Reseña: Constantine. Ilusiones Distorsionadas, de Kami García, Goodhart y Redmond

Como autor, se hace bueno ver varias versiones de un mismo personaje. Y como lector también. La variedad está en el gusto. ¿O era al revés? Cada autor puede tener una misma o diferente versión de un personaje que amamos, y respecto a nosotros, quedarnos con lo que nos gusta es lo que nos hace maduros y centrados. Y si se quiere presentar una historia diciendo que John Constantine, “no es el chico malo promedio”, estoy de acuerdo. Porque Constantine para nada es malo, al menos, no con el prójimo y estas son las palabras o citas que probablemente primero hayáis leído sobre Ilusiones Distorsionadas, una novelita gráfica sobre Constantine que Kami García se sacó de la manga en 2022 y que ECC Ediciones puso en librerías a principios de este mes que se nos va dentro de su sello Kodomo.

Y es que al igual que con el trabajo de García en la franquicia Teen Titans, Ilusiones Distorsionadas, rápidamente encuentra una manera de acceder al corazón del personaje antes de abrirlo a la audiencia, en general. Con John Constantine eso significa aprovechar su lado salvaje. Algunos, cuando conocimos al personaje por primera vez, estaba sentado en su habitación, rodeado de colillas y con una guitarra vieja mirándolo desde la esquina…, posters noventeros, los vaqueros en la silla y el tío pensando en el cómo matar a ese demonio que tenía poseído a medio Down Town (Bajo Manhattan). Pero Kami muestra al típico adolescente, a la edad de dieciocho años, Johny encontrándose en esa dura encrucijada de la vida por la que hemos pasado muchos pero también luchando con la necesidad de forjar su propio camino y probarse a sí mismo ante su familia. Y el entorno…, la racha punk que alimenta gran parte de su creatividad y que refleja la rebelión adolescente que todos pasamos también alguna vez aunque aquí prima el deseo del chico por promover su magia.

Una novelita gráfica que tiene un ritmo excelente, dividida en varios capítulos que nos llevan a una capa adicional de accesibilidad pese a casi sus doscientas páginas que apenas se lee en dos sentadas. Y cuyos primeros capítulos se centran en el funcionamiento interno de Constantine mientras establece su situación familiar antes de ponerse manos a la obra. La línea central de la trama se centra en su comprensión de sus habilidades mágicas, algo que agrega elementos mucho más fantásticos al libro… y que se agradecen (¡Para eso hemos venido!). Pero todo presentado de manera perfectamente lógica y accesible para los lectores más jóvenes. La historia presenta un pequeño elenco de apoyo para completar el mundo de Constantine; está su padre ausente, su madre y su padrastro. Pero más importante para el impulso narrativo es su amiga Verónica, y su posible interés amoroso por Luna. Todos juegan un papel importante en empujar a John a convertirse en el personaje que conocemos y amamos. Con problemitas por el camino: un hechizo que salió mal y tal y que muy al estilo Jennifer´s Body todo se torna en desgracia con el tema del grupo de música de por medio. Así, lo que queda, es un escenario muy chulo para un personaje que jamás vimos joven, o al menos, yo no había tenido ese honor hasta ahora.

Un escenario que permite un maravilloso desarrollo del personaje en su juventud. A lo largo del cómic, vemos a John lidiando con sus inseguridades y enfrentándose a sus defectos. García ha demostrado en todas sus historietas DC que es más que capaz de lograr el aterrizaje de esos «altos vuelos» propuestos. Ilusiones Distorsionadas no es diferente. La novela gráfica termina con una magia épica muy chula, una recompensa emocional convincente para el personaje. Además de la incertidumbre y la angustia que van de la mano de la adolescencia.