Reseña: Grommets
Hay portadas que aportan recuerdos y a mi la portada de Grommets, cuando la vi por primera vez, me retrotrajo a aquella peli de los 80 que tanto disfruté llamada por estos lares Los Bicivoladores. Una peli de esas con un grupo de niños haciendo cosas chulas con bicis y unos malos-malotes detrás de ellos porque se quedaron con algo que les pertenecía. La misma en la que se podía ver a Nicole Kidman por primera vez en cine, aunque de eso me enteré años después. A lo que voy es que una sola portada puede hacer que ya te entre bien un cómic o un libro aunque después no vaya del tema que piensas, y eso me pasó con Grommets, una idea del gran Rick Remender, que también es una mirada chula a la cultura skate de los años 80 y una instantánea de la generación que transformó el skateboarding en un fenómeno universal. Por eso, también decir que este que os escribe (que le ha dado a casi todo) también pasó por ello aunque lo intenté sin llegar muy lejos en la afición. Resumiendo, lo que está claro es que si fuiste niño/a en los 80 o 90 y viste series como Freaks and Geeks, por ejemplo, o cualquiera de esas pelis ochenteras con un grupo de niños liándola, no busques más: Grommets es una novela gráfica hecha para ti.
Una historia cruda sobre la transición a la adultez, que sigue a Rick, el chico nuevo del pueblo, y a su mejor amigo, Brian, mientras crecen en los años 80. Ambos adolescentes lidian con vidas
familiares complicadas, sus primeros amores y la sensación de ser marginados sociales, buscando consuelo en el skateboarding y encontrando una comunidad con otros que no encajan en los moldes. Y es que Grommets es una de esas pocas historias gráficas que capturan a la perfección la melancólica nostalgia de la adolescencia, con la incertidumbre de crecer y la sensación de ser demasiado joven para tener plena autonomía.
La escritura de Remender es excelente como siempre y los diálogos suenan auténticos, como los adolescentes hablaban en los años 80 y 90. Y es que esta serie recogida a modo de novela gráfica y publicada en un solo volumen en nuestro país por Norma
Editorial es una autentica delicia poder ser devorada así. Me sentí completamente absorto en las historias de dos adolescentes y su amistad. Además de que sabía por entrevistas y documentales que vi en su día sobre el skate, que los skaters eran así: marginados sociales. Cosa que corroboró el propio Tony Hawk cuando comentó de cómo los skaters eran vistos como perdedores cuando empezaban a patinar.
Grommets es una maravillosa trama donde se ve el crecimiento a través de mudanzas frecuentes, el encuentro con un mejor amigo y una chica guapa, y en general, el intento de comprender la vida. Ese aspecto de la historia funciona excepcionalmente bien, mezclado magistralmente con el arte impresionante, alocado y a menudo exagerado, que peca un poco de la ilustración existente a día de hoy por culpa de internet.
Pero no todo es felicidad. Esta historia empieza triste y termina triste… Y en la parte central, también hay destellos de tristeza. Aprecio la intención y el trasfondo nostálgico de este titulo también. Rick intentando adaptarse a un nuevo lugar a lo Daniel Larusso, es una de las cosas ochenteras de Grommets que más atrae.
Y con uno de los mejores finales que he leído últimamente.