Reseña: Anamorfosis, de Shintaro Kago

Tirando de lo que me corre por las venas, abro el año con la reseña de una antología de Terror. ¿En formato manga? No importa. Las palabras «Antología» y «Terror» me ponen el ánimo a tope. Ya me conocéis. Imaginaos, si van unidas. Por eso da igual el formato, incluso fílmico, lo disfruto mogollón. Después ya solo queda que las historias sean buenas. Y para ello, en formato manga, está claro que hay que recurrir actualmente a las obras de Junji Ito; a todas esas que está publicando ECC Ediciones en nuestro país. No obstante, tampoco hay que olvidarse de Shintaro Kago, otro mangaka muy de renombre en el país del Sol Naciente, y que poco a poco, ECC también está publicando obritas de este hombre por estos lares. Y curiosamente, algunas en las que hizo tándem con el tan recomendado Junji Ito.

Anamorfosis son diez relatos. Pero uno central que “maneja” a los otros nueve. Todos publicados en su día en la revista para adultos Ubu Mode. Casi nada. Como os decía, la historia central se divide en capítulos, pero con un giro final “divertido”. No es la explosión habitual de violencia y sexo que suele meter Kago en sus historias, en este caso, juega con esa perspectiva de forma muy especial. Y entre medio de todo eso, un montón de one-shots: Sagiri Tengai: detective bishôjo es una historia de detectives de chicas al estilo Nancy Drew. Es decir, NO es para niños. NO es para niños…, y quizás tampoco para muy recomendable para ciertos adultos. La chica de la lluvia habla de como tener una nube de lluvia sobre tu cabeza constantemente. Algo no muy útil pero algún científico pervertido quizás encuentra que sí lo sea. Detallitos es fascinante. Y no cuento más. Los hikikomoris cuenta lo que sucede cuando todo el mundo en una ciudad se queda encerrado. Objetos Perdidos me recordó a un episodio de Seinfeld en el que dejaron caer un caramelo de menta dentro de un paciente abierto en canal. Lo mismo, pero mucho más aterrador. Vidas previas es la interpretación más divertida de la reencarnación que jamás he leído. Servicios agresivos da un nuevo significado al nominativo “vendedor a puerta fría». El consejo que da Permutaciones no se debe pensar demasiado, haz lo que se dice y risa sin fin. Y La modificación es un capítulo ideal para la Twilight Zone de los años 50 que tanto molaba…, y paro de contar.

Anamorfosis es manga de terror puro y gore, en ocasiones. Es Shintaro Kago, en esencia. La primera mitad del tomo presenta un juego de detectives de terror retorcido y enfermizo que lleva al lector a adivinar muchas cosas sobre la historia. La segunda mitad se compone de one-shots de diferentes tramas dentro del género de terror. Estamos ante una curiosa forma de presentar una antología. Es un concepto interesante. Se invita a la gente a jugar un juego. En el interior, los llevan a una escena de crimen modelo, el sitio exacto a cómo estaba todo cuando murieron las víctimas. El espíritu de éstas es convocado y el invitado debe sobrevivir cuarenta y ocho horas dentro del set. Aquellos que lo logren se repartirán un premio de sesenta millones de yenes.

Por supuesto, hay trampa.

Los one-shots le dan el potencial que le falta a la historia base. Volumen raro, espeluznante y divertidísimo, al mismo tiempo. Bizarramente atractivo como siempre.

Reseña: Pesadilla Antes de Navidad, de Tim Burton y Jun Asuka

Si Pesadilla antes de Navidad se publicara o se convirtiera en cómic o manga algún día, nunca debisteis dudar que éste que os escribe se iba a hacer con él. Me encanta la película y volver a tener la experiencia de vivir dicha aventura en formato papel, de tenerlo en mis manos y en mi cómicteca, era un deseo ya pensado en su día. Y ahora se ha hecho realidad con la publicación y adaptación de la obra gracias a la mangaka Jun Asuka. Obra que llega a nuestras librerías gracias a Planeta Cómic.

Un manga que además se mantiene fiel a la historia, lo que hizo muy llevadera la lectura y se hace buenísima para gente que quiera disfrutarla en cualquier lugar fuera de tanto trajín y tanta canción y fanfarria constante. No obstante, aunque la historia es clara, puedo imaginarme a alguien que nunca vio la película no entendiendo muy bien la historia. Por lo que recomiendo este ejemplar, sobre todo, a fans de la historia de Tim Burton, fans de las historias de Navidad y Terror, fans de los buenos mangas. Fuera de eso, y sabiendo que las canciones de la película son una parte importante de la película, en este trajín, algunas de esas baladas regresan a tu cabeza en el momento adecuado. Eso está muy conseguido. Así nunca escapamos del todo de lo que es en esencia Pesadilla antes de Navidad.

La obra de Tim Burton adaptada a formato manga por Jun Asuka es un ejemplar lleno de hermosas ilustraciones. De eso no cabe duda. Nos sumergiremos en la historia de Jack Skellington, el Rey Calabaza, el gobernante de Halloween Town y maestro de todas las cosas espeluznantes y las más espeluznantes también. Ahora está cansado de su vida en las sombras y anhela algo nuevo. Cuando accidentalmente se encuentra en Christmas Town, decide que esta es la oportunidad perfecta para probar suerte durante sus nuevas vacaciones. Está convencido de que hará que el mundo grite «Navidad Aterradora». Con la joven muñeca de retazos Sally tratando de disuadirlo y el malvado Oogie Boogie esperando entre bastidores para apoderarse de Halloween Town en ausencia de Jack, será mejor que se apresure si quiere poner en marcha su plan para el 25 de Diciembre… Día en el que más de uno se va a quedar con el culo torcido.

El arte es definitivamente lo mejor y el motivo por el que casi tengo enmarcado este manga. La textura, los detalles y una portada tremendamente chula… Dibujos que incitan a colorearlos.

Mi escena favorita es:

Y risas por doquier.

¿Algo negativo? Se hace bastante corto. Y es cierto que al tener el volumen en mano, dudé que estuviera todo. Me preocupaba que se hubiese dejado fuera gran parte de la trama. Sin embargo, está muy logrado. Y el arco principal de la historia se respeta de manera muy decente. Aunque quizás no se entienda tan bien si no has visto la peli recientemente.

Me gustó que el guiño a las canciones de la película estuvieran en una “fuente” ideal.

Lectura divertida, ideal como regalo, por supuesto, a todo fan de la película, de Tim Bruton y toda buena historia de Navidad.

Una aventura que arrastra a un divertimento seguro.

Reseña: Punzadas de Fantasmas, de Hirokatu Kihara y Junji Ito

Muchas veces la cuestión es ver que le mola al aficionado y porqué. El Terror gusta y gustará siempre, por mucho que se empeñe la gente en decir que para pasarlo mal siempre hay tiempo… Ya lo decía H.P. Lovecraft en su famoso ensayo: «El miedo es el primer sentimiento que sufrió el ser humano y por lo tanto la atracción hacia él es inevitable». Por eso los escritos de Lovecraft en su conjunto molan y son universales. Por eso el enorme éxito de un señor llamado Stephen King con cada libro que publica. Por eso y sólo por eso es normal el auge y fama de un mangaka llamado Junji Ito y todo lo que escribe, dibuja y le rodea. Y es que algo en lo que Junji Ito es maestro es en la creación de personajes jóvenes. Muy creíbles en su comportamiento, rostro asustado, delirios… Tan idiotas como una historia de Terror requiere, tan maduros también cuando la situación necesita de cordura. Ito parece ser un maestro también en el relato corto y en el dibujo y en Punzadas de Fantasmas se junta con Hirokatu Kihara para ilustrar sus cuentos. ¿Creéis que me lo iba a perder?

ECC Ediciones ha sabido ver que Junji Ito gusta. Que es un autor del que debemos tener todo-todito-todo lo posible en español. Un mangaka que gusta incluso a los no amantes del manga. La genialidad, la guinda de estos tomitos que está publicando ECC Ediciones del señor Ito y repercursiones de sus obras es muy de agradecer. Y con cada tomito, queremos más. No podemos parar…, como decía Sadako, la niña de mucho-pelo-en-cara en la película The Ring.

Punzadas de Fantasmas es otra prueba para el fan. No es exactamente un manga. Más bien una antología de relatos de Terror escrita por su amigo Hirokatu Kihara, la cual ilustra Ito. Una selección de pequeños relatos cortos basados en «historias reales», pero al mejor estilo Junji Ito. Es decir, protagonistas que de buenas a primeras se enfrentan a sucesos paranormales. Aunque el autor de moda no puede evitarlo y al cierre del tomo elabore su versión manga de lo que pudo ser la obra. El narrador Kihara plantea así unas nueve «punzadas», toda una serie de cuentos de espíritus y maldiciones dignos de aterrorizar a todo aquel que decida disfrutar de este tomo en esta época navideña que estamos viviendo donde apetece muchísimo. Nos sumerge en el misterioso mundo de los Yokai, esquinas oscuras de nuestra casa en las que nunca nos fijamos o llamadas a la puerta en plena noche. Finales rápidos, urgentes y cortantes para dar paso a nuestra mejor o peor arma en las historias de Terror. El Miedo.

Relatos muy, muy chulos, como El día en que nevó y Labios. Cuentos que abordan las típicas leyendas urbanas con posesiones o sombras en el armario que nadie espera tener en casa. Elementos recurrentes que siempre funcionan pero que como aficionado al mejor género de todos sorprende en este caso por el constante temor oriental al agua (o lo que pueda salir de ella); más institutos, fotografías, festivales o la nieve. Relatos de fantasmas interesantes de los cuales es mejor no desvelar mucho por su brevedad. Pero que sepáis que viajaréis a una pequeña actuación de teatro, una biblioteca cerrada, una historia que traslada veinte años al pasado junto al Señor y la Señora A, los cuales abandonaron la vida de la ciudad para trasladarse a una de las muchas islas solitarias del Pacífico… y bastante Terror más. Como véis, tramas muy curiosas que incitan a querer saber más.

ECC Ediciones, por otro lado, sigue publicando Ito en todas sus formas, como digo yo. Y reeditan para que nadie se pierda nada. Antes de Punzadas de Fantasmas, deberías disfrutar de joyas del autor como Gyo, Black Paradox, Hellstar Remina o Fragmentos del Mal. Incluso de la que es para mí su mejor obra como es Tomie.

El sentimiento más antiguo al que se sometió el ser humano, en formato manga.

Reseña: Ambassador Magma, de Osamu Tezuka

No hace falta que yo reitere lo importante que es, que se publique/edite/reedite constantemente la obra del dios del manga Osamu Tezuka. Sobre todo, en nuestro país, donde se publicaba un titulo de vez en cuando pero no todo-todito-todo lo que existe. Bien, pues esa es la labor-magna que Planeta Cómic está haciendo. Y de la que pretendo hacerme con todo lo que pueda. Más que nada porque están saliendo títulos que apenas conocía y que hubiese jurado que jamás se publicarían en nuestro idioma, por supuesto, antes de que comenzara esta gran y nueva época del cómic que estamos viviendo en la que están llegando grandes joyitas ilustradas.

En Ambassador Magma, el periodista Atsushi Murakami y su familia se despiertan una mañana y se dan cuenta que han viajado doscientos millones de años al pasado. Todo es un plan, una obra de un extraterrestre llamado Goa, quien les muestra su plan. Goa les dice que viene con el objetivo de conquistar la Tierra y exige que Murakami informe su experiencia en una especie de diario narrador de los hechos que sucederán a partir de ahora…

Volviendo al presente, Mamoru, el hijo de Murakami, conoce a Magma, un robot gigante, creado por el científico para ser el protector de nuestro planeta junto a otras dos “personas cohete” como son su esposa Mol y su hijo Gam (hecho a imagen y semejanza del pequeño Mamoru). Pero, ¿funcionará este equipo para detener los malvados planes de Goa? Osamu Tezuka fue un artista que abogaba mucho por la Ciencia Ficción, campo del fantástico donde sacó a relucir todos sus gustos por el amor a obras indispensables de este magnífico género. Y si bien me gustaron algunas y no todas de las leidas hasta ahora, tengo que reconocer que cuando a alguien le llaman maestro-dios del manga, es por algo. No hay ningún manga suyo que no entretenga como poco para que quieras devorarlo hasta el final. Y otros, que dejen las ganas o ansias por saber que hubiese pasado en una continuación. Esto ocurre con Ambassador Magma, el genial volumen único que Planeta Cómic ha publicado este mes que cierra el año, donde se presenta una trama de escenario no muy complicado (a día de hoy) con un alienígena malvado dotado de poderes increíbles que pretende invadir la Tierra. Y como contrapunto, el personaje principal como simple niño que frustrará sus planes con la ayuda de su papá y unos cuantos robots curiosos (incluido el del título).

¿Es Ambassador Magma una obra de Tezuka muy recomendable para jóvenes o para padres que quieren disfrutar de un buen manga de robots (mechas) junto a sus hijos? Sin duda. Puedo imaginarme claramente a algunos niños japoneses de los años 60 o 70 encontrando esta miniserie absolutamente asombrosa. En cambio, como adulto del siglo XXI que lee bastante, puedo decir que Ambassador Magma no ha envejecido bien. Es la crítica fácil. Pero sería injusto porque mangas como éste tienes que ponerte a ello, verlo, con los ojos adecuados. No son otra cosa que una vuelta a la nostalgia de niños que crecimos con Mazinger Z, Tetsujin 28-go (el primer manga de mechas también conocido como Ironman 28), Gundam o el mismísimo Astro Boy, también de Tezuka que está publicando actualmente Planeta Cómic en nuestro país. Quizás algunos pensarán que Ambassador Magma solo interesará a unos pocos fans del maestro o como decía anteriormente a padres e hijos que quieran disfrutar juntos de una lectura. Pero no. Ya os digo que cualquiera que disfrute de una buena historia de CF con robots, le cogerá el gusto rápido a este volumen con el que poder disfrutar de toda la historia de una sola atacada.

Tiene algunas escenas realmente buenas y un tema que me hizo reflexionar sobre en lo idiotas que nos estamos convirtiendo poco a poco como sociedad. Al gran chico-malo de esta historia le gustan los niños. Y eso no significaba lo mismo hace sesenta años que ahora, ¿no?

Si andáis por Sevilla, ideal pillar esta obra en el MangaFest (X Festival de Cultura Asiática y Ocio Digital de Sevilla). Aunque hoy es el último día.

Osamu Tezuka, maestro de maestros, rey de reyes, siempre.

Reseña: El Umbral de lo Siniestro, de Junji Ito

Hacer recomendaciones de lectura para Halloween y no tener en cuenta a Junji Ito es como hacer una fiesta e invitar a todo el mundo a agua. Cero sentido. Junji Ito es el culmen de los relatos cortos de Terror desde hace ya algunos años. El maestro que todo el mundo debería leer…, pero no solo de manga, sino de libros, cómic o todo lo que lleve letras. A poco que ames el Terror, indispensable leer sus obras. Y es que Junji Ito no necesita mucha presentación, aunque siempre estoy feliz de poder hablar sobre él. Por que eso significa que hay un nuevo titulo suyo entre las novedades.

Durante los últimos diez años, se ha convertido en uno de los creadores de manga más populares a nivel internacional, y se ha convertido en éxito incluso entre personas que no leen manga. ¿Lo mejor? Que cualquiera de los títulos que ya existen en librerías especializadas, la extensa cantidad de obras que ECC Ediciones ya ha traído a nuestro país, cualquier de ellos te vale para empezar a disfrutar de este autor. Crea historias súper digeribles, cercanas, y lo mejor, muy dignas de aquel cine de Terror japonés que tanto impactó al mundo con films como The Ring, Dark Water, La Maldición, El Grito o El Ojo. Terror del bueno porque son historias tan simples y mundanas que a cualquiera de nosotros nos podrían ocurrir. Dicho esto, uno de los creadores más apreciados de todo el panorama de la cultura pop japonesa vuelve a dar un paso al frente con esta antología. Que por cierto, cuenta con relatos más largos de lo que es normal en el autor y eso provoca que esplendan. Tienen más consistencia y se desarrollan cositas que otras veces no. Siempre lo digo, a ver lo que tarda Hollywood en en darse cuenta de lo maravilloso que es este genio.

Genkai Chitai aproximadamente traducido como El Umbral de los Siniestro es una especie de área de descanso donde ocurren cosas a lo Twilight Zone. Lugar donde comienzan a ocurrir hechos extraños en la vida diaria de los transeúntes. Este tomito explora esas perturbaciones creadas por estas rarezas temporales donde obviamente el potencial de Junji Ito va a llenarnos la cabeza a diferentes indulgencias espeluznantes. Provocando que miremos en lugares de nuestra casa donde antes no habíamos mirado con esta obra formada por cuatro relatos terroríficos, historias sobre muertos muy vivos, espectros, voces del Más Allá y la incertidumbre que muchas veces tenemos entre la vigilia y el sueño.

La cuesta de las plañideras nos habla de una pareja que se va de escapada a la sierra y al pasar por un pueblo se topan con un lugar donde aún quedan plañideras. ¿Qué? Esas señoras contratadas para llorar en los entierros que ya normalmente no se ven. Un encuentro que se volverá contra ellos para siempre…

La Madona nos lleva a saber de una de una chica que entra en un internado religioso donde los profesores son como mínimo misteriosos de ocultar un Mal que nadie piensa. La atmósfera opresiva del colegio que Ito crea aquí es maravillosa.

La corriente espectral de Aokigahara habla de una de esas muchas parejas que van a suicidarse a la falda del monte Fuji. Pero en esta ocasión descubren una cueva.

Cierra el tomito El Duermevela. Que cuenta el caso de varios asesinatos que se están dando en el que las víctimas aparecen acuchilladas y cubiertos con una parca. Muy a lo Aaron Boone en Razas de Noche, el protagonista cada vez que se despierta, tiene ligeros recuerdos de dichos asesinatos y llegar a pensar que él es el asesino. Historia con un tremendo desenlace.

ECC Ediciones sigue trayéndonos (¡Y qué no pare!) el mejor Terror en formato manga. Un nuevo recopilatorio del maestro que no sólo no-debe faltar en cualquier biblioteca de Terror que se precie, tampoco en cualquier fiesta donde Halloween sea el motivo de la reunión. Asombro, desasosiego, terror… Otro indispensable.

Reseña: Cielos Radiantes, de Jiro Taniguchi

Cielos Radiantes, editado originalmente en 2005, es una de esas obras manga que hace que encumbres fácilmente a Jiro Taniguchi. Un exponente claro de lo que hace este autor. Taniguchi nos suele hacer vibrar con historias en principio costumbristas pero armadas de amor y valentía. También melancolía. Y nostalgia sobre aquellos buenos tiempos que fueron y ya no son. Y de como queremos/debemos aprovechar la vida cuando ya casi no podemos.

El tener, y no saberlo, ni apreciarlo, en su momento.

Gracias a editorial Ponent Mon se reedita este titulazo que ningún amante de las historias inolvidables se debería perder. Seguir disfrutando de la obra de Jiro Taniguchi es una opción…, pero qué opción. No me pierdo una obra de este hombre. Y ahora, después de revisitar la edición de Los Años Dulces, ya podemos hacernos con Cielos Radiantes entre las novedades.

En Cielos Radiantes vemos a un hombre conduciendo su coche, cansado, cantidad de horas encima de trabajo, ya sabéis… ¿Y en qué depara? Pues en un aparatoso accidente contra la moto de un joven de diecisiete años.

Ambos acaban en coma pero algo inexplicable sucede: mientras que el hombre adulto fallece, el joven consigue despertar pero con la conciencia del otro. Kubota (el hombre que ha muerto) ahora dentro de Takuya (el chico de la moto que ejercía de mensajero) tiene que enfrentarse al hecho de estar dentro de una persona joven otra vez. Y sobre todo, con una familia que no conoce. Sin embargo, el milagro se altera con el paso del tiempo y el espíritu de Takuya, el verdadero, desea volver. Kubota tiene así una carrera contrarreloj en la que necesita despedirse de su mujer y su hija antes de que suceda el cambio.

Momentos intensos y emocionales.

Lágrimas.

La tristeza y desesperación de sendas muertes inesperadas.

El mejor Taniguchi.

Cielos Radiantes recuerda muy mucho a uno de los mejores manga del autor, el conocido entre los amantes del manga Barrio Lejano (http://www.ponentmon.com/comics-castellano_old/taniguchi/barrio-lejano/index.html). En ambos casos, un suceso sobrenatural es el motor de la trama y lo que pone en visicitudes a los protagonistas. Un hecho racional se vuelve uno sin explicación normal y cambia las vidas de ciertas personas para siempre.

Jiro Taniguchi es un autor que tuvo la voluntad o la suerte de no caer en el serial manga y largo de capítulos interminables. No creo que sea de los que escribe para vivir sino de los vive para escribir. Es muy contemplativo. Y pese a que os he hablado de dos de sus obras con hechos fantásticos normalmente no los usa. Es todo lo contrario. Sus obras son una oda a la vida, a los recuerdos y capaz de hacer que valores a un personaje en una hoja observando simplemente un árbol y en silencio. Sus personajes son muy atractivos y muy pero que muy reales. Ha creado siempre proyectos concretos y tomos integrales. Volúmenes únicos que es en mi opinión, lo que mejor se lee. Taniguchi es de trabajar mucho en historias cotidianas que acercan al lector como si en vez de leer estuviera oyendo a alguien hablando de otro alguien. Jiro Taniguchi es uno de los mejores novelistas gráficos que existen.

Y lo demuestra con Cielos Radiantes.

Reseña: Lo Mejor de Junji Ito (Best of Best)

A estas alturas es de sobras conocido que Junji Ito es el mejor autor de relatos cortos de Terror del momento. Correcto. Estamos hablando de un mangaka, de un autor de manga cuyas publicaciones e historias solo se pueden encontrar en este formato. Pero probad a leer algunas de sus historias cortas y veréis; si amáis las buenas e impactantes historias de Terror, las que calan, las que quedan dentro, las que uno/a comenta cuando algo extraño sucede a su alrededor y de pronto le sale un «Ostras, eso es como en aquella historia de Junji Ito…». Si todo esto que digo te mola y te hace vibrar, una buena oportunidad de conseguir más caviar es hacerte con el volumen que publica ECC Ediciones denominado Lo Mejor de Junji Ito. Estamos de hablando de un nuevo tomo súper llevadero, que recoge nada más y nada menos que diez terroríficos relatos, entre ellos, la escalofriante La Silla Humana, que no es otra cosa que la traslación de un cuento del formidable Edogawa Ranpo, que Ito ha adaptado al formato manga.

Diez historias. Aunque doy por seguro que vais a querer más. Y que incluso si sabéis de qué estamos hablando, tendréis vuestras preferidas y otras del autor que no están aquí. Porque ECC Ediciones ya ha publicado bastantes cositas de este maestro del género. Sus mejores obras tanto en larga como en corta extensión. Responsable de tramas escalofriantes como Uzumaki, Gyo, Sensor (https://www.cronicasliterarias.es/?p=3130) y Tomie por nombrar algunos. Mas toda una colección de relatos chulos como fue Fragmentos del Mal (https://www.cronicasliterarias.es/?p=977) o Relatos Fantasmagóricos de las Montañas (https://www.cronicasliterarias.es/?p=2434) y/o sus participaciones solo como dibujante para otros mangakas que también abogan por el Terror. Antologías en mi opinión indispensables, la mayoría aún disponibles en librerías.   Pero ahora tenemos nueva antología. Un nuevo titulo del maestro nipón al que deberíais echar un ojo y en el que es indispensable reparar si te gusta Lovecraft y toda su mitología de horror cósmico. Jugadores de rol y de mesa incluidos lo pasarán bien con Ito. Pues uno de los mejores aspectos de su trabajo es el nivel de detalle que pone en su arte. Creando algunos de los monstruos más espantosos que se han visto en cualquier medio y seres fantasmales que quedan «dentro”. En tu imaginación, en la mía…

¿Y qué hay más disfrutable que un volumen de relatos que se “disfruta” rápidamente, en cualquier lugar y es súper apetecible para esta época del año en la que sol empieza a irse antes y el vientecillo frío hace presencia en calles vacías al atardecer? Una selección de historias –fechadas entre 1997 y 2018– que tratan ese placer malsano que es leer el buen Terror. Una buena recopilación pese a que, como ya digo, existen otras muchas historias de este hombre que impactan como pocas cosas leídas. Con cuentos que retuercen el alma como es el comienzo del tomo con Cien Millones de Solitarios, donde un chico paseando a su perro se topa con un macabro escenario en el parque, historia que recuerda al film gore The Human Centipede. Lo mismo ocurre con El Misterio de la falla de Amigara, que provoca pesadillas o, sobre todo, la grotesca La Lamedora, una historia muy de Ito pero que siempre impone. Por comentar los tres cuentos que de momento se me han quedado «dentro”. A ver hasta cuando… Como decía, Lo Mejor de Junji Ito también incluye La Silla Humana, de Rampo, un autor que me encanta y cuya historia puedo decir que es una de mis preferidas junto a la que curiosamente también se añade del maestro, la sorprendente Un Amor que no es de este Mundo. Obras, algunas rescatadas del folclore nipón, otras nacidas del entorno, de un autor y crítico japonés que siempre abogó por el misterio. Recordad que Edogawa Ranpo era un tremendo admirador de Edgar Allan Poe. De hecho, su seudónimo es una traducción del nombre de Poe al japo.

Por otro lado, la historia autobiográfica El maestro Umezu y yo era una de las historias que más ganas tenía de disfrutar. En la que Ito nos habla del mangaka más influyente del Terror y de los temas siniestros que le rodeaban. Además de otra maravilla como es De cómo el profesor Kirida fue poseído que también es traslación de un cuento literario de Robert Smythe Hichens, favorito de Alfred Hitchcock, y que he recomendado más de una vez a los que me pedían leer una historia de posesiones diferente.

Pero hay más. Son diez. Fantasmas, espectros de chicas (indispensables) que vienen a ti con un propósito, asesinos sin miramientos cuyas almas han pasado a formar parte del Maligno… Es como ir al cine a ver lo que uno quiere, con la persona que quieres y donde los astros se han alineado para que todo funcione a las mil maravillas y vibres en el sillón, de lectura, en este caso. Que si estás solo mires donde antes no había mirado. Que si estás acompañado, te alegres por ello. Que oigas ruidos o repares en los que antes no fijabas tu atención. Yo, con Ito, lo he vuelto a sentir.

Reseña: Furari, de Jiro Taniguchi

Seguir las historias de Jiro Taniguchi y perderse en ellas probablemente sirva algún día como estudio para terapias de psicología o clases literarias de relajación. Es toda una experiencia emocional cada una de sus historias y solo por eso este autor debería ser tan conocido en nuestro país como lo es en Japón o en Francia. Puedo decir que me sorprende bastante que fuera del mundo manga-comiquero de nuestros lares, la gente no tiene ni idea de quién es Jiro Taniguchi; considerado uno de los impulsores de la difusión manga fuera del país del Sol Naciente. Uno de los más galardonados en premios del noveno arte y uno de los que más premios Tezuka tiene. Aunque por no saber, los muggles quizás no saben ni quién es Tezuka… Que esa es otra. En fin, que si lees una historia de Taniguchi, quedas encandilado y quieres más. Por mi parte, como seguidor de las historias contemplativas, emocionales e instructivas que hace este hombre, ya os adelanto que Furari es una de las que puede tener más detractores, porque en mi opinión, solo sabrán ver sus virtudes unos pocos. Y la acaba de publicar en una genial edición en tapa dura la siempre recomendable Ponent Mon. Donde aún se pueden encontrar joyitas como Mascotas (https://www.cronicasliterarias.es/?p=3029), Barrio Lejano, El Olmo del Cáucaso o la genial El Caminante del mismo autor.

De Furari me encantó, sobre todo, la inmersión en la ciudad de Edo hacia 1800 que muestra Taniguchi. Una historia con un tono mucho más ligero y agradable de leer que otras de sus obras, que tienen lugar en la misma ciudad pero siglos después. Aprecié mucho cómo el autor le devolvió la vida a Edo con cuidado y amor, ofreciendo un recorrido por su interior entremezclado con hermosos paisajes pero también momentos de la vida cotidiana. Me pasó con Furari que, en ocasiones, me quedaba totalmente inmerso en el manga, disfrutando, hasta que algo de la vida real me despertaba de dicha ensoñación. Taniguchi tiene ese poder. Y en esta además hace tantas referencias culturales que entran ganas de leer el manga con un dispositivo de internet cerca para saber más de esas referencias. Como los guiños gráficos a las impresiones Ukiyo-e de los tiempos de Hiroshige (un famoso pintor japonés).

Todo a través de capítulos cortos que siguen un hilo narrativo sobre la maduración de un proyecto de viaje que permite unir la pasión del héroe como topógrafo a su pasión por la astronomía. La historia de una vida que presenta entre otras muchas anécdotas: animales encontrados por el protagonista, vagabundeos donde este último imagina ver a través de los ojos de animales y viajar así desde sus adentros y por encima de la ciudad de Edo… Pasajes de la vida visualmente interesantes, paisajes de los que apenas disfrutamos por culpa de esta vida de estrés y rapidez constante que muchos llevamos. Pues Furari es una obra contemplativa que pretende ser poética y cercana a la naturaleza. Sin acción, pero que esplende descanso y te impulsa a querer encontrar esa serenidad del alma. Los diseños son a veces magníficos, como esas flores de cerezo japonesas tan detalladas. Pero si tuviera que compararla con otra de sus obras, sin duda, recuerda a El Caminante (https://ponentmon.es/producto/el-caminante); el personaje principal tiene ese tok! de contar sus pasos, lo que le lleva a caminar bastante.

Aunque la mayoría de las escenas pueden parecer banales, tienes que verl Furari con otros ojos. Con los de una persona que ya no tiene prisa por nada y solo se empeña en vivir. Disfrutar de esos encuentros con un poeta o una libélula, son situaciones agradables que se deben disfrutar del mismo modo. Sentir empatía por la historia. Mas, siendo sincero, Furari no es una de las mejores obras que he leído de Taniguchi, pero yo la he disfrutado bastante. No sé si es mi pasión por el autor o por haber encontrado ese mágico sendero al trasfondo que propone. Vagabundeos de un personaje, que de barrio en barrio, de encuentro a encuentro, tanto humanos como animales, recorre la ciudad para conseguir mapearla. En resumen, una obra que propone un hechizo, una sesión de hipnosis relajante a la que hay que estar dispuesto a entrar. Muy recomendada también para amantes de la Historia, en particular, de la vida en la capital japonesa a principios del siglo XIX.

Grande Taniguchi siempre.

Reseña: El Árbol Desnudo, de Keum Suk Gendry-Kim y Park Wan-seo

Si ya es difícil encontrar un manga coreano (manhwa) recién publicado en nuestro país, imaginad que encima contiene una buena historia, basada en una historia real y novela de Park Wan-seo. Una trama que dudo mucho que la vayáis a ver traducida en nuestro idioma alguna vez. Una obra de culto de la literatura coreana que Keum Suk Gendry-Kim adapta, una novela gráfica impregnada de delicadeza, una lectura profunda y conmovedora para adentrarse en el corazón de la historia de Corea.

En El Árbol Desnudo nos vamos a Seúl, en 1951, donde conocemos a Kyung, una joven que vive sola con una madre que se ha vuelto irritable y está enojada con su hija después de la muerte de sus dos hijos que murieron en uno de los bombardeos. Kyung trabaja en una tienda para soldados estadounidenses destinados en Corea. Allí conoce a un joven pintor refugiado del norte que crea por encargo, a falta de algo mejor, cuadros sobre seda para militares que quieren llevarle un detalle a su novia. Poco a poco se va tejiendo una relación entre estos dos seres llenos de soledad, un incipiente amor platónico que irá sumando entre los diversos encuentros de estas dos almas perdidas en un mundo demasiado duro para ellos donde hasta los referentes se difuminaron.

Una hermosa adaptación de la novela homónima de Park Wan-seo publicada en 1970. En un blanco y negro común de estas obras donde deslizarnos como observador/a en la lenta y dolorosa vida cotidiana de Lee Kyung y Ok Heedo. Para seguir a través de las páginas el destino de estas dos personas que una vez existieron realmente, y unidos por un amor imposible que les permitirá aguantar ante las desgracias a las que son sometidos.

Una novela gráfica de casi trescientas páginas que se devoran cual plato de jamón en mesa de degustación. Delicadeza y delicadeza, son las palabras que emergen de mí cuando quiero describir todo lo leído, todo lo que sucede en El Árbol Desnudo. Sumergirse en una sociedad herida, una sociedad socavada por la guerra, una historia bastante pausada pero que alterna con momentos duros y otros más ligeros. ¿El hilo conductor? La metáfora del árbol que pierde su follaje con el paso del tiempo y que, aunque llega a estar totalmente despojadado de verde, no muere. Una referencia a una pintura famosa del artista coreano Park Soo-keun cuyo título fue tomado para la novela original de Park Wan-seo.

La delicadeza hecha historia.

Hecha novela.

Hecha manhwa (manga).

Una lectura profunda y conmovedora. Un escenario de los que pone los pies en la tierra, a todo aquel que se queja constantemente de lo puñetera y mala que es su vida.

Friend, recuerda que siempre hay alguien en peor estado que tú.

Siempre.

Reseña: El Tiempo Recobrado, de Kei Fujii y Cocoro Hirai

Ponent Mon también publica Manga. Pero no cualquier manga, sino del tipo del que te pone los vellos de punta. En el sentido que son historias muchas melancólicas, evocadoras y dignas de recuerdo. Por eso, se fijan en autores como Jiro Taniguchi o similares. Es una editorial digna de echarle un ojo si te gustan los guiones, las historias que rara vez se olvidan.

De las que te hacen ver la vida de otra forma.

Los Tiempos Recobrados trata sobre el amor, ese tan fugaz, ese que sin comerlo ni beberlo aparece y desaparece pero que también emerge incluso a los setenta años de edad. Una nueva ilusión cuando estamos en el ocaso de la vida. Aquí tenemos a un viudo y una viuda que intentarán construir una relación a pesar del peso de la edad, los problemas de salud y los recuerdos dolorosos del pasado. Pero, ¿cómo mantenerse fresco cuando todo son dolores y apenas a uno le quedan fuerzas por lo viejo?

Los autores de Bajo un Nuevo Cielo (obra que también publicó en su día Ponent Mon) han vuelto a encontrar una debilidad para con el lector: jugar con la cuerda sensible, esa que todos intentamos ocultar para pensar en lo inevitable. Estar sobrio cuando llegue la borrachera que no deseamos. Ponerse en la piel de dos almas septuagenarias que vuelven a encontrar deseos de amar, de compartir momentos, de discutir, de relacionarse hasta que la esencia de cada uno se disuelva… por no poder más. Los que decidimos leer mangas, historias de las potentes sentimentalmente, tenemos derecho a mangas en color. Me gusta este detalle en el tema gráfico de los guiones que encienden nuestra ternura. Al menos, nuestro final, que llegue en suaves tonos pero coloridos. En cualquier caso, Los Tiempos Recobrados es un manga que trae un poco de esperanza a nuestro momento lector, el hecho de que uno siempre puede enamorarse y a cualquier edad, volver a sentir ese cosquilleo en el estómago que te quita el hambre. Pensamientos sobre otra persona, distinta, que ves con otros ojos en esos días de primeros encuentros deseados…, por las dos partes.

Además, queda claro en Los Tiempos Recobrados que no estamos de vuelta a lo pasado. No es una vuelta a los amores adolescentes que tan pronto venían, que algunos muy rápidamente asociaban con la depresión, y que tal como venían se iban. No. A esta edad no tenemos ninguna prisa. Las cosas se hacen de manera más pausada, más serena, donde hay momentos de contemplación, escenas que los autores saben exponer en este cómic de forma maravillosa. Un buen equilibrio entre emoción, humor (porque hay en los amigos de Ippei) y dignidad. Además, tienen el buen gusto de crear un relato que no acaba aquí, que se completará en un segundo volumen al igual que en la edición original de Ki-Oon. Pero al final, cuando todo parece asentarse felizmente, asistimos a la oposición de las respectivas familias de una manera bastante odiosa. Una inquietud que te deja con la miel en los labios y con ganas de saber.

Ippei, un jubilado apuesto, lo ha visto todo de color de rosa desde que contempló a Kotoko, una nueva recluta del club de música en el Centro Gin. A su edad, no creía poder llegar a revivir tales emociones, y, sin embargo, su corazón late como lo hacía a los veinte años.

Tierna historia.