Reseña: Grandes Tesoros Marvel. Estela Plateada. Réquiem, de J. M. Straczynski y Esad Ribic

Imaginad poder llegar a tener en casa una Gioconda pero en formato grande, incluso más grande que la original (aunque en este caso no es difícil). Tener una obra de cómic chulísima en tamaño lienzo donde cada página es un cuadro. Además, un título, un genial one-shot sobre mi amado Estela Plateada que se marcó hace más de una década el maestro Straczynski (El Asombroso Spiderman) junto al ilustrador nuovo-renacentista (como yo los llamo), el gran Esad Ribic (Thor). Una aventura que ocupará para siempre un lugar destacado en vuestro corazón. Y friends, ésta es la edición a tener de tan gloriosa historia. La que Panini Cómics acaba de poner en librerías dentro sus Grandes Tesoros Marvel.

Por un tiempo, Marvel tuvo tendencia a lanzar tramas «complicadas» en ciertos personajes sin cabecera. A cierto sector no le gustó, pero a otros, a los que andábamos ansiosos de saber más de nuestros personajes favoritos fuera como fuera, de algún modo nos contentaban estas nuevas historietas. Así no caían en el olvido. Una especie de pacto entre fan/lector y editorial. Además, estos one-shots o miniseries venían ideados de la mano de grandes autores y en algunos casos, tándems de autores que era todo un bombazo verlos trabajar juntos. Un caso ejemplo de lo que os comento fue Estela Plateada: Réquiem. Straczynski, aquel que le dio un giro enorme al planteamiento de porqué Spiderman es Spiderman, junto a las acuarelas de Esad Ribic que llevó a Thor a lienzos evocadores de pinacoteca especializada en mitología nórdica (dibujos que podrías imprimir en hojas de platino con encuadernación de tejido dorado y pocos muggles podrían diferenciar ilustración antigua de cómic).

Pero ¿qué pasa con la historia? En Réquiem, Straczynski escribe una historia fuera de cualquier continuidad conocida. Cuenta la muerte de Silver Surfer a través de una enfermedad terminal. Esa es prácticamente la trama. Ese disparo al corazón y sus consecuencias. Es una historia que te puede provocar alguna lagrimilla dependiendo de tú experiencia con gente o familia que ya no está con nosotros. Realmente, es una meditación sobre la pérdida, el arrepentimiento y el proceso de duelo. Y admito que hay algunos pasajes bellamente escritos y un mensaje de afirmación sobre vivir la vida a tope desde ya, al máximo, un carpe diem en toda regla. Y da la sensación de que la inspiración de Straczynski viene de algún caso en particular. Contar la muerte de un personaje tan icónico, tan de culto y con un sector del fandom tan concreto, nunca iba a resultar fácil. Pero esplende el don de J. Michael Straczynski en esta obra.

Insisto en que la obra de arte de Esad Ribic es lo que convierte un guión lleno de tristeza en algo indispensable de tener. Dicen muchísimo estos dibujos con solo una de las expresiones faciales de Norin Radd o cualquier componente de Los 4 Fantásticos. Eso sin contar que un nudo en la garganta es lo menos que te va a propinar esta historia. Pero por otro lado, me siento y pienso, y me quedo atónito en el tema de quién dio luz verde a este proyecto. No es muy normal ver que la Casa de las Ideas deja seguir adelante la idea de un cómic que toca tanto la moral. Sí que tuvimos épocas sensibleras con ciertos temas en los 80 (drogas, muertes inesperadas, alcoholismo, machismo…), pero se me hace raro una historia publicada que deja tan abatido/a al lector. Un producto que por lo general es considerado para la juventud y que vio la luz por primera vez en 2007. Sin embargo, con la lectura, sabes muy bien que te están manipulando, pero maldita sea, lo hacen con estilo. Lo que nos dice directamente a la cara que Réquiem es, sobre todo, una joya a tener en cuenta entre el público adulto lector de cómics.

Preciosa edición de una historia inolvidable. Edición enorme que Panini edita con una sobrecubierta que es un póster gigante de mi personaje favorito de Marvel. No sé si podría pedir más.

Reseña: Grandes Tesoros Marvel. La Cosa y Otras Historias, de Barry Windsor-Smith, Stan Lee y VVAA

La Cosa es uno de los personajes, uno de los superhéroes, con los que casi sin quererlo, se ha conseguido más profundidad. Es tan tierno como duro, tan triste como… serio, la felicidad en él es tan efímera que no es sino un reflejo en la vida de muchos. Es la verdadera Bestia del cuento, dentro del Universo Marvel. Pero atrae y además con sus pocos detallitos, con sus cortantes respuestas, me ha hecho reír como pocos. Por eso, claro que sí, un buen tomo que contenga alguna de sus mejores historias cortas, es más que recomendable de leer. Un Grandes Tesoros Marvel que recoge en este caso geniales historias del maestro Barry Windsor-Smith y que a tamaño gigante se disfrutan bastante con una calidad de papel maravilloso. Donde es protagonista al inicio, un tío grande a tamaño grande.

Barry Windsor-Smith ha sido un poco un cometa a lo largo de su carrera en el mundo del cómic, desapareciendo por un tiempo y luego volviendo a brillar para los afortunados fans que seguimos su carrera muy de cerca desde tiempos inmemoriales. Grandes Tesoros Marvel: La Cosa y otras historias abre con Aquella noche… (That Night…), con guión, dibujo y color de Barry Windsor-Smith. Un relato que es una obra maestra tanto de trama como de arte, con una caracterización encantadora, una narración visual increíble y un tema emocional tan poderoso que encoge el corazón. La trama es simple. Tanto como que La Cosa se despierta con una elaborada broma realizada por la Antorcha Humana pero… ¿valdrá como recuperación para una moral tan baja?

¡Regreso! (Homecoming!) es la siguiente historia de La Cosa donde se juntan varios maestros. Stan Lee y Jim Shooter al guión, y Barry de nuevo al dibujo, tratan un número que correspondía al 25 Aniversario de Los 4 Fantásticos y comienza con Benjamin Grimm enseñando su mejor disfraz de ocultación a lo Tortugas Ninja visto nunca, caminando bajo una lluvia torrencial en la ciudad de Stockton. Mientras las sombras huyen de la tormenta, un automóvil choca accidentalmente con la roca andante, el conductor pregunta a Ben si está bien, y La Cosa le dice al conductor que se largue (pocos guionizan un diálogo de La Cosa de forma tan sarcástica como Stan Lee). El tema es que descubrimos que la mole empedrada está de vuelta en Stockton porque ahí es donde la nave del grupo se estrelló originalmente después de que todos sufrieran aquel ataque de rayos cósmicos que los hizo estrellarse y ser lo que son. Desde entonces, Ben no deja de lamentarse por un destino monstruoso en el que todos se ríen de él. Y decide que el mejor curso a seguir, es huir de la humanidad y vivir en Monster Island. Y a partir de ahí…

Si nunca has sabido del origen de Los 4 Fantásticos, esta es una historia para ti. Aunque eso diga de usted que probablemente no hayas prestado atención a la cultura de los superhéroes en los últimos sesenta años. También es la historia donde se siembran las semillas para que Hulka lo sustituya dentro del grupo.

Enemigos Íntimos es el Epílogo de La Guerra de las Armaduras y la historia que sigue a continuación. David Micheline y Barry Windsor-Smith juntos. Ahí es nada. Las Stark Wars fueron posteriormente retituladas Armour Wars (La Guerra de las Armaduras), uno de los mejores arcos que se pueden leer de Iron Man. Pero concretamente aquí se edita el Epílogo que es una trama de naturaleza extraña, donde varios personajes en realidad luchan contra un enemigo interno, uno potente, como es la culpa. Aguas desconocidas en el mundo de los superhéroes.

¡Mientras el Mundo Gira Enloquecido!, cierra el tomo. Y es otra historia donde poder disfrutar del verbolario poderoso de Stan Lee. Otra historia de abatimiento, depresión y caída, la lucha a muerte contra los males internos de cada uno. Aquí, el Doctor Extraño, maestro de las artes místicas, caminando por las calles de la ciudad de Nueva York en profunda contemplación, preocupado por la presencia del peligro y de un mal sin nombre. Entrando en su Sanctum e instalándose en trance y permitiendo liberar su forma ectoplásmica, que utiliza para buscar una reunión con su mentor y maestro, el Anciano. El Anciano le advierte a Strange sobre un ser maligno cuyo poder es el Secreto. ¡Y el secreto es su poder! Un comienzo bastante emocionante para una nueva línea argumental y una serie de cómics del personaje que son leyenda dentro del noveno arte de superhéroes.

Grandes Tesoros Marvel es una genial colección de Panini Cómics que publica realmente lo que su nombre indica.

Reseña: Grandes Tesoros Marvel. Hijos del Átomo, de Joey Casey, Paul Smith, Esad Ribic y Steve Rude

El formato asusta. Vale. Pero qué te maravillas de todas-todas al tenerlo entre las manos, esa virtud no se la quita nadie a estos Grandes Tesoros Marvel que está publicando Panini Cómics. Como dijo alguien hace poco, este deleznable virus nos ha robado a seres queridos pero también dos meses de nuestra vida. Aunque parece que volvemos a ver la luz, poco a poco. Siempre fuimos ese tipo de gente que resurge con fuerza, capaz de recuperarse de lo peor, y recordad que los superhéroes están basados, sobre todo, en personas como nosotros. Es por eso que nuestras librerías, nuestros lugares preferidos donde obtener “mundos de evasión”, vuelven al candelero. Con editoriales como Panini Cómics, proporcionándonos lo mejor de lo mejor, con títulos geniales como este nuevo tomo gigantesco que recopila los seis números que compila la miniserie Hijos del Átomo. Esa joyita creada por Joey Casey para el mundo mutante de La Patrulla-X. Y es que las reedicioness así, siempre se recibirán con los brazos abiertos.

Joe Casey es un prolífico guionista de cómics estadounidense. Ha trabajado en títulos como Wildcats 3.0, Uncanny X-Men, The Intimates, Adventures of Superman y G.I. Joe: America’s Elite. Además, como parte del grupo creador de cómics Man of Action Studios, Casey fue  uno de los creadores de la serie animada Ben 10. Pero, sobre todo, ha elaborado numerosos títulos para DC y Marvel. En su día, Joe Casey solía promocionar Hijos del Átomo jurando que no era un nuevo reinicio mutante. Ni siquiera quiso escuchar esas palabras. Y se aprecia que fue muy cauteloso para que Hijos del Átomo no contradijera abiertamente cualquier cómic anterior, a esos inicios que todos conocemos. Pero finalmente tuvo que admitir que sí que quería cambiar cosas. Por ejemplo, los orígenes del elenco original estaban fuera de continuidad (a excepción de Ángel, que ese origen le encantaba). Y Casey defendió el tema en su día, citando a otras veces que se habían hecho mal, títulos que encima había sido reimpresos una y otra vez o incluso referenciados en otros cómics. Por ello, diseñó Hijos del Átomo. Algo diferente, en ese punto…

El agente del FBI Fred Duncan, un personaje olvidado del pasado, sirve principalmente como punto de vista para el lector. Duncan no parece tener una opinión muy sólida sobre el tema mutante, que es una de las razones por las cuales el Profesor Xavier considera necesario formar una sociedad con él antes que sea demasiado tarde. Es entonces cuando Casey retrata a Duncan como un cínico, pero no como un fanático, usándolo como portavoz plausible para el ciudadano promedio que acaba de descubrir que los adolescentes, aparentemente normales, tienen poderes horribles y los podrían usar de manera irresponsable. Pero los fans incondicionales de estas historias sabemos que Duncan es un tipo que sirve como contacto gubernamental para La Patrulla-X, así que el maestro guionista Joey Casey agrega una intriga para cogernos por la pechera… ¿Por qué Duncan habla constantemente con un amigo imaginario llamado «Bill»? Esperad, esperad, un momento. Me centro y lo cuento bien: El agente Duncan del FBI y su jefe están viendo un informe de noticias sobre mutantes. William Metzger es el líder de la Milicia Anti-Mutante. Discuten sobre el tema y éste indica a Duncan que investigue un poco. Cuando llega a su oficina, Duncan descubre que Charles Xavier también está allí y los dos tienen controversias sobre la verdadera intención del FBI. Mientras tanto, Warren Worthington III se pone su traje y patrulla la ciudad de Nueva York. Es entonces cuando percibe un atraco a punta de cuchillo, lo detiene y “deja caer” al agresor sobre un coche de policía… Warren se va volando y Magneto observa en las sombras.

Intrigas y desavenencias con el estado, son siempre los temas que perseguirán la vida de mutante. Me encantan las historias de inicio, pero en especial las que cuentan a modo de anécdotas la verdadera historia de lo que se quiere contar. Un ejemplo: se cuenta que los primeros X-Men solo fueron unas pocas docenas de mutantes en todo el mundo y ahora sólo se conocen tres que van a la misma Escuela Secundaria. Nos parece todo prosperidad. Hasta que aparecen los malos con malas intenciones. Es el tipo de conveniencia de la trama que no solo increpa a los personajes, sino también al lector. Y en estos detalles es muy bueno Joey Casey como guionista. Pues podría haber usado cualquier cantidad de artilugios para llevarnos a la historia de siempre. Sin embargo, recurre a un poderoso suspense y nos integra en una historia bastante profunda en Hijos del Átomo. Y esto, con un arte memorable de Paul Smith, Esad Ribic, Steve Rude, y en formato lienzo grande…, pues todo esplende.

Reseña: Loki. Hermanos de Sangre, de Robert Rodi y Esad Ribic

Los lectores de cómics sabemos mejor que nadie cuando un titulo necesita una reimpresión. Las solicitamos una y otra vez a la editorial pertinente hasta que los deseos se hacen realidad. Todo llega. Pero si además vuelve al candelero en una edición grandiosa, magnífica a cual lienzo que se precie, por que en realidad en ella prima el dibujo, prima que te deleites con cada trazo, con cada viñeta y con cada mega splash-page… A uno sólo le quedan los aplausos. Panini Cómics lo hizo hace no mucho con una gloriosa edición de la Parábola, de Stan Lee y Moebius. Ahora vuelve con un nuevo titulo en sus Grandes Tesoros Marvel, en un mes en el que parece que Thor va a tener bastante protagonismo.

Loki: Hermanos de Sangre sale mañana, por cierto. Pero no me he podido resistir y adelantarme a recomendaros esta maravilla que deberías pillar con poco que os guste la mitología nórdica, los lienzos de Esad Ribic (que aquí se echa a la espalda también coloreado y una tremenda portada), y por supuesto, haceros con él los que aún no tengáis esta chulada y os gusten los What if…?, así como, las disputas entre los herederos de Asgard.

Una recopilación de lo que fue en los 90, una miniserie de cuatro números escrita por Robert Rodi. Una suculenta que se hace corta, pero que captura perfectamente el encanto y el atractivo de la épica poderosa de los cantares mitológicos. Stan Lee -Stan the Man- siempre fue mucho más astuto de lo que aparentaba. Y al crear a Thor decidió confundir a la oposición tomando una mitología existente e injertándola en la mitología estadounidense moderna que él mismo elaboraba. Con Thor le salió bien. Y así, Asgard se convirtió en el mito constantemente reinventado, clásico y moderno, nuevo y antiguo, mitológico y de Ciencia Ficción; todo en el mismo paquete. Mitos rediseñados y reescritos, esos mismos que Walter Simonson elevó a la cumbre. Entonces llega Robert Rodi y reconoce que Loki es quizás el vehículo perfecto para reflexiones metaficcionales sobre la naturaleza de los villanos y su codependencia con los héroes. Crea Loki: Hermanos de Sangre, con un Loki siempre amargado y herido en su ser que en un momento de locura acusa a su padre de manipular las reglas del Universo para criar a Thor como un héroe. «¿Cuál es la mejor forma de hacer un héroe?», se pregunta en voz alta y la respuesta llega: «Darle un hermano malvado para definirse». Odín lo niega, pero Loki no se convence. «Entonces mírame, padre, y dime claramente que no fui llevado a tu corte con el único propósito de galvanizar la bondad de Thor». Odín calla. No sé vosotros, pero creo que uno no puede evitar sentir cierta simpatía por Loki, por su desgracia, pobre villano. Es bastante malvado, pero quizás las circunstancias de la vida lo moldearon para que fuera así. Muy similar el concepto a lo que propone aquella genial película de superhéroes, Megamind.

Mientras Loki domina a Asgard, la miniserie se atreve a preguntar qué pasa cuando el villano gana. No me refiero a eso como una especie de amenaza o convocatoria, solo una observación sobre el medio del guión de Rodi. Entonces, ¿qué sucede cuando el villano derrota al héroe (particularmente en los cómics)? Los cómics y la mitología y varias otras formas narrativas serializadas dependen en gran medida de la dinámica héroe-villano para definirlas. Y los villanos suelen ser claramente secundarios en ese sentido. Después de todo, Loki no ha tenido tantos cómics propios para definirse, ¿verdad? Todo lo que hace es intentar matar a su guapo, encantador y querido hermano pero nunca nos preguntamos (ni él mismo lo hace) qué pasaría si tuviera éxito. Entonces llega una idea chula, un argumento atractivo, como es Loki: Hermanos de Sangre. Los villanos podrían argumentar que harían del mundo un lugar mejor, quizás sueñan con convertir el mundo en una utopía. Las dudas de los buenos seguirán ahí, y es un problema al que Loki, en papel de rey y las responsabilidades que conlleva, se enfrenta. Y aquí Robert Rodi hace algo fascinante. Sugiere una idea que une perfectamente los mitos y leyendas de antaño con el mundo más moderno de los cómics de superhéroes.

Hay muchos Lokis esperando. Aquí con un Esad Ribic dibujándolo de forma absolutamente maravillosa y en una edición que su contraportada-portada-solapa se convierte en un póster digno de ser enmarcado. Ya me diréis si no es una verdadera joya.