Reseña: Camisa Gris, de Alan Moore, Rick Veitch y VVAA

De vez en cuando y cada uno mucho, a uno le pide el cuerpo leer a Alan Moore. Ese toque diferente en cuanto a guión que le da a los cómics, ese diferente modo de ver las cosas, el rescate de esos personajes olvidados del noveno arte pero a los que se les puede sacar mucho partido…; eso, en esencia, es un cómic o guion de Alan Moore. Fruto de la imaginación y el talento de Moore junto a Rick Veitch, Camisa Gris protagonizó diferentes aventuras publicadas en la antología Tomorrow Stories. ECC Ediciones nos trae un genial volumen recopilatorio de todas esas celebradas historietas, así como un compendio de relatos del personaje procedentes de los especiales America’s Best Comics Special #1 USA y ABC: A-Z – Greyshirt & Cobweb #1 USA. Pero más aún, el tomo contiene la miniserie Greyshirt: Indigo Sunset, con la que Veitch retomó al personaje acompañado de autores de la talla de Dave Gibbons o David Lloyd, entre otros. En definitiva, un volumen indispensable para todos aquellos que conocimos al personaje en su día y siempre quisimos saber más.

¿Y qué vais a encontrar en estos doce numeritos de Tomorrow Stories (Camisa Gris)? En temas profundos, la relectura de algunas historias que ya asumí hace años, hizo que me percatara de que la serie -entre sus argumentos y aventuras- trata el tema de la homosexualidad, la prostitución, el incesto, la bestialidad y la pedofilia y las clasifica como diferentes tipos de «perversión». Moore esplende en estos guiones con su crítica guionizada en personajes que sufren pero también que ríen y se la pegan cuando menos esperan. Estos son problemas que en realidad proliferan en toda la línea ABC (y, supongo, en gran parte del trabajo de Moore), como si os fijáis también pasa con Promethea cuando expone el lío protofeminista y empieza a ser demasiado ambicioso con ello. ¡Lo cual está bien! Porque al final todos los títulos de ABC eventualmente terminan mostrándose como si estuvieran escritos por un viejo cachondo que no puede decidirse en decir si es un defensor del Amor Libre o simplemente está molesto con el lector que se avergüenza de sí mismo. Cada decisión narrativa en estos cómics está dictada por quién está. Y dicho esto, Tomorrow Stories está, al menos un poco, más centrada en Moore mostrando sus considerables músculos dentro del género superheróico. Todo en una pura brevedad del formato antológico, que significa que es imposible ver ninguna pelusa en el pantalón del maestro. No sé si me captáis…

Cada vez que Alan Moore hace una declaración donde deja en ridículo a los superhéroes y cuestiona a sus seguidores, allí estoy yo. Hay quien se molesta, pero no dejamos de estar ante el típico caso del abuelito al que tenemos respeto y está constantemente haciendo chistes algunos sin sentido. En ti está entenderlos y reírte con él y su chocheo, o indignarte preguntándote porque este tío ha llegado tan lejos. Personajes como The First American y U. S. Angel o Salpicón Brannigan (el Vengador Indeleble) tienen de esto y mucho más. Pero sinceramente os empujo a que leáis y disfrutéis, sobre todo, las tramas de Camisa Gris, y en especial, Jack B. Quick. Vais a disfrutar de un cómic bien hecho donde estos personajes aparezcan. Aunque también os digo que Salpicón y Cobweb tiene un nivel que ya querrían muchos de cómics «mainstream» actuales tener. Una fantástica selección de historias con todas estas tesituras.

Quien diga que este volumen y sus historias no están a la altura, obviamente está equivocado o no sabe leer entrelineas.

Disfrutar…, en ti está, que diría Yoda.

Reseña: He-Man / Thundercats, de Rob David, Lloyd Goldfine y Freddie E. Williams II

No se me ocurre mejor recomendación comiquera para estos días de regalos que un TPB ligero y con una idea inesperada que van a disfrutar, sobre todo, aquellos nostálgicos de los 80. En concreto, niños que hoy en día rondan los treinta, cuarenta o cincuenta tacos; niños de los 80 y 90 que en su infancia disfrutaron de dos gloriosas series de dibujos animados como fueron los Thundercats y He-Man y los Masters del Universo. Un cómic que ECC Ediciones publica, un recopilatorio de los seis numeritos que compusieron esta miniserie de un crossover nunca imaginado. Una oda a la nostalgia, un reclamo, el choque entre dos de los mejores universos de la cultura popular fantástica en formato animación televisiva. Un cómic que trata directamente algo muy de moda: como es aborda la nostalgia (la nuestra), en toda regla. Una nueva alusión de las que se han propuesto hacer las dos grandes casas de cómic norteamericano, para tocarnos la patata a esos niños (ahora viejóvenes), en muchos casos padres o madres, que quieren que sus hijos disfruten o al menos conozcan, lo que tanto les gustaba a ellos de pequeños.

Grandes e improbables crossovers. Pero terriblemente atractivos. Esa es mi opinión. Star Trek/Green Lantern, Tarzán/El Planeta de los Simios, Batman/Tortugas Ninja (https://www.cronicasliterarias.es/?p=6407); cómics que me parecieron sorprendentemente novedosos. Así como He-Man/Thundercats también me lo pareció. En pocas palabras, pensé en su día que no merecía tomarse demasiado en serio estas franquicias, pero empiezo a pensar que hay que leer todas las posibles porque se están publicando cositas muy chulas y se convertirán en rarunadas inencontrables algún día. De eso estoy seguro. Tanto el universo He-Man y los Masters del Universo como el de Thundercats son intrínsecamente parecidos así como evocadores para los que nos gusta leer literatura fantástica. Por ese recoveco nos entraron. Era su encanto. Y aunque He-Man en la serie clásica animada era un buenacho de libro, un príncipe sencillo, simple y musculado en cuya mente todo era blanco y no había opción de mal; el universo de Thundercats sí que era algo más oscuro y pocos capítulos trataban el tema de hacer lo correcto. Por eso estamos ante una mezcla perfecta. Eso sin quitar el enorme atractivo que tenían ambos mundos en cuanto a compendio de monstruos.

Aquí se nos presenta una historia que va adoptando un tono terrible y comienza a tomar impulso hacia la conclusión del crossover. Eternia, Skeletor y un ahora un incorpóreo Mumm-Ra unen fuerzas y He-Man tendrá que buscarse aliados ante tal potencial. También algunos trucos nuevos, pues para colmo, estos demonios terrenales han logrado esclavizar a los Antiguos Espíritus del Mal de la Tercera Tierra y estos se dirigen a destruir directamente Eternia. Pero ante tal terrible catástrofe, los ThunderCats se comprometen a ayudar al Rey Randor y a los Masters del Universo en lo que puedan. No obstante, surgirán conflictos en el modo de hacer las cosas y el modo de enfrentarse y en el quehacer con los subyugados. Un problema que llevará al borde de la extinción a He-Man, el hombre más poderoso del universo… Donde algunos de los integrantes de los Thundercats se embarcarán en una misión para devolverlo a la vida.

Historia de acción, eso si, con sorpresas e ilustraciones impresionantes. Freddie E. Williams II es, sin duda, el artista adecuado para darle vida a este cómic. Especialmente por su experiencia en los crossovers arriba mencionados. Y rodea bien un terrible problema que suele pasar en estos casos; cuando se trata de He-Man y su elenco de apoyo, realmente no es posible exagerar demasiado a los personajes porque se te puede ir la mano y sin querer pasarte a la acera del dibujo fanmade. Estamos ante “ese tipo» de problema gráfico. Pero Williams II tiene estilo y encaja bien los golpes que propinan estas dos franquicias. Un cómic que además, cumple también una de las promesas fundamentales de este tipo de crossovers: grandes peleas entre nuestros personajes favoritos.

Encuentros que siempre soñaste ver.

Reseña: American Vampire 1976, de Scott Snyder, Rafael Albuquerque y Dave McCaig

Quién si no iban a encargarse del regreso a librerías de American Vampire. Scott Snyder y Rafael Albuquerque regresan con uno de los títulos que los pusieron en el candelero como tándem genial a tener en cuenta. Una nueva visión al cómic de terror con una visión muy oportuna de lo que es, o mejor dicho, fue el país de la hamburguesa con patatas fritas. Han pasado cuatro años desde que Scott Snyder y Rafael Albuquerque trajeran al noveno arte American Vampire. Pero ahora este tándem de creativos se une de nuevo en un volumen que ECC Ediciones recién publica en nuestro país y que recopila los diez números que componen la miniserie. Nos trasladan a una década especialmente trascendental para ofrecer una mirada diferente a la historia estadounidense. Un volumen que además contiene la segunda entrega de American Vampire Anthology, compilación de historias cortas en las que un variado elenco de autores visitan el mundo creado por Snyder, Albuquerque, y no se os olvide, el eterno-dios-maestro, el señor Stephen King.

Después de explorar el rockabilly de la década de los 50s, los albores de la carrera espacial y dentro de esos años llevar el tema vampírico de una forma especial; American Vampire 1976 da un salto hacia el bicentenario de los Estados Unidos con un Skinner Sweet letárgico que aún se aclimata a ser convertido en humano después de décadas de vivir como uno de los no muertos. Claro, esto va, para el que ya conozca la obra anterior e inicial de American Vampire. Si no, os recomiendo que antes os hagáis con ella y la disfrutéis. Para así, ahora, en este tomo, encontrarse con un ser temerario que desafía a la muerte y que realiza trucos en un enorme país que tiende al apocalípsis, a la soledad, donde se deambula por lugares que el tiempo y la erosión agotan como ferias deterioradas y puebluchos en decadencia. Skinner anhelando emociones y los poderes que tenía como vampiro, mientras todo lo que le rodea intenta seguir adelante sin él. Mientras tanto, el resto del elenco tendrá que lidiar con nuevas amenazas mientras un antiguo Mal resurge y comienza a acumular suficiente poder para sumergir este-mundo-agotado en una oscuridad aún mayor.

Lo he dicho en más de una ocasión. Es terriblemente chulo como se nota el aire, el ambiente y la mano de Stephen King en American Vampire. No sé como lo hace, si su sola presencia basta o solo son sus consejos argumentales, pero el guión de American Vampire huele mucho a él. Una influencia que parece haber sido absorbida por los autores de la obra principal. Un cómic que siempre diré que podría ser una continuación u off-topic perfecto del libro de King, la genial The Stand (Apocalípsis). Tiene ese poderoso ambiente de desgracia en lo que nos espera en cuanto el mundo comienza a irse a pique.

Se siente mucho en American Vampire la presencia del Rey del Terror.

Por otro lado, con la posible excepción de Batman, no hay ningún personaje que Snyder haya creado que tenga una comprensión más firme que la voz que tiene Skinner Sweet. Incluso fuera de la visión del vampiro eterno y original que busca “entretenimiento” por el mundo, en 1976, en principio, dicho personaje anda más en un segundo plano. Pero cuando toca, Snyder lo lleva a un salto en el tiempo narrativo que justifica esa espera en el backstage y queda genial. Si bien se siente como el comienzo de una nueva historia, este es un volumen que recompensa a los lectores que estén actualizados en el título. Hay suficiente exposición para refrescar la memoria con aventuras pasadas. Insisto en que lectores que nunca antes hayan leído un número de American Vampire pueden sentirse un poco perdidos. Snyder entreteje las tramas para hacer que los paralelismos se sientan casi en cada página.

Albuquerque se desliza de manera similar para traer de vuelta el mundo de American Vampire sin problemas, junto al colorista Dave McCaig. Desde carnavales sórdidos en el suroeste hasta una cruda visión de la ciudad de Nueva York en medio de un crimen desenfrenado y discotecas repletas de gente que vive como si fuera su último día. American Vampire 1976 pisa el acelerador a fondo desde sus primeras páginas, regresando con suficiente sangre y furia para que la espera -en la que andábamos mucho- valga la pena. Esplende como Snyder y Albuquerque claramente se divierten con esta obra.

Reseña: Estado Futuro. Superman, de Phillip K. Johnson, Mikel Janín, Becky Cloonan, John Timms y VVAA

Estado Futuro es el nuevo universo de eventos por el que está pasando DC en nuestro país. Para entender cómo surge dicho evento hay que remontarse a los planes originales de DC durante el pasado año. Y llegado el momento por estos lares, tenemos gracias a ECC Ediciones ciertos volúmenes con los que disfrutar de tan curiosa trama.

Estado Futuro le debe mucho al evento de DC de 2014-2015, Futures End. También fue un vistazo a cinco años en el futuro al Universo DC, donde muchos de los superhéroes se habían retirado siendo reemplazados por otros más jóvenes. A menudo, con mayor diversidad étnica. Pero en este Estado Futuro: Superman, Phillip K. Johnson, Mikel Janín, Becky Cloonan, John Timms y otros autores nos ofrecen un vistazo al futuro inmediato del Hombre de Acero y su familia en un volumen que también incluye aventuras de Midnighter, Mr. Milagro y el nuevo Guardián de Metropolis. Recopila las miniseries originales Future State: Superman of Metropolis y Future State: Superman – Worlds at War.

Superman de Metropolis es un argumento extraño lleno de grandes ideas que no tendrán tiempo para ser exploradas. Extraño, en el sentido de que en realidad es un descendiente de tres ideas separadas mezcladas en una especie de monstruo de Frankenstein en formato cómic. Un Frankenstein que es más inteligente de lo que parece. Pero también un monstruo que debiera ser perseguido por una turba de campesinos y prendido con fuego, jajaj… La historia principal sigue a Superman, Jon Kent, mientras intenta evitar que la inteligencia basada en Brainiac (ahora llamada Brain Cells) use su ejército de secuaces controlados mentalmente para conquistar Metrópolis. Jon entonces decide “embotellar” la ciudad. ¿Cómo? Algo que prefiero que descubráis vosotros porque vais a alucinar. Una historia que también sigue a otros héroes residentes en Metrópolis como Shilo Norman, Mr. Milagro, el cual intenta escapar pero termina siendo capturado por estos robots de la muerte. O Jake Jordan, el nuevo Guardián de Metropolis, que ayuda a Jimmy Olsen y a la gente de Metropolis mientras continúan atrapados dentro de la cúpula.

Eah, ya se me ha escapado. Así que paro.

Mundos en Guerra (Worlds of War) busca ahondar en tus sentimientos ante una posible partida para siempre de nuestro héroe favorito. Una mirada a cómo reacciona el mundo ante la pérdida de un ícono. Y es que la iniciativa de Estado Futuro de proporcionar una visión de la próxima generación de héroes ha presentado a los lectores una variedad de caras nuevas y antiguas. Con respecto al manto de Superman, todos los títulos hasta ahora se han centrado en el hijo y sucesor de Clark, Jon, como sucede con la miniserie anteriormente mencionada. En esta, el guionista Phillip Kennedy Johnson y el artista estelar Mikel Janin pintan un retrato de un mundo sin Superman que ofrece una reflexión sobre el ideal heroico. La narrativa de Johnson emula lo que han hecho algunos en las tramas de Superman más veneradas. Es decir, proporcionar más una meditación sobre la figura de este dios en la Tierra, antes que una aventura emocionante. Con momentos estelares algunos como un gran combate de gladiadores que dejará marcado a quién lo vea, en este caso. A eso, sumad tres historias de respaldo con otros personajes, todas centradas en este Mundo en Guerra.

Tengo que decir que el arte de este cómic me encanta. No hay un solo dibujante de los implicados en todo el TPB que decepcione. Una colección extrañamente cohesiva de historias que abarcan los extremos más amplios del universo de DC, además de un título que sirve como entrada a un curioso evento. Porque s, friends, curioso, es la palabra.

Y sigue pintando bien todo esto.

Reseña: La Tumba de Batman, de Warren Ellis, Bryan Hitch, Kevin Nowlan y Alex Sinclair

La Tumba de Batman es una verdadera hoja de doble filo para lectores de cómics. Por un lado, ¿quién realmente quiere o necesita otro cómic de Batman en su vida en este momento? (Bajad, bajad, la mano) Entre el DCU tradicional y el sello Black Label, la línea editorial actual DC sigue bien impulsada como siempre gracias al orejas picudas, es obvio. Pero por otro lado, no todos los días DC lanza una nueva serie de los creadores de la magnífica The Authority, un cómic que hizo tanto como cualquier otro para remodelar el género de superhéroes en los albores del siglo XXI. Ya os digo que La Tumba de Batman probablemente no tendrá un impacto tan significativo, pero sí que logra traer algo nuevo a un personaje del que siempre queremos saber más. Dicho esto, se toma algún tiempo antes de llegar a lo bueno.

El maestro Warren Ellis y el artista Bryan Hitch incursionan en temas familiares de Batman (algo que debe ir en cláusulas de contrato, supongo), y se toman algún tiempo con el Caballero Oscuro paseando y haciendo sus cositas por la city. Escenas contra malos-malutos que reciben «mascás» en cara, escenas trepidante con patadas voladoras, etc. Inicialmente, o al menos en las primeras páginas del primer número, no parece que La Tumba de Batman, siendo una serie nueva, vaya a ofrecer mucho más que otros arcos de Batman. Pero engaña. Y vaya si engaña. Con el tiempo, esta serie de doce números genialmente recopilada en tapa dura por ECC Ediciones y publicada hace nada en nuestro país, comienza a revelar una curiosa intriga. Ellis e Hitch aportan dos notables florituras narrativas que ayudan a destacar con el paso de las páginas.

La Tumba de Batman comienza con una de esas noches en Gotham, las llamadas al 911 en espera y un Batman ocupado. Nuestro prota acaba de salvar a un policía y a su familia de ser asesinados por una pandilla con extraños tatuajes en el cuello, y ahora Batman está atento a una llamada al 911 que la policía parece no responder. Un hombre ha muerto en el apartamento 4C, un tal Vincent William Stannik. La mitad de su cara ha sido devorada. Stannik trabajaba en la oficina del fiscal de distrito y tras un colapso mental, aparece destrozado. Batman se acaba de meter de lleno en un misterio de narices. Está claro que Stannik tenía una obsesión por Batman porque las paredes de su apartamento están cubiertas de fotografías y recortes de periódicos que muestran al Caballero Oscuro en acción. Bruce se marcha mientras sus pensamientos viajan de algún modo a la mente de la víctima… Pero entonces percibe algo. Y cuando regresa al apartamento, mira debajo de la cama y encuentra al asesino con sangre todavía en los labios.

Con un premisa y un inicio a mi parecer maravilloso dentro del género detectivesco, se inicia este arco argumental que me ha encantado. El asesino se llama Eduardo Flamingo y está feliz de contar su historia y hacer amigos. Parece que lo llevarán de cabeza a Arkham. No obstante, Gordon tiene otro caso: Bobby Turton, un asistente del fiscal corrupto que escapó de los cargos, aparece también muerto. Este homicidio es extraño. Batman mete el hocico y sin comerlo ni beberlo, todo parece volver al amigo Flamingo. Un cúmulo de muertes, desprecios y luchas por el camino que van a provocar a Batman grandes heridas tanto físicas como psicológicas. Pero Batman es imparable y necesita calle.

Por mucho que el mercado de los cómics esté crónicamente saturado con contenido del orejas picudas, La Tumba de Batman se las arregla para hacerse indispensable como historia fresca, nueva y pone de nuevo el hype a tope con el superhéroe. Destaca encontrar en la obra a un Alfred Pennyworth cansado ya de su trabajo (su descripción de la dinámica Bruce/Alfred es muy inusual. No es en absoluto el sirviente deferente, sino una figura paterna cansada que se exaspera cada vez más por tener que complacer las inútiles fantasías de su ahijado) y a un Batman que pasa demasiado tiempo pensando en sus enemigos. Si bien el arte y la escritura no siempre se complementan a la perfección, Warren Ellis muestra su don con una aventura de Batman que vale mucho la pena leer. Y, por supuesto, mandar de viaje a la cómicteca.

Inevitable.

Reseña: Nightwing. Hijo Pródigo, de Kyle Higgins, Tim Seeley, Tom King y VVAA

Es maravilloso cuando das con una gran serie, una enorme obra, toda bien recopilada en un solo tomo, llevadero… Decidme si no, qué demonios es la perfección. Nightwing: Hijo Pródigo y su formato, sin duda, junta para mí los detalles de lecturas comiqueras que prefiero. Formato genial, con cantidad de contenido (para que yo decida cuando parar), volumen ideal para leer en el metro o en cualquier lugar de tránsito si se prefiere. Y, por supuesto, tramas interesantes que atrapan. Y mira que nunca fui muy “robins”. Pero el guionista Kyle Higgins formó equipo con dibujantes como Eddy Barrows y Brett Booth en esta edición integral de las aventura de Dick Grayson en el Nuevo Universo DC y salió algo grande. Nightwing: Hijo Pródigo en formato tochal que publicó ECC Ediciones hace nada y que recopila los números del #0 al #30 así como el Nightwing Annual #1 y un relato breve extraído del especial Young Romance. Ahí es nada.

Después de disfrutar de Dick Grayson como Batman por un tiempo, Kyle Higgins nos hace darnos cuenta de por qué Dick realmente es Nightwing. Un nuevo gran inicio para un personaje con el que rápidamente percibes que en realidad llevas mucho tiempo perdiéndote a un tío interesante. Después de tantos problemas con Dick Grayson como Batman, la idea de que volviera al traje de Nightwing parecía un paso atrás. Sin embargo, vale un sólo número, de esta serie de Kyle Higgins y Eddy Barrows, para que quede claro qué tiene sentido la vuelta de un personaje así.

No es ningún secreto que disfruté de Dick Grayson como Batman. Casi que lo he predicado a los cuatro vientos, cuando tocó. En Detective Comics se pueden disfrutar de estas aventuras también publicadas por ECC Ediciones en nuestro país. Pudimos ver a Dick evolucionar como personaje y convertirse en un mejor héroe. Si bien estaba emocionado por el regreso del personaje de Nightwing, no estaba seguro de cómo resultaría la ejecución. Ver a Nightwing saltando desde los tejados desde el principio con un símbolo rojo brillante en su pecho, mola, entre otras cosas, porque tiene un vinculo muy fuerte y recuerda a los primeros superhéroes que uno disfrutó de pequeño. Una época en la que no había que tener demasiados poderes para ser un dolor de cabeza para los malos. Con detalles muy chulos, lógicos y reales también como el problema mencionado por Grayson sobre las dificultades con sus formas acrobáticas y el traje de Batman, especialmente con la capa. Verlo en acción, aumenta el nivel de emoción.

Nightwing ha vuelto.

El monólogo interior que Dick comparte sobre su época como Batman y lo que le ha enseñado, nos asegura que estas historias no han desaparecido de su vida y las tiene muy presente en lo que podemos encontrar en Los New 52. Menciona cómo han cambiado las cosas en la ciudad e incluso cómo la ciudad comenzó a cambiarlo a él (un tema muy común en el Batman, de Scott Snyder). Después de sobrevivir a todo lo que la ciudad podría arrojarle como Batman, Dick debería poder enfrentarse a cualquier cosa, ¿verdad? Pero, ¿qué pasa cuando Haley’s Circus (un pequeño circo ambulante que recorre USA) llega a la ciudad? He leído ya muchos cómics de Batman y Nightwing, pero honestamente no recuerdo haber visto a Dick volver al lugar básico de donde parte el personaje de Robin. Es decir, el circo. Es posible que simplemente se me esté olvidando todo tras miles de lecturas anuales pero sí que recuerdo menciones y flashbacks en otros cómics, donde hay que recordar que además de sus padres, el circo era su familia. Y en esta obra que hoy os reseño la reintroducción de ellos es brillante.

El arte de Eddy Barrows y el entintado de Rod Reis se suman a la sensación audaz de la obra, volumen, mejor dicho, serión súper recomendable. La acción, las tramas y las subtramas que aporta este tomo es de alta calidad. Con un nuevo misterio mortal en ciernes y varios casos más.

Dick Grayson está de regreso como Nightwing y probando un nuevo traje. En el mundo de los superhéroes, pocas emociones existen más chulas que eso.

Reseña: Jimmy Olsen, el Amigo de Superman. ¿Quién mató a Jimmy Olsen?, de Matt Fraction, Steve Lieber y Nathan Fairbairn

Una buena idea comiquera es como ECC Ediciones está recuperando obritas de Matt Fraction (1975), el prolífico y viejoven guionista de Sex Criminals, The Invincible Iron Man, The Immortal Iron Fist, pero, sobre todo, conocido por ser junto a nuestro ilustrador patrio David Aja el responsable de cambiarle el look a Ojo de Halcón y llevarlo de nuevo a la cima. Autores ganadores de Premios Harveys y también de los poderosos Premios Eisner. Incluso reconocidos en el europeo de Angôuleme. No obstante, Matt Fraction tiene más. Y en la casa DC tuvo una peculiar participación con un off-topic tan diferente como recomendable: Jimmy Olsen, el amigo de Superman, más específicamente: ¿Quién mató a Jimmy Olsen? Una miniserie de doce numeritos que aprovechando que ECC Ediciones la publica en un solo integral, por supuesto, no la iba a dejar pasar.

Jimmy Olsen, el amigo de Superman: ¿Quien mató a Jimmy Olsen? es un misterio de tamaño épico y un ejercicio de moderación de tres guionistas (Matt Fraction, Steve Lieber y Nathan Fairbairn), ejecutando con clase, dignidad y buen gusto lo que se puede esperar de este chavalito pelirrojo. Pues como bien dice la sinopsis, en un mundo de casi ocho mil millones de personas, sólo uno puede llamarse a sí mismo «el amigo de Superman» y ese es Jimmy Olsen. Un fotógrafo excelente, un proveedor de contenidos fiable, un bon vivant y aventurero con pajarita. Pero… en serio, ¿por qué Jimmy Olsen es el mejor amigo de Superman? Jajaj… me gusta la presentación. Aunque en realidad estemos ante una trama oscura de odio, envidia y alevosía contra un personaje que a no muchos cae bien.

Pero vayamos al grano: este cómic es fantástico, gracias al increíble equipo que trabaja en él. La escritura de Fraction es tan nítida y divertida como siempre. Su diálogo es amplio, audaz y, a menudo, declarativo, pues escribe con suficiente humor y referencias como para hacer que los detalles en principio clásicos, parezcan modernos. Guiones similares, a vece,s pueden convertirse en autodesprecio o incluso satirizar cómo se solía hacer en los cómics que aparecía Jimmy Olsen. Eso sin contar que estéticamente es perfecto. Steve Lieber nació para dibujar cómics así, estoy seguro. Es capaz de crear un aire retro al estilo de obras de Darwyn Cooke o David Lapham. Mantiene la misma vibra y crea una línea directa para que disfrutemos, para que nos riamos con Olsen y el resto del elenco que “sufren” cada vez que aparece… y desaparece.

Y tiene un ritmo alucinante. Fraction y Lieber normalizan lo extraordinario. Los dos personajes principales de esta historia en su conjunto han pasado por prácticamente todos los escenarios comiqueros que puedas imaginar. Ahora bien, esto no quiere decir que el cómic no tenga también sus partes profundas. Todo lo contrario. Hay personajes con credibilidad en las cosas que dicen y hacen. Y mientras Jimmy mantenga la cabeza en alto y Superman lo ame incondicionalmente, no hay mucho que un equipo creativo pueda hacer para traicionar a cualquiera de esos otros personajes secundarios, jaja. Sin embargo, el tema es el asesinato. ¿Por qué… él? Pero… en serio, ¿por qué Jimmy Olsen es el mejor amigo de Superman? Y te harás la misma pregunta cuando el fotógrafo favorito del Daily Planet se encuentre huyendo por los rincones más extraños del Universo DC, intentando descifrar la mayor historia que jamás haya cubierto y resolver el misterio más improbable que jamás haya encontrado. Su propio asesinato.

El “de qué va”, no se puede describir mejor.

La tirada inicial de Superman’s Pal, Jimmy Olsen duró más de ciento cincuenta números a lo largo de veinte años durante la Edad de Plata. La serie era divertida, extravagante y construyó su propio mundo peculiar, lugar ideal para meter en vereda a superhéroes dentro de tramas de humor. Ocurrió no solo en su serie, también en otras cabeceras como Action Comics donde Olsen hacía cameos. Ahora ha vuelto y tiene su serie propia, que a vuestro criterio dejo el querer saber si a este sujeto que se le ama tanto como se le odia, sigue con vida. En todo caso, estamos ante un cómic que es una carta de amor a los cómics de antaño. Tanto en historia como en imágenes. ¿Quién mató a Jimmy Olsen? es gracia, es entretenimiento, es arte. Puro arte.

Reseña: Batman Inc. El Regreso, de Grant Morrison, Yanick Paquette, Chris Burnham y David Finch

Batman. Colección de franja amarilla (Batman Saga), ya sabéis, lugar donde encontrar las mejores historias, los mejores arcos argumentales del Caballero Oscuro. Me faltaba por reseñar este chulo Batman Inc., otra de las joyitas del personaje que el más puro fan del oreja picudas no me cabe ninguna duda que disfrutará. Y es que siempre es mejor esperar un poco a que las cosas se asienten para poder verlas con objetividad. O criticarlas con razón si se han leído con la atención que se merece. Esta reflexión se me viene a la cabeza o gira en torno a Los New 52, evento al que muchos han criticado pero del que sin duda, sí que salieron o quedaron cositas bastantes buenas después. Y ahora cuando pasa el tiempo se valora.

Batman Incorporated (el denominado Batman Inc.) es una miniserie escrita por el siempre recomendable autor Grant Morrison. El regreso de Batman a una serie después de los acontecimientos de Batman RIP, Crisis Final, Batman y Robin, y El Regreso de Bruce Wayne. Donde después de estar desaparecido en un pasado distante y creído muerto, Batman regresa a la actualidad del Universo DC preparado para retomar su guerra contra el crimen y ahora a un nivel superior. Creando un nuevo centro de reclutamiento con derecho a formación donde él mismo estará al mando de un equipo global de superhéroes que responderán bajo el sello o empresa de Batman Incorporated. ¿Mola la idea? Yo diría que mucho. Aunque a mí personalmente no me gustaría tener de jefe a este señorito… Por lo que Batman libra una batalla decisiva en la guerra contra el Terror, sabiendo que la organización criminal liderada por Talia Al Ghul, ofrece una cuantiosa recompensa por la cabeza de su hijo, Damian Wayne. Pero ocurre que, tras regresar de su exilio temporal, Bruce Wayne sorprende a propios y extraños admitiendo que durante los últimos años ha subvencionado la cruzada contra el crimen. Una confesión que lleva un paso más allá al comentar también que su intención es crear una «empresa» con un logo corporativo donde todo el mundo pueda ver que se dedican a enfrentarse a cualquier contienda a nivel internacional. Un proceso que implicará el reclutamiento de nuevos héroes, dignos de portar el emblema del murciélago y capaces de afrontar la amenaza que representa, a priori, la organización terrorista llamada Leviatán, que encabeza la criminal e hija de criminales antes mencionada.

Batman Inc.: El Regreso es la continuación directa de trabajos previos de Morrison con Batman. Aquí se hace referencia a títulos como Batman e Hijo, La Resurrección de Ra´s Al Ghul, Batman y el Guante Negro, Batman RIP, Batman y Robin y El Regreso de Bruce Wayne. ECC Ediciones edita este tomito en cartoné con la calidad a la que nos tiene acostumbrados. Un trabajo genial de colección que ningún fan del Caballero Oscuro debería obviar. Este tomo que os traigo hoy recopila los ocho números (además de los especiales Batman: The Return y Batman Inc.: Leviathan Strikes!, a modo de prólogo y epílogo respectivamente), de la serie Batman Inc. original. Lo que podría ser también una precuela muy digna de El Regreso de Bruce Wayne (https://www.ecccomics.com/comic/batman-el-regreso-de-bruce-wayne-batman-saga-8011.aspx), donde se representa también la primera incursión de Wayne en el actual Universo DC, después de que fuera atrapado por la versión omega de Darkseid.

Un debut, se podría decir, y un nuevo traje diseñado por el maestro del dibujo David Finch cuya aportación a la obra junto a Yanick Paquette (con quien ha colaborado en las elogiadas novelas gráficas de Wonder Woman: Tierra Uno) y Chris Burnham (Batman y Robin); crean en su conjunto una obra formidable.

Disfrutable como pocas.

Reseña: Wonder Woman. Tierra Muerta, de Daniel Warren Johnson, Mike Spicer y Rus Wooton

Wonder Woman: Tierra Muerta es otro portentoso tomo en tapa dura de la tan destacada colección DC Black Label que ECC Ediciones está publicando en nuestro país. Portentoso no por tamaño, mas bien por lo de su maravilloso contenido donde el guionista e ilustrador Daniel Warren Johnson junto a Mike Spicer y Rus Wooton, hacen un cómic tan diferente como extraño. La premisa es sencilla: la princesa Diana de Themyscira se despierta en un páramo post-apocalíptico y tiene que descubrir el misterio de lo que salió mal e intentar proteger a los pocos humanos vivos que quedan. Así por encima, el gancho no es muy diferente a El Último Caballero de la Tierra, de Scott Snyder y Greg Capullo, que publicó ECC el verano pasado, pero lo que realmente distingue de todo lo demás a Wonder Woman: Tierra Muerta es el trabajazo de Daniel Warren Johnson.

Empiezo por lo obvio. Wonder Woman: Tierra Muerta es un cómic visualmente impresionante y encaja perfectamente con el don que tiene Johnson como artista. La historia y trama es algo más complicado de analizar. En esencia, Tierra Muerta es una historia en torno a la noción de segundas oportunidades contada de manera realmente efectiva. Pero sus problemas surgen cuando la historia se coloca dentro del contexto de la fascinación por siempre introducir otros elementos de DC Comics. No solo personajes que tienen que hacer su cameo sí o sí, como si eso estuviera en alguna cláusula de contrato, también por los escenarios demasiado sombríos y la mitología más amplia de Wonder Woman que siempre-siempre parece que se debe mencionar. La mujer, sus temas y el contexto sexual de la que es icono. Una cosa que, en mi opinión, ya cansa. Fuera de esto, insisto, el arte de volumen es impresionante.

Más de un crítico lo ha mencionado y es cierto: el manga japonés (Shonen) es una clara influencia para Daniel Warren Johnson y es increíblemente evidente esto en el modo en cómo aborda cualquier tipo de escena de acción. Hay una forma específica en la que transmite movimiento al difuminar el contorno de una parte del cuerpo de alguien en líneas de movimiento, lo que constantemente hace que todo lo que Johnson está dibujando sea un poco más genial de lo que ya era. Además, hace uso de proporciones sesgadas y perspectivas diferentes, para acentuar realmente una serie de acciones y hacerlas aún más dinámicas. Gran parte de la acción se siente como un solo fotograma. Esos tan característicos en los grandes animes.

También hay mucha libertad en los diseños de página y el ritmo. Johnson dedica casi las cincuenta páginas de cada número a construir épicos momentos; Diana emergiendo de la cápsula, los Haedra atacando el asentamiento y, oh, hermosas splash-pages que nos meten en primera línea de batalla y el impacto de sus eventos. Cómics así, son una bendición para los ojos. Y también os digo que si elimináis todos los temas y el contexto y solo quieres leer a «una Wonder Woman apocalíptica luchando contra Kaijus», deja de leer esta reseña y ve a comprar ya Tierra Muerta porque éste es tu cómic. Porque aunque mis palabras puedan dar a entender que no, también hay un poco de profundidad decente en la historia…

Dejadme deciros que en el guión hay algunos giros chulos. La premisa de que Diana se despierta en un mundo post-apocalíptico y trata de ayudar a la humanidad sobreviviente conlleva la mayor parte de los problemas, sí, pero todo se complica con la revelación al final del segundo número con esas criaturas mutadas que atacan humanos con la intención de comérselos. Después, el tema de Amazonas lideradas por la madre de Diana, Hippolyta, que siempre aportan mucho lío. Pero aún más complicado se vuelve todo con la revelación del capítulo siguiente donde sucede el misterioso Gran Incendio. Dos giros casi finales que devuelven la ilusión por disfrutar del cómic; uno que así, se sale del típico ilustración de diez, guión suspenso.

El Universo DC está repleto de universos alternativos oscuros y arenosos (oh Dios, hay tantos) y, sin embargo, Wonder Woman: Tierra Muerta la sentí diferente. Johnson crea un cómic lleno de imágenes emocionantes y funciona completamente a ese nivel. Tras Murder Falcon y Extremity, este reputado creador lleva al personaje a una trama de Ciencia Ficción que no se parece en nada a lo que yo haya visto jamás con la Chica Maravilla como protagonista. Cuatro números que conforman una miniserie y que ahora se recopilan en este integral con ilustraciones inéditas.

Reseña: Inmersión, de Joe Hill, Stuart Immonen y Dave Stewart

«Terror con Joe Hill» podría ser una sección de ese canal de Youtube que llevo tantos años planteándome hacer. Un lugar en el que exponer las obras de este genial autor, tanto de las nacidas de su ingenio, como aquellas en las que tiene relación de alguna forma y donde tendrían cabida, por supuesto, los cómics del sello DC Black Label, los cada vez más recomendables Hill House Cómics. Una serie de cómics con titulazos que ya he recomendado por aquí como un Un cesto lleno de cabezas (https://www.cronicasliterarias.es/?p=4116), La familia de la casa de muñecas (https://www.cronicasliterarias.es/?p=6952), En lo profundo del bosque (https://www.cronicasliterarias.es/?p=5922) o la genial Daphne Byrne (https://www.cronicasliterarias.es/?p=6732). Es decir, junto a Inmersión que os traigo hoy, hemos reseñado todos y cada uno de los títulos publicados por ECC Ediciones en nuestro país. Terror del bueno que ya sabéis que como fans totales del género siempre vais a encontrar en Desde New York – Crónicas Literarias.

Y esta vez es el propio Joe Hill (NOS4A2, Locke & Key) el que hace tandem junto al ilustrador Stuart Immonen (El increíble Spiderman, Superman: Identidad Secreta), ambos creadores de un viaje a las profundidades. Una historia muy lovecraftiana con el profundo y terrorífico océano muy presente. Pues el barco de reconocimiento o buque de perforación Derleth, desapareció en abril de 1983 junto a todos sus tripulantes. Cuarenta años después, una estación costera recibe una llamada de socorro automatizada de dicho navío. La compañía petrolífera Rococo sigue la señal hasta un remoto atolón del Estrecho de Bering, ya que un tsunami reciente ha dejado al Derleth parcialmente sobre el nivel del mar en un arrecife de Alaska permitiendo que sus sistemas de energía solar se reactiven. Para ello, la empresa propietaria del barco contrata al especialista en salvamento Gage Carpenter y su tripulación para localizar e investigar qué demonios sucede allí. Y al llegar a su destino, el equipo descubre que el barco no es lo único que se recuperó de las profundidades. La tripulación, que se supone muerta, está ahora en tierra firme caminando y hablando. Aunque si se les puede llamar vivos eso es otro asunto.

El equipo de Gage Carpenter se siente impactado por el descubrimiento. Todos excepto uno: un hombre involucrado en la organización de la expedición que ya tenía una idea de lo que se encontraría en ese arrecife y cómo podría beneficiarle personalmente…

Joe Hill no hace ningún esfuerzo por ocultar sus influencias en el guión de Inmersión (Plunge). Referencias directas al film de La Cosa (The Thing), de John Carpenter o a los relatos de Los Mitos…, de August Derleth. Todos estos son hechos incrustados en la historia, así como guiños directos al cine ochentero cuando encuentras escenas donde los personajes se comparan directamente entre sí con el elenco de Tiburón. A eso sumad, el horror lovecraftiano y la extrañeza gótica de ensueño que me estoy encontrando en estos cómics de la Hill House cuyo agobio van “in crescendo” a favor de la acción y el terror sin remilgos. En Inmersión, los personajes principales nunca van más allá de los límites de la convención del género. El equipo de salvamento asume los roles de hombres comunes con los que cualquiera podría relacionarse: el tipo duro Gage, el friki Clark y el hippie de pelo largo Russell. La bióloga marina Moriah es la representante de la ciencia y proveedora de exposiciones, mientras que su socio Bill parece estar ahí como representante del tema amoroso. Luego tenemos a David Lacome, el director de la empresa, frío y mercenario, sabe más de lo que deja ver sobre el misterio de los no-muertos. Y si hace falta, está dispuesto a enviar a su equipo bajo el barco en favor de sus intereses.

Inmersión es el tipo de historia que asusta por el porcentaje enormemente alto de realidad que conlleva. Los siempre intrigantes mundos submarinos desarrollan un miedo ancestral dentro del ser humano. En eso precisamente basó su ficción el maestro Lovecraft. La proximidad a áreas desconocidas del cosmos dentro del inconmensurable océano del que todos procedemos, es un misterio que de cerca que lo tenemos, no queremos mirar. Solo bañarnos en la orilla. Inmersión consigue que seamos protagonistas de ese miedo. Un volumen que recopila la miniserie de seis números junto con comentarios exclusivos y bocetos.