicar un libro que llevaba agotado más de ciento cincuenta años». Y por tanto, imposible de encontrar… The Female Detective, de Andrew Forrester, que se considera la primera novela de detectives de la historia protagonizada por una mujer, volvía a estar disponible para el público de a pie. Decir que el libro solo tuvo una pequeña tirada y que voló, es decir una obviedad. Además, algunas de las historias pudieron haber aparecido sueltas en algunas revistas de literarias de dicho país, por lo que tampoco era imposible saber qué trataban. Hablamos de un libro que se rumoreaba que era muy poco probable que Agatha Christie lo hubiese leído antes de crear a Miss Marple, aunque permítanme que lo dude y que no derive esto al cajón de «publicidad engañosa». Pero de lo que estamos seguros es que La Primera Detective es, sobre todo, un apunte histórico interesante como preludio de lo que vendría después, un libro súper interesante que acaba de publicar Siruela Ediciones y que, por supuesto, yo no me iba a perder. El amanecer de un nuevo género. Aun asi, ¿cómo se sostiene lo que en realidad es una antología de relatos, en lugar de una novela detectivesca de principio a fin?

Para dar una revisión sin spoilers como suelo hacer, algunas historias son muy buenas y otras un tanto normalitas. Pero a diferencia de otras muchas antologías, las tramas buenas compensan muy mucho a las demás. Tenerlas todas bien recopiladitas en esta genial edición en tapa dura que es la colección Clásicos Policíacos, de los que pretendo hacerme con todos, porque el encontrar delicia tras delicia es un no parar; mola cantidad. La detective en cuestión, Miss Gladden o «G», es un personaje interesante. Ella es efectivamente el equivalente a una cazarrecompensas trabajando independientemente para la policía que resuelve crímenes que ellos no pueden resolver. Pero con un código moral fuerte. Y el conflicto entre dinero, justicia y moralidad, la impulsa.

A pesar de lo que cabría esperar de un libro que se denomina originalmente The Female Detective, el tema del género, en realidad, no aparece tan a menudo. Excepto por algunas escenas en las que finge ser una chismosa amistosa para obtener información, podrías reemplazar su personaje por un hombre de la época victoriana y dudo que los lectores nos diéramos cuenta. Si eso es algo bueno o no, no lo sé. Depende de vuestra opinión. Y tengo que avisar también sobre el hecho de que estamos ante una novela que data de la famosa época victoriana, por lo que encontraréis ciertos párrafos algo difíciles de asimilar y debéis estar dispuestos a leer frases prolijas del siglo XIX. Pero nada más difícil de entender que la literatura que profesaba el maestro Arthur Conan-Doyle en sus inicios.

Y algo más debo contar…, ¿o no? La Primera Detective comienza con una introducción de G, donde explica cuán importante es su papel en la sociedad. Los relatos fueron escritos en algún momento de principios de 1860, cuando la policía metropolitana inglesa no tenía más de tres décadas y la rama de detectives poco más de una. Y ambos eran ampliamente conocidos por ser corruptos. Los detectives eran aparentemente odiados, aunque hay que decir que esto para nada obstaculiza a la protagonista. Por otro lado, declara ser intencionalmente vaga en muchos asuntos de la vida: afirma ser soltera y sin hijos, o cuenta que es viuda con hijos a la gente y cositas así. Nunca sabemos qué edad tiene cuando ocurren dichas tramas pero la podemos imaginar como una cuarentona a la que ya nada de la vida asusta. Además, La Primera Detective está escrito como un libro de casos de un oficial de policía de la época. Con el pretexto de haber sido escrito a partir de Notas. No parece haber ningún orden en particular en las historias. Aunque sí que arrojan pistas tentadoras de tramas no contadas (que nunca llegaron a contarse) y me encantaría saber el trasfondo del momento en que se hizo prisionera a esa estudiante de medicina que…

Y no todas las historias se relacionan con la protagonista G. Algunas sólo son historias que le cuentan algunos policías. Esto me encantó. Y pienso copiar la idea para alguna futura antología que escriba centrada en un sólo personaje. Aun asi. la mayor parte de La Primera Detective la ocupan las dos historias más potentes del volumen. Pero hay otras cinco de las que, como os dije antes, no me arrepiento de haber leído ninguna.

Las y los feministas, pero sobre todo, los completistas históricos, han de saber que tenemos una joyita del género disponible en librerías.

Reseña: Tren Bala, de Kotaro Isaka

En Tren Bala he encontrado un libro que me deleitó a la vieja usanza. Mi amor de toda la vida por los libros, las películas y la cultura que ahora se denomina friki, pero que no es otra que querer divertirse en mundos que no son éste, la emoción de mi infancia por la cultura pop de mala reputación, las novelas de Terror, de «hardy boys», casi cualquier tipo de cómic… Abrieron mi imaginación. Y la desarrrollaron de modo exponencial. Pero aunque mis estándares han subido a medida que han pasado los años (ya uno exige cierto nivel en la obra que tiene delante), eso no quita que cada vez que voy al cine, me pongo frente a un buen cómic o cojo una novela que se presenta como diferente… Esa emoción adolescente (quizás, intrinseca), me gobierna de nuevo y me posee. Un subidón, que se dice ahora. Y eso es lo que fui sintiendo con cada página de Tren Bala, de Kotaro Isaka, que recién publica Destino en nuestro país y que os juro que casi ni me habia dado cuenta que hay peli en ciernes de Brad Pitt y Sandra Bullock. De hecho, el trailer ya está internet.

Este thriller del exitoso escritor japonés es una trama que hace honor a su título. Impulsado por una premisa seductora y explosiva, es una novela rápida, letal y divertida, como no había leido en los últimos años. Tren Bala es, sobre todo, una historia oscura e ingeniosa de cinco asesinos en un mismo tren. Ese, a groso modo, sería su resumen más minimalista. Peo es fácil ver por qué grandes productores y actores se fijaron en este guión para llevarlo al cine. Te estás imaginando la historia como una película en todo momento. Es una enérgica y frenética trama que recuerda al mejor cine policíaco, con múltiples puntos de vista que van y vienen en el tiempo, para brindarnos una historia sólidamente entretenida y sorprendentemente inteligente. Al contrario de lo que dice la sinopsis, diría que nuestro primer asesino es Kimura, que sube a bordo del tren-bala que se dirige desde Tokio a su destino final en Morioka, a más de tres horas de distancia. Tiene la intención de encontrar y castigar al adolescente que empujó a su hijo Wataru al vacío desde las alturas. El conocido como El Príncipe es un sociópata de cuidado que con solo catorce años, su comprensión de la naturaleza humana es mucho mayor de lo que debería a su edad. Pero existen otros asesinos que también suben al tren y que son tan profundos o tortuosos como éste. Aunque no cabe ninguna duda que el principal atractivo se lo lleva El Príncipe. Aunque Mandarina, amante de la literatura, es otra que tal anda y está casi al mismo nivel de espectacularidad.

Mandarina, sin embargo, a menudo se preocupa de cuidar a su compañero Limón, cuyo don para la violencia es casi tan fuerte como su obsesión por un personaje histórico que… Y si sus intentos de entablar una conversación pueden ser frustrantes, trabajan bien juntos la mayor parte del tiempo. Y ahora tienen la tarea «fácil» de escoltar a casa al hijo del jefe de un grupo mafioso que acaban de rescatar de un secuestro.

Para mí el quinto asesino es Nanao, también conocido como Mariquita (Ladybug), cuya mala suerte es legendaria en los círculos criminales. Su jefa de servicios, María, lo ha contratado para hacer lo que debería ser el trabajo más simple y menos violento de todos en el tren. Robar una maleta y bajarse en Tokio. Pero la desgracia le impide abandonar el tren, parada tras parada, mientras él y los otros asesinos aprenden poco a poco que sus misiones están todas entrelazadas.

Brillante. Una novela que se lee en un suspiro por la gloriosa acción que consigue. Las muchas capas retorcidas del misterio y violencia son un viaje totalmente emocionante cuando los cinco asesinos intentan burlar, manipular y escapar unos de otros. O mientras intentan frenéticamente comunicarse, o a veces evitar comunicarse, con amigos y enemigos fuera del tren. Diálogos ágiles como pocos y cada uno de los personajes bien definidos, con perspectivas e ideas muy diferentes. Uno de los momentazos es, cuando María intenta ayudar a Nanao a averiguar por teléfono qué hacer con un cadáver inesperado…

Novela súper recomendable.

Thriller de urgencia para disfrutar este verano.

Reseña: Sangre Helada, de Robert Bryndza

Sangre Helada es la quinta entrega de la serie Erika Foster, una de las mejores series de detectives femeninas que existen. Es un libro que se puede leer de forma independiente, aun así te aconsejo leer los otros de la saga conociendo más a fondo a los personajes.

Erika Foster, su amiga Kate Moss y su equipo han regresado, y es genial tenerlos de vuelta en Lewisham, Londres. Bueno, no todos, Peterson, sigue recuperándose del disparo… Esta vez nos enfrentamos a un asunto espeluznante. La pesadilla arrancará con la localización en el Támesis de un maletín que contiene un cadáver descuartizado. Al poco tiempo encontrarán otro, con similar «modus operandi». ¿Se hallan ante un asesino en serie? Obviamente, ambos están vinculados y nuestra detective quiere el caso… pero un asunto de drogas amenaza con quedárselo Narcóticos. Justo cuando la detective comienza a avanzar en la investigación, es objetivo de un violento ataque. Obligada a recuperarse en casa, sacará fuerzas de donde no quedan para seguir pistas… Y todo da un giro aún más retorcido cuando descubren que las hijas gemelas de un compañero de trabajo de Erika, el comandante Marsh, se encuentran bajo un terrible peligro. El tiempo corre en su contra.

Por si no conocéis la serie, nuestra protagonista principal es Erika Foster. Ella se gana a cualquier lector, todo lo que hace para salir de las situaciones más desesperantes es una clara muestra de su valor y fortaleza personal. Es una buena detective, a veces, es verdad que sientes que la mala suerte la persigue, y curiosamente es lo que la hace creíble y humana. Es valiente y hará lo que haga falta por resolver sus casos, aunque este le sea difícl de entender. Sus problemas personales ponen un deje de tristeza de vez en cuando. Y luego está esa relación con Peterson que no se termina de consolidar.

El autor Robert Bryndza logra sacar al lector de su zona de confort con esos cuerpos descuartizados en las maletas. No escatima en detalles. Leeremos una novela ágil y trepidante, con capítulos cortos que ayudan al desarrollo veloz de la trama. Nos involucramos en una muy buena investigación enlazando la actualidad con capítulos alternos de la vida de los asesinos. En algunas partes, el lector las conoce desde el punto de vista de uno de ellos, haciendo que la lectura se vuelva por momentos terriblemente espantosa. Sí hay más de un asesino y lo interesante es que Bryndza nos los enseñará.  ¿Le quita esto emoción a la trama? Para nada.

Una novela de suspense criminal repleta de dramas en la que hay que destacar los excelentes análisis forenses y los detalles del mundo del tráfico de drogas que nos dejó el autor. Tendremos buenas vueltas de tuerca en las que también conoceremos cosas de la vida personal de nuestra protagonista, de su hermana y su vida allá en Eslovaquia. Yo, que he leído los anteriores, puedo aseguraros que esta historia es la más fuerte de seguir, la más sangrienta, este autor sabe cómo desgarrarte leyendo, mejora en cada nueva entrega, juega con la sensibilidad del lector con sus emociones llevándolo a pasar páginas en las que de pronto se verá con unas escenas terribles y difíciles de digerir. El personaje de Nina es… ya lo veréis, en cambio el del psicópata Max, terrible, sin piedad…, enamorarse de un asesino conlleva un alto precio… Demasiado alto.

Historia cruda de fondo oscuro, crímenes, secuestro, asesinos capaces de atraparte… hasta un desenlace simplemente brutal. Robert Bryndza nuevamente se superó.

Reseña: Los Asesinatos Silenciosos, de A. G. MacDonell

El libro que recomendamos en el Día del Libro de este año de renacimiento que es 2022, es Los Asesinatos Silenciosos, de A. G. MacDonell. Otra de las joyitas de misterio o novela detectivesca, de las que va publicando Editorial Siruela casi cada mes en su imperdible colección Biblioteca de Clásicos Policiacos. Y es que aaaahhhh… nada como una buena historia de asesinatos de los de antaño, de esos con una proporción considerable de esceptisismo moderno o de poca consideración, pero de los que agregan varias víctimas a una narrativa tambaleante que hace que tu cerebro (muy listillo él como siempre) se pierda en un mar de dudas y pase por alto la ficción detectivesca que se propone. Ahora agarraos bien. Los Asesinatos Silenciosos (The Silent Murders) es una novela de nada más y nada menos que 1929. Es decir, ya la pudieron haber disfrutado nuestros abuelos en su niñez si hubiesen querido. Esto para gente que supere la cuarentena ahora, por supuesto, pero a lo que voy es, que estamos ante una historia que aunque obviamente se observan los puntos canosos de la trama, sí que vale la pena disfrutar por cómo, dónde y con quién se propone todo. En especial, por “dónde camina”. Y no os quepa duda que al terminar la lectura de Los Asesinatos Silenciosos vais a querer/buscar/comprar más obras de A. G. MacDonell.

En Los Asesinatos Silenciosos tenemos suficiente balística para establecer que una serie de tiroteos se perpetraron todos con la misma arma. También suficiente sentido del patrón para detectar que incluso el apuñalamiento ocasional debe vincularse ya que todas las víctimas han colocado en sus cadáveres una tarjeta con números secuenciales escritos entre ellos. Sí friends, de película y ya en el primer capítulo nos presenta a las víctimas Tres y Cuatro —un vagabundo y un capitán— y así el público que estudia historias de detectives y está acostumbrado a la repentina y violenta muerte de millonarios comienza a reincorporarse en su sofá de lectura. Pues son dos víctimas que nada tienen que ver entre ellos por lo que algo raro está pasando. Pero cuando se comete un error en el asesinato de la víctima Cinco, el hermano inocente de un canalla ampliamente conocido, hace que tenga que ser requerida la ayuda de Scotland Yard y en imagen los personajes del Inspector Dewar (sin nombre de pila) y el súper intendente Bone. Es decir, el joven, vigoroso y riguroso Dewar y el sabio, en gran parte sedentario, Bone que ambos forman una pareja maravillosa. Dos personajes que realmente ayudan a elevar esta novela por encima del status de sólo recomendable.

Y si bien la insensibilidad del autor se muestra en el incómodo cambio de tono en ciertas escenas que no esperas, escenas divertidas que muestran momentos genuinos; las resoluciones son demasiado aguzadas en ciertos momentos. A esto me refería con “canosa” en el primer párrafo. Dewar está a punto de enfrentarse a un asesino que habitualmente porta armas de fuego y no tiene escrúpulos en usarla. Es todo lo que lleva a ello lo que engancha en la trama y frases del tipo: “Ninguno de los dos iba armado, pero entraron al estudio como si fueran a una fiesta de té”. Frases de las que ama y alaba en Mientras Escribo el maestro Stephen King.  Y eso que, por supuesto, normalmente nunca asesino y perseguidor se encontrarán. Pero cuando pasa… ay, cuando pasa.

Lo decía antes. En cuanto a la trama, ha pasado de moda de alguna forma o a día de hoy os puede parecer manida o redundante. Pero amigos (sobre todo, escritores) aquí hay una frescura en los personajes que es maravillosamente atemporal. Witness Bone reprende amablemente a Dewar cuando toca. Bone es una creación encantadora: imparcial tanto en elogios como en críticas, y siempre disponible para poner cuidadosamente a cualquiera en su lugar, lo necesite o no. Y aparentemente sujeto solo a los caprichos de su propia diversión: «Era un gran lector de libros, señor». «Bueno, tú también, así que eso no cuenta mucho, ¿no?». Y Dewar es algo así como un pez anodino, totalmente comprometido con el trabajo, sin vida hogareña, sin vida interna de la que hablar. Pero un personaje intrépido cuando toca. Pero hay más. Wilkinson, el mayordomo que ha leído demasiadas historias en serie sobre mayordomos impasibles y que da gusto «escucharlo».

Y una investigación muy bien realizada. MacDonell hace bien en resaltar al lector la importancia de estar al tanto de todos los aspectos del caso en todo momento como si de un protagonista más se tratara. Y es en gran parte debido a la admiración mutua entre Dewar y Bone que esta novela de detectives se basa en gran medida en el trabajo policial metódico por lo que nunca pierdes interés ni sufres monotonía «procedimental», que es un tema muy común en este género.

Súper recomendable a tope.

Reseña: A Fake Story, de Jean-Denis Pendax y Laurent Galandon

Es famosa la historia -muy famosa- que cuenta que el 30 de octubre de 1938, Orson Welles transmitió por radio una breve narración de la novela La Guerra de los Mundos, de H. G. Wells. Con ello creó el pánico en la población. Lo hizo de forma narrativa pero con tanto énfasis y de forma tan verídica que la gente aterrada comenzó a huir y hacer cosas sin sentido creyendo que de verdad la Tierra estaba siendo atacada por marcianos. ¡Pánico! Una guerra falsa aterroriza a todo el país, titulaban los diarios al día siguiente. Pero el mismo día de la transmisión, ocurrió un crimen…

Antes que nada, no quieras saber mucho más sobre lo que se cuenta en esta reseña o no disfrutarás el nuevo cómic que publica Ponent Mon denominado A Fake Story. No lo disfrutarás. Solo confía en que diga que estamos ante un buen thriller que se ambienta en aquellos intensos años 40 con una reflexión sobre la credulidad del público frente al poder de los medios de comunicación. Dicho esto, Jean-Denis Pendax y Laurent Galandon hacen un trabajo de adaptación maravilloso de la novela de Douglas Burroughs. Y no diré más. Un trabajo genial. A Fake Story se presenta como una historia de detectives con la atmósfera típica del thriller estadounidense, novela policíaca o de género negro como se les llama ahora. Con un personaje principal que es el propio Douglas Burroughs, un ex-periodista que se ha dedicado a la escritura, aunque acepta respaldar una investigación de campo a instancias de su ex-jefe, el mandamás de la cadena CBS.

Como os decía, Burroughs es también el autor de la novela de la que se extrae esta historia, y se muestra a sí mismo como un personaje misterioso e ideal como detective privado con carácter. Pero, ¿este relato es verídico o Douglas Burroughs se introdujo a sí mismo en una ficción que le encantaba? Desde el comienzo nos sumergimos en el corazón de un juego de naipes en el que los bulos, las verdades y las mentiras (otra vez) se combinan hábilmente para crear una nueva realidad. Este es el principio mismo de las noticias falsas. Se debe dar en primero de Periodismo. Mezclar elementos tangibles y declaraciones gratuitas con hechos totalmente falsos, pero creíbles. Guionista e ilustrador nos impulsan con la obra aún más, ya que toda la trama se construye sobre uno de los engaños más famosos de la historia de la radio y sobre esta base históricamente sólida (el programa de Orson Welles y el pánico resultante) se desarrolla una apasionante investigación policial en la que Douglas Burroughs tendrá que separar lo verdadero de lo falso para finalmente descubrir la verdad sobre un asesinato. Una investigación en la que se aprovecha para pintarnos una USA de finales de los 30 donde abundaba el racismo, el auge de los medios, la fascinación por las armas pero también el miedo conspiranoico.

Francamente, el contexto es fabuloso. Los personajes son creíbles, la investigación ofrece más de un giro y tiene bastantes toques literarios a lo Dashiell Hammett. El dibujo de Jean-Denis Pendanx aporta la atmósfera esperada. Y acerca. Siendo algo exagerado, casi se puede inhalar el aroma del cuero viejo mojado y las cenizas de los cigarrillos en los despachos…  Insisto, para un amante de la novela policíaca clásica, A Fake Story es un pedazo de recomendación. Y en formato cómic que es más ligero y visual que cualquier novela que se quiera destacar. Más sorpresivo, si cabe, de ahí que no quiera contar mucho del argumento. Pero más allá del aspecto detectivesco, tras la lectura de A Fake Story me surge una reflexión sobre el poder de los medios y la credulidad del público, ese siempre tan dispuesto a tomar cualquier afirmación como cierta sin mirar que provenga de una fuente que inspire confianza. Fiarse gratuitamente del boca a boca o las tan temidas leyendas urbanas que siempre son contadas por el amigo de un amigo y que llegan a tener tanto peligro a veces, que los propios medios las dan como ciertas y alertan a la población sin necesidad. Hoy en día pasa.

Los que me conocéis imagináis que tan pronto como terminé de leer A Fake Story quise saber más sobre Douglas Burroughs y su famosa novela. Durante la lectura tuve esa sensación rara de cómo algunas revelaciones del cómic hacían referencia a algo que no aparecía. ¿Hechos no completos? Bueno, por lo menos, daban la sensación que había más. No sé si os pasa pero esto lo capto rápido. Y ahí supe que Galandon y Pendanx me habían creado una necesidad. Investigar por mi cuenta.

Reseña: La Traición, de Jorge Fernández Díaz

Tercera entrega de una de las series policiales más exitosas protagonizada por el agente Remil. No hace falta haber leído los otros dos, aunque regresan personajes que se juntan con otros nuevos y se lee como novela única. La Traición es un thriller de alto espionaje político situado en la Argentina contemporánea, donde se nos relatan diversos operativos llevados a cabo por un misterioso servicio secreto, en el que se nos hará una minuciosa disección de los grupos de poder y de acción política de la Argentina actual; sus relaciones con el pasado. Veremos también cómo de feroces son las luchas internas dentro de estos servicios secretos. En esta agencia de inteligencia secreta trabaja nuestro protagonista. Lo que será la trama de la novela que gira alrededor de varios ejes. Uno de ellos es el encargo que recibe el coronel Leandro Cálgaris, jefe de Remil, cuando un sacerdote salesiano argentino asistente del Papa Francisco, pide que detengan las acciones de un antiguo guerrillero llamado Garmendia, ahora un revolucionario mesiánico, que puede ensuciar la imagen del propio Papa. Ya que este fue simpatizante de esos agitadores.

Al mismo tiempo nuestro autor dará a conocer las andanzas de un senador de la llamada Izquierda Caviar para enseñarnos cómo funciona esa ideología trasnochada argentina. Sin dejar atrás la confabulación, seguiremos otra paralela que nos mostrará de manera simultánea los hechos principales: el accionar político-delictivo de los servicios de inteligencia y cómo éstos son una herramienta fundamental del poder político para sostenerse, llevando a cabo acciones que van mucho más allá de las normas establecidas y de cualquier ética. Todo ello sin perder la base principal que es Garmendia y sus planes para intentar acabar con una situación política que la ve más dictatorial que democrática. Así que ahí tenemos a Remil investigando un plan revolucionario.

Jorge Fernández Díaz usa un thriller de ficción demasiado real que habla de una Argentina actual y del drama que el peronismo significa para el país. Un drama reconfigurado en los últimos quince años a través de una de las variantes más extremas dentro del riñón político del peronismo, que eran las agrupaciones juveniles izquierdistas que idealizaban la figura de Perón, entronizándolo como el gran líder Socialista del siglo XX. Esa juventud izquierdista de los años setenta es la misma que logró finalmente instalarse en el poder a partir de los años iniciales del siglo XXI… Y en esta historia de investigación policial, sobre todo, el intríngulis del espionaje está en un país de características únicas como es la Argentina. Es necesario un personaje como Remil que encarna a la perfección el sentimiento y todas las contradicciones que supone ser argentino y más aún ser espía y además partícipe de lo peor del circo de la política partidista. Mujeres que matan y mueren, aventuras, espías traiciones y cómo se maneja el espionaje político. Sorpresas, suspense, vueltas de tuerca, todo ello moviéndose dentro de un ritmo rápido y con un estilo narrativo magnífico. Tal vez lo que el lector más le sorprenda sean la gran cantidad de argentinismos léxicos, pero yo lo encontré hermoso, dándole a la novela ese purismo argentino. Las referencias a la historia de la política de ese país son bastantes y muchas desconocidas. Así que novela dura, valiente, que destapa demasiadas verdades calladas.

Hacen falta más escritores como Jorge con una pluma maravillosa y una cabeza que piensa lo que otros no se atreven.

Reseña: Orígenes Secretos, de David Galán Galindo

En Madrid están ocurriendo unos extraños crímenes en serie que parecen estar relacionados con el mundo de los superhéroes. A los encargados de la investigación se les unirá una compañera entusiasta del cosplay y un friki de los cómics capaz de relacionar las pistas que va dejando el asesino. ¿Qué vais a leer? Puedo deciros que he leído algo diferente que rompe los esquemas de lo normal. Me he reído una barbaridad y también me he emocionado. Esta vez yo misma tengo dudas a la hora de clasificar este libro. Podría indicar que es una novela de detectives pero, ¿dónde encajarían los superhéroes en una historia policial?

Una historia cuyo comienzo se parece al de la típica novela negra pero poco a poco va dejando atrás ese género para dar paso al de los superhéroes. No es fácil unir estos dos géneros, soy consciente de ello mientras comento; su autor quiso profundizar en papel lo que ama poniendo todos sus conocimientos del tema y eso siempre es de agradecer. Es verdad que hay trozos que no terminan de unirse bien al conjunto, quedando sueltos y dejando al lector sorpresas por sus contradicciones. A veces la escritura es casi como leer pulp-fiction, aunque rápida y entretenida, visceral y llena de acción, para el disfrute del humor negro, macabro, acompañado en algunos momentos con toques de melancolía. Se nota quizás demasiado que su autor es guionista de cine haciendo que la historia se lea más como un guión de película. Esto nos puede impedir sumergirnos en este argumento algo caótico que cambia a veces demasiado rápido de ubicación. Por ese motivo, da la sensación de narración poco trabajada, y casi se intuye que su fin era el de entretener combinando thriller con humor en una novela increíblemente divertida. Esto sí que lo ha logrado.

Tenía miedo de sentirme apartada de la trama por no entender las referencias internas del mundo del cómic, pero no fue así. David Galán fue consciente de ese detalle y movió lo que prácticamente todos conocemos. Podréis no comprender algún guiño o broma, sin embargo, aun así entenderéis lo necesario de esos detalles que engrandecen la historia y que me da, que cualquier entendido del cómic de superhéroes va a disfrutar de lo lindo.

También sorprende un lenguaje tan básico. Prácticamente es el mismo que usamos nosotros en nuestro día a día. No adorna nada ni intenta dejarlo culto, eso hace que lleguemos a encariñamos con los personajes y los sentimos cercanos. Me habría gustado que los hubiera dejado más definidos, en cambio describe con todo lujo de detalles a las víctimas y sus formas horribles de morir. Cada escena de asesinato es increíble. Risas, homicidios y algún drama personal que te apartaráa en algunos momentos de los superhéroes para devolverte a la vida real. Buscar el misterio que esconde. Seremos arrastrados por las calles de un Madrid singular hacia locales conocidos, aproximando a nuestros protagonistas a la mente perturbada de ese criminal. El giro inesperado del final me gustó. Cómic y novela policíaca se unen para dejar una historia divertida.

Terminar comentando que el libro incluye un relato extra titulado Astro-Bus; aquí pillad pañuelos, que los sensibles podéis llorar.