Reseña: Lincoln

Jamás pensé que un cómic del Oeste mezclado con humor me pudiera gustar tanto. Fuera de los clásicos que sí tratan estos temas y me encantan, me archirrecomendaron en bastantes ocasiones que leyera sí o sí Lincoln. Una serie que lleva tiempo petándolo al otro lado de los Pirineos, pero era de esos títulos que ardía en deseos de ver publicado en nuestro idioma y me mantuve firma a la espera, a la dura espera, y me salí con la mí y por fin se dio la oportunidad de poder leerlo en español. Llegó. Y llegó de la mano de Nuevo Nueve Editores como no podía ser otra y ya tenemos el primer volumen de Lincoln por estos lares que además se ha editado como un tomo contenedor de los tres primeros álbumes de la serie.

Y es desde ya, una de mis series favoritas. De la cual quiero ver publicado el siguiente número… YA. ¡Qué guion tan divertido y original! Un gran descubrimiento. Los episodios son igual de buenos que cualquier sketch de la mejor comedia que se precie. Bravo a los autores por este magnífico proyecto familiar porque Lincoln es una historia gráfica repleta de premios que atrajo a muchos lectores cuando se publicó por primera vez a principios de los 2000. Y fue un éxito rotundo en las librerías, y sin duda, ahora puedo decir que merecido. ¿El entusiasmo por esta serie? Sin duda, se debe a una perspectiva a la vez feroz, lúcida y satírica, combinada con un estilo sereno y naturalista que, paradójicamente, resulta muy efectivo porque carece del artificio forzado propio del género de cowboys. Huérfano criado por las prostitutas de un saloon, Lincoln está enfadado con el mundo entero. Odioso, malo y malintencionado, consigue que todo el pueblo le deteste. Errando por las carreteras del Lejano Oeste, este sinvergüenza tiene un encuentro decisivo con… Dios en persona. Se trata de un anciano bajito con sombrero mejicano que emprende la difícil tarea de reconvertir a nuestro antipático héroe en un justiciero bueno y feliz. Y gracias a un pacto de inmortalidad entre Lincoln y Dios, se pone en marcha un extraño equipo lleno de humor y cinismo al que se unirá… el Diablo.

Este es el contexto en el que vive Lincoln, una encantadora fábula que a veces se percibe como un western filosófico. Pero también, más allá de una reflexión sobre la naturaleza humana, los autores han creado una historia intrigante y atípica que fusiona religión y filosofía con un trasfondo de humor negro. Donde además el arte y los colores se combinan a la perfección, lo que garantiza una lectura fluida que deja muy buen sabor de boca. Este antihéroe literalmente salta de la página, o mejor dicho, de las viñetas y logra resultar simpático. Una verdadera proeza por parte de los autores.

Un cómic intenso, sutil y discreto, cuya trama no excluye una virtuosismo genuino y sutil porque los diálogos son realmente impactantes, aunque no provoquen carcajadas ante tal cinismo. Un cómic verdaderamente iconoclasta y divinamente incendiario. Un genial cómic europeo aterrizando en nuestra tierra por fin, lectura recomendada para cualquiera que quiera relajarse.

Algunos pasajes son simplemente hilarantes.

¿Te sientes deprimido?

Un poco de Lincoln y listo.

J. J. Castillo nació una fría mañana de invierno en la que el murmullo del viento hizo temer al más valeroso. Enamorado de esa sensación, dedica su tiempo a escribir y leer historias que increpen el alma. En el ámbito de las letras ha ganado premios y ha colaborado con cantidad de editoriales especializadas en los tres grandes géneros.