Reseña: Auschwitz, de Pascal Croci

Puedo decir sin miedo a equivocarme que este álbum se realizó con el único objetivo de concienciar a las nuevas generaciones sobre el deber de RECORDAR. Efectivamente, no podemos decir que leamos Auschwitz con el objetivo de divertirnos, porque leer una historia que muestre el horror que vivieron los deportados en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, no es la mejor manera de pasar un buen rato. Si hablamos del tema moral, obviamente. Porque leer siempre es bien. Pero insisto: este trabajo fue realizado para que no olvidemos esa parte de la historia y las millones de víctimas del nazismo en todos los sentidos. Pascal Croci, ilustrador y guionista, de este álbum que publica en nuestro país Norma Editorial, hizo todo lo posible para mostrarnos la vida cotidiana del más famoso de los campos de exterminio y desafortunadamente (o afortunadamente) logra mostrarnos lo atroz y horrible que pudo ser pasar por allí.

El cómic nos lleva a conocer la historia de una pareja yugoslava que sobrevivió al infierno de Auschwitz y, sobre todo, nos muestra lo que soportó esta pareja, así como muchas otras atrocidades que sufrieron los deportados que pasaron por dicho lugar. No nos divertimos leyendo pero, sobre todo, aprendemos que el objetivo de los deportados era únicamente sobrevivir día tras día. En mi opinión, este cómic es ante todo un documental sobre el campo de Auschwitz y le daría todos los premios que se le pudieran dar a un cómic así. Porque además no es ficción al completo. Croci se inspiró en testimonios de supervivientes para mezclar ficción con realidad. Lo que depara un volumen interesante que además aporta y explica la génesis así como la correspondencia con determinados testigos.

El dibujo de Pascal Croci capta todo el horror de la vida en estos infiernos. El blanco y negro es sublime y el dibujo de los rostros logra expresar todo el sufrimiento que vivieron aquellos presos. Cuentan los que vivieron en aquellos tormentos que llegó un momento en el que todas las expresiones humanas parecían iguales y por tanto empezó a ser difícil reconocer a las personas. De hecho, en esta lucha diaria por la supervivencia no es sorprendente que personalidades y, sin duda, sus rostros, se fusionaran. ¿No es un esqueleto siempre similar a otro?

He leído por ahí que este cómic se hizo famoso por ser el único que cuenta bien los hechos ocurridos en la ex-Yugoslavia. Los invito a profundizar en ciertos testimonios de la época que les permitirán conocer las motivaciones de algunos de los beligerantes y verán que estuvieron muy unidas estas dos guerras pese a los años de diferencia entre ellas.

El diseño es particular pero sigue siendo muy exitoso. El blanco y negro no hace más que reforzar el horror que nos transmiten la mayoría de las páginas. Este estilo de dibujo se utiliza con el único objetivo de impactar, por supuesto, pero también para mostrarnos que no había nada hermoso en esos agujeros malditos. Estamos ante un cómic de la BD pero no tenemos un dibujo bonito sino más bien duro, serio y en perfecta sintonía con la historia. Hecho adrede. El objetivo principal de Pascal Croci es sorprender al lector con la horrible realidad histórica, y aunque creáis que a uno/a ya no le va a sorprende nada…, recomiendo leerlo porque logró hacerme entender que uno de los infiernos que se han podido conocer en este mundo es, sin duda, Auschwitz.

Una de mis profesiones frustradas, una de las que me llevaré a la tumba, es la de profesor de Historia. Auschwitz, de Pascal Croci, es el tipo de trabajo que hubiera incluido en un plan de estudios.

Reseña: Shock SuspenStories, de Al Feldstein, Orlando, Davis, Wally Wood y VVAA

Diábolo Ediciones fue consciente en su momento de lo que nos gustaba a los amantes del Terror en todos sus formatos, de lo que muchos estábamos ansiosos por tener en buenas ediciones, y propuso varios «rescates» de las mejores historias recopiladas por Al Feldstein. Ahora, vuelve a la carga y nuevamente nos deleita con un primer volumen de una colección que yo, por lo menos, jamás vi en español… y es que me da que ni existía en nuestro idioma hasta ahora. Shock SuspenStories mola y mola cantidad porque era el título que más variedad contenía dentro de las colecciones de EC Comics. No solo vais a encontrar Terror en estos relatos genialmente ilustrados; la variedad era grande en esta extinta revista pues cada ejemplar contenía cuatro historias: una de crimen, otra de ciencia ficción, terror y «shock» que típicamente era una trama que hacía mención a dilemas sociales y los ponía en la palestra como, por ejemplo, el racismo. Un volumen genial recoloreado según los colores originales de Marie Severin, y con un prologazo del mismísimo Steven Spielberg.

Y ya está en librerías.

Es fácil y a la vez difícil reseñar una colección como ésta. Hay tantas historias interesantes en estas páginas y no tengo el tiempo ni la energía para hacer justicia a cada una. Shock SuspenStories era una revista que incluía historias de diferentes géneros en la misma revista, como os comentaba antes. Por un módico precio tenías un frito variado bastante bueno. Un fenómeno completamente nuevo para EC. Así que limitaré mi reseña a las historias que caminan por el sobresaliente alto donde ya os adelanto que la joyita esta en la bélica Yellow!

Todo eso de un cómic que estaba condenado a una muerte prematura a manos del gobierno USA por el tema que ya sabéis, y que no repetiré aquí. Tenemos tramas irónicas de patriotismo que golpean tan fuerte hoy como seguramente lo harían en los años 50. ¿Quién es ese comunista sin el pin de solapa con la bandera? Vamos a darle una paliza, ¿no? Tenemos una historia sobre el racismo en los pueblos pequeños en una especie de cómic abreviado de Matar a un ruiseñor. Tenemos corrupción policial y la brutalidad, la tortura y la fuerza mostrada para agilizar una Confesión. Tenemos actividades antisemitas, que si alguna vez sucedieron de este modo… pufff.

En ¡Un trabajo limpio!, tenemos a Eleanor Berdeen temiendo la idea de convertirse en una mujer que la sociedad considere demasiado mayor para casarse. Y se casa con un hombre que no ama, lo que la lleva a la desesperación… En ¡Halloween!, la señora Ann Dennis encuentra un trabajo cuidando a los niños del Briarwood Orphan Asylum, dirigido por Eban Critchit. El estado decrépito del edificio y su mínimo mobiliario reflejan la condición de los niños que se encuentran en la institución. Durante la primera noche, Ann sigue el sonido del llanto hasta la puerta de un dormitorio que esconde una visión repugnante y desgarradora: treinta y cuatro camas apiñadas dentro de una habitación con una pequeña multitud de niños rodeados de una niña que llora…

La profundidad de los personajes que vamos a encontrar en estas historias pese a su breve descripción, aporta bastante a las historias. Aunque las EC: Shock SuspenStories estaban dirigidas a un público más maduro, los lectores más jóvenes tuvieron la oportunidad de discutir temas que no estaban permitido hablarlos en compañía hacia la mitad del siglo XX. Y es que no puedo expresar lo mucho que disfruté este volumen, a pesar de ser una mezcla de historias que incluye una enorme variedad de temas, escenarios y personajes. Es una ventana al pasado que permite a los lectores ver la sociedad tal como era, tal como son hoy porque muchos de estos casos se están repitiendo y los podemos ver hoy en día en las noticias… Los peligros que habitan en ella, y en este mundo que se supone nuestro. Además, el horror presentado en el volumen está ejecutado con habilidad y desde diferentes puntos de vista. El ser humano es el problema. Siempre lo es.

El arte de Jack Kamen, Joe Orlando, Jack Davis, Wally Wood y Graham Ingels…, crearon algunas de las imágenes más evocadoras de todos los tiempos en este cómic. Por otro lado, me alegra saber que la Tales From the Crypt, de HBO, hizo un guion adaptado de esta maravillosa colección. Perdérsela no es una opción.

Reseña: La Vieja Guardia, de Greg Rucka, Leandro Fernández y VVAA

Últimamente pasa mucho que, como los guionistas de Hollywood llevan años cortitos de ideas, se decidió tirar hacia el maravilloso y grandilocuente mundo de los cómics donde hay ideas a cascoporro para adaptar. A diestro y siniestro, y buenas, a poco que busques bien. Pero no solo para cine también para las famosas series de TV de las diferentes plataformas a las que muchos andamos enganchados cada poco. E insisto en decir que se está tirando mucho de cómic porque hay calidad. Lo demuestra el cómic que reseñé ayer y lo demuestra el que os traigo hoy: La Vieja Guardia, del ganador de un Eisner Greg Rucka (Lazarus, Black Magick, Wonder Woman…) y el dibujante aclamado por la crítica Leandro Fernández (The Discipline, Deadpool, Pushisher: MAX) que formaron tándem para este cómic que se centra en esos viejos soldados que nunca mueren… Y no es una metáfora.

Ser inmortal y capaz de absorber el daño puede convertirte en un muy buen soldado. ¿El mejor? En La Vieja Guardia los personajes no se presentan al comienzo de cada historia y es muy difícil saber de qué elenco se trata la historia, pero todo se va resolviendo a su tiempo con un aspecto bastante diferente según el período de tiempo que trate. Pero sí, sí, no era un comentario más, los personajes principales de esta serie son inmortales, y sus acciones se combinan con la violencia con la que participan en ciertas batallas a las que acuden. Tenemos la historia de dos mujeres y tres hombres que no pueden morir… o casi. Sus nombres son Andy, Nicky, Joe, Booker y Nile. Son soldados, y su guerra nunca acaba. Han estado en todos los lugares, lo han visto todo y han luchado en prácticamente todos los conflictos hasta día de hoy. Durante siglos, han mantenido su existencia oculta, sin quedarse nunca demasiado tiempo en un mismo lugar, siempre en movimiento, de misión a misión. Pero todo cambiará cuando empiecen a darse hechos que no esperan, los propios secretos de cada uno de estos seres, La Luz que provocará que se desequilibre un equipo que parecía imbatible.

Y así llegamos a una antología de relatos, dos de ellos escritos por Rucka y el resto por un grupo de guionistas de diferente calibre. Dos historias están dibujadas por el artista original, Leandro Fernández, cada dos historias por otro artista. Y la mayoría de las tramas son realmente entretenidas, no maravillas, pero acción y hechos que gustan de leer por lo que proponen. Básicamente, se hace que uno de estos inmortales aparezca en algún lugar, en algún momento, los malutos intentan matar de alguna forma al inmortal (a veces lo consiguen), pero este resucita y los destroza. Me encantaron especialmente dos historias, una de Brian Michael Bendis y otra de Vita Ayala. Hicieron algo interesante con este montaje, algo que no está directamente relacionado con la violencia. Y Cómo hacer un pueblo fantasma, de Matt Fraction o Un alma vieja, de Jason Aaron, son tramas terriblemente buenas. Como veis, autores consagrados por un tubo. El caso es que Greg Rucka y Leandro Fernández invitan a otros veintiún escritores y artistas a jugar con los juguetes en una caja de arena llamada La Vieja Guardia. Y en mayor medida, todos hacen un buen trabajo. Para mí las mejores tramas se encuentran a mitad del primer ejemplar, más que nada, porque ya conoces qué son y cómo actúan y es cuando verdaderamente empiezas a disfrutar de la saga. Mi única queja podría ser que hay demasiado Booker y muy pocos Nicky y Joe…

El hecho de que las historias sean dibujadas por diferentes artistas plantea el eterno problema de siempre. Unos gustarán más que otros. Pero recordad que el dibujo en un cómic tiene el poder de hacer que ya solo te encante la historia por el visionado. Aquí os pasará eso. ¿Qué ocurre? Pues que dado el talento de primer nivel que trabaja siempre Greg Rucka, esta serie se ha criticado por no aportar nada nuevo. Ese es el problema inherente que le persigue siempre a los grandes autores o artistas. La gente les espera siempre éxitos tras éxitos y ese poder muy pocos lo tienen. Difícil como que te toque la Lotería de Navidad… o ahí-ahí. Pero las sombras no son tan densas cuando te adentras en ellas.

Reseña: La Bomba, de Didier Alcante, Laurent-Frédéric Bollée y Denis Rodier

El cómic de la BD tiene unos seguidores muy exquisitos, diría que (en su corazón hay) verdaderos amantes de la pintura y la ilustración. Somos solo unas pocas personas los que sentimos amor por estos cómics en concreto; mundos y lugares bellos donde los ojos agradecen casi cada titulo. Pero en su haber también hay obras que rompen todos los esquemas. Y no lo digo por contener un mal dibujo o mal guion, sino todo lo contrario. Me refiero a obras que se convierten en súper ventas de todo un país, seas amante del noveno arte o no. Obras como La Bomba. Y digo más. Buscando referencias sobre este cómic, ahora que Norma Editorial acaba de publicar una asombrosa edición de casi quinientas páginas donde se puede encontrar la historia ilustrada al completo; buscando referencias sobre el cómic que relata la increíble historia de la Bomba Atómica, me topé con el anuncio de ser un titulo que ha vendido más 80.000 ejemplares en toda Francia. ¿Os dice algo eso? Es fácil. Muchos tenemos interés por saber o seguir sabiendo. A los que ya tenemos una edad nos gusta concretar, pero también La Bomba será del disfrute lector de muchos jóvenes que llegan al mundo del cómic -al cómic bélico-, ahora. Que empiezan a conocer la Segunda Guerra Mundial, todos las anécdotas, los miles de casos particulares, anecdóticos, de los que sufrieron o ganaron con ella.

La Bomba es una edición con un tema tan horrible como interesante, donde el diseño es muy bueno y perfecto para este tipo de cómics. Muy informativo y con muestras y detalles del lado político…, quiero decir, las motivaciones de algunos para hacer la bomba, los esfuerzos de USA y Alemania por ser los primeros en tenerla, el espionaje de los soviéticos, las reflexiones de los norteamericanos después de haberlo logrado finalmente, una bomba nuclear que se le llamó la Destructora de Mundos por que, en definitiva, es lo que es. Un volumen completo, nunca mejor dicho, porque seguimos a todos los científicos que imaginaron, luego diseñaron y fabricaron el horror. Sus relaciones, su compromiso (en el contexto de la guerra contra el fascismo), su entusiasmo, pero también las preguntas que se hicieron a sí mismos durante la investigación. Especialmente, desde el momento en que conciben el alcance de su descubrimiento y las consecuencias que podría tener. Uma historia completa por que cada paso, cada «progreso», está claramente señalado. En USA, con un contexto bien establecido: el avance de la guerra, que hace cada vez más necesaria la culminación de esta aventura intelectual, científica e industrial… Sin embargo, también, pasado un tiempo, muestra a una Japón que se arrodilla a la vez que plantea la cuestión moral de la utilidad del uso de esta horrible arma. Y más detalles como el progreso de la investigación en la Inglaterra (pirata siempre) que no se quiere quedar fuera, pero también la propia Japón y la U.R.S.S. Y por último, completo, porque quienes quieran profundizar algo más en el tema leerán con gusto el dossier final y la importante bibliografía que culmina el tomo.

Así es como seguimos el avance de la guerra en paralelo con el diseño de esta arma. Un cómic muy fluido en el que para nada debe asustar su presencia física. Como digo, incluso si el tema apenas te pone, nunca te aburres. Se anima bastante bien incluso el tema de la investigación. Cada personaje está claramente identificado, su personalidad, desarrollada, todos y cada uno son históricos y sus apariciones están llenas de ritmo. Y eso que muchos de ellos, a otros nos gustaría que no fueran reales, dado el daño causado por esta bomba y la constante amenaza que ha representado desde entonces para la humanidad. Pero está muy bien desarrollado el cómic como tal, también por las apuestas industriales, financieras y diplomáticas que se derivaron de ella y que permitieron controlar muchas decisiones fuera del marco democrático por parte del complejo militar-industrial.

Este portentoso álbum también arroja luz sobre cómo los militares, y más ampliamente el complejo militar-industrial, tomaron la delantera a políticos, investigadores (desposeídos de su criatura), los mismos que después se opondrán (demasiado tarde), al uso indiscriminado del arma como arma de destrucción masiva. Y la justificación hipócrita para el uso de las dos bombas (para probar tecnologías diferentes) haciendo que Japón capitulara cuando ya estaba claro que lo haría. Además, por supuesto, de la indirecta a los soviéticos, en una guerra fría que ya empezaba a estar presente en muchos puntos estratégicos del planeta.

Degusté La Bomba en apenas una semana en la que está de moda el tema gracias al estreno de Oppenheimer. Debo decir que el dibujo, realista y preciso -que hace bastante por la fluidez del tomo-, es de los que hace amar el mundo del cómic por las sensaciones que otorga. Excelente, magistral, una historia nada glamourosa, que quizás te pueda hacer odiar el progreso del ser humano.

Reseña: Afrikakorps, de Olivier Speltens

En su día, vi bastantes películas de Hollywood, británicas e italianas (e incluso francesas) sobre esta campaña africana de la Segunda Guerra Mundial. Nunca logré entender qué demonios estaban haciendo allí ingleses, alemanes e italianos. Pero me contenté al final viendo el espectáculo de la guerra desde el otro lado, una historia supuestamente ficticia o no. En efecto, películas como Tobruk (1967), Hijos de bastardos (1968), La batalla de Alamein (1969) y algunas otras, me instruyeron sobre estos episodios dejándome un punto de vista italiano o mejor dicho muy franco-italiano por todo lo que se cuenta. Pero en Afrikakorps todo se ve desde un ángulo puramente alemán. Y es un cómic que proporciona una verdadera inmersión en el infierno africano de esa Libia de 1941 y 1942. Una inmersión que se hace a través de los ojos de los enemigos de los Aliados donde estamos prácticamente a los mandos de un panzer con el teniente Von Richter y su tripulación, en un ambiente agobiante lleno de arena y calor. Por lo que me pregunto si es bueno recomendar este cómic con la que nos está cayendo encima en los últimos días.

Pero allá vamos (siempre te quedará el aire acondicionado o tener playa/piscina a un paso a la hora de disfrutarlo), a lo que iba, podemos encontrar similitudes con Kaleunt que daba caña a la tripulación de un submarino en aquella película alemana llamada The Boat (Das Boot), porque aquí es casi lo mismo pero en un panzer, dando vida en su interior a luchadores con sus miedos, sus dudas, sus convicciones, sus desengaños, con una omnipresente sensación de encierro en esta enorme lata blindada. Una impresión que pondrá a prueba a las fuerzas enemigas porque ya sabéis aquello de: Nunca os enfrentéis a un animal que no tiene una puerta por donde escapar.

Afrikakorps cuenta una historia que sigue siendo atractiva para el lado aventurero. La nueva obra de uno de los grandes maestros del bélico actual como atestigua Norma Editorial. Donde el teniente Joachim Von Richter forma parte del Afrikakorps, la fuerza terrestre alemana que a las órdenes del comandante Rommel, siembra el terror en el norte de África durante la II Guerra Mundial. Y a bordo de ese panzer, Joachim y sus hombres participarán en los episodios más comprometidos de una ofensiva librada a sangre y fuego. Y entonces, no se puede resumir mejor. Una historia instructiva y bien documentada en la que aprendemos que los panzer no están adaptados a las difíciles condiciones del desierto, siendo el gran enemigo la arena que se incrustaba por todas partes y obstruía los motores. Condiciones que claro está, también ejercen presión sobre los organismos humanos que lleva dentro. Y eso que aportaba el lado astuto de los alemanes que son superados en número por los británicos y que tienen que hacer creer a la gente mediante ingeniosas estratagemas que son gente numerosa lo que tienen al frente.

Además, el gran puerto de Tobruk, en poder de los australianos, impedía que el ejército alemán se aprovisionara por barco, y Trípoli, la única base de abastecimiento, se encontraba a 1.500 km del frente…; uno de los muchos datos chulos que aporta este cómic. ¿Similitudes con la película Corazones de Acero (Fury) donde la tripulación estadounidense de un tanque comandado por Brad Pitt fue abordada a nivel humano e inmersivo? Experimentamos la misma sensación aquí. Si os gustó la peli, os encantará Afrikakorps. Muy recomendable para los amantes del cómic bélico.

Reseña: La Maestra, de Yves Lavandier y Carole Maurel

La Maestra ha sido publicado por Editorial Astronave en nuestro país, pero es un cómic europeo con una historia fuerte, apasionante que me conmovió de principio a fin. ¿Es una oda al colectivo de profesores y profesoras? Pues sí, pero también es un cómic con un trasfondo histórico de emociones fuertes así como un historia realmente necesaria para leer en estos días. Habla de tolerancia y fraternidad, temas universales que deberían ser eternamente relevantes en nuestra sociedad. Con unos diseños maravillosos también de Carole Maurel, y bueno, el señor Yves Lavandier dándolo todo como suele hacer. Lo que repercute en una hermosísima obra.

Pero La Maestra es también un díptico que combina encanto, valores y suspense. ¿Una maestra defendiendo a sus niños de los que siguen persiguen judíos y allegados a combatientes de la Resistencia pese a que ya se ha iniciado el desembarcado en Normandía por parte de los Aliados? Digno de película. Y es que el encanto de esta conmovedora señorita se detecta desde la primera página. La profe y su franqueza acarician el alma.

El encanto del dibujo de Carole Maurel le hace mucho bien a la imaginación a la que nos lleva la historia; los valores de la tolerancia y convivencia están muy bien reflejados. Y el infierno desatado más allá de la puerta. Dibujos muy Disney clásico aunque, obviamente, una franquicia que jamás haría una peli de esta historia. ¿Le corresponde a la maestra Marie-Noelle salvar a un alumno de origen judío que se ve amenazado por una milicia nacionalista bretona que ayuda a los nazis en su siniestra empresa de exterminio? Algunos incluso dirían que es su deber. Pero ¡ay! del que estuviera en su lugar en un momento así. La cuestión es que esta señorita liderará a toda una clase en un escape inusual. Y como no, lidiando con un alumno que está claramente del lado de los alemanes. Y que no dudará en denunciarla a la menor oportunidad.

El “paseo por el bosque” es una de las escenas más intensas que he leído en un cómic.

Una historia en el fondo preciosa apoyada en la justa lucha de una mujer valiente como pocas.

Reseña: El Maestro de la Fuga, de Jonathan Freedland

En lo diferente, en lo original, en lo que no sabías y es sorprendente, ahí están las buenas historias. Y tras algo más de cien páginas de brutalidad, Walter Rosenberg, de dieciséis años (que se convertirá en Rudolf Vrba, el primer judío que se sabe que escapó de Auschwitz) es testigo de una anomalía dentro del mundo infierno nazi: existe una Familienlager, una sección del campo donde las familias judías se mantienen unidas, alimentadas y esencialmente se les permite tener una vida normal, dentro de lo posible en un campo de concentración. Viven al otro lado de una cerca de alambre, de esas que le separan de los cadavéricos esclavos judíos, ninguno de los cuales puede entender lo que está pasando. Las SS trata a estas personas con cortesía, juegan con los niños pequeños (que no existen en el resto del campamento porque son asesinados de inmediato); aseguran constantemente a las familias su preocupación y, sin embargo, debido a su trabajo en el campamento, Walter sabe que estas miles de personas están programadas para ser asesinadas en exactamente seis meses. Walter ha encontrado un objetivo en su vida: memorizar datos, cantidad de personas que llegan, cantidad de personas que mueren todos los días, etc. Él cree que si puede enviar tantos datos, tanta verdad como su cerebro contenga, y escapar, si le dice a todo el mundo (literalmente) lo que realmente está pasando, las personas que han sido convencidas por las SS de que todo esto es una reubicación benigna, se levantarán y harán algo. Pero esta creencia se tambalea cuando ve que los Familienlager se acaban de enterar de la orden de matarlos. Y, sin embargo, no se levantan…

A poco que nos interesamos por la Segunda Guerra Mundial, vemos una peli, leemos un libro o nos documentamos para algo; una de las primeras cosas que aprendemos sobre Auschwitz, y una de las más difíciles de olvidar, es que los nazis engañaban a sus víctimas antes de gasearlas. Cuando llegaban los transportes judíos para el exterminio (alrededor de 1 millón de personas entre 1942 y 1944), las SS tranquilizaban a sus víctimas con promesas de comida y una ducha caliente mientras las conducían a las cámaras de gas. El perverso teatro de la muerte incluía una camioneta militar marcada con una cruz roja, en la que un «médico» de las SS transportaba botes de Zyklon B… Obviamente, lo nazis no estaban bromeando, y a veces, ni siquiera se molestaban en tapar posibles pruebas. Pero trataban con gente inocente, en general, no mal pensadas o en su mayoría de un nivel intelectual terriblemente bajo. Y había una lógica detrás de cada uno de estos programas de engaño.

Sujetos como Walter Rosenberg, un judío eslovaco menor de edad, alistado en el comando encargado de descargar los trenes, empezó a descubrir el plan macabro. La obediencia de los prisioneros hizo que la maquinaria de la muerte funcionara sin problemas, lo que querían las SS, porque los transportes llegaban en tan rápida sucesión que apenas daba tiempo a pensar o ponerse nervioso. “Si los judíos supieran lo que se avecinaba…”, escribe Jonathan Freedland en El Maestro de la Fuga, el lector probablemente responderá: “Otro gallo hubiera cantado”. Este libro no es otra cosa que una fascinante crónica de la fuga de Rosenberg de Auschwitz y el subsiguiente esfuerzo por llevar al mundo a la acción. Incluso una pequeña cantidad de resistencia podría ser suficiente, alega constantemente. Era una idea. Pero una potente la que Rosenberg (más tarde conocido como Rudolf Vrba, la identidad falsa que asumió después de su fuga) estaba dispuesto a alcanzar.

Y en un golpe de suerte, Rosenberg fue reclutado para «Canadá», el vasto almacén de posesiones saqueadas de los transportes. Su trabajo consistía en sacar maletas de una pila gigantesca y clasificar los artículos en su interior, en busca de objetos de valor. El trabajo aquí era menos peligroso y los prisioneros estaban mejor alimentados: podían robar comida mientras los guardias estaban ocupados golpeando a otros. Y lo que estaban presenciando, llegó a comprender Rosenberg, era información privilegiada sobre el funcionamiento del campamento.

El Maestro de la Fuga es la historia de un hombre que merece ocupar su lugar en la historia junto a Ana Frank, Oskar Schindler y Primo Levi, protagonistas todos ellos de capítulos oscuros de nuestro pasado reciente.

Reseña: La Espera, de Keum Suk Gendry-Kim

De esas veces que uno empieza la casa por el tejado y debido a las buenísimas críticas de Hierba, no se puede contener, no puede esperar y decidí leer y reseñar este tomo magnífico que edita Reservoir Books que no es otra cosa que La Espera, la nueva historia que parte de la cabeza de la surcoreana Keum Suk Gendry-Kim y que con mucha implicación histórica nos sumerge en ese ejercicio político de discernir cómo el ser humano, en dos países que en realidad son uno solo; como dos vecinos que son familia pueden llegar a odiarse tanto. Y todo por culpa de otros.

Keum Suk Gendry-Kim (1971) salió de Corea del Sur en 1994 y estudió pintura en Estrasburgo. Vivió en París durante casi veinte años donde empezó a colaborar en varias editoriales traduciendo obras del coreano a la vez que produjo algunos títulos para niños inéditos en el país galo. Pero volvió a su país natal y recibiendo una fuerte influencia de mangas shojo como The Generous Bandit, de Lee Doo-ho y los cómics de Lee Hee-jae; decidió crear y lanzar lo que ha sido su mejor obra a nivel mundial. Os hablo de Grass (Hierba), con la que obtuvo en 2019 una mención especial en el premio Bulles d’Humanité que da el diario L´Huimanité y en 2020 un Premio Harvey a Mejor Libro Internacional. Y es que a menudo, hemos oído hablar de Corea del Norte, ese país que se ha vuelto extraño y anacrónico a fuerza de haber permanecido tantas décadas bajo un cristal, gracias a una dictadura de opereta que pretende hacer del comunismo un escaparate para el mundo. Pero recordad, que al igual que la denostada mención que hiciera USA en los años 50 de este concepto político, estamos ante un comunismo mal interpretado o llevado al terreno de lo dictatorial. Dicho esto, se escucha hablar mucho menos del periodo importante de la historia en el que Corea fue dividida en dos por una frontera extremadamente estrecha que ni siquiera el canto de los pájaros parecen poder cruzar.

En La Espera la historia comienza en 2018. Madame Lee tiene más de noventa años y parece «doblada» bajo el peso de los años. La anciana se dedica a sus asuntos con dificultad en su pequeño habitáculo, medio ciega, debido a una catarata mal tratada, luchando constantemente con los controles remotos que le brinda la actualidad. Su hija, ocupada con un trabajo en el que pagan muy poco, no siempre tiene tiempo para cuidarla, y se lo reprocha mil veces. Pero a pesar de sus inconvenientes relacionados con la edad, la señora Lee quiere seguir siendo coqueta y se aferra a la vida, pues mantiene la íntima esperanza de volver a ver a su hijo y a su esposo, a quienes perdió durante el éxodo durante la Guerra de Corea, a principios de los 50. Fue terrible aquel momento. El de apartarse para darle el pecho a su infante y ver que habían desaparecido cuerpo y bienes sin dejar rastro alguno. Todo, en medio de la aglomeración de civiles que huían del Norte retenido por los comunistas. Cinco cortos minutos que bastaron para separar a una familia para siempre…

Madame Lee pasa lo que le queda de vida esperando. Esperando a esa familia que tiene en el lado equivocado, cautivos de esa prisión al aire libre en la que se ha convertido Corea del Norte. Terrible historia que si dejas que fluya, sufrirás en tus carnes el dolor del anhelo de la señora Lee. Keum Suk Gendry-Kim traslada demasiado bien el dolor en un guion que deja desconcertado. No sé si La Espera habrá permitido a la autora (sur)coreana reconciliarse consigo misma y superar la culpa que la atormentaba pero, sin duda, volvemos a estar ante un manhwa súper recomendable. Un guion de éxito. Un magnífico homenaje de emoción contenida, sin lágrimas inútiles de las que ya no brotan de una mujer fuerte. Como dijo alguien: «La piedra nunca se quejó».

Reseña: Battle Action, de Garth Ennis y VVAA

Battle Action es el cómic bélico rescatado que hará llorar de alegría a cualquiera que haya disfrutado de los viejos cómics del mismo nombre. Y si no llorar, que a veces puedo ser exagerado, sí que noté el vello de punta recordando lo bien que lo pasaba de pequeño con estas historietas.

Uno de esos niños debió ser el ya maestro del guion Garth Ennis, del cual ya conocemos su amor por los cómics descarados pero también las historias clásicas de guerra. Es decir, el serranito o sandwich-mixto vegetal para que se me entienda, un cúmulo de ideas rescatadas para conseguir que todo se haga bien en este volumen que publica Dolmen Editorial, y que justifica por un lado la compra de algo que sin duda van a disfrutar los amantes de lo bélico, y por otro, los fieles seguidores de Ennis. El genio que siempre goza de un alto nivel en todo lo que escribe o reescribe. Posiblemente el mejor escritor en activo, el top-one de muchísimos fans del noveno arte.

Porque sabemos que Ennis, siendo un gran admirador de los semanarios británicos de los viejos tiempos, tomó siete historias de cuando la frase de engancha en portada era ¡Grandes aventuras en el interior! Y con ellos escribió un nuevo capítulo de cada uno, con la ayuda y la complicidad de algunos de los mejores ilustradores que se asientan en el Reino Unido. Y sólo ojear el tomo por primera vez me puso la piel de gallina. A veces, los friki-cómics somos asi de monguers, sí, llevamos dentro lo que los grandes espíritus de Kirby, Lee, Eisner, Miller, Mignola o Ross inspiran. Como un anuario de guerra de noventa y seis páginas, los planetas se han alineado para que Dolmen Editorial publique esta chulada. ¿Y qué contiene? La primera historia es para mí la más poderosa de todas. Johnny Red contra Skreamer de los Stukas es donde el as de la aviación se enfrenta al temido coronel por la soberanía del cielo en el frente ruso. Épica a tope. Visto está que Ennis no era ajeno a este personaje y tenía algo que decir sobre él junto al dibujante Keith Burns. Una magnífica historia con batallas tácticas inteligentes protagonizadas por viejos aviones de por medio. Un buen comienzo. El arte en color se convierte en blanco y negro a continuación, ya que la versión de Ennis de El Sargento, de Gerry Finley-Day, es una lección de historia más sencilla que cualquier otra cosa. Pero funciona bien y con una trama fácil (una escuadra dirigida por el sargento Jim Masters intenta cruzar Italia sin morir en el intento); los miembros principales de la sección están esbozados magistralmente.

El tema bélico a tope continúa con Crazy Keller, pero esta vez es un asunto más ligero, lidiando con un capitán yanqui cuyo objetivo principal es sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial con más dinero del que ingresó. Curiosa trama que no conocía o de la que no recuerdo nada. Crepitante guión de Ennis bien ilustrado por Chris Burnham.

Pero no solo se trata la guerra aquí. Dregger fue una tira cómica de los años 70 que tomaba prestado generosamente lo que era popular en ese momento: dramas policiales británicos duros como The Sweeney. Dredger, que fue expulsado de los marines por brutalidad (creo que estamos de acuerdo en que es un logro, sobre todo, los que hemos sido militares profesionales), un tipo que soluciona problemas para el Gobierno y eso es realmente todo lo que necesitas saber… Las demás historias os dejo que las descubráis vosotros mismos.

A diferencia de otros cómics bélicos del irlandés, en Battle Action vais a encontrar al Ennis bueno, por la caradura con la que se le conoce. Este es Ennis sin correa y se le permite cagar en jardines de bellas flores con una violencia exagerada al estilo de lo que hizo con The Punisher. Y por ahí van los tiros, nunca mejor dicho. Una carta de amor de Ennis a un género, a una época, a un tipo de cómic que lo atrapó. Que nos atrapó.

Reseña: Los Hermanos Rubinstein Vol.1, de Brunschwig, Le Roux, Chevallier y De Cock

Los Hermanos Rubinstein se presenta como una serie ambiciosa de la que se propusieron en su día nueve álbumes para contar la historia de dos hermanos judíos en la primera mitad del siglo XX. Al final, quedaron cuatro y con una sinopsis que no me atrajo, en principio, mucho porque se cuenta poco. Pero que duda cabe que aquí estamos un día más para gritar -o comentar al oído-, lo que pienso de esta nueva serie de cómic europeo que ya tiene en su catálogo Yermo Ediciones. Una lección de cómo hacer un buen cómic de la mano de unos autores de los que sinceramente no esperaba que me fueran a enganchar tanto. Un dibujo que me encanta, eso si, ideal para estos temas.

Y la historia no es una excepción. Seguimos las aventuras de dos hermanos a través de las décadas y lugares, desde un asentamiento en el norte de Francia hasta el campamento de Sobibor pasando por París. Lo mínimo que podemos decir es que pasan cosas, anécdotas que los marcarán para siempre. Las dificultades que les depara la vida parecen unirlos aún más, y cada uno está dispuesto a hacer cualquier cosa por el otro. Es hermoso, el vínculo que une a estos hermanos tan arraigados familiarmente, un placer leer algo así porque se siente. Y nunca suena a cliché y para una historia de judíos durante la guerra, no recuerdo haber leído otra trama tan centrada en lo que importa.

Las relaciones familiares están realmente a la vanguardia en Los Hermanos Rubinstein. Bien resaltadas por las muchas aventuras y el contexto histórico. Los héroes son realmente entrañables, sus aventuras llenas de giros inesperados, un cómic de que no se olvidan fácilmente. La historia retrocede en el tiempo desde 1927 hasta 1948, regresando regularmente entre estas dos décadas, sin que resulte confuso o perturbador lo que se está contando. O bueno, quizás algo perturbador pero unos flashbacks bien elaborados que dan ventaja a la narración. Los acontecimientos presentes encuentran su origen en el pasado, el comportamiento de un personaje que hace eco de una aventura anterior y es claro, coherente, todo cobra sentido a medida que avanza la historia. Tenemos muchas ganas de saber el destino de nuestros dos héroes.

La trama parece que va para largo y así se demuestra en la narración y… bueno, ¿qué cuenta? Cuenta la vida de dos hermanos judíos de origen polaco, nacidos pobres, en un asentamiento del norte de Francia. Salomon, el mayor, ingenioso y fanfarrón, sueña con el cine. Moïse, el más joven, inteligente y tímido, tiene un éxito brillante en su carrera escolar. Despreocupados de su identidad religiosa, los acontecimientos y el paso del tiempo los irá convirtiendo en adultos sufridores de una vida que jamás pensaron vivir. Para lo malo y para lo bueno -pero más malo que bueno-, en unas vidas que se torcieron cuando nadie lo esperaba. Uno arrastrará a otro a las puertas del infierno. Cumplir con el destino, en un mundo al borde de la locura. Una obra poderosa producida por autores en la cúspide de su arte. Dos primeros álbumes recopilados que cuentan con una fluidez ejemplar, se devoran en nada, a poco que entres en el entorno, la construcción de la trama te hace viajar a varias temporalidades y con diferentes personajes. En este punto, una hazaña conseguida porque Luc Brunschwig consigue que entres en nada en dicha ambientación, o mejor dicho, aquellos años de tensión social constante.

Me gustó la calidad gráfica y veo normal el alto nivel ya que contamos con una obra a varias manos, una ósmosis preciosa de Étienne Le Roux, que se encarga del montaje y los personajes, Loïc Chevallier, hacedor de decorados y Elvire De Cock en la gestión del color. La representación es muy agradable y no parece artificial a pesar del trabajo que se puede deducir en ciertas partes con tableta gráfica. Predigo un futuro horroroso para estos personajes y quiero saber si (ojalá) me equivoco. Obra muy disfrutable que recuerda a la maravillosa Érase una vez en Francia.