Reseña: Parker Girls

Terry Moore es ese autor de cómics al que sigo por cada título que se publique en español porque sus obras, sobre todo de Terror, me hacen vibrar y son originales como pocas. Fue el creador de grandes miniseries como Strangers in Paradise, Echo, Serial (https://www.cronicasliterarias.es/?p=18128) y Motor Girl; y su genial Rachel Rising, historia con la que me inicié en el autor. Todas y cada una traídas a la tierra de conejos por la siempre recomendable Norma Editorial. Uno de los principales ejemplos de guionista-dibujante estadounidense de cómic independiente de alta calidad que nadie se debería perder. Ese es Terry Moore. Un ejemplo claro de “yo me lo guiso y yo me lo como” e insisto: con una enorme calidad y originalidad en sus obras. Y ahora toca el turno de Parker Girls ya que tenemos este pequeño TPB a modo de integral disponible en librerías. O casi que se puede ver mejor como una novelita gráfica que vais a devorar casi de un tirón. Os lo aseguro. Porque este cómic es en parte una historia de detectives, en parte una historia de venganza y en parte una reflexión sincera sobre qué sucede cuando una familia destinada a vivir en la sombra encuentra su propia luz. Y os adelanto que es fácil simpatizar con Tambi, que constantemente hace malabarismos con diferentes responsabilidades para con distintas personas, pero es importante reconocer que no es traviesa por naturaleza y, por lo tanto, podría pasar por alto algunos detalles clave.

Pero vayamos por partes. Porque en este cómic volvemos a personajes que los fans de Moore ya conocíamos. Vuelve Katchoo y Tambi, sobre todo, y es que el multimillonario propietario de una empresa de tecnología Zackary May contrata a las chicas Parker para encontrar a un empleado que ha robado dinero de la empresa. Pero cuando la mujer de May es encontrada muerta en una playa, Tambi empieza a sospechar de su cliente. Y la renovada filosofía de Katchoo sobre la devoción que se le debe a su trabajo no siempre se expresó con tanta solemnidad ni reverencia como en este cómic. Ya sea condenada a seguir las inclinaciones criminales de su matriarca fundadora o cediendo accidentalmente a los pequeños romances que se desmoronan en el proceso, la comprensión de Katchoo sobre lo que sucede cuando uno se ve arrastrado por la influencia de Darcy Parker es, y sigue siendo, honesta. Y sabréis a qué me refiero cuando leáis este cómic porque Parker Girls aviva la llama una vez más. Estas mujeres implacables comienzan a hacer preguntas incómodas que vinculan al notoriamente rico Zack May con todo tipo de negocios turbios. Y Katchoo no está en el centro de todo. En realidad, ella está bien, refugiada en su casa en Santa Fe, Nuevo México. Sin embargo, cuando Tambi aparece con una breve nota sobre cómo May asesinó a una compañera de Parker, desvió dinero extranjero y monopolizó proyectos de energía verde, la gravedad de los acontecimientos vuelve a involucrar a la Sra. Choovanski.

Moore tiene un don para narrar historias breves pero significativas con personajes tan complejos como sutiles. El elenco de personajes secundarios tiene mucho protagonismo siempre en sus historias y eso mola, y es comprensible que uno desee saber más de ellos. Aun así, en Parker Girls se narra la historia de hombres ricos y caprichosos, y hasta dónde llegan para deshacerse de cosas o personas inútiles, y las pistas que ignoran con la convicción de su superioridad.

El género detectivesco a Moore también se le da bien. Madre mía. Otra lectura perfecta para mí.

J. J. Castillo nació una fría mañana de invierno en la que el murmullo del viento hizo temer al más valeroso. Enamorado de esa sensación, dedica su tiempo a escribir y leer historias que increpen el alma. En el ámbito de las letras ha ganado premios y ha colaborado con cantidad de editoriales especializadas en los tres grandes géneros.