Reseña: Mamás, de Yeong-shin ma

Un cómic, un manga, un manhwa que reivindica lo que es ser de verdad una mamá de mediana edad es Mamás, de Yeong-shin ma. Un tomito, una historia, un volumen la mar de interesante que acaba de ser publicado por Ponent Mon en nuestro país. Tres madres en la cincuentena no soportan más la carga de sus parejas ni los trabajos serviles de jefes controladores que las atosigan. Lee Soyeon se divorció hace años de un marido ludópata y está en otra relación pero igualmente agotadora; Myeong-ok tiene una aventura con un hombre más joven…; Yeonjeong tiene en el punto de mira a un conocido del gimnasio pues tiene un marido con disfunción eréctil. Aburridas de los coqueteos convencionales, son personas que empiezan a sentirse libres de abrazar por fin aventuras «escandalosas» y empiezan a luchar contra los contratiempos del destino. Una notable historia que ilumina los anhelos y deseos de cuatro mujeres de mediana edad «invisibles».

¿Cómo es ser una mujer de mediana edad y no morir en el intento? Lee Soyeon es una mujer divorciada de unos cincuenta años que trabaja como limpiadora en un edificio de apartamentos de Seúl. Su vida no es fácil. Sus jefes son malos, y su hijo treintañero, que aún vive en casa, es un derrochador que nunca mueve un dedo para ayudarla. Pero lo más doloroso de todo es que su novio, Jongseok, es otro perdedor irresponsable y le reveló recientemente que durante los últimos tres años la había estado engañando. Y, sin embargo, no importa cuánto lo intente, no puede dejarlo. En la cama por la noche, el teléfono de Soyeon yace a su lado como un ataúd en miniatura, un portador nocturno de malas noticias a cuyos pitidos, mensajes y alertas sigue siendo cruelmente adicta, por cierto. Pero, ¿existe alguna luz al fondo del túnel?

Sus amigas Myeong-ok y Yeonjeong tienen vidas amorosas casi tan complicadas como la suya y hay solidaridad al hablar con ellas (y les gusta charlas entre quejas). Y el carácter al final tiende al optimismo incluso en los momentos más sombríos. Por ejemplo, a Yeonsun le encanta salir a bailar tarde, divertirse con un hombre tras otro y burlarse de todos ellos. Por que los hombres de mediana edad también son unos inútiles; tan torpes, tan elegantes, tan inconscientes… Y se divierten de algún modo fingiendo ser diez años más jóvenes de lo que son. Es un viejo juego suyo ese de persuadir «tontos» para que paguen las cuentas del bar… La perspectiva de la soledad puede ser algo macabro para el (o la que está) sumergido en ella. ¿Y qué harían unas mujeres asi sin tenerse las unas a las otras?, se preguntan mientras se dirigen a casa, pero le brindan tanto la liberación como la dignidad que anhelan. ¿Están vivas, ¿no? Y donde hay vida, hay esperanza.

Yeonsun y compañía son las estrellas o estrelladas de Mamás, una novela gráfica de Yeong-shin ma que se publicó en su Corea natal en 2015. Es un cómic, un manga, un manhwa tan notable como triste y alegre al final. Si sabes encontrar el trasfondo, las menciones a la vida, a la evocación del paso del tiempo a la que se refiere, te gustará. La idea es sentirse como un hermoso y rico huevo a punto freír aunque te viertan sobre una sartén vieja. Mamás es la primera novela gráfica del autor y apareció en las mejores listas de 2020, ganando el Premio Harvey 2021 y ha sido nominada a varios premios.

Reseña: El Árbol Desnudo, de Keum Suk Gendry-Kim y Park Wan-seo

Si ya es difícil encontrar un manga coreano (manhwa) recién publicado en nuestro país, imaginad que encima contiene una buena historia, basada en una historia real y novela de Park Wan-seo. Una trama que dudo mucho que la vayáis a ver traducida en nuestro idioma alguna vez. Una obra de culto de la literatura coreana que Keum Suk Gendry-Kim adapta, una novela gráfica impregnada de delicadeza, una lectura profunda y conmovedora para adentrarse en el corazón de la historia de Corea.

En El Árbol Desnudo nos vamos a Seúl, en 1951, donde conocemos a Kyung, una joven que vive sola con una madre que se ha vuelto irritable y está enojada con su hija después de la muerte de sus dos hijos que murieron en uno de los bombardeos. Kyung trabaja en una tienda para soldados estadounidenses destinados en Corea. Allí conoce a un joven pintor refugiado del norte que crea por encargo, a falta de algo mejor, cuadros sobre seda para militares que quieren llevarle un detalle a su novia. Poco a poco se va tejiendo una relación entre estos dos seres llenos de soledad, un incipiente amor platónico que irá sumando entre los diversos encuentros de estas dos almas perdidas en un mundo demasiado duro para ellos donde hasta los referentes se difuminaron.

Una hermosa adaptación de la novela homónima de Park Wan-seo publicada en 1970. En un blanco y negro común de estas obras donde deslizarnos como observador/a en la lenta y dolorosa vida cotidiana de Lee Kyung y Ok Heedo. Para seguir a través de las páginas el destino de estas dos personas que una vez existieron realmente, y unidos por un amor imposible que les permitirá aguantar ante las desgracias a las que son sometidos.

Una novela gráfica de casi trescientas páginas que se devoran cual plato de jamón en mesa de degustación. Delicadeza y delicadeza, son las palabras que emergen de mí cuando quiero describir todo lo leído, todo lo que sucede en El Árbol Desnudo. Sumergirse en una sociedad herida, una sociedad socavada por la guerra, una historia bastante pausada pero que alterna con momentos duros y otros más ligeros. ¿El hilo conductor? La metáfora del árbol que pierde su follaje con el paso del tiempo y que, aunque llega a estar totalmente despojadado de verde, no muere. Una referencia a una pintura famosa del artista coreano Park Soo-keun cuyo título fue tomado para la novela original de Park Wan-seo.

La delicadeza hecha historia.

Hecha novela.

Hecha manhwa (manga).

Una lectura profunda y conmovedora. Un escenario de los que pone los pies en la tierra, a todo aquel que se queja constantemente de lo puñetera y mala que es su vida.

Friend, recuerda que siempre hay alguien en peor estado que tú.

Siempre.