Reseña: Max Fridman. Los Primos Meyer
Max Fridman, un hombre discreto y amante de las mujeres hermosas, vive una vida tranquila en Suiza con su hija cuando el servicio secreto francés, su antiguo empleador, se pone en contacto con él para pedirle que regrese al servicio, a lo que accede a regañadientes. Y ahora se encuentra en Budapest intentando comprender porqué los agentes franceses están desapareciendo uno a uno. Pero más tarde lo encontramos en Turquía antes de la Segunda Guerra Mundial, donde las grandes potencias intentan capturar a un investigador ruso que ha huido del régimen comunista, y luego en España durante la Guerra Civil, buscando a un viejo amigo que lucha junto a las tropas republicanas…
Un volumen genial para los amantes del buen cómic europeo vuelve a nuestras librerías. Los Primos Meyer es el último título de esta genial serie que Norma Editorial publica en nuestro país para deleite del personal del cómic histórico-bélico y de aventuras pues con esta serie Giardino va recreando el periodo de entreguerras con el auge del fascismo en Europa como telón de fondo, pero no desde la perspectiva diplomática oficial, sino entre bastidores, donde los servicios de inteligencia de las grandes potencias libran una lucha despiadada. Max Fridman siempre al
acecho del «topo» que ha traicionado a su bando.
La fuerza de este título reside en resaltar las sutilezas de la diplomacia y su doble discurso. En ocasiones, resulta ventajoso ser indulgente con un adversario que podría ser útil en otro conflicto, aunque oficialmente ambos países estén enfrentados internacionalmente. Los detalles históricos que vais a encontrar en Max Fridman son impecables y permitirán a todos los amantes de la historia contemporánea refrescar su memoria para con el Mal que acechó Europa en aquellos años fríos y oscuros.
Giardino logra algo realmente efectivo, con un trabajo meticuloso y una ambientación repleta de detalles. El trasfondo de estas aventuras (que transcurren poco antes de la Segunda Guerra Mundial, en 1938 en los tres primeros álbumes que he leído) es, sin duda, muy rico. Además, con un estilo artístico clásico, de líneas claras, para algunos anticuado pero que a mí me traslada a la mejor época de la BD, Giardino siempre será de mi agrado. Aunque reconozco que es verdad lo que dicen: dibuja mejor a las mujeres que a los hombres. Las hace muy bellas. Pero os cuento algo más sobre los gráficos de Giardino. Max Fridman es una serie que se interrumpió extrañamente
justo cuando Giardino estaba perfeccionando su estilo de línea clara. Se publicó desde 1982 hasta 2008 pero únicamente con cinco títulos. En el primer álbum, sus dibujos de personajes eran algo rarunos pero mejoraron poco después. En el segundo álbum, las líneas eran más gruesas y efectivas, alcanzando la pureza del estilo de línea clara en todo su esplendor, donde sobresalía en la representación de paisajes y mujeres hermosas, como os decía. Y desde entonces su evolución nunca ha ido a menos.
El arte de Giardino, maestro del trazo nítido, es magnífico, al igual que el colorido.
Tenemos un nuevo cómic disfrutable. Un cómic bien documentado con una narrativa lenta porque así lo requiere una trama de espionaje. Se nota que el autor se toma su tiempo para desarrollar la historia sin estar limitado por ningún formato en particular. Pero, en resumen, una serie de gran calidad cuya continuación se espera con impaciencia, aunque el propio autor reconoce cierta lentitud en su proceso creativo, lo que explica el número limitado de episodios publicados hasta la fecha.
Max Fridman es un cómic de gran calidad al que el autor invitar a degustar a sorbos como una buena bebida caliente en climas fríos.