Reseña: Panya. La Maldición de la Momia

No hace falta que me digáis que ya tocaba en este nuevo año una reseñita sobre alguna obra del maestro tan amado por estos lares como es Mike Mignola. Y aquí está, aprovechando que Norma Editorial (¡Gracias a los dioses!) no lo deja de lado y cada no mucho trae algún título a nuestro país. Y lo último y más calentito dentro de este frío invernal que estamos viviendo ha sido Panya: La maldición de la momia. Un TPB súper disfrutable donde por fin descubrimos el origen de este personaje el cual tuvo tanta repercusión en la colección de la A.I.D.P. Mike Mignola y Chris Roberson una vez más uniendo su don creativo junto al ilustrador Christopher Mitten y la colorista Michelle Madsen para dar vida a esta chica… porque miles de años antes de Hellboy, de la A.I.D.P. y del Ragnarok, estaba Panya…

…, 3000 años antes, exactamente. Era de la realeza en una época en que la realeza significaba divinidad. Les comentó a todos que, contrariamente a la tradición politeísta popular, en realidad solo había un dios, y que ella era igual a él. Y esto acarrearía problemas, obviamente. Un punto fascinante de la historia del Antiguo Egipto que no se ha explorado mucho en la ficción popular, o que muy pocos quieren recordar. Porque no todos estaban de acuerdo como muchos creen. Un comienzo interesante para una miniserie, ¿no? Y es que Panya no sabe realmente si su rey habla con el Sol como la gente afirma. Quizás solo se esté inventando historias. Y Panya es sabia al saber que el único a quien puede confiarle esta información es a un adorable gatito negro. Hay cierta sabiduría en las decisiones de la chica, pero también hay cierta sabiduría que le otorgan visiones proféticas, que podrían llevarla a problemas y aventuras que la confrontarán con una de las épocas más trascendentales del Antiguo Egipto.

Y este es el cómic donde Mignola y Roberson hacen un trabajo muy inteligente y presentan a los lectores un personaje del cual deseábamos saber más, un spin-off que se devora en nada, de lectura rápida con escenas que se mueven rápidamente de un lugar a otro. Y con un aumento constante de la tensión ya desde el primer número que culmina en el gran clímax final. Un final bastante siniestro, por cierto. Pues me atrevo a decir que Panya: La maldición de la momia es un cómic que van a disfrutar los amantes del Mignolaverso pero aún más si a su vez son amantes de la historia del Antiguo Egipto. Tiene un planteamiento de la Historia interesante pues como debió ser en aquella época nunca se encuentra un atisbo de verdad en todo lo que un imperio basado en la religión como el egipcio promovió. Por eso creo que si no conoces mucho de este tema a nivel histórico quizás este cómic se te quede corto o tal vez encuentres saltos narrativos que quizás no entiendas muy bien. O incluso veas una conclusión poco exitosa, cuando en realidad, es muy satisfactoria.

Entre los muchos agentes excéntricos de la Oficina de Investigación y Defensa Paranormal, Panya destacaba por su escaso trabajo de campo, o incluso nulo. Fue incorporada a la A.I.D.P. después de que la Hermandad Heliópica de Ra encontrara su cadáver momificado y la devolviera a la vida en el siglo XIX. Esta historia se remonta a su juventud y a sus primeras experiencias con lo paranormal en el año 1339 a. C. Ella fue una niña durante el reinado de Akenatón, el único faraón que abolió la panoplia de dioses para adorar a un solo Dios verdadero. El padre de Panya era uno de los sacerdotes del faraón, por lo que su familia tenía que seguir sí o sí sus pasos. Pero Panya estaba más interesada en la divertida mitología de la teología anterior y tenía algunas visiones místicas, incluyendo un conflicto entre gatos primordiales, que representaban la luz, y serpientes, que representaban la oscuridad. Panya es llamada a buscar la luz y la verdad tras los mitos. Viaja en busca de algo que no logra encontrar, y vive aventuras fantásticas.

Y el arte de Christopher Mitten es excelente de principio a fin.

J. J. Castillo nació una fría mañana de invierno en la que el murmullo del viento hizo temer al más valeroso. Enamorado de esa sensación, dedica su tiempo a escribir y leer historias que increpen el alma. En el ámbito de las letras ha ganado premios y ha colaborado con cantidad de editoriales especializadas en los tres grandes géneros.