Reseña: La Inquietante Historia del Horror, de Darryl Jones

Y más Terror. Más, hablando del género del que somos fans muchos más de los que aparecen en los registros. Para una época de Halloween que gusta meterse en ambiente, ahora toca hablar de un ensayo, de un autor que aboga por el Terror. «El horror es algo muy profundo…», dice Darryl Jones, en su compacta y entretenida La Inquietante Historia del Horror. Y «… es parte de lo que somos».

Este genial ensayo que recién publica Alianza Editorial no llega a las doscientas páginas pero me sorprendió ver que esta obra que nos lleva a saber desde Eurípides hasta el temido Slender Man, se haya publicado en una genial edición en tapa dura tan llevadera que me hizo sospechar antes de leerlo que, a juzgar por el atractivo diseño físico del libro, su portada tenía muchos más detrás de lo que parecía. Paranoias mías o no, el caso es que con un estilo sencillo (pero meticulosamente bien documentado), Darryl Jones ayuda a hacer de este un libro que cualquier persona interesada en la cultura literaria o cinematográfica del género podrá disfrutar. Recomendadísimo para mis camaradas aficionados al Terror, este libro ayuda a enmarcar nuestra pasión en contextos de sociedad, política y psicología, y trata de ofrecer explicaciones de por qué nos gusta horrorizarnos continuamente.

Y por qué engancha.

Darryl Jones es profesor de literatura británica contemporánea y decano de la Facultad de Artes, Humanidades y Ciencias Sociales en el Trinity College de Dublín. Ha escrito numerosos artículos sobre la ficción del siglo XIX y la literatura de temática sobrenatural. En La Inquietante Historia del Horror comienza mostrando que el espectáculo de la violencia… está codificado en el arte desde sus inicios, ya desde la tragedia griega de Eurípides representada por primera vez allá por el 400 a. C (Las Bacantes), en la que el rey Penteo es desmembrado por Agave y sus Ménades mientras está bajo la influencia del dios Dioniso. Esto pone el listón muy alto para las representaciones artísticas de violencia y sangre que vinieron después. Sin embargo, el horror ha generado controversia durante todo este tiempo; desde el horror gótico de Matthew Lewis con El Monje (en una mención al libro, Samuel Taylor Coleridge argumentó que sus escenas de lujuria y depravación probablemente iba dirigida a lectores corruptos), pero también a las notorias películas denominadas “Nasty” (Desagradables) que fueron prohibidas en el Reino Unido en 1984. Títulos como I Spit on Your Grave (Escupiré sobre tu tumba) o la mega-conocida pese a su gore, Holocausto Caníbal.

El ensayo se toma el ejemplo del Titus Andronicus, de Shakespeare, que muestra escenas impactantes de mutilación, violación y canibalismo. No obstante, nadie pide que se prohíba a Shakespeare en las escuelas (aparte de los estudiantes, tal vez) y, ¿por qué? Para Jones, tragedias como Las Bacantes o Titus Andronicus son “horror para clase alta». Parece haber un sesgo de clase en el impulso de prohibir ciertos medios violentos. Es como si las clases medias pudieran ver tal violencia con un grado de desapego crítico y otros, sin embargo, pueden mostrar una respuesta más pavloniana a medida que se exponen a ese horror, volviéndose gradualmente insensibles, lo que lleva a una tendencia de cometer sus propios actos violentos. Sabiamente, Jones nos recuerda que las películas de Terror no provocan directamente que las personas cometan actos horribles. Totalmente, de acuerdo. Pero me hubiera gustado que esta introducción hubiera ido más allá porque hay pregunta sin respuesta aquí:

¿Por qué algunos se sienten atraídos por el horror mientras que otros lo evitan?

Si el verdadero propósito del horror es forzar a sus audiencias a confrontar los límites de su propia tolerancia, ¿es simplemente que algunas personas tienen una mayor tolerancia debido a una variedad de factores internos y externos? Tras la introducción, el libro se divide en capítulos que exploran diferentes temas: monstruos, lo oculto y lo sobrenatural, el horror y el cuerpo, el horror y la mente, la ciencia y el horror posterior al milenio… Jones ha encontrado una manera de abordar casi todas las películas de terror u obras literarias que se hayan producido, ya sea que tengan un nombre específico o no, porque el horror presenta tropos a los que los seres humanos volvemos una y otra vez.

Una y otra vez.

Saldrás de aquí con el horror como un regalo. Saldrás con una mayor apreciación de lo que te atormenta e inquieta.

Reseña: El Poder del Perro, de Thomas Savage

Nunca había oído hablar de Thomas Savage, pero tan pronto como me lo relacionaron con el cine de Jane Campion (directora de El Piano, directora de cine neozelandesa y una de las pocas mujeres que han sido nominadas al Óscar), puse todo mi interés. Mis sentidos se agudizaron sobre El Poder del Perro (no confundir con el libro de Don Winslow), una novela que va a dar bastante que hablar y que acaba de publicar Alianza Editorial. Y no creo que esta novela se haya publicado aquí por la inminente peli en Netflix (aunque eso ayudará). Sinceramente, es un novelón que de un modo u otro nos hubiera llegado a novedades o reeditado si ya existía edición anterior. Es la joya del desaparecido Thomas Savage, un maestro del género western que ya tengo en el punto de mira para más obras. Pues me ha demostrado ser todo un genio. ¿Y por qué no conocía a Thomas Savage? Se puede decir que un escritor de un género tan concreto en USA es normalmente poco apreciado. Quizás porque las novelas del Oeste son un género en el que es difícil destacar (salir fuera) aunque no deje de ser curioso que no se valore más un tipo de literatura que se podría considerar como la única propiamente norteamericana. Eso no quita que Thomas Savage (1915-2003) fuera un autor clásico de los buenos. Publicó su primera historia (The Bronc Stomper) en 1937, con el nombre de Tom Brenner, con un tema tan simple como impactante: lo que significa matar a un caballo. Sin embargo, el pago de 65$ de la época lo animó a comenzar a trabajar en su primera novela. Ya en plena madurez, en 1967, publicó El Poder del Perro (The Power of the Dog). Los críticos la consideraron como la mejor de su obra. Pero a pesar de las críticas favorables, incluida una en The New York Times que la comparaba con una tragedia griega, las ventas del libro fueron muy modestas.

A esto me refería antes.

El Poder del Perro se centra en dos hermanos, el simple y honesto George y el malicioso y homofóbico Phil. La historia tiene lugar en un pequeño pueblo de Montana en la década de 1920, donde los intereses de los hermanos chocan, sobre todo, cuando uno de ellos decide inesperadamente casarse con una viuda que tiene un hijo. A partir de entonces, Phil trabajará para destruir a su hermano y a su nueva cuñada, incitándolos con insultos al suicidio y al alcoholismo. Pero su nuevo sobrino, Peter, planea vengarse y aunque la idea de una tregua está a un paso, nunca parece llegar…

Cruda, intensa y psicológica, esta novela es probablemente conocida entre sus lectores por el personaje cabronazo de Phil Burbank; cuya presencia amenazante acecha en casi cada página del libro. Diría que cuando “lo conoces”, ya no lo olvidas. Savage abordó también temas como el duro provincianismo y la claustrofobia a los límites sexuales. Me consta que usó otras historias para denunciar el fanatismo que consideraba arraigado en los pueblos y ranchos occidentales donde se crió. Dicen que Savage se escribió a sí mismo en muchas de sus novelas como el personaje de un forastero, inadecuado para la vida de rancho. Se basó en su propia experiencia de trabajar como peón de rancho para producir sus novelas del Oeste cuya profunda sensibilidad hacia los personajes y su dinámica queda muy bien contrarrestada por la autenticidad “dura” del lenguaje. Y si conoció a alguien como Phil Burbank…, madre mía.

En El Poder del Perro, los Burbank son ganaderos importantes de la zona. Phil y George son dos hermanos que, en sus más de treinta y cinco años, siempre han vivido y trabajado juntos, incluso dormido en la misma habitación. Sin embargo, los hermanos no pueden ser más diferentes entre sí. Esto está tremendamente bien reflejado en la historia. Hay cosas que no deben romperse en un familia por muy inconexa que parezca. Pero deber no es poder. O viceversa. Pero lo que me encantó de esta historia es la potente sensación de inquietud que tienes cuando lees. Y es que romper una extraña dinámica entre hermanos, puede quebrar la cordura. Eso, dadlo por seguro.

Reseña: La Chica Oculta y otros relatos, de Ken Liu

Ken Liu es ese autor que todo fan sigue ahora todo lo que publilca en USA. Indagando un poco en foros literarios, en lo subterráneo, me consta que aquí pasa igual. Es ese autor que cuenta muy bien las cosas, que gusta como escribe y lo más importante, que sorprende con ideas tan locas como originales. Y ahora viene cuando con todo el dolor de mi corazón investigo en su biografía y veo que tiene mi edad. Ufff… Yo, escritor en hibernación que no termino de despertar. En fin. No pasa nada. A través, de autores así es como se disfruta de la buena literatura fantástica y la absorción de ideas o inspiración para que mi cabecita creativa estalle siempre está ahí.

Ken Liu (1976), escritor chino-estadounidense que lo está petando fuerte, hace muchas cosas como escritor. Crea sus propias novelas «gordas» (la serie de La Dinastia de Diente de León) pero también traduce obras de algunos de los mejores escritores de género chinos para USA; Liu Cixin, Hao Jingfang… Además, escribe libros sobre Luke Skywalker y viaja por Shanghai. Y escribió un ensayo que se convirtió en musical de ballet. Y escribe artículos de poesía. Y cuando no está haciendo nada de eso, escribe cuentos. Muchas historias cortas. Ha ganado casi todos los premios que existen para ficción especulativa corta y el relato El Zoo de Papel es la única historia que ha sido capaz de llevarse a casa la triple corona de la CF; Premio Hugo, Nebula y World Fantasy Award. Ahí es nada. Sigo: su cuento Mono no aware ganó el Premio Hugo al Mejor Relato Corto en 2013. Su novela corta The Man Who Ended History: A Documentary fue también finalista del Hugo ese año. Su traducción al inglés de El Problema de los Tres Cuerpos, de Liu Cixin, ganó el Premio Hugo en 2015 (la primera novela traducida en haberlo logrado). Los cuentos de Ken Liu han aparecido en revistas como F&SF, Asimov´s, Lightspeed, Analog o Clarkesworld. Es un tio ocupado. Pero, en definitiva, todos ganamos leyendo a Liu. Y yo, amante de toda antología de relatos que se precie, ¿cómo no iba a ponerme con La Chica Oculta y otros relatos ahora que acaba de ser publicada por Alianza Editorial? ¿Estamos loco o qué?

Así que sí, cuando dias atrás la empecé, esperaba el mismo tipo de conexión emocional profunda, los mismos vuelos salvajes de su poderosa imaginación, la misma chispa de magia comprimida que anima la mejor ficción corta, la capacidad de concebir un universo escrito en miniatura… Pero La Chica Oculta y otros relatos no es eso. Ni siquiera es un libro de cuentos discretos. Es una serie de capítulos estrechamente interrelacionados y autorreferenciales de una novela que no existe, dividida entre diversión, disgresión, experimentos mentales y un par de piezas que se leen como ejercicios intelectuales imaginarios. Una experiencia. De hecho, hay un arco (que no se me va de la cabeza) de tres relatos que trata el tema de la IA y la singularidad; Nadie encadenará a los dioses, Nadie asesinará a los dioses y Los dioses no habrán muerto en vano. Comienza como una simple exploración de una hija de luto por su padre y termina con una guerra contra las IA, una tierra quemada y una meditación sobre inteligencias que nunca han sabido lo que es vivir realmente.

Quedarse atrás, pisa el mismo terreno, solo que un poco más avanzada en el tiempo. En otro lugar completamente distinto, inmensas manadas de renos, va aún más lejos, experimentando con ciclos de reloj los viajes en el tiempo, la promesa de inmortalidad, enviándose consciencias al espacio. Estas historias vinculadas están divididas por historias sueltas que caen como incongruencias parciales en la conversación más amplia de Liu sobre la familia, la memoria y la inmortalidad. Artistas de verdad, trata sobre la inteligencia algorítmica que usurpa las artes creativas e, irónicamente, se desarrolla de una manera increíblemente predecible hasta el final. Empatía bizantina, es un argumento manipuladorentre dos amigos sobre la naturaleza de las donaciones caritativas que se lee como una info-comercial para el tema criptomonedas. Pero también hay sitio para momentos hermosos en estos cuentos como en Siete cumpleaños, que es como un haiku explotado, enmarcado por imágenes de cometas, el alcance de la visión y corazones rotos dentro de su desordenado futuro utópico/distópico tan pleno como real.

Nuestro más sentido pésame, es una visión absolutamente inquietante sobre el troleo y el debate del control de armas ambientado en un futuro cercano y roto. Y hay una manera de leer La Chica Oculta como una especie de ejercicio académico realizado en público: Liu elabora sus propias ideas parcialmente formadas sobre el futuro potencial de la humanidad, mezclando y volviendo a mezclar elementos, combinándolos con extraterrestres e inmigrantes, familia, memoria e historia. Se lee casi como el primer capítulo de una novela abandonada, y se une a otra pieza: Persecución más allá de las tormentas.

Hay demasiados lugares, demasiadas ideas, condensadas aquí. Pocas antologías piden desarrollarse más que esta.

Grande Ken Liu.

Reseña: El Día de los Trífidos, de John Wyndham

Los que saben de esto tienen muy claro que El Día de los Trífidos es uno de los grandes clásicos de la Ciencia Ficción que nadie debería perderse. Es una novela fascinante y entretenida que contiene los mejores elementos del género: mima al lector con una experiencia de un mundo tan fantástico como atractivo mientras hace observaciones conmovedoras sobre el nuestro. Su amplia influencia es evidente en nuestra era actual de narración post-apocalíptica. Por eso y por mucho más, que esta joyita se vuelva a reeditar una y otra vez, que esté siempre en librerías, es un hecho más que imprescindible. Y algo de eso deben saber en Alianza Editorial y los coordinares de su sello Runas donde recién se publica esta nueva edición en tapa dura. Y es que… puede… hacer… como mínimo treinta años que la leí por primera y única vez. Así que poco después de comenzar, me di cuenta que apenas recordaba nada. Y comencé El Día de los Trífidos con la expectativa de disfrutarla. Y a pesar de ser una novela corta, se disfruta muchísimo, va al grano, al mismo tiempo que aporta mucho material que invita a la reflexión.

Al leer El Día de los Trífidos es imposible ignorar la fuerte ambientación en la que te sumerges de pronto. Escrita en 1951, poco después de la supervivencia de Inglaterra (y en particular de Londres), a la Segunda Guerra Mundial, te topas con la sensación de que, una vez más, Inglaterra debe encontrar alguna forma de sobrevivir a su total destruccióna. William Masen se despierta en el hospital con vendas cubriendo sus ojos. Acababa de someterse a un procedimiento para salvar su vista. Pero al despertar no oye los sonidos a los que uno está acostumbrado durante su estadía en el hospital: no hay tráfico fuera, no hay médicos o enfermeras dando vueltas, no hay otros pacientes. Aunque inicialmente tiene miedo de quitarse las vendas por miedo a arruinar la restauración de su vista, está demasiado asustado para no correr ese riesgo.

Cuando un día que sabe que es miércoles,

comienza sonando como domingo,

algo anda muy mal en alguna parte.

Lo que Masen encuentra es un mundo nuevo donde todo aquel que se encuentra está ciego. Un médico ciego salta a la muerte desde la ventana del hospital, pacientes ciegos deambulan sin rumbo fijo por los pasillos, cuentan que el día anterior, la órbita de la Tierra pasó por un camino de restos de cometas y se suponía que iba a ser un espectáculo asombroso que Masen no iba a poder presenciar. Bien. Ahora parece que todos los que vieron los cometas están ciegos. No obstante, antes de ingresar en el hospital, el trabajo diario de Masen consistía en trabajar con Trífidos; una extraña especie de planta que surgió espontáneamente cuando Masen era niño y se ha extendido por el mundo. Se desconoce su origen, pero muchos sospechan que son el resultado de experimentos genéticos realizados en la Rusia soviética. Las plantas producen un aceite útil y valioso y el cultivo de Trífidos para obtener aceite se ha convertido en un negocio lucrativo en todo el mundo. Pero los Trífidos también exhiben rasgos que alarman a algunos. Se mueven. Incluso pueden comunicarse entre sí y mostrar signos de lo que algunos podrían interpretar como inteligencia. Y otorgan picaduras peligrosas que incluso pueden matar a un ser humano. Y aunque son insectívoros, también pueden consumir carne. Fue por una picadura trífida que Masen llegó al hospital necesitando un procedimiento para salvar su vista. Uno de los colegas de Masen argumentó que si no fuera por nuestra capacidad de ver, los Trífidos tendrían una ventaja considerable sobre los humanos. Es decir, ahora, en un mundo de ciegos, los Trífidos toman ventaja…

Aunque se publicó en 1951, El Día de los Trífidos es un libro que todavía brilla con fuerza con una historia que atrapa desde la primera página. Un hilo conductor que se vuelve desgarrador con el transcurso de la trama, argumento que se ha llevado a la gran y pequeña pantalla con múltiples variantes. Puedes ver su influencia en gran parte del film 28 Dias Después, de Danny Boyles (desde la cama de hospital hasta el refugio en la casa de campo), Melanie: The Girl with all the Gifts, Soy Leyenda, 12 Monos… etc, etc. Se puede decir que el talento de Wydham vio la luz a través de la actidud de otros, grandes maestros muchos que trasladaron la virtud del inglés en otros formatos, como hizo por ejemplo John Carpenter con su novela Los Cuclillos de Midwich en El Pueblo de los Malditos.

En resumen, si aún no has leído El Día de los Trífidos y te gusta la CF, casi que blasfemas. Novela imaginativa, detallada, tensa y oportuna dada nuestra fascinación actual con un cercano fin de todas las cosas.

Súper recomendable.

Reseña: Un Poco de Odio, de Joe Abercrombie

Para aquellos que tienen la trilogía de La Primera Ley, de Joe Abercrombie, en alta estima como yo, les encantará saber que el libro que hoy os reseño es el comienzo de una nueva serie ambientada en ese mismo mundo. De hecho, algunos de los personajes principales de Un Poco de Odio son los niños u otros miembros de la familia de personajes de La Primera Ley. Para más chuladas, el escenario también es muy familiar, y la acción tiene lugar algunos años después de los turbulentos eventos de la primera serie. Todo esto hace una maravillosa transición y extensión de ese arco argumental en particular que a muchos nos encantó, y a otros tantos que también escribimos, nos inspiró. Y ahora, este joven maestro inglés en auge apellidado Abercrombie nos ofrece algo nuevo para masticar.

Bienvenidos de nuevo a Angland y sus territorios circundantes, donde mucho ha cambiado en los últimos treinta años y sin embargo, en algunos casos, mucho no ha cambiado. La Unión aún lucha por mantener la estabilidad en una tierra donde los merodeadores y los ejércitos enemigos acechan alrededor de forma continua deseando aquellos tenues dominios. También siguen existiendo esos mordaces dobles tratos que no ayudan para nada al reino. Esta es una tierra donde el poder habla y la mejor manera de ganar poder es eliminando a tus enemigos (preferiblemente usando métodos poco hábiles si es necesario). Al igual que con la serie anterior, existen amenazas para La Unión desde fuera de sus fronteras, lo único diferente son los líderes que ahora han tomado el relevo. La población se ha vuelto con los años amargada y descontenta, sobre todo, a medida que los refugiados huyen de otras tierras para inundar el territorio de la Unión en busca de un alivio de la corrupción y la brutalidad de indecentes gobernantes. En última instancia, la amalgama de refugiados causa una situación insostenible a medida que se arrastra el resentimiento extremo y las culturas muy dispares se ven obligadas a una situación en la que compiten por los recursos ya limitados, proporcionados por un gobierno indiferente que solo se preocupa por su propia codicia y poder. Para colmo, La Unión se enfrenta a una posible invasión a medida que un ejército crece en el norte. Hay una guerra en ciernes. ¿Puede prevalecer la Unión cuando las fuerzas tanto de fuera como de dentro de sus filas se está muriendo lentamente? ¿O va a resultar que las últimas décadas de relativa paz al final causarán daños graves y ahora apenas están preparados para ese ataque que está a punto de desatarse?

Un Poco de Odio tiene toda la violencia, la brutalidad, la construcción del mundo y el humor ingenioso que hemos llegado a esperar del Señor de Grimdark, Joe Abercrombie. Estoy evitando spoilers aquí para aquellos que no han leído la trilogía de La Primera Ley, pero si aún no la habéis leído, ¿qué os pasa? Lo que diré es que para aquellos que pueden haber tenido miedo de que Abercrombie se estuviera ablandando después de lanzar una serie YA hace unos años, tengan la seguridad de que este original escritor ha vuelto y mejor que nunca. Lo que encontré especialmente gratificante en Un Poco de Odio es la forma en que se nos permite volver a conectarnos con algunos personajes familiares a través de sus descendientes. Por ejemplo, está Savine dan Glokta, hija de mi personaje favorito de la serie, el torturador e inquisidor Sand dan Glokta. Savine tiene toda la astucia e ingenio de su padre, pero con una tenacidad y astucia propias que la convierten en una adversaria muy digna para aquellos que lo intenten. Luego está Rikke, hija de Sabueso, el amigo de Logen Nuevededos. Rikke tiene la capacidad de ver el futuro a través de un don llamado El Largo Ojo. Lo que ve en sus últimas visiones es realmente horrible, y podría tener implicaciones, o mejor dicho, muchas papeletas de que realmente suceda en un futuro cercano.

Estos personajes más una multitud de otros realmente componen la fuerza de esta historia. No hace mucho que Joe Abercrombie se convirtió en uno de mis escritores “actuales” favoritos. En especial, por su forma de escribir diálogos increíbles que súper enganchan a la lectura. En Un Poco de Odio lo vuelve a demostrar. Estar en plena forma. Diálogos brillantes y personajes que se desarrollan de manera sorprendente. Me ha encantado haber podido visitar de nuevo este mundo. Sumergirme en un libro maravilloso que apenas explora viejos terrenos, sino que se expande en la historia pasada para darnos una historia completamente nueva y atractiva para disfrutar.

Solo una nota rápida, si te preguntas si puedes saltar directamente a este libro sin leer su trilogía de La Primera Ley, diría que sí y no. Sí, es una historia totalmente autónoma y puedes leer absolutamente este libro y disfrutarlo por sus propios méritos. Sin embargo, si realmente deseas obtener la mejor experiencia de lectura, antes «debes pasar” por La Primera Ley.

Y te encantará de todas-todas.

Reseña: Orígenes Secretos, de David Galán Galindo

En Madrid están ocurriendo unos extraños crímenes en serie que parecen estar relacionados con el mundo de los superhéroes. A los encargados de la investigación se les unirá una compañera entusiasta del cosplay y un friki de los cómics capaz de relacionar las pistas que va dejando el asesino. ¿Qué vais a leer? Puedo deciros que he leído algo diferente que rompe los esquemas de lo normal. Me he reído una barbaridad y también me he emocionado. Esta vez yo misma tengo dudas a la hora de clasificar este libro. Podría indicar que es una novela de detectives pero, ¿dónde encajarían los superhéroes en una historia policial?

Una historia cuyo comienzo se parece al de la típica novela negra pero poco a poco va dejando atrás ese género para dar paso al de los superhéroes. No es fácil unir estos dos géneros, soy consciente de ello mientras comento; su autor quiso profundizar en papel lo que ama poniendo todos sus conocimientos del tema y eso siempre es de agradecer. Es verdad que hay trozos que no terminan de unirse bien al conjunto, quedando sueltos y dejando al lector sorpresas por sus contradicciones. A veces la escritura es casi como leer pulp-fiction, aunque rápida y entretenida, visceral y llena de acción, para el disfrute del humor negro, macabro, acompañado en algunos momentos con toques de melancolía. Se nota quizás demasiado que su autor es guionista de cine haciendo que la historia se lea más como un guión de película. Esto nos puede impedir sumergirnos en este argumento algo caótico que cambia a veces demasiado rápido de ubicación. Por ese motivo, da la sensación de narración poco trabajada, y casi se intuye que su fin era el de entretener combinando thriller con humor en una novela increíblemente divertida. Esto sí que lo ha logrado.

Tenía miedo de sentirme apartada de la trama por no entender las referencias internas del mundo del cómic, pero no fue así. David Galán fue consciente de ese detalle y movió lo que prácticamente todos conocemos. Podréis no comprender algún guiño o broma, sin embargo, aun así entenderéis lo necesario de esos detalles que engrandecen la historia y que me da, que cualquier entendido del cómic de superhéroes va a disfrutar de lo lindo.

También sorprende un lenguaje tan básico. Prácticamente es el mismo que usamos nosotros en nuestro día a día. No adorna nada ni intenta dejarlo culto, eso hace que lleguemos a encariñamos con los personajes y los sentimos cercanos. Me habría gustado que los hubiera dejado más definidos, en cambio describe con todo lujo de detalles a las víctimas y sus formas horribles de morir. Cada escena de asesinato es increíble. Risas, homicidios y algún drama personal que te apartaráa en algunos momentos de los superhéroes para devolverte a la vida real. Buscar el misterio que esconde. Seremos arrastrados por las calles de un Madrid singular hacia locales conocidos, aproximando a nuestros protagonistas a la mente perturbada de ese criminal. El giro inesperado del final me gustó. Cómic y novela policíaca se unen para dejar una historia divertida.

Terminar comentando que el libro incluye un relato extra titulado Astro-Bus; aquí pillad pañuelos, que los sensibles podéis llorar.

Reseña: Las Crisálidas, de John Wyndham

Hay historias que te cambian la vida. Más o menos. Y es que a estas alturas uno se siente un poco extraño al sentarse a escribir una reseña de Las Crisálidas. Obra de un autor tan reconocido en la literatura fantástica, tan súper recomendado entre los que amamos los tres grandes géneros, como es John Wyndham. Un libro que leí por primera vez cuando tenía once o doce años y que tenía muchísimas ganas de retomar pues cuando uno anda escaso de ideas, las mejores fuentes son pura inspiración. Pero hasta no ponerme con esta genial edición que ahora recupera Alianza Editorial, no recordé que lo que disfruté mucho entonces era que el protagonista era un niño de misma edad. David Strorm me cayó bien desde el principio. Leer Las Crisálidas, es esa sensación de volver a pasar tiempo con un viejo amigo.

Las Crisálidas se desarrolla en algún momento en el futuro. Realmente no se sabe cuando, pero se puede asumir que han pasado al menos mil años desde hoy. La civilización cayó hace bastante y ahora solo quedan reductos que intentan salir adelante en una era agrícola en gran parte muy poco tecnológica. El no saber en esta novela te intriga, te atrapa de forma brillante, no se sabe con certeza qué fue de la humanidad, pero los indicios apuntan a que una guerra nuclear a gran escala, tuvo bastante culpa de la extinción de la prosperidad.

David vive con su familia en una granja en Waknuk, parte de lo que ahora conocemos como Labrador. La vida no es fácil allí. Se teme que las «desviaciones» (cultivos y animales mutados) sean obra del Diablo y deben protegerse, desarraigarse y destruirse para garantizar la pureza genética. Las «abominaciones» (personas mutadas) son esterilizadas y expulsadas a Las Franjas, una tierra donde la realidad es un tormento y la esperanza de vida es corta. Una frase muy optimista. Esas famosas desviaciones físicas son fáciles de detectar: un dedo extra, brazos largos, etc…Pero la desviación de David no se capta a simple vista. Su mutación le permite comunicarse mentalmente a largas distancias. ¿Y eso es una maldición o un don? A medida que crece, la situación se vuelve cada vez más difícil para el grupo social donde vive. Ocultar su desviación se vuelve un problema, y lo peor es que si le descubren, la cosa sólo pude terminar de una forma. Pues en una tierra impulsada por la religión (la Biblia es solo uno de los dos libros que sobrevivieron a la Tribulación, el fallecimiento de los ancianos), el propio padre de David es uno de los fanáticos más fervientes que no dudaría en entregar a uno de los suyos a las autoridades.

Cautivadora historia, fabulosa trama como solo Wyndham (uno de mis tres autores favoritos) sabía crear. Una obra que para el lector asiduo e incauto que aún no la haya leído, casi todo le parecerá un argumento bastante trillado. Pero recordad que estamos recurriendo a las fuentes. Las Crisálidas vio la luz, nada más y nada menos, que en 1955. Una de las primeras historias con tema apocalíptico que se pudieron leer en el pasado siglo XX. Aunque sí que se podría decir que es una escritura de su tiempo. Un poco formal para los ojos de hoy, cuando sólo se buscan lecturas mega-rápidas y sin apenas profundidad. «De su tiempo…», pero sólo a modo de estructura. Por que a nivel global, estamos hablando de una novelita de apenas doscientas páginas que un lector constante devorará en nada; pues absorbente, es quizás su mayor virtud. Con un gran discurso pronunciado como colofón final.

Mil gracias a Alianza Editorial por no olvidarnos, por seguir rescatando en su sello Runas estas joyitas que nunca deben faltar en cualquier biblioteca o librería que se precie. John Wyndham Parker Lucas Benyon Harris (1903-1969) fue un autor clásico británico de Ciencia Ficción que probó distintas profesiones como agricultor o marchante de arte antes de dedicarse a escribir relatos detectivescos y de CF. Maravillosas sus obras, El Día de los Trífidos, El Kraken Despierta (también en Runas) e indispensable, por supuesto, Las Crisálidas. Pero tiene más. ¡Así qué vamos a ello!

Reseña: Mi Marido es de Otra Especie, de Yukiko Motoya

Mi Marido es de Otra Especie fue galardonada con el premio literario más prestigioso de Japón, el Akutagawa. Un libro que contiene cuatro relatos, aunque abre con uno largo que bien pudiera considerarse novela corta. Ochenta páginas le avalan y además da titulo al volumen.

San es una ama de casa cuyo rostro va cambiando pareciéndose cada vez más al de su marido… Yukiko Motoy en una narración elegante, focaliza lo que será esa relación en pareja. Una lectura llena de metáforas que intenta hacer reflexionar al lector, por que en el fondo no deja de ser un drama contra el sacrificio que muchas mujeres hacen dentro del matrimonio. Expresando un deseo total de libertad.

Una autora japonesa que busca en su escritura sencilla, toques casi poéticos, rozar lo absurdo con lo inquietante. Bajo la realidad asoma lo disparatado y onírico como si fuera arte surrealista. Utilizará también la ironía para examinar lo importante que condiciona la vida de las personas en su día a día. Abnegación, matrimonio, abandono de los animales, adicciones que se usan para huir de la realidad o el valor que le damos a las cosas. En sus palabras, lo conocido se vuelve desconocido. Muestra la hipocresía pero además con el toque surrealista que hemos señalado antes saca el subconsciente de los personajes donde rompen las cadenas de la envarada sociedad en que viven. Una sociedad rígida donde todos en público exigen el cumplimiento de unas normas que ignoran en privado.

Le seguirán estos tres relatos: Los perros, una historia que no deja indiferente. Muy japonés. En una cabaña apartada vive un hombre con tres perros blancos. Viene a ser una alegoría sobre la vida y la muerte. El baumkuchen de Tomoko. Muy realista. De actualidad, y contado en tercera persona. Tomoko está preparando unos dulces para los niños y nos habla sobre el agobio de un ama de casa y la maternidad. Un marido de paja crítica, como ya dice el título, viene a ser una crítica del papel del hombre en el matrimonio. Todo empezará con una simple pelea…

Cuatro relatos con la esencia del espíritu japonés. Tan simples como hermosos, donde los personajes se enfrentan a lo peor de sí mismos. Esa parte que los convierte en extraños. Yukiko Motoya crea estas historias para que abracemos esas partes no tan hermosas de la humanidad.

Muy recomendable.