Reseña: El Hospital de la Transfiguración, de Stanislaw Lem

Tal como cuenta la sinopsis editorial, El hospital de la transfiguración fue la primera novela escrita por Stanisław Lem y, a la vez, la primera parte de la trilogía Tiempo no perdido, un ambicioso ciclo, inédito como tal durante sesenta años, que describe las vivencias del propio autor durante los duros episodios de la ocupación nazi. Esta novela fue para mí una revelación. Así que, a diferencia de otras novelas de Lem, ésta se destaca por sus aparentes raíces en la autobiografía y por su descripción de la familia y otros lugares comunes de la ficción literaria. Hay un indicio de Kafka y un indicio de Saroyan (o posiblemente de cualquier otro cronista afectuoso de una extensa familia campesina/paisana), y hay algo parecido al Yossarian, de Heller, en el joven estudiante de medicina suplente del autor. Y sí, correcto, todas estas son asociaciones muy vagas, porque esta novela es muy sui generis (tal vez no en toda la literatura, pero ciertamente en la obra de Lem). el caso es que escrita poco después de la Segunda Guerra Mundial (cuando Polonia fue absorbida por las fuerzas rusas y tuvo que someterse a otro cambio de régimen), El hospital de la transfiguración fue censurada/suprimida hasta 1956, momento en el que Lem ya había descubierto que la ciencia ficción era una ruta más fácil para alcanzar sus metas de lícita expresión y publicación libre.

¿De qué va? La historia serpentea y está estructurada libremente, siendo en sí misma una representación justa del período que describe, poco después de que los nazis invadieran el país en 1939 y desplazaran el liderazgo y comenzaran a instituir el cambio social; el protagonista que se había graduado recientemente en la escuela de Medicina, regresa de mala gana a su pueblo para el funeral de su tío. En este funeral, un ex-estudiante de medicina le cuenta que hay trabajo en el manicomio/hospital psiquiátrico cercano, el Christo Transfigurato. Entonces, sin mucho preámbulo, Stefan es contratado en el hospital y rápidamente aprende los entresijos, lo que implica una dosis adecuada, entrevistas con los pacientes, papeleo y rondas inconexas por las diferentes alas y terrenos del hospital.

Hay numerosos «personajes», tanto reclusos como personal, y Stefan se siente atraído/rechazado de manera ambivalente por «el genio», un poeta que puede o no haberse internado para evitar responsabilidades mundanas «allá afuera». Él y Stefan entablan discusiones filosóficas, y Stefan siempre se siente menospreciado en presencia de este señor. Un sentimiento de insuficiencia/humillación también impregna sus relaciones con una miembro del personal atractiva y carente de afecto con quien no logra conectar. Hay otros casos de insuficiencia/humillación cuando se trata de pacientes a quienes parece que no puede ayudar.

Al igual que el genio, Stefan se siente en el hospital, en un oasis, separado y aislado de las preocupaciones de lo que hay afuera. Sin embargo, en sus paseos fuera del hospital/manicomio, Stefan se da cuenta de un movimiento de resistencia activo, que tiene su base en una central eléctrica cercana. Le sorprende que los civiles comunes que ve en la central eléctrica tengan tales ambiciones y…, aquí es donde la novela se vuelve una obra de arte, un pasa-páginas de la muerte.

Decidí un día leer todo lo que pudiera de Stanislaw Lem y con cada libro me enamoro más de este genial autor. El hospital de la transfiguración es una mezcla seductora de lo hablado y lo no dicho, de lo literal y lo poético, un registro directo y una sátira sutil. Como contando la vida de otra persona pero que obviamente la historia de Stefan Trzyniecki es un reflejo del propio Lem, tenemos una de las más poderosas obras de Lem, nuevamente publicada por Impedimenta Editorial.

Reseña: Fábulas de Robots, de Stanislaw Lem

Hace tiempo que se me acabaron los halagos con cada una de las obras que leo de Stanislaw Lem. ¿Es mi escritor favorito de Ciencia Ficción? Europeo, por supuesto. En sus escritos encuentro ese tono visionario, original, a tope de humor negro que me enamora. Y sinceramente en lo poco que he escrito hasta ahora de CF lo he intentado imitar. Porque los que el maestro polaco utiliza son los pros por los que brindo. Son los que me gusta encontrar en una historia de CF. Por eso, insisto en que es indispensable mes a mes estar pendiente de Editorial Impedimenta donde se están rescatando joyitas de Lem; todas y cada una de ellas indispensables de leer/tener a poco que hayas disfrutado con un guión suyo alguna vez.

Fábulas de Robots acaba de ser rescatada entre las novedades de tan recomendable editorial en este mes de retorno al laburo. Os adelanto que el librito me lo he bebido en dos descansos del trabajo. Una colección de cuentos que por lo que sé, su publicación se convirtió en un fenómeno popular dentro de la cultura polaca. Fairy tales sobre caballeros eléctricos, ministros mecánicos, hojalateros e incluso dragones lunares que dan forma a un nuevo modo de mirar a la literatura fantástica más clásica. En concreto, esos típicos relatos que a los más conservadores del género los pone en duda a la hora de clasificarlos. Porque Stanisław Lem creó joyitas en esta Bajki Robótow y su arte, su estilo de escritura, está muy presente en cada una de las historias. No son cuentos para niños aunque de ahí partiera la idea. ¿O si lo son? Un ejemplo es la jerga técnica, que para una audiencia adulta es una creación obvia de un mundo controlado por robots y para un niño lector valiente que se ponga con estos relatos encontrará simplemente un galimatías de tramas sobre seres tan eléctricos como diferentes.

Fábulas de Robots es un crucigrama único, un híbrido entre la ciencia ficción y la literatura de anticipación tradicional fantástica conocida en el Viejo Continente como cuentos de hadas de edad temprana. Donde había hechiceros reemplazados por constructores, caballeros por creaciones mecánicas y los castillos son ahora planetas desconocidos. Stanisław Lem creó una parodia sin límites en la que juega con la convención en casi todas las páginas de este ejemplar, conteniendo (en el contenido) problemas que no pierden relevancia a pesar del paso del tiempo. ¿Así que también tenemos una moraleja aquí? Lo obvio no se pregunta, friends.

Los relatos que encontraréis se adhieren a los requisitos de su forma casi al cien por cien. La formación de palabras ingeniosas por las que se esfuerza Lem en estos cuentos, es impresionante. Nombres de máquinas, planetas misteriosos, deidades, razas, androides individuales, nombres propios nunca escuchados; toda una mitología digna de un buen juego de rol. Se demuestra con creces que el maestro polaco dominaba a la perfección el uso de las palabras, y al mismo tiempo jugaba con ellas con gran soltura o como yo digo: sin querer-queriendo. Un constructor que decide crear una raza de seres racionales a partir del agua, un rey déspota que tiene a sus súbditos sometidos mediante el uranio ya que éste, si se acercan demasiado entre sí, su masa crítica los hace volar por los aires. Un mundo de robots donde los seres de carne son considerados bestias fabulosas, un cuento donde se sugiera que las máquinas en realidad fueron creadas por los animales, un rey que constituye la corteza de su planeta, los constructores Micromil y Gigaciano que deciden preguntar a la propia materia qué hacer con ella… y como guinda otro rey triste que a pesar de tener su reino-planeta a tope de armamento, no tiene a nadie contra quién luchar…

Y más. Más historias (una con una civilización acuática digna de Star Wars), tramas muy chulas condensadas en sorbitos de café. Por que Fábulas de Robots fue el intento de Lem de unir las convencionales fábulas clásicas con cuentos futuristas. Los relatos de esta antología, a veces, divertidos, a veces, sombríos, advierten que el ser humano siempre será enemigo de cada robot que intente usurpar su puesto. La tendencia al crimen a un paso por ambas partes. Contó Lem una vez que cuando su hijo tenía ocho años, le escribió un cuento y desafortunadamente, después de leerlo lo rechazó totalmente. Simplemente, no le gustó. Sin embargo, su peque leía con gran placer fábulas no destinadas, en principio, a niños. Se dijo que tenía que ser capaz de escribir cualquier historia que se “necesitara” en un determinado momento de la vida.

Reseña: LEM. Una Vida Que No Es De Este Mundo, de Wojciech Orliński

De un tiempo a esta parte habréis visto mi pasión por leer todo de Stanislaw Lem. Es algo que siempre pensé que haría llegado el momento, algo que se puede hacer desde ya gracias a Editorial Impedimenta que está elaborando toda una serie de títulos del maestro polaco, trayendo a nuestro país incluso obras nunca publicadas en nuestro idioma. Lo he contado alguna vez: el comienzo de mis aventuras con Lem fue infructuoso. Probablemente, fue en mis primeros años de bachillerato donde hice amistad con el hermano mayor de un amigo el cual leía Ciencia Ficción, después Science Fiction y también CF. Es decir, solo leía dicho género y cuanto más clásico mejor. En algunas charlas, me contaba argumentos que me flipaban, me hablaba de autores y sus ideas, un tema que en mis inicios de escritor me atraían cosa mala. Y lo hice. Creo que fue en aquellos años cuando adquiró Solaris..., y sin embargo, fue una novela que no terminé. Y no entendí (entonces) que veían los demás en Lem, por qué lo alababan tanto. Bastantes años después, esto cambió radicalmente. Lo único que he podido deducir es que mi mente en los años 90 no estaba preparada para este genial autor. Podéis encontrar reseñadas varias de sus obras en Desde New York – Crónicas Literarias. Dadles al buscador. Me estoy poniendo al día con todo-todito-todo lo que pueda devorar. Y cual fue mi sorpresa cuando me entero que, para colmo, Editorial Impedimenta (siempre maravillosa) va y recién edita una biografía sobre él. Algo que no esperaba leer/devorar nunca.

LEM: Una Vida que no es de este Mundo, me cautivó por la viveza con la que está escrita y la habilidad con la que nos lleva y ambienta el autor Wojciech Orliński, para con la época en la que vivió el maestro polaco. Pero no os equivoquéis, no es una biografía con un enorme conocimiento histórico y un lugar donde mostrar el don, ese magnífico poder al cual tienen acceso solo unos pocos creativos en este nuestro plano existencial. Una Vida que no es de este Mundo muestra a un hombre diferente e increíble, sí, pero tan natural como cualquiera de los demás mortales. Y fueron tiempos extremadamente interesantes, después de todo, pues Lem nació en Lviv en el período de entreguerras, cuando Lviv todavía era una ciudad polaca. Durante la Segunda Guerra Mundial fue estudiante y de origen judío, lo que no facilitó (sobrevivir) durante el Holocausto. Como sugiere Orliński, esta crueldad de la guerra influyó tanto en Lem que cantidad de hechos si se analizan con cuidado, se pueden ver reflejados en los libros que escribió. Y en el volumen se dan muchos ejemplos de esto, lo cual es genial. Porque ahora, cuando lea otras novelas que me esperan o relea obrazas de mis preferidas como Congreso de Futurología, La Fiebre del Heno (https://www.cronicasliterarias.es/?p=5599) o El Invencible (https://www.cronicasliterarias.es/?p=5104), les prestaré enorme atención a los detalles.

También me gustó el enfoque que el autor le da a los hechos. Orliński sugiere algunas cosas y reflexiona sobre qué fue más probable y por qué de esta manera y no de otra manera, explicando los matices de la historia del país de Lem. Orliński escribe un libro que con cada paso de las páginas se vuelve cada vez más interesante. Porque relata los años de la República Popular de Polonia y cuenta anécdotas curiosas, lo que me fascinó inmensamente. Desde mi punto de vista, se habla de una persona que era algo inocente en aquellos años y que quizás su mente, por encima de otras muchas, decide no recordar los ineptos comportamientos de un sistema político que solo buscaba el beneficio de unos pocos. A veces, cuesta creer que una vida humilde fuera posible en momentos así. En este libro hay una increíble cantidad de anécdotas e historias de todo tipo vistas desde diferentes puntos de vista: el propio Lem, su esposa, sus amigos y su hijo (a quien seguramente algún día leeré porque también escribe). Se muestra el carácter de cada uno de ellos de forma muy real. Eso si, al leer, debéis concentraros mucho para no perderos ninguno de los sabores y sinsabores que Lem tuvo en sus inicios. Es una pena perderse siquiera una palabra, porque todo es curioso e interesante.

¿Qué imagen queda? El Stanislaw Lem de Orliński es un hombre modesto que trata de lidiar con el trauma de la posguerra de alguna manera. Lem también es un genio con el valioso rasgo de tener una curiosidad constante por el mundo. Un soñador que imaginaba cómo era la vida ideal en Occidente, en su propia casa o en su propio coche. Realidades o sueños que insistía en convertirlas en «sensatas» en sus escritos. Pero también tenía sus cositas. Era un poco terco, le gustaba conducir automóviles peligrosos y tuvo que lidiar con problemas de salud constantes. Y aquí se puede sentir que Orliński le fascina Lem. Y logra transmitir esta fascinación al lector.

Un volumen con bastantes Notas a Pie de Página, lo que significa que está tremendamente bien documentado.

Y, por supuesto, genialmente traducido por Bárbara Gil.

Muy recomendable para sus fans.

Reseña: El Profesor A. Dónda, de Stanislaw Lem

Cuando creía que no iba a leer ninguna novela apocalíptica más que me sorprendiera, va y me topo con El Profesor A. Dónda, de Stanislaw Lem. Una novelita corta que acaba de publicar la siempre recomendable Impedimenta Editorial en este centésimo aniversario del nacimiento del autor. Una novela satírica como solo podría escribir el maestro polaco. Una historia que marca al leerla.

Stanisław Lem nació el 12 de septiembre de 1921 y murió el 27 de marzo de 2006. El autor polaco con toda una vida de premios literarios, en 1973, recibió una membresía honoraria de la SFWA (Science Fiction and Fantasy Writers of America), cuya aceptación provocó alboroto entre algunos miembros y le dieron y quitaron la mención en más de una ocasión. Cosas de norteamericanos. Pero lo que está claro es que Lem es un autor consagrado que pasó a la posteridad por su enorme obra. Y me da que Impedimenta con sus constantes publicaciones nos lo va a hacer saber.

Las historias de Ijon Tichy no son Ciencia Ficción dura, se mueven mejor entre el sarcasmo o la comentada sátira social. Generalmente muestran al personaje principal viajando a planetas distantes y observando y comentando sus costumbres, que a menudo recuerdan extrañamente las costumbres humanas. La mayoría de las historias se recopilaron en una antología llamada The Star Diaries, volumen que sueño con verlo publicado en nueva edición en nuestro idioma. Una idea muy chula pues el conjunto de historias de este personaje tiene un componente recursivo en el sentido de que Tichy se refiere a su propio libro «The Star Diaries» como una narración de sus viajes e implica que la historia que está contando actualmente aparecerá en una edición futura del libro…

El Profesor A. Dońda (De las Memorias de Ijon Tichy) se publicó por primera vez en la revista Szpilki en 1973, y fue posteriormente editado en varias colecciones y antologías. No muy tarde llegó a la parte occidental de Europa. Fue traducido al francés (1977), alemán (1978), portugués (1987) así como al ruso (1988). ¿Y aquí? Pues llega por primera vez en 2021 (¡Dios!). Pero nunca es tarde si la dicha es buena y gracias al empeño genial que está haciendo con este consagrado autor Editorial Impedimenta -así como a la magnífica traducción de A. Murcia y K. Mołoniewicz-, ya lo tenemos por estos lares. La trama cuenta una «historia dentro de una historia». La historia marco comienza con el autor (Ijon Tichy) quejándose de que tiene que grabar sus memorias en tablillas de arcilla, como hacían los babilonios. Esta lamentable situación se debió a que el mundo ignoró la advertencia del Profesor A. Dońda (compañero fue Ijon Tichy), quien estableció que la información contiene una especie de «masa crítica», y cuando se excede (algo similar al uranio), puede ocurrir una destructiva reacción en cadena. Tichy luego procede a contar la historia del profesor…

El suspense de todo lo que rodea a Dońda está ambientada tras un holocausto informativo, resultado de la transformación de la información en masa por parte de Dońda, que provocó la desaparición de los contenidos de todos los bancos de datos informatizados. Y aunque causó una enorme hecatombe en el Primer Mundo, supuso un enorme alivio para el Tercero; que dejó de estar tan alejado de la riqueza o el ansia de una vida normal. No solo las armas modernas se volvieron inutilizables, sino que el sistema monetario mundial con el dólar estadounidense como la principal moneda mundial, también se derrumbó. Lo que obligó a la humanidad a regresar al paraíso, a la naturaleza, al edén que partimos.

El periodista, escritor y bloguero Wojciech Orliński dijo que el profesor Affidavid Dońda es uno de los personajes genios más comprensivos de Lem. Toda su vida, literalmente desde su misma concepción, incluyendo su nombre y apellido, fue una cadena de errores y coincidencias, que eventualmente lo llevaron a ser quién es y a su descubrimiento. Sus divertidas hazañas en el país africano ficticio de Gurundiwaju no son otra cosa que una aguda alegoría de la República Popular Polaca de la década de los 70s. De este relato y de su conclusión apocalíptica derivó la «Ley de Dońda» que dice: «Cualquier cosa que pueda hacer un ordenador pequeño con un programa grande, un ordenador grande con un programa pequeño puede hacer lo mismo. Por lo tanto, la conclusión lógica es que un programa infinitamente grande puede funcionar solo. Sin ningún ordenador». Y Dońda explica su razonamiento. En esencia, lo que viene a decir es que infinitamente mucha información puede funcionar sin problemas y difundirse rápidamente sin la ayuda de ningún dispositivo. Significa que la enormidad de la información se manifestará libremente tarde o temprano.

El catastrófico final de esta historia, os va a dejar el culo torcido.

Una joyita.

Reseña: La Fiebre del Heno, de Stanislaw Lem

Los que seguís nuestra web desde siempre, sabéis que uno de mis autores fetiches de Ciencia Ficción es Stanislaw Lem. El Polaco, como lo llamo yo. Y más ahora que Editorial Impedimenta va publicando, poco a poco, todas sus obras en estas maravillosas ediciones de bolsillo tan esmeradamente cuidadas que tienen. Pero, ¿y si os dijera que La Fiebre del Heno más que CF es una de esas obras chulas que los autores “encasillados” en un género se sacan de debajo de la manga un día, con las que abordan otro género molón como es el detectivesco?

Aderezada con los ingredientes de la novela clásica de suspense, La Fiebre del Heno es un auténtico tesoro recuperado del genio Stanisław Lem, como bien dice su sinopsis editorial. Y con una muy buena traducción de Pilar Giralt, añado yo.

La investigación. El detective Gregory debe resolver el misterio de la misteriosa desaparición de un cadáver. Al principio, como todos los demás, intentará abordar el asunto con cierta distancia y una sonrisa un poco irónica en su rostro. Sin embargo, a medida que fallan las soluciones más simples, él mismo comienza a considerar fuerzas sobrenaturales y otras fuerzas que no son de este mundo pues ciertas situaciones que empieza a encontrar, no son para nada corrientes. ¿Conseguirá formular la tesis adecuada y resolver el caso? El aspirante a astronauta estadounidense viaja a Italia para resolver el misterio de varios suicidios. Suicidios que, además de ser cometidos por clientes de un determinado Resort (un balneario napolitano), no se encuentran más puntos en común. Todas las víctimas eran turistas, viajaban solas, rondaban la cincuentena y padecían algún tipo de alergia. Tanto la policía local como la Interpol consideran que no hay pistas suficientes para afrontar el caso. Pero, ¿seguir los pasos de una de las víctimas ayudará a resolver el misterio? ¿Tendrá algo que ver esa alergia en común que tiene aquí casi todo el mundo, y que tampoco le permitió ir al espacio al protagonista?

Las muertes, sin duda, obedecen a algo más perverso.

Siendo sincero, en principio (y si no eres fan de Lem), vais a encontrar una historia de detectives poco convencional y que os puede resultar sencillota. Pero lo que sí os puedo asegurar es que se apoderará de vosotros una atmósfera oscura y pesada, un clima o ambientación, que puede robar el corazón a algunos de vosotros. Pues la trama sumerge en todo un concurso de ideas, sobre todo, a los que lleguéis de nuevas. Puede recordar el polaco aquí, a esas novelas de estilo tradicional inglés que solo los que profundizan mucho en el género de Misterio conocen y disfrutan. Tiene esos encantos. Por otro lado, la solución muy estadística del rompecabezas final puede asustar a algunos y a otros dejar con el culo torcido… jajaj. Aun así, La Fiebre del Heno no deja de ser un rompecabezas emocionante -de esos en los que sin darte cuenta te encuentras mordiéndote el labio o rizándote el pelo con un dedito-, que para mí dicha lectura terminó por convertirse en una buena película de acción al final. Además, el héroe no del todo profesional, despierta bastante simpatía.

Resumiendo. Investigación. De la buena. De la que nos gusta leer en piscinita o playa. De la que nos abstrae de todo. Stanisław Lem demostró que en el campo literario de lo criminal también tenía su hueco. Y es que refrescar las obras del polaco es para mí es toda una aventura. Creía haber leído esta novela en inglés hace años, pero cuando me surgí en ella, me di cuenta que no recordaba nada de nada. Y no sé si tengo el alhzeimer cerca, por que La Fiebre del Heno tiene una conclusión de las que no se olvidan fácilmente.

Recomendación total como lectura disfrutable, inmersiva y veraniega.

Reseña: El Invencible, de Stanislaw Lem

Stanislaw Lem (1921-2006) es de esos pocos autores de Ciencia Ficción de los que me propuse leer todo-todo lo que se publicara de su obra en nuestro idioma. Es por eso que tengo puesto el ojo a las virtudes de Impedimenta como editorial. Lugar donde se están rescatando sendos títulos del autor erudito y polaco.

Diría que la audiencia potencial a la que van dirigidas las obras de Lem se pueden clasificar en tres grupos. Primero, personas que no están familiarizadas con la obra del escritor (aunque es posible que hayan visto su nombre mencionado en versiones cinematográficas de su novela Solaris), y no han leído ninguno de sus libros. Segundo, una audiencia consistente en personas que han leído al menos un par de libros suyos, pero saben poco sobre él (sus ataques mordaces a la CF, por ejemplo, especialmente a la CF estadounidense). Tercero, con mucho el más pequeño de los grupos pero no microscópico: formado por completistas de Lem. Tipos rarunos, con gabardina y gafas de pasta que lo han leído todo y han vuelto a releer ciertas obras suyas para comprenderlas mejor o con la intención de “explicarlas” algún día a un hijo o amigo. Debatirlas. Yo no suelo ponerme gabardina y no llevo gafas (aún), pero el tercer grupo es en el que me interesa estar. Un grupo donde es probable también, que sus integrantes tengan en casa varias ediciones de un mismo título de Lem.

El Invencible fue publicado originalmente en Polonia en 1964. Apareció por primera vez en inglés en 1973 y ahora vuelve a estar entre las novedades de nuestro país en 2021, tras algunas ediciones antiguas que hizo la clásica Minotauro. Y… Ah disculpa, ¿qué? Perdón, ¿de qué va? Te lo digo. El Invencible es una historia cargada de giros de tuerca. El Invencible es un crucero estelar de Clase II, la nave más grande de la flota estacionada en la base de la constelación de Lira, que se mueve en secuencia de fotones a través de un cuadrante en el borde mismo de ese cúmulo de estrellas. Los ochenta y tres hombres de la tripulación duermen en la cámara de hibernación en forma de túnel en la cubierta principal. Dado que el viaje es relativamente corto, en lugar de una hibernación completa, los han sumergido en un sueño profundo en el que la temperatura corporal no desciende por debajo de los cincuenta grados. Solo los autómatas trabajan en el puente. En el punto de mira de su campo de visión está la aureola de un sol no mucho más caliente que una enana roja normal, pues El Invencible ha sido enviado a Regis III en primer lugar porque un año antes, el navío llamado El Cóndor, había informado de un aterrizaje exitoso en dicho planeta, pero luego solo comunicó una única transmisión con la base. Cuarenta horas después del aterrizaje, en un mensaje ininteligible. Sonidos que se asemejan al código Morse pero sin sentido. Luego, se oyen algunos sonidos extraños como “maullidos de gatos histéricos”, además de enormes murmullos inexplicables. Esa fue la última transmisión. Con el objetivo de encontrar a su nave gemela, El Invencible se lanza en pos de determinar el destino de su tripulación donde se toparán con una forma de vida de lo más enigmática…

Nomino ya a El Invencible, como uno de mis tres libros favoritos de Lem. Podemos estar seguros de que los lectores del tercer grupo que os comentaba al principio ya han adquirido los doce títulos de Lem que ya ha publicado Editorial Impedimenta. Me juego lo que queráis. Doce con éste, nada más y nada menos. Novelas, antologías de relatos, memorias, ensayos… hay donde elegir. La selección ya abarca casi toda su carrera. Libros algunos reimpresiones extraídas de editoriales extintas, otras obras inéditas y publicadas por primera vez en nuestro idioma…, donde encontrar una joyita de la CF europea como es El Invencible.

Título que podéis leer y disfrutar, sin problema, estéis en el grupo que estéis.

Viva la Ciencia Ficción bien hecha. «Conocer a su audiencia» es el primer mandamiento del escritor.

Y Lem lo sabía.