Reseña: Suicidas, de Lee Bermejo, Alessandro Vitti y Gerardo Zaffino

Además de ser un artista con talento y con un estilo sorprendentemente crudo y detallado, Lee Bermejo también ha desarrollado cierta reputación como guionista capaz en los últimos años. Suicidas es uno de los titulos más potentes que han brotado de este chico que tan buen tandem forma con Brian Azzarello, por ejemplo. Pero este tochal de Suicidas que os reseño hoy (un dominguito de agosto en el que el noventa por ciento de la gente está en la playita con los pies en alto y algo fresquito entre manos, ah), ha sido la obra que ha permitido a Bermejo regresar al paisaje pos-apocalíptico devastado que más renombre le ha dado. Regresar a una de las mejores obras (sino la mejor) que le he visto como autor. Y es que Suicidas es el proyecto más personal del aclamado ilustrador pero ahora guionista Lee Bermejo, con el que transporta al lector a un futuro distópico para relatar una trama que combina ciencia ficción, género negro y denuncia social. Además, con una trama que tiene un inicio fulgurante con un primer número (de Suiciders: Kings of HelL.A.) que ofrece una puerta de entrada genial para el que no sabe nada de nada de esta serie. Una historia de jóvenes punks patinadores y guerras de pandillas que recuerda a uno de los films que marcaron mi juventud como es The Warriors, de Walter Hill, de 1979, y que aún a día de hoy disfruta, al menos, una vez al año.

Este integral que publicó ECC Ediciones a principios de verano recopila la miniserie homónima, con Bermejo como autor completo, aportando además la precuela escrita también por Bermejo aunque en esta segunda historia (que iría temporalmente antes) tiró de muy buenos ilustradores como son Alessandro Vitti y Gerardo Zaffino. Dos dibujantes que aportan unos de los trabajos más sólidos que se pueden encontrar dentro de la nueva linea Vertigo ahora mismo. La primera miniserie que encontramos es Los Reyes del Infierno, que nos lleva a conocer a una generación de jóvenes que ha crecido después del Gran Terremoto. L.A. era ante la ciudad de Los Ángeles, pero eso fue antes de la catástrofe. Después de eso, crecieron dos ciudades de entre los restos: una de grandes torres de lujo y otra tras los muros de espino para los pobres. Donde personas como Trix y su hermano Johnny no recuerdan como era la vida antes de que la ciudad de sus padres desapareciera bajo el suelo.

Pero estos hermanos han aprendido a aprovechar al máximo la vida dentro de la ciudad amurallada y, en particular, dentro de su barrio. Ahora Johnny es el líder de Los Reyes de HelL.A., una pandilla callejera encargada de proteger el territorio contra otros que vengan de listos. Aunque Johnny pudo haber llevado las cosas demasiado lejos cuando se cruzó con Leonard, un ex -suicida conocido como El Coyote y que ha prometido sangre. ¿Y qué o quiénes son los Suicidas? Unos gladiadores potenciados biomecánicamente que combaten a muerte si te antepones a lo que dien. Desde el encuentro, las cosas están a punto de ponerse mucho más violentas. Mientras tanto, Trix encuentra el amor y su romance cruzado traerá problemas que nadie esperaba tener…

Seis numeritos tiene esta primera miniserie que como dice un colega mío: ¡Está tó guapa! Con una trama que tiene de todo, eso sí. Personajes que nacieron el peor día que se podía nacer, que crecieron en la pobreza y en tiempos difíciles, perdieron a sus padres y ahora transitan las calles de un gueto que no es otra cosa que su antiguo vecindario. Mismo sector donde una poderosa empresa quiere meter el hocico para demoler y apoderarse de la zona. Para más inri, una pandilla callejera rival también quiere el territorio, y además, un amor prohibido, una potente pelea por la conquista… y la presentación de un viejo Suicida al que enfrentarse que equivale, en el peor de los téminos, a darse de ostias con un Terminator a manos peladas.

La segunda miniserie que se aporta de esta franquicia se llama simplemente Suicidas. Y fue la que pudimos leer primero. A modo de conjunto, tras leer Los Reyes de HelL.A., se completa en mi cabeza una trama, muy parecido a cuando vi Terminator 2 tras haber visto la uno. Sí, perdón, otra vez la comparación. Y es que no sé por qué estas dos franquicias tan diferentes, mi cerebro las asocia. Pero, en definitiva, Suicidas engancha muy bien con su precuela. Aquí conocemos más de El Coyote, ese Suicida tan potente con el que los hermanos pandilleros tropezaron y que ahora, retirado, mantiene una relación tóxica incluso con su propia familia.

Totalmente, fan. Suicidas merece peli o serie de TV.

Reseña: Mata a tu Novio, de Grant Morrison, Philip Bond y D´Israelí

No hace mucho leí a Grant Morrison (https://www.cronicasliterarias.es/?p=5765), y dado su diferencial don para hacer guiones que calan, quise un poco más. Lo encontré este mes entre las novedades de ECC Ediciones, los cuales vuelven a editar este one-shot tan impactante que es Mata a tu Novio. Una nueva edición que recupera el clásico de culto escrito por Grant Morrison (La Patrulla Condenada y muchas más) e ilustrado por Philip Bond (Los Invisibles y muchas más) y D’Israeli (Sandman). Fue publicada originalmente en 1995, esta comedia negra plagada de rebeldía, violencia gratuita y romance adolescente. Rematada con ese humor negro (o inglés oscuro) que tanta gracia nos hace a unos pocos. Además, Mata a tu Novio (Kill Your Boyfriend) fue publicado originalmente en la genial editorial Vértigo, en aquellos tiempos en el que era un potente baúl de grandes joyitas. Con un Philip Bond, que hizo varios cómics para la tan aclamada editorial pero también para la famosa revista inglesa 2000 AD.

Mata a tu Novio cuenta la historia de una colegiala británica frustrada por lo aburrida y repetitiva que es su vida. Odia la escuela, su novio parece totalmente desinteresado en ella y sus padres solo dan por culo constante… Una noche sale para alejarse de todo y se encuentra con un chico misterioso al que ha visto últimamente por la ciudad. Beben vodka y causarán cierta conmoción (al lector) pues en uno de sus desvaríos visitan al novio de la chica y lo asesinan en su propia casa. Tras este impactante hecho, ambos deciden huir juntos y ser como esos adolescentes rebeldes y salvajes que la chica siempre soñó ser. Hacen todas las cosas que les gustan hacer a los jóvenes cuando apenas piensan en el “después”. Se les va la pinza del todo. Viven el momento; drogas, sexo, asesinatos e incluso se plantean hacer algo que se podría considerar un ataque terorista.

Ya sabéis, cosas de adolescentes.

Una comedia negra. Y tenéis que leer este titulo como tal. No hacer estragos con su argumento, ni reivindicaciones raras como he llegado a leer por ahí. Rebelión adolescente y desate descontrolado cuando los malos actos entran en barrena y ya casi que no puedes escapar de ello. No siempre puedes parar. Una historia que me recordó bastante al film ochentero Heathers (Escuela de Jóvenes Asesinos); aquella película donde Christian Slater y Winona Ryder empiezan a subir y a subir por las ramas de lo absurdo e igualmente ya es tontería parar. En Mata a tu Novio, la protagonista rompe con frecuencia la cuarta pared para mostrarnos sus pensamientos sobre lo que está sucediendo y como todo se vuelve hilarante con cada paso. No solo se lamenta de lo aburrida que es su vida al principio, también admite que directamente podría borrar del mapa a todos los de su clase. El chico que brota casi de la nada irradia una energía caótica a la que suma la sociopatía potente que tiene. Similar a Christian Slater en la peli que os decía, es como un demonio que parece invocado por la protagonista principal para sacudir su vida de la manera más letal posible. Tiene ese carisma que atrae y se molesta bastante si no puede ejercer la violencia más extrema.

El dibujo de Bond le aplica un estilo muy curioso que me recuerda bastante a Tank Girl (diablos, hay un personaje igualito), lo que no debería sorprender. El estilo es en su mayoría realista, excepto por los personajes que tienen rasgos faciales más angulares, lo que le da un aire punk a ciertos estereotipos. Los colores no son demasiado especiales, pero son extrañamente apacibles en un historia que brinda por la acción y el despiporre. Ahora, como he dicho otras veces, Morrison tiene un don. Y aquí lo aplica. Incluye metáforas o pequeños detalles que si los pillas, te harán sonreír y puede que susurres: Qué cabrón… Y eso que advierto que este cómic puede resultar demasiado fuerte en algunas escenas. No contaré nada más. Pero aviso, a no ser que los consideres como decisiones creativas para mostrar o sugerir libremente los mitos de Dionisio, Mata a tu Novio contiene escenas que a ciertos lectores puede molestar.

Entonces, ¿recomiendo leer Mata a tu Novio? No lo recomendaría como primera elección para alguien que va a empezar con Grant Morrison. Todo lo contrario. Lo recomiendo a quien disfruta de sus primeras paranoias (con los años y al cruzar el charco se contuvo un poquito), sí, al que conoce al autor de sobra. Y, sobre todo, para el que se muere de hambre por más contenido de Morrison. Para ellos, se publica este delicioso bocata.

Reseña: Joe El Bárbaro, de Grant Morrison y Sean Murphy

Escrita por Grant Morrison (Batman: Asilo Arkham, Los Invisibles) y dibujada por Sean Murphy (Punk Rock Jesus, Batman: Caballero Blanco) -y ya sólo con estos datos te tienes que enganchar-, Joe El Bárbaro puede ser una de las obras independientes y disfrutables logradas por el sello Vértigo en los últimos diez años. De hecho, este mismo año cumple década este guión especial de Grant Morrison, un guionista muy especial. Nada más y nada menos que ocho numeritos recopilados en un solo tomo en tapa dura que se marca ECC Ediciones para su fantástica e indispensable, para mí, Biblioteca Grant Morrison. Y es que a la mayoría no le suele gustar los trabajos experimentales que se marca de vez en cuando el guionista escocés afincado en USA. Especialmente, cuando las narrativas se vuelven característicamente densas y abstractas. Digo más: no tengo amigos que alaben Crisis Final, y eso que va por su tercera edición… Lo que pienso es, que mucha gente no disfruta cuando incorpora ideas esotéricas a su cerebro racionalista; ideas abstractas y “duras” de comprender para quien no ha leído fantástico en su vida. Ideas como la magia del caos, magia ceremonial, filosofía oculta, teoría de los medios, surrealismo, dadaísmo, los escritos de un inspirado William S. Burroughs, temas psicodélicos, abducciones extraterrestres, etc. Por ejemplo, conozco gente que incapaz de pillar el punto a Los Invisibles, sabiendo que es un desastre increíble si no estás familiarizado con algunos de estos temas. Lo mismo podría decirse de su Doom Patrol. Sin embargo, otra parte de su trabajo no trata esas ideas experimentales. Es mas «amable». Obras para un público que no quiere complicarse mucho la vida pero que quiere una historia chula y disfrutable entre sus manos.

Joe El Bárbaro, es un ejemplo.

Entre 2010 y 2011, Morrison y el siempre genial Sean Murphy, formaron equipo creativo para desarrollar Joe el Bárbaro. Una historia épica de aventuras, con bajos niveles de azúcar y la heroicidad que todos llevamos dentro, por bandera. Nuestro protagonista es Joe, un adolescente cuyo padre estaba en el ejército y murió en la pasada Guerra del Golfo, dejando a la madre de Joe, viuda Y ahora tratando de mantener su casa. Joe realmente ama su casa, especialmente su habitación…, que es probablemente un ejemplo de habitación que todo niño sueña tener. Y Joe también tiene una rata como mascota llamada Jack. Pero Joe es hipoglucémico y después de una visita al cementerio, donde algunos matones aprovechan el sitio para hacerle bulling, Joe llega a casa hecho polvo y duerme una siesta. Para despertarse en un mundo de fantasía donde Jack es una rata guerrera y Joe es una especie de personaje protagonista en una profecía conocido como el Chico Moribundo. Aunque la verdadera aventura se inicia cuando el reacio Joe es reclutado para traer la Luz que ahuyentará a la Oscuridad. Hacer frente al tal Rey Muerte, el gran malvado de este cuento. Y eso que todo lo que pide Joe es un refresco para poder recuperar su nivel de azúcar en sangre…

Muy propio en él, Morrison ofrece una escritura de primer nivel. Diálogos y escenas concretas que van a tiro hecho. La trama narrativa es un pastiche de cosas que has visto antes, sí, pero la ejecución es verdaderamente hermosa y enrarecida. Y tiene ese toque justo que hace que quieras saber cómo acaba todo. Aunque se parecen poco, recordé sensaciones a la primera vez que vi de pequeño Dentro del Laberinto (Labyrinth), la genial peli de Jim Henson. Merece elogios por dar un giro a una historia que si has leído libros de Fantasía (sobre todo, clásicos) te parecerá trama explotada con niño que explora el fértil mundo de su propia imaginación, cuya percepción se maneja entre lo real y lo fantástico. Pero lo que hace que esto sea realmente interesante es cuando Joe intenta llegar al refrigerador de la planta baja para poder tomar un refresco, momento que se traduce en eventos y entornos retorcidos durante su sueño de vigilia. Al sufrir de sonambulismo desde que tengo uso de razón, me tocó bastante esto la patata… Se pueden ver cosas realmente horribles en esos momentos.

Un fregadero desbordado se convierte en cascada. Un perro callejero que deambula por la puerta abierta de la casa de Joe se convierte en un monstruo amenazador. Jack se convierte en una rata guerrera, completamente armada con espada y habilidades de combate. Un fusible fundido se convierte en la oscuridad que se extiende… El arte de Sean Murphy provoca que te cale la mente todo lo que Joe va viviendo. Engrandece aún más la obra. Una hermosa historia donde se nos habla de la fuerza de una imaginación inmensamente poderosa.

Lo dice la sinopsis pero lo corroboro yo: un cómic trepidante, genialmente recuperado, un tomo que además contiene interesantes extras para los amantes del dibujo y el trabajo de Sean Murphy.

Reseña: El Corazón de una Estrella, de Neil Gaiman y Miguelanxo Prado

Para alguien que al menos una vez al año necesita (re) descubrir historias de Sandman, mola encontrarlo tan fácil en relatos sueltos, de los que se pueden leer de forma independiente. Si encima das con ilustraciones hermosas, pues eso dice mucho, considerando que de forma general, los cómics de Sandman no han brillado mucho de este lado.

Fue en 2003 cuando se publicó The Sandman: Endless Night, una antología que incluía siete nuevas historias protagonizadas por la inmortal familia creada por Neil Gaiman. Un cómic, pero también una reunión de autores para una magnífica introducción al universo de Sandman. Una genial pieza de colección. Cada historia hacía mención a cada uno de los Siete Hermanos: Muerte, Sueño, Destrucción, Deseo, Desesperación y Delirio. Esta fue la idea de esa chula antología que muchos deseamos ver publicada por estos lares en una buena y nueva edición… Y oh, se me olvidaba, cada historia fue ilustrada por un artista diferente, con un estilo narrativo y de representación muy fiel a la indispensable serie regular que todos conocemos y que marcó un punto y aparte en el cómic alternativo y fantástico.

Bien, pues El Corazón de una Estrella fue una de esas historias. La centrada en Morfeo, el más grande y poderoso de todos los hermanos. Para colmo, de todas ellas, es la trama que fue ilustrada por el gran Miguelanxo Prado, el multipremiado historietista español autor de joyas en formato cómic como Trazo de Tiza, Ardalén o Presas Fáciles. Y tal como se cuenta, curiosamente esta historia fue todo un éxito, ya que recibió el Premio Bram Stoker a la Mejor Narración Ilustrada en 2003 (el mayor premio en género de Terror otorgado en USA), pero también el Premio Eisner en 2004 a la Mejor Antología en su conjunto.

El Corazón de una Estrella cuenta una historia onírica, donde nos vamos a muchos antes de que nuestro Sistema Solar existiera. De hecho, nuestro Sol, es un personaje de la historia, y sueña con los tipos de seres que algún día habrían de poblar los planetas que están aún por despertar… Pero Sol es un joven nervioso, todo brillante y anaranjado, y sin ninguna confianza en sí mismo. No es el protagonista. No. Ese honor pertenece a Killalla, con su belleza de piel azul que puede forzar voluntariamente la Llama Verde con las yemas de sus dedos. Ella está enamorada del brillante Dios Verde que no es otro que la Luz de Oa.

Estamos antes un fragmento de la gran mitología creada por el gran Neil Gaiman, en la que Sueño se siente despreciado. Pues fue él quien trajo a Killalla a este palacio entre las estrellas. Fue él quien le presentó a los seres llamados soles. Y él es quien al final se queda mientras otros encuentran la felicidad. Una historia donde se demuestra que Sueño ha sido durante mucho tiempo una criatura triste y solitaria…

El Corazón de una Estrella es un cómic que regalaría por muchas razones. Pero obviamente siempre atesoraría una buena copia en mi cómicteca, de esas que nunca se compartirá. Por primera vez, El Corazón de una Estrella se publica de forma individual, presentando la historia en gran formato y acompañada de abundantes extras facilitados por Miguelanxo Prado en exclusiva para la presente edición. Contenidos que permiten apreciar con detalle el proceso creativo de un dibujante irrepetible, ganador de prestigiosos galardones como el premio Alph’Art, el Premio Nacional del Cómic, el Gran Premio del Salón Internacional del Cómic de Barcelona o el premio Eisner.

Una joyita, vamos.

Reseña: 100 Balas. Libro 01 (Integral), de Brian Azzarello y Eduardo Risso

La serie que recomiendo hoy puede ser la única que conozco que le ha gustado a todo el mundo a la que se la conté en su día. Y la recomendaré siempre. Siempre que alguien me pregunte qué serie cerrada es para ti la mejor, de superhéroes o no. Probablemente, hasta el resto de mis días, y con permiso de mi amada Astro City (que aún siguen saliendo historias), creo que siempre diré 100 Balas. Y como cuando el río suena, agua lleva, 100 Balas es claro ejemplo de ello. Una historia de la casi siempre magnífica y extinta editorial Vertigo, que ahora ECC Ediciones recupera en unos magníficos integrales. Un formato genial, vistoso y económico en comparación de una magnífica trama. Un compendio de historias que forman un todo, mejor dicho. Este Libro 01 de cinco reedita por completo la maravillosa serie del guionista Brian Azzarello y el dibujante Eduardo Risso. En este inicio, lleva los números del #1 al #19, una historia breve relacionada que se publicó en Vertigo: Winter’s Edge #3, además de una de sección especial de bocetos del maestro Risso.

100 Balas no es un cómic cualquiera, es un cómic real, con sucesos totalmente creíbles de ahí su grandiosidad. Maneja constantemente la máxima de, Si tuvieras la oportunidad de tomarte la justicia por tu mano contra alguien que te ha hecho daño (o a los tuyos) y pudieras salir indemne de ello, ¿lo harías? Los culpables de esta obraza son el norteamericano Brian Azzarello y el argentino Eduardo Risso a los lápices. 100 Balas está muy arriba en la pirámide de los mejores cómics de todos los tiempos. No lo digo yo únicamente, es ese agua que suena tanto en el río de las recomendaciones. El crimen ha surgido con fuerza en libros y cómics en los últimos años…, por que es real. Siempre ha estado ahí. Y hasta que no te toca de cerca… Antes, por supuesto, estaban las historias de detectives y mafiosos en la década de los 50 y 60 del siglo pasado, pero parece que poco a poco volvemos a literatura…, real. La tan de moda novela negra, los thrillers conspiratorios, los argumentos donde ya no es el protagonista quién investiga sino el asesinato o el modo en que se efectuó lo que nos atrae. Novelas como las de Dennis Lehane o Jo Nesbø entre las más vendidas de un género que no para de crecer. Y es que el regreso de muchos lectores a querer leer a los grandes como James M. Cain, Dashiell Hammett, Jim Thompson, James Ellroy, Elmore Leonard o incluso Patricia Highsmith; marcan que un cómic como 100 Balas sea indispensable. Además, de otros como Criminal o Sleeper, de Ed Brubaker, historias que lo petan en ventas, y que el mundo del cine anda fijándose en ellos. No pasan de moda, por que desgraciadamente el crimen nunca pasa de moda.

Y atrae.

100 Balas plantea la premisa de qué pasaría si un agente, cuya vida ha sido arruinada, recibe cien balas irrastreables para que se asesine a quien quiera. Estas armas son entregadas por el misterioso Agente Graves, líder de una organización conocida como Los Milicianos, una fuerza parapolicial instaurada por la organización clandestina conocida como The Trust. Una serie de miembros que vamos conociendo poco a poco con el paso de las historias, aunque cada argumento se centra en casos particulares de gente medio arruinada por algo hicieron (o no), o hicieron a medias pero pagaron el pato por completo. La verdadera savia de esta obra. Casos que podrían ser perfectamente reales: el Agente Graves se aparece como el que no quiere la cosa, en la vida de un hombre marcado por siempre por tener imágenes pornográficas de niños en su ordenador, una mujer cuyo esposo e hijo fueron asesinados, un hombre que ya no es bien considerado en lo que hace por culpa de cierta ««amistad eterna» de un amigo de la infancia… Y más. Graves sabe todo sobre ellos, hasta el más mínimo detalle, lo que hicieron, lo que les sucedió, y luego, los mejores consejos a dar para que el insensato claudique. Un arma y cien cartuchos. Matar a placer. Sin rastro. La venganza por encima de todo. Librarse del rencor eterno. La policía al servicio de Graves, las instrucciones para que esos demonios caigan de inmediato, en una frase. La persona que use este maletín estará, efectivamente, por encima de la ley. Sin daños a terceros. Ni a primeros. Por que como bien se dice ahora, la mejor venganza es vengarse.

100 Balas es un cómic de personajes. De historias independientes. ¿Un misterioso hombre que entrega un maletín con cien balas irrastreables? Mr. Sheperd, ¿un Señor de la Guerra, un hombre que se encargó de llevar a cabo el cometido del Trust? Megan Dietrich, ¿una «femme fatale», mujer muy joven, cabeza de la familia Dietrich de la organización clandestina? Los Minutemen, ¿siete asesinos muy habilidosos? El Perro, El Lobo, La Lluvia, El Bastardo, El Santo, el Monstruo, El Puntero… Brian Azzarello es reconocido por el uso de un amplio manejo de las voces de sus personajes. La jerga a la orden del día. Gran cantidad de metáforas, una serie oscura, violenta, acorde a las historias al cien por cien. Y, ¿por qué ofrece esto? Porque es la misma realidad, lo que vemos hoy en día, lo que gusta al ser humano. Tramas que podrían ocurrir fehacientemente, y quién sabe si ocurrirán o no han ocurrido ya. Este es el fuerte de 100 Balas. Una serie ganadora de los Premios Eisner y Harvey. De diez.

Reseña: Flex Mentallo. El Justiciero Musculoso, de Grant Morrison y Frank Quitely

Hay momentos de incertidumbre en los que uno busca algo diferente que leer, y curiosamente descubre cositas como Flex Mentallo; obra que en principio tenía catalogada para futurible pero que resultó ser imposible encontrar disponible en su día. Una miniserie de cuatro números escrita por Grant Morrison y dibujada por Frank Quitely que sólo por estos maestros a un lector de cómics ya le debe interesar. Y en cuánto uno indaga, más se engancha. Y en cuánto uno descubre qué es realmente Flex Mentallo, más se pregunta cómo demonios ha podido pasar por alto algo tan chulo como puede ser un spin-off de los buenos de La Patrulla Condenada. De los que hay que leer sí o sí. Una epopeya que finalmente vuelve a estar disponible después de los problemas legales que por lo visto tuvo la obra y que la mantuvo fuera de impresión durante años. Pero entonces, ¿quién o qué es realmente Flex Mentallo? Pues diría que es solo uno de los muchos personajes secundarios que con un poco de salsa se les saca mucho partido.

Flex Mentallo: El Justiciero Musculoso es una historia donde el poder de la imaginación se considera la fuerza más suprema de todas y con ello se consuma todo un arco argumental de cuatro numeritos que ECC Ediciones ahora recopila en un solo tomo. Estoy de acuerdo. Además, ¿sabéis qué? No voy a explicaros quién o qué es exactamente Flex Mentallo, pues no estoy completamente seguro de poder hacerlo. No es lo que crees, de eso estoy seguro, pues vas a encontrar mucho más en una historia algo surrealista, en un innegable buen trabajo de Grant Morrison. Un lugar donde explorar un poco más sus pensamientos después de su maravillosa Animal Man.

Y aproximadamente una década después, hizo algo soberbio en Flex Mentallo. Los temas sobre qué eran los cómics, cuáles son y serán, están presentes en casi todo su trabajo. Flex Mentallo se erige como el eslabón perdido entre la forma original y cruda de Grant Morrison y la versión madura y segura que tenemos hoy en mente de un personaje o mejor dicho, de un héroe protagonista. Los cuatro números recopilados en esta aventura llamada El Justiciero Musculoso nos llevan a través de la historia de los cómics a grandes rasgos. El primer número se centra en la Edad de Oro, el segundo en la Edad de Plata, el tercero en ese “tiempo oscuro” posterior a 1986, y en el cuarto vais a ver lo que lo realmente piensa el autor de los cómics modernos. Y sonreiréis. Pues es algo binario. O los amas o no quieres saber nada de ellos.

Todo se basa en la idea de dos tipos más que diferentes. Flex Mentallo busca a su amigo llamado El Hecho, y ambos, conscientes de que son personajes de ficción de una serie de cómics inventados por un niño, intentan descubrir cuál es su verdadero sino. Flex Mentallo es muy similar a Charles Atas, un conocido culturista italiano de principios del siglo XX que desde muy temprana edad se mudó a Brooklyn, Nueva York y se hizo muy conocido. Su amigo, El Hecho, recuerda mucho al Rorschach de Watchmen, o quizás a The Question. Es decir, en personalidad, justo el otro extremo. Durante dicha búsqueda entrarán en juego todo tipo de factores y van encontrándose a sí mismos en diferentes marcos de la historia del cómic. Una exploración sobre qué eran y qué llegarán a ser.

Grant Morrison es solo la mitad de la ecuación aquí, y si hay alguien con quien el escritor debería trabajar con mayor frecuencia, ese es Frank Quitely. Tener a ambos en una misma obra, es absolutamente un gusto adquirido. Quitely con cada página mejora y mejora. Se debe en parte a que su estilo es una combinación de todo y nada. Es decir, puede representar algo ajeno al mundo del cómic en formato viñeta y de pronto, aparece como una versión ligeramente sesgada de los artistas de la Edad de Oro y Plata. Y Grant Morrison no es Alan Moore. Y definitivamente no es Frank Miller. Pero es ese tercer maestro en discordia de los contemporáneos de los que uno debe leer todo-todito-todo.

Dicen que leer Flex Mentallo: El Justiciero Musculoso es lo más parecido a alterar tu comprensión del espacio-tiempo. Lo que está claro es que te cambiará el modo de ver el noveno arte.