Reseña: Cadáveres Exquisitos

Si quieres sangre, luchas a tope y acción, mucha acción comiquera, una de las series que más puede llamar vuestra atención ahora mismo es Cadáveres Exquisitos, de James Tynion IV (Hay algo matando niños, El departamento de la verdad) y Michael Walsh (The Silver Coin, Monstruos de Universal: Frankestein). Y ahora que Norma Editorial la pone en librerías creo que es vuestra oportunidad. Definida como un macabro thriller-slasher al estilo Battle Royal con asesinos repartiendo a diestro y siniestro que provienen de una sociedad secreta de familias ricas norteamericanas… Sí, creo que es vuestra oportunidad porque Cadáveres Exquisitos ofrece ya en su primer número, una embriagadora mezcla de estilo cinematográfico de acción de culto al estilo ochentero, conspiraciones y artes marciales en todo su esplendor. Muy Tarantino, muy manga, muy de samuráis…, ya sabéis, una chulada.

Si el mundo, o al menos USA, está gobernado por una oscura camarilla de familias ricas y poderosas, ¿cómo deciden estas familias quién es el líder, y a la vez divertirse? ¿Qué tal encontrar un pueblo aislado, cortar sus ya precarios vínculos con el mundo exterior y luego liberar a un campeón en una lucha deportiva a muerte donde el ganador se lo lleva todo? Asesinos idos de olla, sicarios, psicópatas y esquizofrénicos… ¿Qué pasa con la gente común y corriente y los residentes del pueblo atrapados en esa lucha? Cadáveres Exquisitos cubre todo esto y mucho más. Pues a finales del siglo XVIII, trece familias ricas y poderosas se hicieron con el poder tras el trono real y se arrebataron el control de los estados emergentes. Tras décadas de disputas internas, decidieron quién controlaría a los demás. Los campeones se enfrentaron hasta que solo quedó uno. Esta tradición continúa la noche de Halloween cada cinco años. Para darle más sabor, a los elegidos de cada familia se les asigna un arma, o un medio para causar estragos, robando una de doce cartas, cada una representando una de las armas originales. En cuanto a la discrepancia entre trece familias y doce compitiendo, bueno…, hay que leer este cómic para saberlo y disfrutarlo.

El escenario está listo. Oak Valley, Maine. Un pequeño pueblo en medio de la nada, rodeado de bosque y con pocos caminos de entrada y salida. Es la noche de Halloween, y el pueblo sigue con sus quehaceres, preparándose para el truco o trato de la noche siguiente. En referencia a la estética de las películas de los 80, por supuesto, tiene que haber una fiesta tradicional donde todos los jóvenes del pueblo se reúnen para celebrar y armar jaleo con sus disfraces, ¿no? Si la idea de la historia, que en sí misma quizás no sea precisamente novedosa (hay bastantes films o series de TV que se asemejan); si tenemos una trama muy bien desarrollada y entretenida. Y tenemos personajes cautivadores, cada uno con su propia historia que contar, y los dibujos molan tanto que convierten Cadáveres Exquisitos en una lectura imprescindible.

Walsh y sus colegas logran impactar consistentemente cada viñeta con personajes bien definidos o con fondos y ambientación sutiles. De la mejor manera posible, lo que comienza como un estilo relativamente seguro y probado, se suaviza con neones y destellos llamativos para presentar al campeón de cada familia. Tengo la sensación de que el equipo se lo estaba pasando en grande…, y las bromas seguramente estaban muy presentes mientras se elaboraban los números de este cómic.

Empecé con cero conocimiento, salvo por una portada espectacular y el hecho de que Tiny Onion aún no me ha decepcionado. Hay tanto que disfrutar que es difícil centrarse en elementos individuales. Dicho esto, lo divertido es divertido y , sin duda, me divertí leyendo esta serie tan recomendable como aparenta.

J. J. Castillo nació una fría mañana de invierno en la que el murmullo del viento hizo temer al más valeroso. Enamorado de esa sensación, dedica su tiempo a escribir y leer historias que increpen el alma. En el ámbito de las letras ha ganado premios y ha colaborado con cantidad de editoriales especializadas en los tres grandes géneros.