Reseña: Chartwell Manor, de Glenn Head

Chartwell Manor es una novela gráfica recientemente publicada por Ediciones La Cúpula. Una buena obra del veterano caricaturista de cómic independiente, el señor Glenn Head. Si bien es intrínsecamente inquietante, el cómic detalla un internado cuyo director fue culpable de abuso sexual y emocional de niños, siendo el propio Head una víctima. Pero por encima de eso, también es una obra maestra de cómo hacer un cómic autobiográfico. Un trabajo asombroso y honesto en el que un gran talento procesa sus recuerdos más difíciles para llevarnos junto con él al patetismo abrasador donde muchas veces se encuentra el ser humano.

Lo peor del ser humano.

Chartwell Manor abarca la mayor parte de la vida de Head, utilizando una estructura bifurcada en la que la primera mitad se centra en el trauma infantil, mientras que la segunda detalla las consecuencias, no solo para Head, sino también para otras víctimas de aquella siniestra escuela. Y hay una cualidad en esta historia que afina la gravedad de los eventos de manera sorprendente pues la trama está muy bien narrada; esencialmente, la narrativa es tan clara y está tan bien hecha que el lector tendrá la sensación de que algún amigo o amiga le está contando esta… tragedia.

Y como resultado Chartwell Manor es tan compulsivamente legible como difícil de procesar. Una inquietud constante lectora por las decisiones en la narración. El trauma detallado en la primera mitad involucra los dos años que Head pasó de niño en Chartwell Manor, un internado ahora desaparecido de Nueva Jersey, frecuentado por la progenie de la riqueza de la costa este. Como material promocional para las notas del libro, este es un trauma que Head tardó casi cincuenta años en procesar/asumir/decidir contar. Y la forma en que se representan los eventos es la forma maravillosa en el que está elaborado el cómic donde esplende el contexto de poder mirar hacia atrás a través de una larga vida adulta. El abuso ocurrió en los años 70, fue expuesto y el victimario fue sentenciado por sus crimenes. Pero ya sabemos que las víctimas de abusos rara vez consiguen dar un caso asi como cerrado. Te hundieron para toda la vida.

Glenn Head sabe todo esto, sabe cómo se sintió mientras sucedía todo, y sabe cómo repercutió en la vida de muchos incluido él. Dicho esto, el abuso sexual y emocional sufrido por Head y otros es impactante en esta lectura por la sencillez (¿naturalidad?) con la que se explica la historia. Se entrega de una manera clara y casi separada. Como señala Head en la introducción: “Mi objetivo al completar esta novela gráfica era ser lo más sincero posible. No hay ningún intento de hacer que ninguno de los personajes, especialmente yo mismo, sea simpático. En consecuencia, no hubo ningún intento de hacer quedar mal a nadie. Simplemente, describir mi vida tal como sucedió y lo que es más importante, cómo me sentí”.

El cómic concretamente logra esto. Y con momentos muy potentes ilustrados como la descripción fundamentada de lo que ocurrió hasta los segmentos en los que Head abusa de sustancias alucinógenas. Hay una escena donde se muestra a Head inmerso en la adición sexual en la ciudad de Nueva York, otro que muestra la explosión de sus habilidades como dibujante alternativo… y toda una serie de horrores y momentos de lucidez del autor para con su don.

Chartwell Manor es, en pocas palabras, una obra magna, una de las mejores memorias gráficas de todos los tiempos.

No hay más palabras, señoría.

Reseña: Las Crónicas de Odio, de Peter Bagge

Odio es un cómic del guionista e ilustrador Peter Bagge. Fue publicado por primera vez por Fantagraphics, tuvo treinta números y fue uno de los cómics independientes más vendidos de la década de los 90s. En su apogeo, llegó a vender 30.000 copias por número. Pero poco después (2000y poco), Bagge revivió la serie en un Hate Annual, un cómic recopilatorio, mejor dicho, que comprendía la historia después del Odio inicial, en una especie de antología de relatos que completaban una historia ya de por sí, tan diferente como interesante. Donde Bagge aprovecha para satirizar sobre el libertarismo y la cultura y los dibujos animados de aquella pasada actualidad. Bastantes reseñadores han hecho referencia a Odio como un ejemplo importante de la cultura del cómic de la Generación X y la cultura grunge, en general. Y tienen razón. Peter Bagge tiende a ver los paralelismos con el estilo de vida grunge (aquel que tanto popularizó grupos como Nirvana) como una gran coincidencia, ya que hacía referencia a eventos que le habían sucedido diez años antes. Todo eso y más vais a encontrar en Las Crónicas de Odio, que recién publica Ediciones La Cúpula en nuestro país. Un integral súper esperado que ha tenido ya ediciones en varios idiomas como el italiano y alemán. País donde, por cierto, lo ha petado en ventas.

Odio sigue la vida de Buddy Bradley, en una continuación de los eventos de la tira comiquera del autor llamada The Bradleys. Una de las series regulares que aparecían en el anterior trabajo del autor en la publicación Mundo Idiota (Neat Stuff), en el que se explicaba la adolescencia del colega Buddy Bradley a finales de los ochenta y sus vivencias con su familia; un padre poco trabajador y autoritario que se pasa el día bebiendo cerveza y mirando la televisión; Babs, una hermana neurótica y poco agraciada; un hermano pequeño, Butch, con tendencias fascistas, y una madre que se refugia en la religión para poder sobrellevar el panorama familiar. Después, el autor sitúa la “acción” en dos tramos, una primera mitad en Seattle y luego en los suburbios de Nueva Jersey, donde Buddy tiene que lidiar con el final de la adolescencia, crecer a regañadientes, sus relaciones con una serie de tíos y tías desagradables que tiene que clasificar como amigos o posibles parientas… Y, por supuesto, trabajar en empleos sin ningún futuro. Está claro que Bagge usaba recuerdos propios como inspiración primordial.

Las Crónicas de Odio es la colección definitiva de una de las series de cómics alternativas más famosas de todos los tiempos. Un conjunto de volúmenes que, además de ser el tebeo por antonomasia de la Generación X, recopila ilustraciones y artículos relacionados con Odio creados para otros libros y revistas, así como historietas, juguetes, y más sorpresas creadas por Peter Bagge. Lo dice muy bien la sinopsis editorial. Efectivamente, nos vamos a trasladar a los primeros años 90, donde empiezan a aparecer por todos lados esos neuróticos que reviven la explosión del grunge, la MTV se convierte en un canal de televisión que hay gente que lo tiene 24h puesto, llega el advenimiento de los piercings y los tatuajes de mierda… (en los que yo caí). Pero también los primeros reality shows que lo petan en TV, la muerte del vinilo y el nihilismo como única forma de vida si eras joven y tenías dignidad… Que poca había.

Ediciones La Cúpula recién publica esta magnífica edición que recoge treinta años de cómics para disfrutar, lo que fuera publicado por Fantagraphics en una caja de tres volúmenes en el denominado Peter Bagge’s Hate. Para aquellos que quizás no estén familiarizados con lo que muchos consideran un cómic alternativo esencial de los años 90, Las Crónicas de Odio son ideales para trasladarte a esa época. Cómic que disfrutarás de lo lindo, por supuesto, si ya eras un alma estudiosa en pena en aquellos años, como era mi caso. Entonces, y solo entonces, te sentirás identificado varias veces con Buddy Bradley, cuyas tendencias más holgazanes solo se ven eclipsadas por sus extraños ataques de rabia, excitación, impotencia y, en ocasiones, ambición. Buddy, de hecho, es más divertido cuando está furioso. Y puede que sus peroratas obstinadas no siempre estén justificadas, pero ver a Buddy meterse en líos por una tontería… eso, no tiene precio. Todo con un arte descabellado, distinto, a veces perturbador, y a veces trasladado a una especie de feria de Teleñecos.

Lugar donde Bagge proporciona humor mordaz por los cuatro costados.

No es para niños.

No lo entenderían.

Reseña: Roy & Al, de Ralf König

Los que vayáis a descubrir la obra de Ralf König con este titulo que recién publica Ediciones La Cúpula, os diré que estáis de enhorabuena, porque (con)tiene todo por lo que merece la pena leer un cómic de este autor. Y puede que os enganchéis. Y puede que cada vez que queráis humor, reíros por que lo necesitáis o queráis sacar algo de vuestra cómicteca para prestar a un amigo…, en definitiva, un cómic que le divierta; os gustará tener la obra de König para sacar uno al azar. Y si la suerte dice que toca leer Roy & Al, tan obvio como que os desternillaréis de risa.

Con este titulo concretamente, por lo menos, vais a encontrar una de las obras más originales de König. Eso sin duda. Donde se presenta también (ya lo conoceréis algunos) escenas de sexo gay. Algo en lo que no soy especialista pero, pocas series de cómic dónde encontrar el tema, ¿no? En cualquier caso, habiendo visto las portadas de otros álbumes de König ya sabréis que es un punto fundamental en su trabajo. Esto me lleva a categorizar sus series en las series de «Sólo para Adultos», y mirad que me gusta poco poner esa etiqueta. Dicho esto, Roy & Al no es un álbum centrado en el sexo.

Es bastante gracioso, sobre todo, si te molan o te partes con ciertas situaciones provocadas por esos seres normalmente pequeñitos que tenemos en casa algunos como son los perretes. Y en este álbum, los dos gays antes mencionados no son los héroes, sino sus perros. Sí, Roy y Al son los perretes que buscan tema en este cómic. La sal de este álbum se debate en las relaciones entre estos dos perros y la visión de ciertos comportamientos (muchos sexuales) por sus amos.

Hay que decir que Al no está realmente contento con los modales de su dueño (es francamente homofóbico), y los comentarios hechos por Al y su nuevo amigo Roy, comentando y criticando la vida de su dueño juegan con la ironía, y en el ambiente homofóbico que imperaba en Francia (me consta) hace unos meses. Pero todo se suma al lado de lo absurdo y lo cómico. Los cuentos, las historias, los sketchs que encontraréis en este volumen son desiguales. No en calidad, sino en variedad. Quiero decir, historias independientes que apenas siguen un mismo argumento. Se puede decir que son “situaciones” y con algunas reirás por mucho que os pueda parecer libidinosas, lascivas u obscenas con el tema que quema.

Al es un perro de pura raza, que acaba de ser adoptado por un homosexual. Horrible para este perro homofóbico.

El nuevo amigo de su amo también tiene perro. Roy, que de alguna forma se convierte en amigo.

Dos perretes comentando, criticando y terminando por imitar los modales de sus amos.

La idea ya da risa.

Reseña: La Caída de la Casa Usher, de Raúl García y Edgar Allan Poe

Más de uno sabe que la editorial por excelencia para encontrar cómic independiente en nuestro país es Ediciones La Cúpula. Un lugar ideal para el guionista e ilustrador que empieza a pegar fuerte, así como, también tienen cabida autores consagrados. Cuando alguien me recomienda un cómic que no me cuadra en ninguna de las grandes editoriales, sé que probablemente estará en La Cúpula. Y es desprestigio, para nada, todo lo contrario. Aplaudo bastante la labor de dicha editorial pues sin ella, quizás nunca conoceríamos grandes trabajos que existen de autores patrios y de tantos otros autores foráneos que aún no navegan, o tal vez nunca quisieron navegar, en el ancho océano del mainstream. Y se encuentran bastantes joyitas. ¿Ejemplo? La reseña de hoy.

En la mayoría de casos, cuando termino de leer una obra, a menudo consulto internet para obtener alguna perspectiva más a lo que me ha acaba de entrar por cuerpo. Reseñas, comentarios, antecedentes, etc. Mi lectura sobre La Caída de la Casa Usher, un relato que no leía desde el instituto -mi gran época lectora-, fue en gran medida poco esclarecedora. Muchos escriben sobre lo maravilloso que es y demás -gótico, macabro, atmosférico son los términos más utilizados- pero nadie es capaz de articular claramente por qué. Parece que o “comprendes» a Poe o no. Y no entendía muy bien por qué nadie sabe explicar concretamente qué ocurre. Y ahí es cuando yo devoro la traslación al formato novela gráfica que hace Raúl García de esta obra, y que forma parte del largometraje de animación Extraordinary Tales, y se me enciende una lucecita en la noche: ¡Por todos los demonios! ¡Cómo cambia una historia de Poe del formato literario al modo ilustrado!

Encontré, por ejemplo, un comentario en la revista Edgar Allan Poes Society, de Baltimore (y no deberíais pasar por alto el hecho de que en la ciudad donde nació el himno de USA exista una asociación que homenajea al dios del Terror psicológico); un comentario escrito por alguien de la Universidad Tecnológica de Tennessee (que suena a centro de aprendizaje futurista) donde se decía: «Muchos lectores consideran que La Caída de la Casa Usher es uno de los mejores cuentos de toda la literatura mundial». La publicación de un académico que sigue, dice: «Pocos estarían en desacuerdo, sabiendo que es una de las obras más populares y justificadamente famosa de Poe». A ver, si esta hipérbole fuera única, no estaría justificado citarla, pero eso está lejos del caso. Los buscadores de Goodreads y Amazon (a nivel mundial) son casi unánimes en que Poe es un genio (lo cual estoy seguro) y que su narrativa y prosa es sobresaliente. También el editor de la edición de Penguin Classics, David Galloway, un tío al que sigo y considero como uno de los más sapientes del mundo literario, el cual describe el relato como uno de los mejores cuentos de Poe; si no, el mejor. Lo que sí que es cierto, es que quizás ningún otro relato ha ejercido una influencia tan profunda sobre otros artistas como este cuento «germánico» del maestro. La forma gótica y romántica en la que está escrito es cuando menos inspiradora. Seguramente la historia tiene más que ofrecer de lo que muchos pensáis. Y su argumento se puede resumir en un párrafo:

Un joven caballero es invitado al viejo caserón de un amigo de la infancia, Roderick Usher, artista enfermizo y excéntrico que vive completamente recluido en compañía de su hermana, Lady Madeline, también delicada de salud. Usher vive presa de una enfermedad indefinible, lo que hace a todos temer por su vida. La que acaba muriendo es su hermana. Sus restos mortales son depositados en una cripta, pero no tardan en producirse terribles acontecimientos que desembocarán en un trágico final.

Si no lo conocíais, ya estáis enganchados, ¿a qué sí?

Raúl García nos muestra su poder como consagrado animador cinematográfico en este volumen. Con diseños muy poderosos que se acercan bastante a films como La Novia Cadáver o Coraline; acude a Poe para trasladar una de las historias con mejor ambientación que se han escrito en el maravilloso mundo del relato de Terror. La escena en la que Lady Madeline fallece a causa de su misteriosa enfermedad, y Roderick anuncia que planea enterrar su cuerpo en una de las bóvedas dentro de la casa principal de la familia, es simplemente inolvidable.