Reseña: Sherlock Holmes contra Arséne Lupin
Cierto y verdad es que no esperaba gran cosa al abrir lo que en principio me parecía un cómic bastante sencillo. ¡Y, sin embargo, qué grata sorpresa! Sherlock Holmes contra Arséne Lupin, este álbum tan atractivo que publica por estos lares la siempre interesante Norma Editorial, sin duda, se ajusta a los estándares del género, y la sencillez es innegable: dos nombres ultrafamosos de la historia detectivesca y pícara de la literatura clásica europea, juntos en una historia al estilo de las películas de colegas que gira en torno a un artefacto misterioso y algo místico. Y todo ambientado en un universo realista con toques que insinúan el steampunk (sin llegar a adoptarlo por completo). Una trama en un terreno muy familiar donde, seamos sinceros, Denis-Pierre Filippi nunca se aleja demasiado de lo convencional. Pero debo admitir que en Sherlock Holmes contra Arséne Lupin logra ofrecernos una variación que, sin reinventar nada, nos lleva a un viaje placentero a través de un mundo chulo.
La historia se mantiene coherente y, sobre todo, Filippi se ha esforzado por crear un pastiche digno de ese nombre. Las dotes deductivas de Holmes se manifiestan plenamente, y él y Lupin comparten diálogos particularmente ingeniosos. Mas, la historia dedica amplio espacio a las características únicas
de estos dos héroes (así como al siempre presente Mycroft Holmes), y es un verdadero placer alternar entre el riguroso razonamiento deductivo de Holmes y la audaz suerte de Lupin (aunque este último tampoco es malo para nada en deducciones). El guionista Denis-Pierre Filippi y el dibujante Roger Vidal (La niña y el cartero) catapultan a una aventura vertiginosa a dos de las figuras literarias más célebres jamás creadas en lo que es el primer volumen de esta serie trepidante. El mejor detective del mundo y el ladrón más audaz de todos los tiempos unen sus fuerzas en la búsqueda de un objeto cuyo interior podría albergar el secreto de la inmortalidad…
Pero hay más. Los diálogos están elaborados con gran elegancia, aunque a veces resultan excesivos. Algunas frases algo forzadas, o la tendencia a prolongar demasiado los intercambios verbales, tienden a lastrar la narración. Pero no agotan tampoco. Dicho esto, el arte de Roger Vidal es verdaderamente suntuoso y de una claridad asombrosa. Representa ciertas escenas de acción silenciosas con una nitidez ejemplar, en particular una impresionante secuencia submarina que me encantó y es digna de película de acción.

Y posee la elegancia que se ajusta a la historia y a los personajes, con un toque de modernidad muy atractivo.
Una alianza que representa un cómic inolvidable.
Después de pasar por este cómic, puedes ir por ahí diciendo “Sí friend, yo leí una historia donde Sherlock Holmes se une y se pelea a la vez con el suertudo de Lupin”.
Y estaba chula.