Reseña: Stringbags, de Garth Ennis, PJ Holden, Kelly Fitzpatrick y Rob Steen

Aleta Ediciones (por lo callaíto) no deja de publicar obras tan chulas como interesantes. Además, tienen puesto el ojo de algún modo en tan tremendo guionista como es Garth Ennis; autor, que a uno no le queda otra que poner el ojo (una y otra vez) en dicha editorial. Por lo menos, en sus obras bélicas. Respecto a la obra, diría que en el mundo vertiginoso de hoy, no necesariamente de forma intencionada, tendemos a descartar o desprestigiar a los de generaciones anteriores. Cuando estuve en el ejército, a menudo me encontraba recibiendo consejos de quienes estuvieron antes que yo. A veces, era algo útil. Estuve en uno de los destacamentos del ejército de los más duros de este país; de los que pisan primera linea de playa o van al mismísimo frente el primer día en una posible guerra. De hecho, nuestro día a día era como si de verdad estuviéramos en guerra y en plena crisis total. Los mandos (como se les decía a los de rango suboficial hacia arriba), lo vivían en un constante y alucinante éxtasis. Lo disfrutaban. Y a uno de ellos le escuché una de las mejores historias bélicas históricas. La de los chicos que fueron a la Operación Tormenta del Desierto (Desert Storm) donde cualquiera que lea algo sabrá que fue un auténtico infierno para cualquier ser vivo que se encontrara allí.

No obstante, en mi fascinación por la Historia y por encontrar esas historias que rara vez se cuentan (he tenido tiempo de encontrar cientos de ellas), muchos hombres y mujeres valientes hicieron misiones por las que no tuvieron medallas, merecerían ser honrados y que duda cabe que homenajeados. Y eso es lo que hace el ya consagrado Garth Ennis una vez más en Stringbags. Esfuerzos que enhebraron la aguja invisible para garantizar el resultado adecuado y cuyas consecuencias hacen que otros seres humanos hayamos tenido una vida mejor. Historias en las que mujeres y hombres, la mayoría ya fallecidos, finalmente obtuvieron su reconocimiento, pero veteranos de guerras que necesitan del cariño de nosotros antes de irse al otro mundo.

Grande Ennis.

En Stringbags, Garth Ennis, PJ Holden, Kelly Fitzpatrick y la brillante rotulación de Rob Steen, nos cuentan de otro grupo heterogéneo cuyas hazañas tuvieron que ver en que el mundo viva en paz. Y nos llevan a 1940, donde tripulaciones de hombres jóvenes de la Royal Navy británica volaron con lo que entonces se consideraba una antigualla, un torpedero biplano en la era de los monoplanos, el Fairey Swordfish, también conocido como Stringbag. Debido a su estructura simplista, muchos se rieron de su reaparación pero terminó por tapar bastantes bocas con sus maniobras militares.

Ennis nos lleva conocer a la tripulación de una de estas maravillas voladoras, Archie, Ollie y Pops, cuyas bromas y camaradería hacen un camino fácil para la cohesión y las misiones largas a corto plazo. Pronto se les encarga una misión: ya que Gran Bretaña se aferra a las bases de operaciones de reemplazo con uñas y dientes, y es la única nación en ese momento que lucha contra la Alemania nazi y busca mantener el terreno en Malta, lo da todo para casi una misión final para la que se ofrecen como voluntarios/rastreadores la tripulación de Archie, Ollie y Pops. Un destino solo de ida, seguramente, pues pronto descubren que podrían ser superados en número. Pero si pueden llegar a eliminar uno de sus buques, la probabilidades de ganar se pueden inclinar a favor del país que intentan que no caiga. Incendiar uno de los acorazados italianos y eliminar pronto la flota restante de la Regia Marina es el objetivo principal del Escuadrón Stringbag.

En general, un integral excepcional que se marca Aleta Ediciones con el que poder disfrutar con el mejor cómic bélico histórico disfrutable desde una visión actual. De las historias, de los guiones, que llevan a querer saber más. Garth Ennis tiene el don de llevarte a los grandes films bélicos, cuando se pone serio. Historias que les da a estos héroes olvidados un momento para el recuerdo. Además, encontramos aquí una trama que en ciertos momentos es divertida, llena de acción y está súper bien desarrollada. El arte del equipo creativo es simplemente impresionante. Y en conjunto, Stringbags te hará querer ir a ver películas como Midway o La Batalla de Midway, para disfrutar más del heroísmo de aquellos que lucharon a pesar de las poquísimas probabilidades de éxito.

Echadle un ojo.

Reseña: Grandes de lo Macabro, de Joan Boix y VVAA

Grandes de los Macabro es la prueba física de que el buen Terror sí que vende en nuestro país. Si se quiere, con una buena presentación, portada, y por supuesto, un gran dibujante y guionista detrás:

EL TERROR VENDE

Grandes de los Macabro es el botón que muestra que un titulo así se agota, y rápido. Y se agota en ciertos eventos tal como declaraba el editor de Aleta Ediciones el otro día en redes sociales, porque es obvio. Aunque muchos no lo quieran reconocer, el Terror es el género fantástico más atractivo para todo aquel ser racional que tenga un mínimo interés lector. Y ya no os digo para un espectador audiovisual.

Con una nueva portada realizada para la ocasión, regresa al candelero el maestro Joan Boix, el cual me alegra ver que de algún modo sigue activo. Todo para una edición definitiva en el que ilustró a los grandes maestros del género llevados al cómic. Grandes de lo Macabro es una oda al género.

Una de esas antologías comiqueras donde disfrutar de lo mejor de lo mejor y con un contenido visual como poco enmarcable. Sí, enmarcable. Porque nunca me cansaré de decir que casi el cien por cien de las ilustraciones de autores patrios como Joan Boix, autores que tocaron el cielo en mis amados años 80; son ilustraciones totalmente dignas de ser enmarcadas y disfrutadas cual salón que se precie. Es así. Además de estar hablando de un compendio de relatos que abarcan historias de los grandes maestros del Terror, también se incluyen guiones del propio Joan Boix, trabajos como el El Solterón, La Boda Monique Evan o El Mal, que son narraciones y reflexiones sobre situaciones o sobre personas o seres en sí mismas que evocan el Terror de alguna forma. Todo en formato cómic. Y un artículo sobre el autor por parte de Antoni Arigita.

La indispensabilidad de tener este tomo para un verdadero amante del Terror, se basa en algo muy sencillo. Diría que es querer tener lo mejor de lo mejor de este autor publicado en una bendita época de publicaciones comiqueras en nuestro país. También una forma de conseguir grandes historias que vieron la luz hace casi cincuenta años en revistas míticas como Dossier Negro, para mí, junto a Creepy, la mejor revista del género publicada en esta tierra. Son veinte historias, muchas de ellas basadas en grandes relatos de maestros consagrados del género como H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe, Gustavo Adolfo Bécquer o Arthur Conan Doyle por nombrar solo algunos. Joan Boix (que por cierto, tuve aclarar vía internet si era el mismo que Juan Boix, pues yo siempre lo conocí así) publicó su primera historieta en 1962 en una de las publicaciones de editorial Bruguera. Dada su alta calidad gráfica entró directamente en Toray para dar más fuerza aún a la maravillosa Hazañas Bélicas. Aunque también trabajó para las revistas románticas del momento.

No mucho después sus trabajos fueron reconocidos fuera de nuestro país y produjo innumerables publicaciones para el mercado exterior.

Por aquí lo tuvimos en Zona 84, Comix Internacional, Totem..., muchas de las revistas que mi padre y mi tio escondían para que un inquieto como yo, no tuviera acceso. Aunque sabiendo de mi amor por el Terror sí que me toleraban casi a regañadientes las de Dossier Negro. Ahí fue donde me enamoré del trabajo Joan Boix.

Un ilustrador que dibuja como pocos, mansiones decrepitas, a priori, encantadas. Un autor que ilustra rostros llenos de misterio y pavor de manera maravillosa. Un creador de entornos lúgubres que gozan de ese preciado don de inspirar a otros en su escritura, en su imaginación, infundir sugerencias intrigantes al lector con unos/muchos trazos (bastantes) y detallados en negro sobre blanco. Un autor que hizo algo muy grande con The Phantom y El Capitán Trueno, por cierto. Decidme ahora, si no es normal que este tipo de volúmenes se agote.

Solo me queda decir un: ¡Corred insensatos! Porque esto que os enseño es una maravilla de publicación, que la mires por donde la mires es INDISPENSABLE.

Reseña: Danger Unlimited, de John Byrne

Aleta Ediciones realmente nunca se fue. Hay tras ella un tío comiquero de los que valen su peso en oro como es Joseba Basalo. De esos editores que siempre han estado ahí contra viento y marea, consiguiendo grandes títulos USA para su moderado catálogo, que las grandes casas o editoriales no sé porqué no se atreven a publicar. Títulos que molan tener. De hecho, Aleta Ediciones fue la primera en traer a nuestro país el exitazo Invencible, de Robert Kirkman. Y sacó en su día joyitas del cómic que para muchos pasaron desapercibidas y que son geniales como Xenozoic (la recopilación completa de la obra maestra de Mark Schultz, que inspiró el videojuego Cadillacs & Dinosaurios), Tex, Dylan Dog o Savage Dragon; personaje que amo y que no entiendo porqué nadie se atreve a hacer integrales de sus maravillosa serie regular.

Aleta Ediciones es de esas editoriales donde puedes encontrar chuladas de cómic independiente como Danger Unlimited, del maestro John Byrne. Cómics de autor que me encanta tener, leer, los disfruto bastante y eso que no cuentan con el poderío-centrismo de proceder de ninguna de las dos grandes casas comiqueras estadounidenses que todos conocemos. Ver a un maestro haciendo lo que le gusta, sin reparos (aunque Byrne hace lo que le viene en gana esté donde esté), un cómic donde todo es originalidad emergente del propio don creativo de un autor que se lo guisa y se lo come todo.

En Danger Unlimited, los días de los superhéroes han quedado atrás. Cien años han pasado desde que cuatro superhéroes lucharan por salvar el mundo. Pero ahora, en 2060, ¿quién lo hará? Un mundo donde tampoco tienen poder ya las súper potencias. En este futuro lejano (¿?), aquella batalla interminable está llegando a su fin y el lado de la justicia está perdiendo. La Tierra ha sido conquistada por una raza alienígena y los humanos súper poderosos han sido prohibidos. La raza humana necesita ayuda, algo de potencia de fuego de alta resistencia, o tomar el rumbo de una humanidad que se ve encaminada a la extinción. Todo empezó, como os decía, en diciembre de 1959, cuando la familia Carson se encuentra con el explorador Mike Worley en América del Sur donde investiga una antigua nave espacial que se estrelló en la selva amazónica. Los sistemas de la nave atrapan a los cuatro y los exponen a una sustancia misteriosa que les da a cada uno súper poderes que usan para luchar por el bien común. Y lo llegaron a hacer como los Danger Unlimited originales. Pero la historia solo comienza ahí. Esto se cuenta a través de flashbacks donde sabemos como la Tierra va a terminar siendo sometida. A partir de aquí…

Obviamente, una obra que recuerda mucho al material de Next Men. No es una sorpresa para nadie esta comparación. Pero Danger Unlimited tiene el rollito de estar condensada en un único volumen y eso para devorarse en un par de sentadas en la piscina o playa, mola. El volumen recopila los cuatro números de la miniserie que lanzó Dark Horse en TPB allá por mitad de los 90. Si bien estoy contento de que se publiquen cositas así, cuentos clásicos de superhéroes del maestro Byrne que oscilan entre dos escenarios, presente y futuro (un futuro mundo gobernado por extraterrestres con referencias a su serie Babe), estoy un poco triste por estos mismos personajes, de los cuales nunca voy a saber nada más. Merecen algo algo más de continuidad. Queda esa mini angustia. Lo que pasó con Danger Unlimited es que la industria y el mercado en la década noventera se volvió frágil por diversos motivos. Fue realmente una lástima ver como algunas series -tuvieran tíos con músculos hasta en la orejas o no-, sí que gozaban de tramas interesantes. Algunas merecían mucho más y para nada estar en el mismo saco de aquel porcentaje alto de guiones sin control. Os aseguro que el Danger Unlimited #1 es uno de los primeros números de miniserie más sólidos de cómic de autor que he leído en mucho tiempo.

Echadle un ojo a este tomo y veréis si tengo razón.

Pijameo del bueno por los cuatro costados.