Reseña: Entre los Muertos, de Stanislaw Lem

Lo cuentan muy bien en Editorial Impedimenta. Entre los muertos es un tesoro recuperado. Un libro del maestro Stanislaw Lem que llevaba mucho tiempo sin estar disponible en librerías, ahora recuperado con una nueva y maravillosa traducción de Abel Murcia y Kataryna Moloniewicz. El que correspondería como segundo libro de la trilogía Tiempo no perdido, del cual ya os reseñamos el primer libro, simplemente, porque os que por aquí pasarían todos los títulos de Lem publicados en nuestro idioma.

Lo merece muy mucho este autor para muchos desconocido. Y es que aquí volvemos a la historia de El hospital de la transfiguración (https://www.cronicasliterarias.es/?p=16457) a través de Stefan Trzyniecki (Lem en la ficción, o no) y Karol Wilk, un joven genio de las matemáticas que se ve atrapado en la contienda horrorosa de la II Guerra Mundial y que tuvo que ocultarse en un taller donde solo trabajan judíos. ¿Qué ocurre en esta novela? Casi que os lo puedo resumir en un párrafo dada la intensidad que tiene y lo rápido que se devora si eres amante de Lem, de la historia europea y te tira algo la 2GM. Conocemos a Karol Wilk. Trabaja en un taller de automóviles. Los profesores que descubren su talento quieren protegerlo de los horrores de la guerra, pero Karol tiene la intención de participar activamente en el movimiento de resistencia también. Y después, como bien dice la sinopsis, todo lo que le rodea: matrimonios que huyen del gueto en plena noche, pogromos, matanzas, deportaciones y desapariciones. Judíos enterrados durante meses en oscuras habitaciones tapiadas. Transportes letales a los campos del infierno en Bełżec. Una historia sobrecogedora.

Pero la pregunta es (y quizás sea provocativa): ¿cabe plantearse que Lem creara una obra así? Lo que es cierto es que ningún verdadero patriota polaco puede acusarlo de servir al sistema. En 1948, Stanisław Lem escribió el primer libro de esta trilogía pero este segundo, como recuerda el propio Lem, «no se correspondía con los patrones realistas socialistas vigentes en ese momento». Comentó que fue a Varsovia para asistir a interminables conferencias, donde se discutió sobre estos libros y fue víctima de varias revisiones internas que revelaron su decadencia y contrarrevolución. Se consideraba ideológicamente fallido, por lo que lo expulsaron. Y más tarde el joven Lem de entonces fue persuadido por los «expertos» en literatura y, como resultado, creó un libro en tres partes (Nieutracony Czas) donde a groso modo describe la historia que envolvía a estos personajes para que los lectores potenciales conocieran las circunstancias en las que fue escrito.

La sabiduría popular dice que un esclavo no es un empleado; parafraseando estas palabras, se puede decir que un libro escrito a la fuerza no terminará siendo bueno. De este libro no surge nada, está desprovisto de una idea más profunda y, sin embargo, incluso Astronautas o El hombre de Marte (novelas escritas por Lem antes), a pesar de su ingenuidad, ya llevaban las semillas del pensamiento filosófico. Stanisław Lem dijo también en una entrevista que Entre los muertos incluía muchísimas de sus propias experiencias. El que más. Y puedo confirmar que es el que más impacta.

Libros que son toda una experiencia.

Reseña: El Hospital de la Transfiguración, de Stanislaw Lem

Tal como cuenta la sinopsis editorial, El hospital de la transfiguración fue la primera novela escrita por Stanisław Lem y, a la vez, la primera parte de la trilogía Tiempo no perdido, un ambicioso ciclo, inédito como tal durante sesenta años, que describe las vivencias del propio autor durante los duros episodios de la ocupación nazi. Esta novela fue para mí una revelación. Así que, a diferencia de otras novelas de Lem, ésta se destaca por sus aparentes raíces en la autobiografía y por su descripción de la familia y otros lugares comunes de la ficción literaria. Hay un indicio de Kafka y un indicio de Saroyan (o posiblemente de cualquier otro cronista afectuoso de una extensa familia campesina/paisana), y hay algo parecido al Yossarian, de Heller, en el joven estudiante de medicina suplente del autor. Y sí, correcto, todas estas son asociaciones muy vagas, porque esta novela es muy sui generis (tal vez no en toda la literatura, pero ciertamente en la obra de Lem). el caso es que escrita poco después de la Segunda Guerra Mundial (cuando Polonia fue absorbida por las fuerzas rusas y tuvo que someterse a otro cambio de régimen), El hospital de la transfiguración fue censurada/suprimida hasta 1956, momento en el que Lem ya había descubierto que la ciencia ficción era una ruta más fácil para alcanzar sus metas de lícita expresión y publicación libre.

¿De qué va? La historia serpentea y está estructurada libremente, siendo en sí misma una representación justa del período que describe, poco después de que los nazis invadieran el país en 1939 y desplazaran el liderazgo y comenzaran a instituir el cambio social; el protagonista que se había graduado recientemente en la escuela de Medicina, regresa de mala gana a su pueblo para el funeral de su tío. En este funeral, un ex-estudiante de medicina le cuenta que hay trabajo en el manicomio/hospital psiquiátrico cercano, el Christo Transfigurato. Entonces, sin mucho preámbulo, Stefan es contratado en el hospital y rápidamente aprende los entresijos, lo que implica una dosis adecuada, entrevistas con los pacientes, papeleo y rondas inconexas por las diferentes alas y terrenos del hospital.

Hay numerosos «personajes», tanto reclusos como personal, y Stefan se siente atraído/rechazado de manera ambivalente por «el genio», un poeta que puede o no haberse internado para evitar responsabilidades mundanas «allá afuera». Él y Stefan entablan discusiones filosóficas, y Stefan siempre se siente menospreciado en presencia de este señor. Un sentimiento de insuficiencia/humillación también impregna sus relaciones con una miembro del personal atractiva y carente de afecto con quien no logra conectar. Hay otros casos de insuficiencia/humillación cuando se trata de pacientes a quienes parece que no puede ayudar.

Al igual que el genio, Stefan se siente en el hospital, en un oasis, separado y aislado de las preocupaciones de lo que hay afuera. Sin embargo, en sus paseos fuera del hospital/manicomio, Stefan se da cuenta de un movimiento de resistencia activo, que tiene su base en una central eléctrica cercana. Le sorprende que los civiles comunes que ve en la central eléctrica tengan tales ambiciones y…, aquí es donde la novela se vuelve una obra de arte, un pasa-páginas de la muerte.

Decidí un día leer todo lo que pudiera de Stanislaw Lem y con cada libro me enamoro más de este genial autor. El hospital de la transfiguración es una mezcla seductora de lo hablado y lo no dicho, de lo literal y lo poético, un registro directo y una sátira sutil. Como contando la vida de otra persona pero que obviamente la historia de Stefan Trzyniecki es un reflejo del propio Lem, tenemos una de las más poderosas obras de Lem, nuevamente publicada por Impedimenta Editorial.

Reseña: Las Huellas del Sol, de Walter Tevis

Conocí una vez un señor muy lector que no paraba de recomendarme libros de Walter Tevis. Le dí a algunos como The Hustler… pero uno que tiene mil gustos, le perdió un poco la pista y no leí nada más de este autor (que recuerde). Tened en cuenta que también eran libros en inglés porque en nuestro país poco había por entonces. Ahora tampoco es que haya mucho donde elegir pero que duda cabe que eso da pie a que si se publica algo de un autor tan bien considerado, no tengamos excusa para no ir corriendo a por lo que se publicó. Porque Walter Tevis es un autor que en sus novelas predijo muy bien lo que sucedería en las sociedades actuales del primer mundo a día de hoy, con una escritura genial. Por eso, la siempre interesante editorial Impedimenta, que nos trae joyitas del fantástico de vez en cuando, acaba de publicar Las huellas del sol. Un título que hará las delicias de muchos fans de la CF clásica e inspiradora de la mejor época de este autor.

En Las huellas del sol, el personaje principal cuenta la historia durante la primera mitad de la novela, y es en gran parte, el mismo protagonista solo en un planeta distante. Luego regresa a la Tierra e intenta ordenar su vida y ayudar en todo lo que puede al entorno. Al igual que en The man who fell to Earth, el prota lidia además con problemas políticos que le impiden hacer lo que se propone. Un tema común para Tevis y que retrata de todas-todas lo que podemos ver en muchos ámbitos a día de hoy. Bien vale la pena leerlo.

Tenemos una Tierra del siglo XXI pobre en energía. Todo lo que Ben Belsen tiene que hacer para hacer realidad su sueño de encontrar combustible barato en el espacio exterior es adquirir una nave espacial y una tripulación, escapar del planeta, localizar el combustible y regresar. Premisa básica y siempre atractiva. Pero tenemos un libro bien escrito que nos lleva a otras muchas cosas. Y una excelente capacidad para profundizar en los personajes, primera parte lenta, muy reflexiva, autoanálisis del protagonista, y de ahí nos vamos a una segunda parte más dinámica y divertida. Reflexiones sobre la sociedad (muy parecida a la de ahora), y más. La discusión sobre el carbón, la energía solar, la eólica y, por supuesto, la nuclear. Insisto, parece escrita a día de hoy. Una historia sencilla que te hace pensar en los problemas de energía que vendrán y que tenemos sobre la chorla en estos momentos. Una sociedad que poco a poco va decayendo porque ya no tiene recursos energéticos. Una reflexión: “Nosotros vivimos bien pero, ¿otros tendrán que morir por eso?».

Aparte, Las huellas del sol en muchos momentos retrata la crisis de la mediana edad. Cosa que entrelaza con una advertencia ecológica. Ciertas ideas son tontacas pero abruman las cosas buenas durante tramos cosa que en otros libros no se suelen explicar. Es una de las razones por las que este libro no recuerda a su otra obra Sinsonte (https://impedimenta.es/producto/sinsonte). No obstante, en realidad, estamos ante una historia que es una última afirmación triste.

Os diré algo. El señor del que os hablaba al principio de la reseña ya murió, pero decía de Las huellas del sol era la peor novela de Tevis…, pero bendita peor novela. Bastante mejor que otros cientos libros leídos de CF. Y estoy con él en que no es una obra maestra pero aporta cosas tremendas para mí: es una pieza importante en la bibliografía del autor, fue su último trabajo (despedida) y engancha como casi cualquier novela clásica del género.

Una buena oportunidad.

Reseña: Solsticio Siniestro. Cuentos para las Noches más Largas, de VVAA

Lo ha vuelto a hacer. Impedimenta ha vuelto a traer una antología joyita, gótica, de terror o suspense pero lo más importante: una antología. Un plato bien decorado que tiene todos los grandes ingredientes para saciar a cantidad de seguidores y que otras editoriales no se atreven a publicar. Viva el cuento corto y bien escrito. Joyitas y caramelos por las que empezaron grandes autores, pastelitos muy degustables que han hecho muy bien en la literatura de antaño y que nunca entenderé como por estos lares no se les brinda tanta devoción como, por ejemplo, en los países anglosajones o mi querida USA. Donde un escritor (supuestamente) puede vivir de escribir relatos cortos y se les apoya en eso con dinero, no solo por su amor al arte. Si yo te brindo un servicio, tú compensas mi trabajo. ¿No es eso apoyar a un artista que te está aportando diversión? En fin…

Solsticio Siniestro es una antología de relatos que cuenta con grandes nombres de la literatura, pero rescata también a maestros del género menos reconocidos. Y es en estos temas donde estas colecciones suelen brillar. Porque no todo el mundo escribió miles de relatos buenos siempre. Lo que suele ocurrir es que un autor escribió un relato apoteósico una vez y alcanzó sus más altas cotas literarias. Y quizás nunca más volvió a tocar el cielo. Pero lo bueno para nosotros, lo bueno para los que solo se dedican a leer, es que si accedes a ellos, solo tendrás caviar para degustar. Lo mejor de lo mejor. Por eso Solsticio Siniestro: Cuentos para las noches más largas es plato de alta gama. Una oda a lo escalofriante y a lo extraño como bien dice Editorial Impedimenta que este mes ha colocado este tesoro en librerías. Una antología de historias de terror con el invierno/navidad como tema común. Sonaba interesante cuando la conocí por primera vez, sonará bien ahora para algunos de vosotros y ya os adelanto que el porcentaje de recomendabilidad es muy alto. ¿Lo más importante? Que sumará muy mucho el leerlo en esta época en la que nos encontramos.

El volumen ya empieza con uno de los relatos más potentes del libro. El manzano, de la gran Daphne Du Maurier (autora de maravillas como Rebeca o Los Pájaros, que Hitchcock llevó al cine). Presenta una historia excelente que aunque no da miedo sí que deja una inquietud extraña. Recomendable leer en exteriores. La habitación azul, de Lettice Galbraith, es una trama que empieza muy bien pero que tiene un giro final un poco raruno. Una de las pocas historias extrañas que trae la antología. En los hielos boreales, de Elia Wilkinson Peattie, es MI TIPO de historia de fantasmas. Pero nunca pensé que encontraría “dulce” una ghost story… jaja. El gato negro, de W J Wintle, es sencillamente un relato tierno, bonito, no lo que esperaba. La mujer de Ganthony, de E. Temple Thurston, cuenta algo muy típico pero cuya esencia de lo que se cuenta puede cambiar la vida de alguno de ustedes. Ojo cuidado. El hombre que volvió, de Margery Lawrence, es de esas geniales historias cuyo título ya es un spoiler. Tiene una tensión atmosférica de alto nivel, en la misma línea de la maravillosa La pata de mono, de Jacobs. Y ya está. ¿Qué? Que sí, que ya está. Pero no porque no haya más sino porque no desvelaré más. Son doce relatos en los que perderse y descubrir algo nuevo ya que muchos de ellos juraría que no se pueden conseguir a día de hoy en nuestro idioma.

En el lado positivo, las historias no son contemporáneas. Todas se publicaron entre 1893 y 1974 y se presentan en un volumen de tapa dura muy cuidado que es bonito de lejos. Y me da que tiene una muy reciente traducción. Los autores son una mezcla de lo popular y lo desconocido, obviamente, para el que está puesto en literatura de terror o de género fantástico clásico. Obtenemos en Solsticio Siniestro una amplia gama de cuentos espeluznantes. Me encantó cómo cada historia comenzaba con una breve introducción sobre el autor y la historia. Esto me maravilla en las antologías. Y otra cosa que me flipa son las antologías donde los autores explican como se les ocurrió la idea. Pero esto pocos autores lo hacen y en este caso sería algo imposible de conseguir.

¿El lado negativo? La mayoría de las historias no dan miedo-miedo del que este que os escribe disfruta como mono con cacahuetes. Son terror insinuado (que para cierta gente es terror puro, sobre todo, cuando están a solas), las tramas son más del estilo atmosférico: te meto en situación y ahora a ver si pasa algo. o quizás nunca pase nada. Pero el mal rato te lo llevas. Suspense en todas sus facetas con el frío invernal de fondo que pone más. Me encanta cuando los personajes se sientan alrededor de un fuego crepitante y comparten historias que mantienen a los oyentes sentados al borde de sus asientos. No obstante, también os digo que a mí, solo por relato de El manzano, ya me merecía la pena comprar este libro. ¿Quién diría que una historia sobre un árbol pudiera ser tan siniestra?

Y esto no es una inocentada.

Reseña: El Accidente en la A35, de Graeme Macrae Burnet

Graeme Macrae Burnet es un maestro del documento falso. Me explico. De las historias falsas, o mejor dicho, de las historias auténticas que te crees pero a las que un autor tiene el don de darles la vuelta para dejarte con el culo torcido; a eso me refiero con este autor. Mola que Impedimenta haya puesto sus ojitos en él porque es un autor que merece mucho la pena leer. El accidente en la A35 es su cuarta novela. La primera fue La desaparición de Adèle Bedeau (https://impedimenta.es/producto/la-desaparicion-de-adele-bedeau), que sirvió para presentar a los lectores al flemático inspector Georges Gorski, personaje que retomaría para el título que os reseño hoy. Pero Macrae Burnet parece escribir misterio, solo para rendir homenaje a Sartre y Georges Simenon pues nos pone una trama de estilo claramente francés, ambientada principalmente en la pequeña ciudad anodina e insípida de Saint-Louis, donde un autor se suicida, allanando el camino para la publicación de una novela considerada autobiográfica, aunque está en debate hasta qué punto es verdad o mentira lo que se cuenta.

Aunque parece MUY REAL.

Por otro lado, George Gorski, jefe de policía de la ciudad, es, según su propia estimación, un trabajador provinciano, separado de su esposa, Celine, y que extraña a su hija. Deambula por los bares, cafeterías y restaurantes de la ciudad, bebiendo e intentando pasar desapercibido como bebedor. Sin embargo, un fatal accidente automovilístico en la A35 mata al respetable abogado Bernard Barthelme, un hombre no muy llorado por sus allegados o quienes lo conocieron pero Lucette, la viuda, le pide a Gorski que investigue la muerte porque su marido, por supuesto, no debería haber tomado ese camino…

Sintiéndose atraído por Lucette y sin nada mejor que hacer, Gorski comienza a investigar el misterio. Y no veáis lo divertida que es esta novela, de las que hacía bastante tiempo que no disfrutaba tanto. Puro thriller, pura novela detectivesca, puro misterio que cautiva; ésta es una historia basada en personajes de construcción lenta, una historia de crimen basada en una trama con tensión y suspenso y eso me enganchó de todas-todas. Macrae pinta un cuadro magistral de la vida en una pequeña ciudad, las decepciones, las peleas de bar, la angustia, las humillaciones, las incursiones sexuales de los adolescentes, la clase social, los matrimonios en desintegración, los secretos y los comportamientos mezquinos que tipifican la vida cotidiana en Saint-Louis para los personajes principales. Esta novela es para aquellos que disfrutan de los estudios psicológicos basados en personajes y están interesados en la sociedad francesa, o de cualquier país europeo. El comportamiento de un pequeño pueblo del primer mundo y su funcionamiento.

El misterio central del porqué Bernard Barthelme estaba de viaje… tiene su propia fuerza, pero no es el foco central de la historia.

Un libro que disfruté leyendo y por tanto recomiendo con ganas.

Rara vez falla uno eligiendo un título de misterio o suspense con Impedimenta Editorial.

Reseña: La Glándula de Ícaro. El Libro de las Metamorfosis, de Anna Starobinets

El potencial de Anna Starobinets ya lo vi en En la guarida del lobo (https://www.cronicasliterarias.es/?p=5609), donde la autora mostraba como las cosas no son siempre lo que parecen; giros, vueltas de tuerca y humor muy refinado en casos de asesinatos. Bien, pues La glándula de Ícaro es un nuevo lugar donde encontrar historias (varias, porque es un antología) con las que disfrutar. Una muy chula recopilación de tramas de la ya considerada maestra rusa de la ciencia ficción.

Ahora casi toda antología se compara con Black Mirror, claro, lo más fácil es compararlo con lo mejor, con lo que está de moda en el momento. Pero a mí esta antología me recuerda más a una de esas maratones de películas basadas en historias de Stephen King que me dio por hacer una vez. Hay historias geniales, un par de ellas bastante normalitas y un cuento de miedo digno de enmarcar. Pero también un reportaje de REN-TV y una parábola sobre la necesidad de leer «spoilers» y sobre los efectos secundarios del tratamiento. Y en mi cabeza, para la escena final de Reencarnación, una especie de infierno satánico que jamás olvidaré.

Me gusta mucho la sensación de desesperanza que esta autora es capaz de crear. Como si de pronto para alguien ya está todo perdido y poco se puede hacer. O para todo el mundo, lo que da un miedo atroz. Pero siendo sincero hay un par de cuentos que terminan justo cuando la cosa empieza a tomar impulso (La frontera y El lazarillo) y eso no mola. Pero Starobinets, maestra creadora de sensaciones, es capaz de hacer que sientas asco y que algo mecánico y físico se vuelva espiritual, y eso es muy difícil de conseguir. Delicados pastos os va a dejar a muchos de piedra. Una colección que consta de siete cuentos, de los cuales el último es lo suficientemente largo como para llamarlo novela corta por derecho propio. Las historias son bastante diferentes entre sí, pero todas pueden ser etiquetadas de CF, menos la de Terror que antes os comentaba. Y en la medida de lo posible, todas tienen lugar en un futuro indefinido, cercano o lejano y todas tienen algún tipo de avance tecnológico como punto focal de ocasión. Los dos últimos cuentos son una bomba. Spoki hace que te sientas incómodo a más no poder.

Ciencia ficción rusa moderna con elementos de fantasía y terror. Los cuentos de Anna Starobinets son oscuros, macabros e inquietantes, pero también humorísticos y críticamente reflexivos. El que da título a la antología habla de como la ciencia ha localizado el órgano responsable de la propensión de los hombres al adulterio y otros excesos, la glándula de Ícaro, por la cual (afortunadamente) también se ha encontrado un método para extirparlo. Supuestamente, sin efectos secundarios. A partir de ahí el hombre será para siempre un esposo estable, cariñoso y fiel, dedicado a las virtudes cívicas y conyugales… O eso creen.

La invención del viaje en el tiempo le ha permitido a un hombre iniciar una especie de aventura con su propia esposa, la versión más joven de ella de la que se enamoró hace años, antes de que se convirtiera en la aburrida y lo dominante que es en la actualidad. El parásito, es el de Terror que os decía. Recuerda bastante a El fin de la infancia, de Arthur C. Clarke; un médico ha descubierto un método para liberar una hormona hasta ahora inactiva en humanos que puede iniciar una metamorfosis física. Te lleva a la pregunta de ¿la naturaleza más íntima del hombre es realmente ser un ángel o demonio? ¿O algo que nunca hemos conocido?

La Glándula de Ícaro no es la única recopilación de relatos de Anna Starobinets. Editorial Impedimenta, por favor, necesitamos más títulos de esta autora.

Reseña: La chica que vive al final del camino, de Laird Koenig

Aprovechando que la siempre recomendable Editorial Impedimenta lo acaba de rescatar, quiero explicar por qué amo tanto este libro. Aunque no sé si puedo exponerlo todo con palabras. Y adelanto que antes que el libro, vi hace mucho el film The Little Girl Who Lives Down the Lane, una madrugada de las que pude escapar del permiso de mis padres. Y se convirtió en una de mis películas favoritas, protagonizada por una Jodie Foster curiosamente de la misma edad que la protagonista del libro. Me identifiqué rápidamente con Rynn. Al crecer en los años setenta y ochenta, no se llevaba mucho pero fuera del deporte, siempre fui un crío que pasaba varias tardes solo, imbuido en mis fantasías, creaciones mentales e ideas. Era tímido, no tenía muchos amigos pero los que tenía, eran los mejores. Sin mencionar que vivíamos lejos del núcleo, más cerca de las montañas que otra cosa. Recuerdo una vez que mis padres me dejaron solo durante todo un fin de semana; la casa crujía, soplaba el viento y no tenía a nadie a quien llamar en caso de urgencia. Esta profunda sensación de vulnerabilidad y soledad me envolvió. Por esta razón, Rynn se convirtió muy pronto en un personaje afín para mí, mi heroína, es un personaje que abraza la soledad. E incluso para una niña, es una fuerza a tener en cuenta. Y seguro que ahora alguien me tildará de machista…

Pero también hace años que leí la novela La chica que vive al final del camino, por primera vez. Hace décadas y me encantó. Es de esas historias que se tienen clavadas y que incitan a revisitarla. Años después, todavía ocupa un lugar especial entre mis historias de terror favoritas leídas de jovenzuelo. Libros que me impactaron. Y habiendo perdido o donado el libro hace años, me sorprendió descubrir que estaba descatalogado y solo disponible en Kindle, aunque demasiado caro. Por eso, es muy buena noticia que Impedimenta lo rescate. Y si bien la protagonista es una niña de trece años de sorprendente inteligencia, este definitivamente no es un libro para niños pequeños. En esencia, trata sobre las restricciones de la sociedad, el absurdo del conformismo, y pinta con simpatía a una joven inglesa llamada Rynn que vive en una zona rural con su padre, un poeta.

Esta es una fabulosa historia de aislamiento y negativa a dejar que otros nos digan cómo vivir nuestras vidas. Laird Koenig nos pone brillantemente en la esquina del ring de Rynn desde el principio, ya que los primeros dos «adultos» que encontramos son seres humanos horribles. Uno es el dueño de la cabaña en el bosque que el padre de Rynn ha alquilado, el otro, su hijo adulto. A quien le gustan mucho las niñas pequeñas… Y mientras Rynn frustra sus acosos, empezamos como lectores a sospechar que hay algo extraño detrás de la ausencia prolongada del padre. Y una vez que descubrimos qué es (porque Rynn tomará medidas drásticas para proteger su secreto y vivir una vida de su propia elección), ya estamos perdidos.

Revelar mucho más, sería arruinar esta maravillosa experiencia de lectura. Porque aunque tenga sus años, apuesto los dedos de una mano a que este clásico de culto muy pocos lectores actuales la conocen. Un clásico de culto del que te enamoras y se te queda grabado de por vida. Cinco estrellas no son suficientes para una lectura tan maravillosa, a la que el paso del tiempo no ha hecho mella. Al leer este libro ahora, tantos años después, pensé que me sentiría diferente, pero todos esos viejos sentimientos regresaron junto con otros. Un libro que impacta.

Reseña: El Gabinete de las Maravillas de Mr. Wilson, de Lawrence Weschler

Toca reseña de una pequeña obrita de arte que se acaba de publicar por primera vez en nuestro país. No es otro que El Gabinete de las Maravillas de Mr. Wilson, el libro de Lawrence Weschler, obra digna de película y de presupuesto alto y por pedir que no quede, a ser posible con un Tom Hanks entrando a escena…

Y es que casi no es noticia que una obra del finalista del Premio Pulitzer y del National Book Critics Circle Award, iba a ser como mínimo entretenida para mí. ¿Pero original? Original, sobre todo, my friends, a la vez que intrigante al estilo de aquellos grandes escritos y sucesos que brotaron durante los periodos ilustrativos del ser humano que rodeó a la sociedad de bien e indujo a querer saber más sobre su entorno animal. Pues tal como dice la sinopsis editorial, estamos ante un libro que se mueve en esa fina linea que divide la ciencia y las infinitas posibilidades de lo fabuloso aunque yo añadiría mágico. ¿Me entendéis? Aquellas historias de un fotógrafo que consiguió hacer capturas de pequeñas hadas en un bosque, niños levitando en la plaza del pueblo ante la posible visión de una dama de blanco… Motivos o anécdotas donde ya empezábamos a separar o querer separar lo lógico o racional de lo fantástico. Aunque Weschler va más allá y muestra en El Gabinete de las Maravillas de Mr. Wilson qué pasaría si existiera un museo para ello para cositas rarunas de este tipo.

Se trata del Museo de Tecnología Jurásica de Los Ángeles dirigido por David Wilson. El propósito del museo no es decir la verdad sino crear asombro y cambiar la visión del mundo de los visitantes. David Wilson es más un artista que un conservador. Abre las puertas de un edificio muy parecido a los antiguos Gabinetes de Curiosidades de ciertos lugares del planeta donde el arte, las rarezas y la historia natural se mezclan de tal manera que despiertan la curiosidad de una persona. ¿El Circo de los Horrores? Pudiera ser, pero entre paredes de hormigón. Y no penséis que no: algunas de las exhibiciones son reales y veraces y otras son fabricaciones propias que hay que evitar que la gente entienda. Un ejemplo de una de las exhibiciones son las microesculturas en miniatura de Hagop Sandaljian hechas con agujas en los ojos. Sandaljian usó literalmente un solo cabello humano y trabajó con firmeza de cirujano para hacer estas miniaturas maravillosas. Pero otras curiosidades que describe el libro son cuernos humanos, hormigas con púas, dioramas de remedios caseros, un muro de astas, el modelo de obliscencia de Sonnabend (una invención completa), ratones con extraños miembros y una variedad de curiosidades que tanto al lector como al visitante van a dejar con el culto torcido. Todo recogido en un museo a modo de tienda de casi dos kilómetros cuadrados en un lugar apartado de Los Ángeles. Y no lo dudéis, de vez en cuando, se puede ver al propietario David Wilson fuera tocando el acordeón muy al estilo de lo que haría el enigmático también Willy Wonka.

En El Gabinete de las Maravillas de Mr. Wilson, tras describir el museo, el autor nos adentra en la historia del Wunderkammeren, o gabinete de las maravillas más famoso del siglo XVI. Un territorio de expansión mental verdaderamente extraño; la hermética, la alquimia, los primeros viajes a extraños rincones del mundo y los comienzos de la ciencia y la historia natural. Y encontramos fotografías en blanco y negro a lo largo del libro. Algunas de las fotografías incluyen un esqueleto de centauro, una impresión de los cuadros Vanitas Mundi de Frederic Ruysch que son aglomeraciones de partes del cuerpo y esqueletos preservados; toda una colección de fotografías muy interesantes de visualizar.

Y ahora mi opinión de esta meta-aventura. El Gabinete de las Maravillas de Mr. Wilson puede resultar para muchos un libro extraño y desconcertante, a veces. La sensación que queda tras la lectura es casi la misma que siente una persona cualquiera que entra casi sin querer en dicho museo. Lo leído, lo visualizado, puede ser surrealista y fascinante. Lo que tengo claro es que si eres de mente inquieta, si te van las preguntas inexplicables o fenómenos extraños, este libro te va a encantar. Lo morboso, lo grotesco o lo diferente y esos circos que antes mencionaba…, todo-todito-todo está en esta edición que trae a nuestro país Editorial Impedimenta. Si has leído esta reseña al completo, lo quieres, lo necesitas ya.

Reseña: Fábulas de Robots, de Stanislaw Lem

Hace tiempo que se me acabaron los halagos con cada una de las obras que leo de Stanislaw Lem. ¿Es mi escritor favorito de Ciencia Ficción? Europeo, por supuesto. En sus escritos encuentro ese tono visionario, original, a tope de humor negro que me enamora. Y sinceramente en lo poco que he escrito hasta ahora de CF lo he intentado imitar. Porque los que el maestro polaco utiliza son los pros por los que brindo. Son los que me gusta encontrar en una historia de CF. Por eso, insisto en que es indispensable mes a mes estar pendiente de Editorial Impedimenta donde se están rescatando joyitas de Lem; todas y cada una de ellas indispensables de leer/tener a poco que hayas disfrutado con un guión suyo alguna vez.

Fábulas de Robots acaba de ser rescatada entre las novedades de tan recomendable editorial en este mes de retorno al laburo. Os adelanto que el librito me lo he bebido en dos descansos del trabajo. Una colección de cuentos que por lo que sé, su publicación se convirtió en un fenómeno popular dentro de la cultura polaca. Fairy tales sobre caballeros eléctricos, ministros mecánicos, hojalateros e incluso dragones lunares que dan forma a un nuevo modo de mirar a la literatura fantástica más clásica. En concreto, esos típicos relatos que a los más conservadores del género los pone en duda a la hora de clasificarlos. Porque Stanisław Lem creó joyitas en esta Bajki Robótow y su arte, su estilo de escritura, está muy presente en cada una de las historias. No son cuentos para niños aunque de ahí partiera la idea. ¿O si lo son? Un ejemplo es la jerga técnica, que para una audiencia adulta es una creación obvia de un mundo controlado por robots y para un niño lector valiente que se ponga con estos relatos encontrará simplemente un galimatías de tramas sobre seres tan eléctricos como diferentes.

Fábulas de Robots es un crucigrama único, un híbrido entre la ciencia ficción y la literatura de anticipación tradicional fantástica conocida en el Viejo Continente como cuentos de hadas de edad temprana. Donde había hechiceros reemplazados por constructores, caballeros por creaciones mecánicas y los castillos son ahora planetas desconocidos. Stanisław Lem creó una parodia sin límites en la que juega con la convención en casi todas las páginas de este ejemplar, conteniendo (en el contenido) problemas que no pierden relevancia a pesar del paso del tiempo. ¿Así que también tenemos una moraleja aquí? Lo obvio no se pregunta, friends.

Los relatos que encontraréis se adhieren a los requisitos de su forma casi al cien por cien. La formación de palabras ingeniosas por las que se esfuerza Lem en estos cuentos, es impresionante. Nombres de máquinas, planetas misteriosos, deidades, razas, androides individuales, nombres propios nunca escuchados; toda una mitología digna de un buen juego de rol. Se demuestra con creces que el maestro polaco dominaba a la perfección el uso de las palabras, y al mismo tiempo jugaba con ellas con gran soltura o como yo digo: sin querer-queriendo. Un constructor que decide crear una raza de seres racionales a partir del agua, un rey déspota que tiene a sus súbditos sometidos mediante el uranio ya que éste, si se acercan demasiado entre sí, su masa crítica los hace volar por los aires. Un mundo de robots donde los seres de carne son considerados bestias fabulosas, un cuento donde se sugiera que las máquinas en realidad fueron creadas por los animales, un rey que constituye la corteza de su planeta, los constructores Micromil y Gigaciano que deciden preguntar a la propia materia qué hacer con ella… y como guinda otro rey triste que a pesar de tener su reino-planeta a tope de armamento, no tiene a nadie contra quién luchar…

Y más. Más historias (una con una civilización acuática digna de Star Wars), tramas muy chulas condensadas en sorbitos de café. Por que Fábulas de Robots fue el intento de Lem de unir las convencionales fábulas clásicas con cuentos futuristas. Los relatos de esta antología, a veces, divertidos, a veces, sombríos, advierten que el ser humano siempre será enemigo de cada robot que intente usurpar su puesto. La tendencia al crimen a un paso por ambas partes. Contó Lem una vez que cuando su hijo tenía ocho años, le escribió un cuento y desafortunadamente, después de leerlo lo rechazó totalmente. Simplemente, no le gustó. Sin embargo, su peque leía con gran placer fábulas no destinadas, en principio, a niños. Se dijo que tenía que ser capaz de escribir cualquier historia que se “necesitara” en un determinado momento de la vida.

Reseña: Yo, Tituba, la Bruja Negra de Salem, de Maryse Condé

Maryse Condé, nacida en el Caribe, da vida en este libro a Tituba, una de las brujas acusadas y posteriormente liberadas de Salem, en una novela con algún propósito contradictorio. Además de un Epílogo donde la autora aporta cositas muy interesantes y temáticas sobre lo narrado, Condé afirma estar expresando su opinión sobre la América actual donde “poco ha cambiado desde la época puritana”. Tenemos así, una epopeya posmoderna y heroica del feminismo contemporáneo donde conocemos a Tituba y una realidad que le fue negada por su color depiel y género. Pero estas afirmaciones y sentencias de la autora parecen contradecir con frecuencia la historia de Tituba, nacida en la isla de Barbados, hija de una esclava violada por un marinero británico…

Editorial Impedimenta sigue haciendo las cositas bien. De forma genial, va publicando libros de forma mensual con un alto porcentaje de recomendables lecturas a poco que te guste los misterioso y todo lo que a ello rodea. En este caso, con Tituba, cuentan que durante una visita a la biblioteca de UCLA, la autora y académica Maryse Condé, se encontró perdida entre tanta pila de libro. Una biblioteca puede ser un lugar tan encantador como espeluznante. Depende de la hora, la gente y su iluminación. No es de extrañar que estos sitios aparezcan tan a menudo entre los edificios embrujados a investigar (podéis buscar mi espíritu en una de ellas cuando cuando pase al otro barrio). Los susurros del papel, el inquietante silencio, el eco del taconazo de los zapatos sobre los fríos suelos de linóleo y la impaciencia de un libro largo en las estanterías que espera a un lector. Esto puede ser lo único que rivalice con la de un espíritu esperando su momento hasta que aparezca la audiencia perfecta. Cuenta Condé sobre la inspiración para su novela Yo, Tituba, la bruja negra de Salem: “Me perdí en el enorme edificio y me encontré en la sección de Historia frente a un estante lleno de libros sobre los juicios de brujas de Salem. Mirando a través de ellos, descubrí la existencia de Tituba, de quien nunca había oído hablar antes…”.

Armada sólo con la escasa información que encontró sobre la vida de esta mujer, Condé inventó el resto. Pero lo que ella y nosotros sabemos es que Tituba desempeñó un papel fundamental en uno de los eventos más infames de la “moderna” USA. Una de las pocas mujeres negras en Salem. Hablamos de la primera mujer acusada de brujería durante aquellos tremendos juicios. Su declaración, que sobrevive en el registro histórico, aparece como uno de los capítulos conservados. La Tituba de Condé narra la historia de su vida con una voz llamativamente irónica. Es una heroína moderna y encantadora capaz de evocar carcajadas de «otras brujas», satisfacción cuando sus opresores obtienen su merecido con lágrimas de tristeza y rabia por su destino final. Una historia observada a través del velo del feminismo interseccional que para nada es de color rosa. El colonialismo, la trata de esclavos, el racismo, el puritanismo, la misoginia… Qué extraños eran los puritanos al pensar que solo había un diablo en Salem.

“Quería ofrecerle venganza”, cuenta Condé. El título en sí es una confesión desvergonzada, una recuperación del lugar en el mundo de esta mujer en la historia y en la literatura. Por supuesto que es una buena venganza contar la historia que muy pocos conocen. Sacar a la luz. algo de las sombras. De las sombras de un país que no tiene criterio alguno en cuanto a la discriminación racial. ¿Cómo demonios puede ser racista un lugar que ha sido levantado y forjado por tanto foráneo, lugar donde más extranjeros viven, trabajan y transitan del mundo? Ay, país de mis amores. Por eso Tituba es un grandísimo personaje, un estandarte y una contradicción. Nacida de la violencia, abraza el amor. Desde la primera frase, Condé deja claro el terror degradante de la vida de la mujer esclava: “Abena, mi madre, fue violada por un marinero inglés en la cubierta de Cristo Rey un día del año 16** mientras el barco estaba navegando hacia Barbados. Nací de este acto de agresión. De este acto de odio y desprecio”.

Tituba aparece aquí y allá en las lecciones de historia y la cultura pop, pero rara vez como más que un catalizador para que se desarrolle el resto del drama de Salem. Cuando cuelgan a su madre por golpear a un hombre blanco, la niña es criada por un adivino local que le enseña a convocar a los muertos y curar con hierbas. Se casa con John Indian, guapo pero débil chico y cuando la pareja es bendecida por el reverendo Samuel Parris, acompañan a la familia a Salem. Una historia inolvidable. Tituba siempre mereció algo mejor.