Crónicas Literarias

Reseña: Soy Leyenda, de Richard Matheson


Minotauro Esenciales es una genial colección de libros a gran tamaño y con tapa semidura, donde se están recuperando joyitas de la Ciencia Ficción y el Terror. Una buena forma de poner en librerías nuevamente todas aquellas joyitas indispensables que nunca deben faltar en biblioteca de cualquier lector que se precie. Pero también, que tengan a mano (y a muy buen precio), todas esas nuevas generaciones lectoras que llegan, lo mejor de lo mejor.

Soy Leyenda es la historia de Robert Neville. El único superviviente a un apocalípsis vampiro-zombi, que vive en una casa cercada a las afueras de los suburbios de Inglewood. Mirando el reloj todos los días, debe estar en casa antes del atardecer o esos remanentes sobrenaturales de la humanidad aparecerán en la oscuridad buscando sangre fresca, para asaltar su hogar y conciencia durante toda la noche. Amenazando no solo con volverlo loco, sino con matarlo queriendo introducir sus dulces colmillos en su cuerpo. Neville, a golpe de estacas en ocasiones, también recolecta alimentos y suministros a la luz del día como buena hormiguita, sin embargo, el significado y el propósito de la vida se deterioran con cada puesta de sol, lo que lo lleva a beber y a la depresión. N obstante, la llegada de un perrito callejero a su puerta un día lo cambiará todo…

Novela apocalíptica pionera en su género, Soy Leyenda utiliza un concepto muy simple para crear una enorme historia con una ambientación increíble. Recordad que esta novela fue publicada de la mano del genial Richard Matheson, nada más y nada menos, que en 1954. Es decir, cuando muchos de los que son abuelos hoy en día, nacieron. Y el concepto, poco tiene que ver con la película que hiciera Will Smith hace unos años. En mi opinión, ahí se tergiversa todo. Richard Matheson (que nos dejó en 2013) demuestra el buen momento creativo en el que estaba y maneja la historia con una narrativa bien enfocada y una prosa seria. Nunca se atasca en el tedio de un apocalípsis zombie. Un hombre abandonado en una isla de cemento. Un Robinson Crusoe que no está atrapado, no está bajo tierra, ni en ninguno de los lugares típicos donde la gente se esconde ante el Terror; está en su casa, hace vida en soledad y tiene libertad de movimiento durante el día. Todos los días se despierta, escucha música, tiene más que una buena cantidad de bebidas alcohólicas, realiza una variedad de diligencias y recolecta comida antes de acomodarse para la noche. No tiene ninguna presión, más que la de salvar su vida ante la oscuridad. Y tiene una ciudad entera a su disposición.

A través de Robert Neville, Matheson plantea preguntas pertinentes que nunca dejan al lector indiferente: ¿Quién de nosotros podría ser lo suficientemente fuerte como para llevar voluntariamente los cuerpos de sus seres queridos a un pozo de fuego comunitario, donde quemar a los muertos-muertos? ¿Quién quiere vivir para siempre solo? ¿Quién no ha deseado matar al vecino? El viaje en Soy Leyenda junto a Robert Neville es intenso y satisfactorio. Se vive. Tiene escenas que os marcarán para todo la vida, da igual el momento o el sitio donde estéis al leerlo por primera vez. Eso sí, con un final brusco, cierto tipo de lectores pueden quedar con ganas de más y por ello molestarse con la obra. Pero con el tiempo sabrán valorarla como lo que es: una obra de arte. Una historia fantástica e intemporal de horror y supervivencia. Un clásico del fantástico en tan sólo ciento sesenta y ocho páginas.

Un novela que manifiesta una máxima. El libro siempre será mejor.

¿Por qué?

Nacida del amor a la lectura constante, en Crónicas Literarias – Desde New York, trataremos de dar a conocer al público libros y cómics interesantes que pasan por nuestras manos.