Reseña: Yojimbot
Yojimbot es de esos pocos cómics europeos que, a pesar de su extensión, se lee con rapidez y facilidad. Y esto se debe principalmente a que los personajes robóticos no hablan. Además de las numerosas escenas de lucha, muy bien coreografiadas. Como resultado, en los momentos más tranquilos, el diálogo es mínimo, y cuando la acción se intensifica, las páginas pasan volando al mismo ritmo que las acrobacias. Francamente, estamos ante un nuevo cómic publicado en nuestro país súper entretenido, una lectura rápida la cual no significa que sea una lectura vacía. Por lo tanto, muy recomendable tanto para jóvenes como para adultos amantes del personaje clásico y amantes del mundo samurái.
En primer lugar, el autor Sylvain Repos ha humanizado brillantemente a su «Yojimbot» (una combinación de robot y Yojimbo, aquel conejo guardaespaldas de las historietas creadas en 1984 por Stan Sakai, ganador del Premio Eisner). Aventuras con un personaje que se vuelven entrañables, divertidas y muestran emociones, incluso cuando simplemente obedecen las leyes de la robótica tan queridas por Isaac Asimov. Pues aquí reside una de las
genialidades del autor: crear un paralelismo entre un samurái del Japón medieval y un robot obsoleto del futuro. Esa es la fuerza intrínseca de Yojimbot; la misma destreza, el mismo sentido del honor, el mismo contraste entre estos personajes que respetan las reglas y sus enemigos, a menudo mucho menos virtuosos. Como resultado, estos Yojimbot son maravillosamente consistentes… y por ello resultan aún más entrañables. Porque además la historia es bastante sencilla y conserva el suficiente misterio como para mantenernos en vilo hasta el final de un genial tomo en tapa dura que publica Nuevo Nueve en nuestro país.
Lo primero que llama la atención al abrir el volumen es el dinamismo y la maestría de las ilustraciones. Un verdadero deleite para la vista. Después, como os decía, la serie está repleta de escenas de acción, aunque debo decir que casi se vuelve repetitiva y hubiera
preferido que el autor incluyera más escenas que desarrollaran el mundo porque la ambientación que rodea a los personajes es maravillosa. Una historia postapocalíptica pero original pues los robots parecen tener más honor, valentía y altruismo que los humanos. El aspecto de estos Yojimbot los hace simpáticos al instante. Los villanos se dividen entre despiadados robots dron y un villano manipulador bien ejecutado (para mí, un buen cómic o serie animada se reconoce por la calidad de su villano).
Pero mi parte favorita y más dolorosa es cuando se ofrecen revelaciones sorprendentes que dan ganas de pasar página y después no hay más. Y ahora no sé si esa es mi parte favorita, la verdad. Porque se me aceleró el corazón al ver que no había más. Por eso casi que duele ya el esperar a la publicación del siguiente Acto. Recién salido este tomo y quiero más. Espero con impaciencia el segundo volumen porque me da, que a pesar de sus a pesar de sus nuevas ciento y muchas páginas, aún estaremos lejos de tener todas las respuestas a las
preguntas planteadas en este primer volumen. Y al final, sigo sin conocer todos los riesgos de esta cacería, la identidad del misterioso protector de Hiro, un niño cuyo padre fue asesinado mientras intentaba escapar de sus perseguidores y…
Es palomitero, sí… Pero, ¿cuándo se es demasiado viejo para comer palomitas?