Reseña: La Tercera Regla de los Viajes en el Tiempo
Una científica pionera descubre que todo lo que sabe sobre su máquina del tiempo podría ser erróneo…
Siempre fui un gran fan de las historias de viajes en el tiempo, y con libros, cómics, juegos de mesa, videojuegos e incluso juegos de rol, viví grandes aventuras dentro de este subgénero de la ciencia ficción. La culpa la tuvo haber leído muy pronto la gran obra de Wells. Cuando otros niños solo leían cómics o libros obligados del cole a los que yo siempre daba otra opción al profesor; como yo tuve grandes maestros entonces, uno de ellos me dejó leer lo que quisiera. Y para el caso fue La máquina del tiempo en vez de El sombrero de tres picos (que es otro gran libro, por cierto). Pero yo me enamoré de la idea de viajar al futuro o al pasado. Y con el tiempo, mi afición por el género siguió creciendo y me encantó explorar todos los conceptos de saltos a través de portales, distorsiones temporales y universos paralelos. Sin duda, es un concepto interesante para mí, y cuando supe que Philip Fracassi había escrito un thriller de viajes en el tiempo, y que Obscura Editorial lo traía por estos lares, supe que tenía que leerlo.
La tercera regla de los viajes en el tiempo nos habla de Beth, una científica que acaba de descubrir los viajes en el tiempo junto a su marido. A través de un agujero de gusano en el espacio-tiempo, la conciencia humana puede retroceder unos noventa segundos en el tiempo a un momento de sus recuerdos personales. Puedes revivir algunos de los momentos más importantes de tu vida, buenos o malos; una cosa que para Beth, parece bastante malo, ya que el primer recuerdo al que salta es aquel en el que ve morir a toda su familia en un accidente de avión… Sin embargo, tras la repentina muerte de su marido y con la empresa para la que trabaja intentando lucrarse con su invento, Beth se encuentra en una espiral descendente, entre otras cosas, porque ve a su marido aparecer aleatoriamente a lo largo del día… Y buscando resolver algunas de las preguntas más importantes sobre su invento (por ejemplo, cómo la máquina elige qué recuerdo visitar), se convierte en conejillo de indias, atravesando el agujero de gusano más veces de las necesarias, solo para descubrir un día que, de alguna manera, ha alterado la existencia de alguien cercano a ella y ya todo se torna en desgracia.
Estamos ante uno de los mejores libros de ciencia ficción que he leído en mucho tiempo. Porque como a mi me gusta, la mayor fortaleza de Fracassi reside en sus personajes. Te identificas con ellos. Con Beth y como se encuentra en un momento extraño de su vida, haciendo malabarismos con demasiadas cosas a la vez, y no solo te identificas sino que también ves cuánto desea ser una buena madre, una gran científica y una buena amiga. Uno siente verdadera empatía por Beth, quien lucha con el funcionamiento de su máquina del tiempo, sufriendo por la pérdida de sus seres queridos. Una historia fantástica que se siente muy real. Pero aunque me encantó la historia, y especialmente el personaje principal, no logré comprender del todo la parte científica. Y me siento un poco mal porque Fracassi tuvo la gentileza de agradecer a los científicos y expertos con quienes habló para que la ciencia de esta historia tuviera sentido. Pero eso no quita que sea una trama interesante.
La idea de que la conciencia viaje a través de un agujero de gusano en el espacio-tiempo hasta los recuerdos de uno mismo es un concepto bastante intrigante. Una interesante historia de ciencia ficción con muchísimo potencial para cine o televisión.