Reseña: Marvel Must-Have. Spiderman. Tormento, de Todd McFarlane

La miniserie de Spiderman: Tormento de cuatro numeritos eran obviamente otro Must-Have a tener. La primera historia dibujada y escrita por el famoso Todd McFarlane, el señor que se hizo multimillonario a raíz de su colaboración en la cabecera del trepamuros. Con un dibujo que a tres cuartas partes del mundo comiquero enamoró, como guionista, con historias no muy potentes, aunque si os aseguro que si tuviera que recomendar una, la que es para mí la mejor de las leídas a mis cuarenta y tantos años, sin duda, me quedaría con Tormento. Y eso que no soy muy del Lagarto.

Aunque aquí se trata de forma muy especial. Y es que cuando eres uno de los superhéroes mejor valorados de la historia mundial y te mantienes en ese pódium tantos años, estás casi obligado a hacer nuevos enemigos o redundar en los que tienes con nuevas historias que atraigan al personal. ¿Y qué tiene Spiderman más que pelos en el pecho? Enemigos. Tiene una de las galerías de malos-malutos más formidables y extensas que existen y no solo en el mundo del cómic, diría que en cualquier formato literario. Pero, ¿qué sucede cuando tienes un enemigo nuevo y misterioso que te persigue, te ataca y no tienes idea de quién es o cuáles son los motivos de su vendetta? Esa es la pregunta a la que nos enfrentamos en Tormento.

Nuestro querido vecino Spiderman es atacado por Lizard, un enemigo que recuerda como enemigo peligroso. Sin embargo, de lo que no se da cuenta hasta más tarde es de que Lizard está siendo controlado por otra persona, una bruja vudú peligrosa y aparentemente loca, a quien más tarde conocerá como Calypso. Una ex amante de Kraven, otro miembro de su familia. Pero, ¿por qué debería temer alguien tan poderoso como el trepamuros a este tipo de canallaje? Pues mirad, muy simple, por la simple razón de que tiene el poder de usar a tan poderosa bestia como el Lagarto a su antojo. Y logra envenenar, atormentar y casi destruir a Spiderman en una sola noche. En esas nunca se ha visto Peter Parker…, ¿o sí?

Tormento es famoso por ser el arco con el que se inició el famoso Spiderman de Todd McFarlane. Lo dibujó y escribió en 1990, dando comienzo a esa locura de músculos inmensos y telarañas por doquier con las que se hizo famoso el autor. Un toque característico y reconocible, que es lo que cuenta en este mundillo. Pero aunque la considero joyita indispensable a tener creo que muestra ampliamente algunos de los problemas que tuvo McFarlane con la escritura. Problemas de los que nunca supo salir años después, por ejemplo, con sus intentos de hacerlo bien en Spawn. Un ejemplo son los cuadros de pensamiento, que se usan en exceso y tienen una perspectiva inconsistente. Y eso puede llegar a cansar al lector poco asiduo que quiere una «cocalita» rápida y ya está. ¿Es algo malo? No. Es su forma de escribir. Por eso, para mí McFarlane siempre será un grandioso ilustrador y guionista medio. Pero ya os digo que Tormento fue la primera, así que disfrutable a tope.

¿Calypso controlando al Lagarto para luchar contra Spiderman y torturarlo a más no poder? Quién no gusta de eso. Además, disfruté mucho de la interacción entre Spiderman, que seguía buscando al Dr. Curt Conners dentro de Lizard, y Lizard, que solo responde a un nivel instintivo y animal. No había Conners para que Spidey sacara algo bueno de esta historia. El breve relato de la adquisición de poderes sobrenaturales por parte de Calypso a través del sacrificio de su hermana menor también fue interesante, aunque si parpadeas te la pierdes.

La sangre corre por la Gran Manzana.

Spiderman se sumerge en la oscuridad mientras persigue al Lagarto por las calles y alcantarillas de la ciudad, tratando de poner fin a la pulsión homicida que deja a su paso. Pero ¿quién está controlando al Lagarto? Ya os lo he dicho, ¿no? Pero verlo, disfrutarlo y leerlo, es otra cosa. No sabéis de lo que es capaz esta señora…

Reseña: Must-Have. Capitán América. Soldado de Invierno, de Ed Brubaker y Steve Epting

Siendo exagerados podemos decir que los marvelitas se dividen en dos tipos de personas: los que han leído y disfrutaron Soldado de Invierno y los que n… ni fu ni fa. Dejémoslo ahí. En este mundo nuestro está bien que haya de todo y nunca deben imponer sus opiniones a nadie. Como mucho, hacer ver los puntos buenos y malos de las cosas y que cada uno use el bufete y rellene su plato de degustación como quiera. Yo, por ejemplo, y ya sabéis de sobra lo que voy a decir, siempre diré que Soldado de Invierno, de Ed Brubaker y Steve Epting es una obraza como una casa. Y sea en el formato que sea, tenéis que disfrutarlo al menos una vez en la vida. Y Panini Cómics que hace su labor editorial tremendamente bien…, ya estáis viendo que no ha tardado nada en ponerlo dentro de su genial colección Must-Have.

Finalmente -sí, porque ya poquitas cosas se pueden decir de esta obra que no se hayan dicho ya-, podemos decir que cuando Ed Brubaker resucitó a Bucky Barnes de entre los muertos en 2004, la people no profesó un movimiento increíblemente odiado y controvertido como le fue llegando con los años. Más bien, como un nuevo evento celebrado y sin esfuerzo que resultó «genial». Pero rápidamente comenzaron a surgir esos trasgos de las colinas que surgen de la oscuridad para hatear casi todo lo que se mueve, ¿y qué pasó? Que la MCU propuso el guión para peli en continuidad, se estrenó, triunfó, y después volvió a ser la obra de arte que muchos propusimos en su momento. Así es la vida del ser humano, en general, tú equipo es el mejor cuando gana y el peor cuando pierde.

El insensato debe saber que Bucky fue uno de esos personajes que murió en un momento comiquero donde la muerte de un personaje se consideraba en gran medida el final PARA SIEMPRE y de forma DEFINITIVA. Lo que debería ser normal aunque no en los cómics. Para más inri, de una manera tan importante para la historia de un icono tan potente en USA como es el Capitán América, que dicho personaje (odiado por muchos en aquellos momentos) y que todos creían olvidados, era un tipo de que no parecía tener mucho sentido remover su tumba. Sin embargo, Brubaker, Epting y Marvel encontraron una razón para hacerlo. Y funcionó. Por supuesto, desde su regreso, la historia de Bucky como el Soldado de Invierno solo fue tocada ligeramente (el arco de Time’s Arrow, por ejemplo), o una referencia aquí y allá a la historia antigua y ya está. Pero realmente no se dedicó mucho tiempo a explicar cómo se desenterró ese personaje para salir a la luz de pronto y poner medio Universo Marvel patas arriba. Sin embargo, con su «muerte» en Fear Itself, se explotó una oportunidad para finalmente darle a Bucky su propia serie derivada, aunque luego vinieron más burlas…

Es lo que tiene publicar una obra con un nivel alto. La oportunidad la tenéis de nuevo, en una edición llevadera, económica y molona como son estos Must-Have que, en definitiva, son eso: cómics que debéis tener/leer sí o sí a poco que queráis morir habiendo leído todo-todito-todo lo mejor de Marvel.

Soldado de Invierno (Winter Soldier) es, en pocas palabras, una historia de espías genial, atractiva, con el aspecto exportador de sensaciones que tenían esos cómics con los que alucinaba yo con mis tebeos de niño del maestro Steranko. Un guión de esos pocos donde el «regresando de entre los muertos» funciona.

Bucky y Natasha partiendo la pana.

El Capi en su línea.

¿Por qué no pasar por la piedra?

Reseña: Marvel Must-Have. Thunderbolts. La Ascensión de Norman Osborn, de Warren Ellis y Mike Deodato Jr.

Locos andamos algunos intentando pillar todos los Must-Have posibles que Panini Cómics está editando en nuestro país…, me fui directamente a por un desconocido para mí como era Thunderbolts: La Ascensión de Norman Osborn. La etapa completa de Warren Ellis y Mike Deodato Jr. al frente de Thunderbolts. Uno de los más polémicos guionistas del cómic estadounidense transformando a Los Más Buscados de Marvel en el grupo de élite de Norman Osborn, en una despiadada visión del poder y los medios que utiliza. Casi nada: Veneno, Piedra Lunar, Bullseye, Pájaro Cantor, el Hombre Radiactivo, el Espadachín y Penitencia son las nuevas celebridades de América, siempre a la búsqueda de los superhumanos por registrar que se esconden entre nosotros. Ellos (y no otros) son los nuevos y peligrosos Thunderbolts. Madre mía-madre mía-madre mía… la pintaza que tenía esto y decidme si sois capaces de imaginar como de hypeado iba yo a por esto.

Y ahora leído, lo primero que voy a decir es que… bueno, Warren Ellis, a mí rara vez me va a defraudar después de sacar comicazos locos al estilo Transmetropolitan. Para mí, su obra magna. Pero también es que grito a los cuatro vientos desde ya que mi nuevo ilustrador favorito de pijameo es el señor Mike Deodato Jr. Madre mía-madre mía-madre mía… qué dibujazos lanza en este tomo que engloba más de un arco de los Thunderbolts así como un genial one-shot de inicio; Civil War: Choosing Sides (Cambiando de Bando) y los números de la serie Thunderbolts #110 al #121 que contienen los arcos Fe en Monstruos y Ángeles Enjaulados; ambos de seis numeritos cada uno.

A lo que voy es que La Ascensión de Norman Osborn es un nombre global a todo el contenido del tomo. Trata de forma general varias aventuras. Y quizás el aspecto más impresionante de estos números es para mí el hecho de que Warren Ellis hace un buen uso de la historia de fondo de Jack Flag y Moonstone, dos personajes que no los entendería si no hubiera leido nada de nada de Ellis en toda mi vida. El hecho es que comienza mostrándonos una buena historia sobre un personaje tontuno al mismo tiempo que utiliza la historia de fondo del pesadísimo personaje patriótico de siempre que lleva sin aparecer más de una década. Y con un supervillano menor (aunque no tan menor en el contexto de los Thunderbolts), nos pone de pronto dentro de una trama impresionante mostrando el don por el que Warren Ellis es famoso: hacer de un personaje poco conocido alguien interesante. Además de la idea que nos encantó a muchos (y me consta que en USA no tanto) de trastocar la idea central de los Thunderbolts y hasta que punto se ve como algo chulo que un grupo se mueva por encima de todo cazando a superhéroes rebeldes.

El cómic, en general, es una enorme sátira. Ellis está JUGANDO en primera persona en lo que creo que mola bastante: el aspecto satírico (en el tema comercial juguetero existe una figura del Capitán América cuyo poder es que grita), pero hay momentos en los que parece que esto también debe tomarse en serio por lo menos en el cómic. A lo que voy es que en este cómic bajo el potente espectáculo de músculos y patadas voladoras por doquier, hay muchos toques de humor, lo cual es bueno de ver. Ellis sabe de sobra que si no añade eso -que por otro lado es uno de sus puntos fuertes- este “regreso” a los Thunderbolts se convertiría en un trabajo de escritura demasiado serio. Y hoy en día poca gente quiere un cómic de superhéroes serio al cien por cien. Y otras cositas que molan de La Ascensión de Norman Osborn son los detalles y los guiños al lector acérrimo marvelita. El diálogo inicial entre Norman Osborn y Bullseye es excelente, especialmente, en cómo usa la continuidad de Daredevil exactamente en el forma correcta de usar la continuidad y ese guiño a la historia a la que se refieren, claro. Pero de todos modos, si no la tienes en la recámara, entonces Ellis se encarga de que obtengas lo suficiente de la historia para entenderla de todos modos.

Pero para mí el verdadero triunfo es el trabajo que Ellis hace con Jack Flag. Maneja «la tontería» de Jack Flag a la perfección, reconociéndola, pero nunca teniendo la historia DE ACUERDO a la tontería. No sé si me explico, pero es brillante el conseguir que el público acepte totalmente el heroísmo de Jack Flag. Es toda una hazaña. Y madre de dios como van evolucionando los personajes.

Muy recomendado. Otro pelotazo de Must-Have.

Reseña: Marvel Must-Have. Miedo Encarnado, de Matt Fraction, Stuart Immonen y VVAA

Que a la colección Must-Have que Panini Cómics está publicando le va bien no es noticia. Es obvio que esto iba a funcionar porque como dice su nombre son títulos que has de tener y leer sí o sí. Pero es que de verdad, se están editando cositas tan molonas, en tapa dura y en una colección que queda tan bien en la cómicteca, que indispensable no, lo siguiente. Y es que puedes encontrar desde miniseries o one-shots que lo petaron hace años hasta obtener algunas más recientes. Autores de antes, de ahora y de los que pegan fuerte sí o sí con cada cosita que publican. Un buen frito variado para degustar donde este mes de calores que tenemos podemos encontrar el Miedo Encarnado, del siempre genial Matt Fraction y Stuart Immonen.

El evento cruzado importante de Marvel que Asedio no fue. Siete numeritos que ahora tenemos recopilado en este Must-Have que además incluye un largo epílogo que más tarde se completó en una miniserie. Miedo Encarnado -al igual que Asedio– es una historia centrada en Thor dado que el villano a batir tiene origen nórdico asi como sus avatares. Se podría decir que es un recuento de lo que fue el Ciclo Ragnarok, algo que Walter Simonson tocó al menos dos veces en su carrera legendaria con Thor. Por lo que Miedo Encarnado tiene como eje central el mito donde Thor lucha contra la Serpiente. Asi que para aquellos que son conocedores de las sagas nórdicas literarias esto sería un buen spoiler.

¿Sensaciones? Disfruté de una historia que no esperaba sinceramente que me fuese a gustar tanto. Y mirad que nunca fui de Thor. Es uno de los superhéroes que nunca me terminaron de gustar aunque es obvio que el que me conoce sabe que intento leer de todo, en especial, lo mejor de cada personaje Marvel y DC. Pero es que Miedo Encarnado tiene alcance épico ya mostrando desde un principio que los tres puntales de lanza en esta trama van a ser el noventa por ciento de Los Vengadores como son el Capitán América, Thor y Iron Man. Cada uno tiene sus momentos de heroísmo y sacrificio; un alto precio a pagar por una guerra que posiblemente no pueden ganar. El momentazo espectacular de esta historia es cuando el Capi, con un escudo que acaba de ser destrozado en mil pedazos, recoge el martillo caído de Thor con lo que invoca a sus fuerzas regulares.

Recuerdo cuando salió este evento en 2011 y como entré apor él como un venado desubicado en San Fermín. Más que que nada por el hype tremendo que teníamos muchos con el inminente estreno del film de Los Vengadores. En aquellos años yo estaba volviendo a leer cómics de pijameo dejados años atrás por la ajetreada vida del casado, padre con hijos, trabajador y a la vez estudiante. Volvía a mis adorados cómics Marvel entre cabezadas de sueño. Y recuerdo que me gustó bastante Fear Itself, que por cierto lo leí en inglés. Al leerlo ahora, once años después, lo he vuelto a disfrutar. Creo que para los que tuvieron algún problema con la historia es porque quisieron verla entonces como un enorme evento Marvel y, en realidad, tienes que tomártela como una buena historia que incluye a una parte de Los Vengadores. Recientemente he estado leyendo mucho Thor aprovechando que Panini Cómics está publicando cositas muy jugosas gracias al boom del último film. Me estoy enamorando poco a poco de él. Y Miedo Encarnado ha sumado a eso porque es de las pocas historias donde se le ve una curita de humildad.

En esencia, se trata de Thor, Odín y la Serpiente. Pero, ¿y el villano? Mucha gente tuvo problemas con él pero a mí, sí que me gusta aunque sea cierto que no tiene mucho trasfondo. ¿Y eso no le da cierto atractivo? Por otro lado, hay algunas muertes importantes que pudieran haber tenido más impacto entonces, pero al leerlo ahora y si estás muy puesto en temitas Marvel, puede ser un tema negativo el saber que dichos superhéroes vuelven a estar vivos otra vez.

Mi parte favorita es cuando Thor admite que nunca podría vencer a Hulk. Y así es, señores y señoras guionistas de Marvel. Eso es imposible por mucho que se le quiera dar al guaperas de las pelis demasiado protagonismo.

Muy recomendable.

Reseña: Estela Plateada. Réquiem, de J. M. Straczynski y Esad Ribic

Imaginad poder llegar a tener en casa todos los Must-Have de la historiade Marvel. Pues esa oportunidad es la que está brindando Panini Cómics mes a mes. Tener obras de cómic chulísimas, indispensables, las mejores historias MArvel en formato corto. En este caso, un título genial, un one-shot de mi amado Estela Plateada que se marcó hace más de una década el maestro Straczynski (El Asombroso Spiderman) junto al ilustrador nuovo-renacentista (como yo lo llamo), el gran Esad Ribic (Thor). Una aventura que ocupará para siempre un lugar destacado en mi corazón y probablemente en el vuestro.

Por un tiempo Marvel tuvo tendencia a lanzar tramas «complicadas» en ciertos personajes sin cabecera. A cierto sector no le gustó pero a otros, a los que andábamos ansiosos de saber más de nuestros personajes favoritos fuera como fuera, de algún modo nos contentaban estas nuevas viñetas. Así no caían en el olvido. Una especie de pacto entre fan/lector y editorial. Además, estos one-shots o miniseries venían ideados de la mano de grandes autores y en algunos casos tándems de autores que era todo un bombazo verlos trabajar juntos. Un caso ejemplo de lo que os comento fue Estela Plateada: Réquiem, donde Straczynski (aquel que le dio un giro enorme al planteamiento de porqué Spiderman era Spiderman), junto a las acuarelas de Esad Ribic que llevó a Thor a lienzos evocadores de pinacoteca especializada en mitología nórdica. Dibujos que podrías trasladar a lienzos para disfrute de tus visitantes en casa.

Pero ¿qué pasa con la historia? En Réquiem, Straczynski escribe una historia fuera de cualquier continuidad conocida. Cuenta la muerte de Silver Surfer a través de una enfermedad terminal. Esa es prácticamente la trama. Ese disparo al corazón y sus consecuencias. Es una historia que te puede provocar alguna lagrimilla dependiendo de tú experiencia con gente o familia que ya no esté a tu lado. Realmente, es una meditación sobre la pérdida, el arrepentimiento y el proceso de duelo. Y admito que hay algunos pasajes bellamente escritos y un mensaje de afirmación sobre vivir la vida a tope desde ya, al máximo, un carpe diem en toda regla. Y da la sensación de que la inspiración de Straczynski viene de algún caso en particular; contar la muerte de un personaje tan icónico, tan de culto y con un sector del fandom tan concreto, nunca iba a resultar fácil. Y aquí Straczynski lo hace sin miramientos.

Insisto en que la obra de arte de Esad Ribic es lo que convierte un guión lleno de tristeza en algo indispensable de tener. Dicen muchísimo estos dibujos con solo una de las expresiones faciales de Norin Radd o cualquier componente de Los 4 Fantásticos. Eso sin contar que un nudo en la garganta es lo menos que te va a propinar esta historia. Pero por otro lado, me siento y pienso, y me quedo atónito en el tema de quién dio luz verde a este proyecto. No es muy normal ver que La Casa de las Ideas deja seguir adelante la idea de un cómic que toca (o tocaba) tanto la moral. Sí que tuvimos épocas sensibleras con ciertos temas en los 80 (drogas, muertes inesperadas, alcoholismo, machismo…), pero se me hace raro una historia publicada que deja tan abatido/a al lector. Un producto que por lo general es considerado para la juventud y que vio la luz por primera vez en 2007. Sin embargo, con la lectura, sabes muy bien que te están manipulando, pero maldita sea, lo hacen con estilo. Lo que nos dice directamente a la cara Réquiem es vive la vida y aprovecha a tope cada segundo.

Una joya a tener en cuenta entre el público adulto lector de cómics. Muy llevadera y chula edición de una historia inolvidable. No sé si se puede pedir más.

Reseña: Doctor Extraño. El Juramento, de Brian K. Vaughan y Marcos Martín

Otro must-have en toda regla y por eso Panini Cómics, obviamente, lo saca en esta colección. Porque El Juramento además de ser un titulazo, un cómic que siempre debe estar disponible en librerías, es la obra a la que, sin duda, debes acudir antes o después de que te mole muy-mucho la última peli del personaje en la UCM, Doctor Strange en el Multiverso de la Locura.

El Juramento fue una miniserie de cinco numeritos que se publicaron entre 2006 y 2007 de la mano del famoso guionista Brian K. Vaughan. Por si no lo conocéis (que si estáis dentro del mundillo comiquero, lo dudo), Vaughan es un guionista de cómics y de televisión estadounidense, conocido, sobre todo, por sus pelotazos mundiales dentro del noveno arte como son Y: El Último Hombre, Ex Machina, Runaways y Paper Girls. Pero sobre-todo-sobre-todo-sobre-todo por la archifamosa y multipremiada Saga. Como detallito contar que Vaughan (¡Qué tiene mi edad!) fue también guionista y productor de la serie de televisión Perdidos (Lost) entre las temporadas tres y cinco. Ahora, ¿premios? Tiene a rabiar. Y todos dentro de los ámbitos antes mencionados, por supuesto. Ha sido denominado “El mayor visionario del cómic de los últimos años», y ha sido comparado con Frank Miller, Alan Moore, Paul Pope y Steve Niles, como mente brillante de ideas particularmente originales. ¿A la gente se le ha ido la pelota con él? Puede ser. Pero bueno, a este viejoven le avalan ya 14 premios Eisner, 14 premios Harvey y un Premio Hugo. Algo querrá decir esto.

El caso es que Marvel lo pilla en uno de sus mejores momentos y le dice “Eh tú, colega, hazme algo con el personaje o superhéroe que quieras”. Y el compi no lo duda un instante y se coge a Doctor Strange para el que dice que siempre tuvo una historia. Y hace El Juramento (The Oath) en cinco grapas. Y ahora Panini Cómics nos lo rescata de nuevo y lo pone a un precio maravilloso para que nadie-nadie se pierda esta joyita. Una locura, una pasada, un cómic en tomito que os aseguro que vais a devorar de una sentada, casi ciento treinta páginas que ni las hueles de lo chula que está la trama.

Los nuevos lectores obtendrán toda esta información en El Juramento; su inicio y su origen, por lo que no es necesario haber leído otras historias protagonizadas por el personaje, ni siquiera haber visto las pelis. El Hechicero Supremo se embarca en la más importante investigación paranormal de su carrera: debe resolver un intento de asesinato… ¡Contra él mismo! Doctor Strange se embarca en un viaje místico con Wong y Night Nurse (Enfermera de Noche) para encontrar un elixir robado que tiene el poder de borrar lo que la mente puede pensar antes de que la condición de Wong empeore. ¿Empeore? Tiene cáncer. Pero una noche lluviosa en la ciudad de Nueva York, dentro del hospicio perteneciente a Enfermera de Noche, Wong, sirviente del Hechicero Supremo, arrastra al inconsciente y sangrante Doctor Strange adentro mientras suplica ayuda. Regresó al Sanctum Sanctorum para descubrir que a Strange le habían disparado durante un robo. Entonces Strange aparece en su forma astral y le dice a Night Nurse que si no se da prisa, estará muerto antes de que Wong termine de hablar. El caso es que Wong tiene esa horrible enfermedad que tanto conocemos y Strange consiguió una pócima para revocarla. Pero alguien vino a por ella. Y ahora, en otra parte de la ciudad, dentro de la oficina del Dr. Nicodemus West, un ladrón llamado Brigand le entrega una botella que contiene el Elixir de Otkid y un amuleto. Afirma que mató a Strange durante el robo y le muestra un arma que dispara balas de plata. West le dice que debería haberse asegurado de que Strange estuviera muerto porque si no, ya está el lío montado. Así comienza este thriller de acción.

Insisto, lo que me encanta de este cómic es cómo puedes tomarlo instantáneamente sin saber nada de Doctor Strange. Lo que también me encanta es lo simple y única que es la historia. Y como atrapa. Desafía al personaje y lleva a Strange a sus límites sin usar villanos demasiado poderosos en escenarios a escala multiuniversal. Aun así, sí que hay un villano en la forma de Nicodemus West, el cual encaja perfectamente como villano de una sola aventura. Aportar además que estamos ante uno de los cómics del personaje que ayuda a ver cuán obvia era la elección de Benedict Cumberbatch como Doctor Extraño. Aparte de que el actor lo reconoce como su favorito.

Para colmo, el tomito que recién saca Panini Cómics aporta una cosa tremenda al final. Se dedican unas páginas en cuanto a cronología y lecturas complementarias que al interesado/a le vendrán de perlas si opta por seguir disfrutando aventuras del personaje. Siempre que quiera.

Y querrá.

Reseña: Marvel Must-Have. Marvels, de Kurt Busiek y Alex Ross

Para un día tan maravilloso como hoy que esplende ilusión por los cuatro costados, vengo a reseñaros Marvels, obra cumbre del cómic tanto de guión como de dibujo. Una obra que Panini Cómics recupera para la colección Must-Have, esos cómics que debes tener sí o sí, tanto por formato, edición y colección. Obra cumbre de mis amados Kurt Busiek y Alex Ross. Maestro de guion y dibujo respectivamente.

En el día que para muchos en nuestro país comienza la Navidad no quedaba otra que reseñar un título de renombre. Creo que es seguro decir que Marvels, la miniserie de cuatro números lanzada durante los 90, revolucionó la industria. Un intento de crear algo parecido a una historia social del Universo Marvel desde la perspectiva del reportero-hombre-común Phil Sheldon, y con una vuelta a los inicios dentro de la modernidad. Trama que traza el curso de la historia marvelita desde sus humildes comienzos con las aventuras de la Antorcha Humana, Namor (Submariner), los dos puntales de lanza que lanzaron a la industria en la Casa de las Ideas, llegando a mostrar incluso la muerte de Gwen Stacey, la llegada de Galactus a la Guerra Kree-Skrull, la irrupción de los mutantes en la boda de Reed Richards y Sue Storm… Grandes momentos de la Era Marvel.

Es difícil exagerar el impacto que ha tenido la serie desde su publicación inicial. El efecto más obvio fue que esta miniserie convirtió a Alex Ross en referente, lo lanzó al estrellato, hablando en plata. No se puede seleccionar ningún número de un cómic importante de hoy sin una aportación seguramente en portada de Alex Ross. A él recurren actualmente y literalmente para todo gran proyecto de cómic que se precie. Ha demostrado ser un artista de un gran talento creativo incluso al otro lado de la calle, en DC, con Kingdom Come. Otra obra cumbre. Y de manera muy similar, parece que Kurt Busiek también empezó a estar súper considerado desde la publicación de Marvels. Grandes guiones ha dado desde entonces mi guionista de cómics favorito.

Sin embargo, el impacto de la serie fue mucho mayor que eso. Como han señalado otros, Marvels dio forma a la forma -valga la redundancia- en que las dos principales compañías de cómics veían sus principales títulos y como sin quererlo envejecían. El envejecimiento es la muerte del superhéroe, que no se os olvide. Y en los años transcurridos desde Marvels, DC y Marvel se dieron cuenta de que podían contar historias sobre sus personajes pero también sobre gente aledaña a ellos con un mínimo de participación del pijameo. Y haciéndose bien, interesarían. Lo ideó de alguna forma Busiek y funcionó con Marvels. Contar historias sobre la vida más íntima de los personajes, en tono más psicológico, volviéndolos más reales, más cercanos al lector, pero también y, sobre todo, hablar de personajes de exterior. ¿Qué tal unos cómics que nos cuentan la vida de gente normal y su perspectiva, problemas y alegrías en relación a esos poderosos y únicos seres que se pasean por la ciudad salvando inocentes? Os advierto que Busiek hizo de este tema una maravilla y lo mostró en más series de su creación.

En los últimos años, hemos visto que la nostalgia domina la industria del cómic. Que cantidad de empresas y medios de entretenimiento se han dado cuenta que la nostalgia vende. Los grandes amantes del cómic que fuimos niños en los 80 y 90, ahora con treinta, cuarenta e incluso cincuenta años, seguimos comprando con gusto. Benditos los años que vivimos y bendita la época en la que estamos ahora en la que tenemos posibilidad de conseguir grandes obras y en formato integral, recopilado, en ediciones casi eternas. Y eso que a grandes personajes como Spiderman se les va renovando en años, una y otra ve,z para que los niños de ahora lo sigan queriendo. Pero las tendencias están ahí. Y aunque Spiderman se renueve como chaval «soltero y perdedor», los mutantes se reinician en sus series constantemente con nuevos personajes. Por eso, es interesante leer Marvels, ya que comienza con una deconstrucción. Se nos ofrece una perspectiva única de las batallas sobrehumanas entre la Antorcha Humana y Namor, que para los ciudadanos del Universo Marvel, son francamente aterradoras. ¿O no sería terrorífico que viéramos por la ventana o en la calle destrucción constante y dos seres arrojándose grandes peñascos, fuego y lo que pillen de por medio? Así mismo y de manera bastante brillante, Busiek se ancla en este tema.

Marvels es realidad por los cuatro costados.

Un Must-Have en toda regla.

Reseña: Marvel Must-Have. Daredevil. Born Again, de Frank Miller y David Mazzucchelli

Que mejor nombre para una colección de cómics indispensables que Must-Have. Es decir, los que DEBÉIS TENER, sí o sí. Tener, y por supuesto, leer más de una vez. Panini Cómics está sacando esta colección con grandes joyitas Marvel indispensables pero es que además a un precio y formato maravilloso. Por lo que pocas excusas quedan ya para hacerse con titulazos como Lobezno: El viejo Logan, Civil War, El Guantelete del Infinito (https://www.cronicasliterarias.es/?p=3210), Dinastía de M (https://www.cronicasliterarias.es/?p=6608), Planeta Hulk (https://www.cronicasliterarias.es/?p=3703), La Saga de Fénix Oscura (https://www.cronicasliterarias.es/?p=3457) y bueno…, un largo etcétera ya.

Insisto: joya tras joya.

A lo largo de los años, bastantes guionistas han tratado con el personaje de Daredevil, pero ninguno de ellos estuvo nunca a la altura, ni en la misma liga, que Frank Miller con su obra Born Again. En tan solo siete números y en 1986, creó una historia eterna, evocadora, tanto que se considera la última gran historia de Daredevil, donde Matt Murdock no pudo pasarlo peor. Donde baja hasta el infierno… y regresa. Con un capítulo inicial explosivo, con la ex-novia de Daredevil, Karen Page, revelando su identidad secreta a cambio de una dosis de drogas. Una intriga audaz que se marca Miller, una táctica, un suspense y drama que algunos guionistas hubieran usado y alargado durante mucho tiempo, pero que el maestro decide plantártelo en toda la cara y en tan solo una página. Para que veáis la terrible intensidad que aporta Born Again.

Después, aumenta la tensión a medida que esa información inevitablemente encuentra su camino hacia Kingpin, quien luego comienza a despojar a Murdock de su vida, capa por capa. Este es realmente Frank Miller en esencia. Dolor y cuando no queda otra, más dolor. Frank Miller había trabajado originalmente en Daredevil desde 1979 hasta 1983 y ahí ya se veía lo que pretendía con el personaje. Como quería cambiarlo y como en aquella época también se convirtió en una de las lecturas obligadas del Universo Marvel. Por eso, su regreso en 1986 fue muy esperado y su unión con el artista David Mazzucchelli no decepcionó. Y como no era de extrañar que volvieran a trabajar juntos un año después en la magnifica Batman: Año Uno (mi top-one del orejas picudas incluso por encima de El Regreso del Caballero Oscuro). Pero antes de que hicieran trizas a Bruce Wayne, también hicieron trabajitos de dolor con Daredevil en Born Again. Una historia de redención, un ida y regreso, un caer para levantarse mejor, un renacimiento para el protector de Hell’s Kitchen.

A diferencia de otras series de cómics, la redención de Murdock no es instantánea. No hay una solución rápida y a medida que se desarrolla la historia en siete números, las cosas rápidamente van de mal en peor. El implacable impulso de Kingpin por destruir a su antiguo enemigo se muestra en todo su esplendor, y su venganza no se limita a Murdock, sino a todos sus seres queridos. Cualquier tema asociado a «el hombre sin miedo» queda empañado. Sin embargo, en mi opinión, la aparición del Capitán América y Iron Man hacia el final de la historia le quita un poco de fuerza. Relaja bastante el tema que quema. Born Again es un cómic diferente, intenso, donde se aplica dolor máximo sobre un personaje/persona y por eso, todo tipo de ayudas gratuitas pueden devaluar la trama. En este caso concreto, no da para tanto. Solo una pequeña queja sobre esta obra de arte tan maravillosa. Una queja menor por ponerle un pero… Y solo es porque queda claro que en aquella época, estos detalles probablemente infundados por la editorial, ayudaban a vender más juguetes. Pero Born Again es una maravilla. No agregaré más.

No hay muchos cómics de Marvel de mediados de los 80, que puedan publicarse hoy y que aguanten tan bien la tensión propuesta hace cuarenta años. Born Again es de las poquitas excepciones.

 Sinceramente, me duele que aún quede gente que no haya leído esta obra.

Reseña: Marvel Must-Have. La Muerte del Capitán América, de Ed Brubaker y Steve Epting

La Muerte del Capitán América es también algo horrendo de leer. No es una historia de Terror en sí, pero impacta. Como bien se dice, el relato que nunca creíste que llegarías a leer, un magnicidio cuyas repercusiones alcanzarán a todo el Universo Marvel; y es que si quieres leer y te intriga esta historia es un momento ideal, ya que Panini Cómics la recupera en estos geniales tomos Must-Have que son eso en definitiva: cómics debes tener y leer. Se encarga de la tragedia Ed Brubaker. El tío, el guionista, el maestro, que todo lo hace bien y se supera a sí mismo cuando trata guiones que son thrillers de películas de acción. Steve Epting, uno de sus más fieles compañeros en grandes cómics que ya son leyenda, es el otro maestro del que brota The Death of the Dream (nombre original de este arco). Obra que tiene seis partes y que ahora se recoge en el formato que os comento: bueno, bonito y barato. Y llevadero, que me gusta decir de todo lo que puedes llevar en mano a cualquier lugar sin que sufran tus muñecas.

Un cómic donde Brubaker lo vuelve a hacer. Realmente me encanta cómo se conjuga todo en esta historia: Bucky se enfrenta a su pasado/presente, construye una amistad con Falcon (que ya sabemos que no durará mucho), reaviva un pasado con Natalia… Ver a Red Skull desquiciarse lentamente. Eso no tiene precio. Incluso conocer la historia de política de fondo que se cuenta sobre el país, aún leyéndolo en 2021 (esto vio la luz en el Vol. 5 del personaje en 2007), se siente demasiado real. Y la historia de Sharon Carter tiene su cosita. Aunque si conoces a Brubaker sabes que hay una mejor manera de escribir sobre mujeres, y él sabe hacerlo, y más sabiendo cómo terminará la historia de Natalia; pero bueno. No obstante, se nota que el maestro guionista aquí no está centrado en ese personaje sino en todo lo que concierne a la muerte de un sueño como es el tío de la bandera estadounidense en el pecho.

La Muerte del Capitán América nos lleva a las páginas finales de Civil War, la trama más grande jamás contada del Capi que partió de Ed Brubaker y Steve Epting; los cuales parece que aún tenían cosas que contar, para aturdir aún más a lectores con tanta tragedia de donde partieron ondas de choque hacia todo el Universo Marvel. Repercusiones de las que aún a día de hoy se sigue hablando. El Soldado del Invierno finalmente elige un bando, después de que la Guerra Civil ha terminado. El suyo propio. Y eso repercute en que Red Skull y sus secuaces salgan nuevamente a escena. Y es que a raíz de la Civil War, el Capitán América termina siendo acribillado en los escalones del juzgado minutos antes de ser procesado (¡Bendita portada!). Y Bucky apunta su poderoso brazo hacia Tony Stark. Y se convierte en su primer objetivo reclamar el escudo del Capitán América.

Esta sería la sinopsis-base pero hay mucho más. A bote pronto os diría que en este cómic se cuentan cosas que cierra magistralmente lo contado en el UCM (Universo Cinematográfico Marvel) cuando tratan este tema en el film Capitán América: Civil War. Más que nada porque allí no “baleaban” al Capi aunque si que lo pasa mal queriendo defender a Bucky de las acusaciones. Y las secuelas de su muerte o desaparición y la cuestión de quién será su relevo se lo llevaron a un final de otra saga con un «Y murieron felices y comieron perdices». Más una serie de TV que cuenta la lucha entre Falcon y Bucky por la sucesión, claro. Pero Brubaker continuó por el camino trágico que es realmente lo que pasó. Más que nada, porque se ha tenido en cuenta en la continuidad Marvel de los cómics hasta el día de hoy. Se puede decir que todo lo que toca Brubaker se convierte en canon. De ahí la importancia de este cómic que hoy os reseño.

La Muerte del Capitán América desencadena una dramática cadena de eventos que lleva a Bucky, Falcon, el Agente 13 y la Viuda Negra al centro de atención. Insisto, tengo que presentar nuevamente mis honores ante el tandem Brubaker/Epting por el gran trabajo de hacer que Bucky parezca un digno sucesor del escudo. Además de poner en la sartén a un Red Skull súper interesante, una amenaza viable a pesar de que ha sido derrotado cientos de veces a lo largo de los años. Un tomito donde se recopila por primera vez una edición de lujo completada con decenas de extras, la saga que sacudió a toda una generación de lectores y llegó hasta el último lugar del planeta.

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Reseña: Marvel Must-Have. Masacre. La Guerra de Wade Wilson, de Duane Swiercynski, Jason Pearson y VVAA

Cuando no te fallan con el criterio es obvio que la confianza sea máxima. Estos Must-Have de Panini Cómics son en definitiva eso: Tienes Que Tenerlos. Historias muchas, las mejores o de las más punteras de dicho personaje o grupo de superhéroes. O grandes arcos argumentales o geniales eventos. Así son y así lo he comprobado ya con Dinastía de M (https://www.cronicasliterarias.es/?p=6608), Planeta Hulk (https://www.cronicasliterarias.es/?p=3703) o la maravillosa El Guantelete del Infinito (https://www.cronicasliterarias.es/?p=3210); por solo mencionar de las últimas joyitas reseñadas por aquí. Pero hay más. Muchas más y siguen publicándose otras. Y lo mejor de todo es que son tomitos en tapa dura y a un precio súper económico. Ese es su verdadero poder.

Llevo escuchando recomendaciones de lectura de La Guerra de Wade Wilson, pues años. Prácticamente, desde que se publicó por primera vez en 2010. Pero por una cosa o por otra nunca ha llegado a mis manos. Como habréis podido ver, no se ha reseñado mucho Deadpool (Masacre) por aquí. Y no es porque no me atraiga o guste el personaje, es de esas cosas extrañas del destino. No te has puesto con él y no te has puesto con él. No hay más. Nunca nos hemos tomado un té juntos (tampoco un whisky) pero si que nos hemos visto constantemente por el barrio…

He podido percibir rápidamente que Masacre: La Guerra de Wade Wilson brinda por la originalidad. Esta miniserie presenta a Deadpool contando su historia temprana como superhéroe de fuerza de ataque. Pero que no os suena a historia de origen porque no lo es. al menos, no como las entendemos hoy en día. Es más bien una mirada libre de continuidad al personaje desde una nueva perspectiva peliculera en un guión que Duane Swiercynski comprende en cuatro números. Una historia con la que los fans pudieron ver regresar al personaje después de una breve temporada sin sus historias. Pero como La Guerra de Wade Wilson fue un proyecto de Marvel Knights, la continuidad no es una preocupación. Eso hay que tenerlo en cuenta. Porque hay algunas violaciones claras al canon aquí. Pero si puedes aceptar que Masacre, Bullseye, Silver Sable y Domino fueron operativos militares activos hace más de veinticinco años, entonces la historia será bastante de fácil de digerir… jajaj.

Como un flashback transmitido por Deadpool a los miembros de una audiencia en el Senado, el guión rebota entre ambas líneas de tiempo con bastante rapidez. La mayor parte del humor en el guión proviene de esta interacción, ya que el guionista juega con la tendencia de un Deadpool rompiendo la cuarta pared. Algo que provoca que rías entre dientes constantemente, sobre todo, cuando la narración de Deadpool trata el disgusto constante de sus compañeros de equipo. Pero tengo que decir que el Deadpool de Swiercynski no es tan gracioso como esperaba. Y quizás lo agradezco. Por que un guión de constante humor en un contexto que en realidad debe ser más acción que otra cosa, puede morir de éxito. Es por eso que los problemas comienzan con Wade Wilson, nuestro mercenario favorito, siendo llevado a la corte y presentando un caso. Ha muerto gente y los tribunales quieren justicia. Desafortunadamente, su único testigo vivo es la sobreviviente a dicho infierno. Deadpool inexplicablemente complica, serpentea y cuenta una historia sobre cómo el programa Arma-X lo convirtió en un monstruo y luego lo involucró en un grupo encubierto de asesinos que fueron enviados en misiones secretas por parte del gobierno USA. Y es curioso, nos encantaría creerle… pero no podemos.

Una trama que se mueve de un lado a otro entre presente y pasado, tratando de sortear bromas enloquecidas y momentos de horror. Un cómic donde Duane Swierczynski intenta responder algunas preguntas persistentes sobre el pasado de Deadpool y arrojar algo de luz sobre una masacre que tuvo lugar en México, de la que hay pocos datos.

Creo que es un cómic adecuado pero no tan sorprendente como esperaba. Me lo habían puesto como indispensable y… No obstante, es entretenido y se lee en un periquete. Palomitero, como se suele decir. Swierczynski domina el sentido del humor de Deadpool, eso si, y quizás eso sea lo importante con este superhéroe, ¿no?

A todo eso sumadle una historia de fondo llena de misterios sin resolver.

Para fans.