Reseña: Cuentos de un Pasado Lejano
Konjaku monogatarishū (traducido como Cuentos de un pasado lejano) es una famosa y clásica antología de relatos nipona de más de mil cuentos escritos alrededor del siglo XII d.C.. Es decir, durante finales del Período Heian (794-1185). Una colección que se recopiló originalmente en más de treinta volúmenes, de los cuales solo veintiocho han llegado a nuestros días. Y recoge cuentos dentro de la mitología de la India, China y Japón; cuentos que comienzan con la famosa frase “Érase una vez” (Ima wa mukashi), Konjaku… De ahí el nombre de la antología. Estos cuentos de carácter folclórico describen los encuentros entre humanos y hechos sobrenaturales, normalmente. Los personajes típicos representan miembros de la nobleza, guerreros, monjes, eruditos, médicos, granjeros, pescadores, mercaderes, prostitutas, bandidos y mendigos de la sociedad japonesa. Sus rivales sobrenaturales son espíritus, onis y tengus, casi por norma, pero ocurren muchas otras cosas en estas historias, de las cuales, en esta versión en manga que hoy os reseño, la versión del maestro mangaka Shigueru Mizuki, se recogen bastantes.
Un tomo, un manga, de las más divertidos que he leído en mucho tiempo. Un tochal que se lee en nada y que te saca una sonrisa mínimo de casi donde no la hay. Relatos bonitos, cortos, sencillos y con ciertos finales de los que dejan con el culo torcido de vez en cuando. Un conjunto de relatos tradicionales japoneses, fáciles de disfrutar y rescatados de la tradición oral por lo que deduces que muchos de ellos tienen intenciones moralizantes o de enseñanza. Conjugan la vida diaria con elementos fantásticos y religiosos y ayudan a comprender cómo era la sociedad nipona de entonces con personajes de contornos absurdos y bien labrados gráficamente que reflejan la hilaridad y el carácter ficticio de las historias pero con paisajes maravillosos que ilustran a la perfección dicho país en la antigüedad.
Un tomo maravilloso nuevamente publicado por Satori Ediciones que recoge una buena aproximación a la tradición y el folclore del
país del sol naciente, sobre todo, si buscas algo sencillo y divertido para tener entre manos en estos días de tanto frío invernal. Con relatos que permanecerán en mi recuerdo como Pesadilla en los montes de Ôe, Intercambio de almas o El pueblo del manantial de sake. Y aunque otros solo se disfrutan de la lectura y no transmiten mucho (como pasa en el noventa y nueve por ciento de las antologías) queda al final, un conjunto de relatos con un dibujo simpático que acentúa el carácter socarrón de los cuentos clásicos que ya no se escriben. Como anécdota, me ha llamado la atención el lenguaje empleado por algunos personajes porque no me imagino ningún argot sonando en el pasado, cositas como un «oye macho», pero igual así se entiende mejor y calan más las historias, ¿no?
Como cuenta la sinopsis editorial: ¿Acaso un regente de
bien le levantaría la esposa a su anciano tío? ¿Quién si no un monje libidinoso se transformaría en demonio para yacer con la emperatriz? ¿Y esa joven campesina que se ha quedado preñada por comerse un nabo…? El genio del manga Shigeru Mizuki en todo su esplendor.