Reseña: Wyoming Doll, de Franz

Primer western del año que disfruto, ya había ganas. No es que tengamos mucho cómic del Oeste donde elegir entre las novedades y por eso agradezco enormemente a las contadas editoriales españolas que dan salida a este tipo de títulos, de los que, sin duda, hay cantidad de fans comiqueros en este país. Es por eso que no me cansaré de recomendar nunca los títulos que salten a novedades con esta temática. Muchas de ellas procedentes del mejor cómic europeo, que como he dicho en cantidad de ocasiones, es curiosamente donde mejor se elaboran estas tramas.

Wyoming Doll es un álbum de esos que se te hacen tan corto que terminas, y ya quieres volver a leerlo. Una historia que juega mucho con las pautas marcadas de los clásicos westerns, sinceramente, no revoluciona en absoluto el género, pero las sensaciones finales son de haber disfrutado de un buen cómic. Tiene mucho que ver la trama y el dibujo empleado por Franz; aunque no la forma. Detallado pero no esplende con fuerza debido al conglomerado de viñetas por página. Lo que me  lleva a pensar que, pese estar ante un álbum de sesenta y ocho páginas, Franz tenía mucho que contar y no quiso o no pudo por alguna razón.

La historia tiene un punto original, o mejor dicho, diferente. Después de la masacre clásica de una caravana por parte de los indios de las praderas, una joven escapa y es atendida por una pareja de hombres un poco estrambótica. Un joven blanco algo tosco (que madurará rápidamente), y un Lakota solitario, borracho de venganza que llevará estos términos si hace falta hasta un sentido suicida. Es la amistad entre estos dos hombres -que se convierten en tutores de la niña-, a lo que me refiero como toque original y poco probable. Hablamos de una época difícil donde el egoísmo humano brotaba como cactus en tierras baldías. La honradez brillaba por su ausencia. Cada alma viviente iba a lo suyo y hacía lo que tuviera que hacer para salir adelante. Por eso Wyoming Doll es un himno a la naturaleza, la amistad, a tres personajes en una historia donde intentan reconstruirse juntos. O por separado, pero dándose mutuamente razones para vivir.

Una trama un poco contemplativa que se marca el prolífico guionista e ilustrador de la BD, el señor Franz. Un cómic de lentitud asumida pero tensión constante. Relaciones entre blancos e indios (estamos en el inicio de la conquista de las Grandes Llanuras), así como entre tribus indias (Siouxs y Pawnees a la cabeza, enemigos hereditarios), todo bien llevado. Un álbum de cómic europeo que Ponent Mon pone en librerías este mes, ideal para los que aman el género western tanto o casi como yo. Alternando la visión del indio puro en armonía con la naturaleza y la del mugriento Lejano Oeste de los blancos que apenas tenían donde caerse muertos.

Wyoming Doll es un cómic imbuido de una inmensa tristeza. Una historia, un relato, un cómic, que perfectamente podría haber sido escrito por el mangaka de lo evocador, el desaparecido hace unos años maestro y señor Jiro Taniguchi (https://ponentmon.es/categoria-producto/taniguchi).