Reseña: Dr. & Quinch

Dr. & Quinch son los delincuentes adolescentes por excelencia. Un par de amigos que irrumpieron en las páginas de la antigua revista 2000 AD en un giro temporal único. Fue un cómic creado por el maestro Alan Moore y Alan Davis en sus mejores años. Principios de los años 80, por supuesto. Y gozando de una popularidad repentina, no tardó mucho en que la pareja se trasladara a su propia tira. Dos personajes basados libremente en el hiperbólico y destructivo O.C. y Stiggs de National Lampoon (una referencia que la mayoría de los lectores británicos de los 80 no conocían), un toque de rock & roll de los años 50. Sin embargo, dicha pareja solo apareció en algunas historias cortas y eso que su estrella brillaba con fuerza. Por eso, aún hoy, los lectores de cómics de toda la vida los recordamos con cariño como una de las tiras clásicas más chulas de todos los tiempos.

Y ahora Dolmen Editorial los trae a nuestra país en una genial edición en tapa dura. Dr. & Quinch con dibujos de Alan Davis. Mike Perkins (La Cosa del Pantano de DC Comics); un cómic muy directo en sus diálogos que va dejando huella en diversas épocas de la historia, tanto literal como metafóricamente. Dr. (que, en realidad, significa «Responsabilidades Disminuidas) y Quinch, no tardan en sembrar el caos por todo el cosmos. Y todo ello con estilo en su bólido tuneado, con un grupo de colegas idos de olla, algunos malvados y peligrosos que se van uniendo a su viaje.., de hecho, en su primera y alocada aventura, estos intentan crear un refugio para veteranos de guerra donde poder volar cosas por los aires a su antojo.

Aunque Alan Moore es más conocido por su severa deconstrucción del género de superhéroes en historias como Watchmen y Miracleman, en estas tiras demuestra lo grandioso y perverso que podía ser un ser tan satírico como él. Un primer indicio de su grandeza como narrador porque Dr. & Quinch es una mezcla embriagadora de humor anárquico, situaciones desmesuradas, violencia, caos y dos personajes centrales con una irreverencia hacia todo. Los delincuentes se mueven a trompicones en un drama tras otro, a menudo ajenos al caos que los rodea, ¡a pesar de que todo es obra suya! Y, por cierto, una historia imperdible de este volumen es, sin duda, Dr.& Quinch van a Hollywood , una aventura que presagiaría el desprecio de Moore por Hollywood en años posteriores. Llena de referencias, una joyita de las muchas que comprende este recopilatorio. Una sátira aguda sobre una industria que, incluso exagerada por Moore y Davis, probablemente no esté tan lejos de la realidad.

El arte de Alan Davis…, qué decir. Añadió un toque de respetabilidad a los procedimientos y una buena razón para enamorarse otra vez de un artista creador de líneas impecables y limpias, capaz de crear dibujazos totalmente reconocibles hacia su persona.

Otro indispensable.

J. J. Castillo nació una fría mañana de invierno en la que el murmullo del viento hizo temer al más valeroso. Enamorado de esa sensación, dedica su tiempo a escribir y leer historias que increpen el alma. En el ámbito de las letras ha ganado premios y ha colaborado con cantidad de editoriales especializadas en los tres grandes géneros.