Reseña: En las Montañas de la Locura, de H.P. Lovecraft y François Baranger

Puede ser perfectamente de las ediciones más esperadas en nuestro país, el trabajo que François Baranger está haciendo con la grandiosa y monstruosa obra de Lovecraft. Baranger es ya ilustrador reconocido en el mundo por su talento, en especial, en el mundo del cine y los videojuegos (Harry Potter, Furia de Titanes, La Bella y la Bestia). Y ahora anda tras los lápices de esta obra ciclópea, dando visual a lo incomprendido, a los parajes y aberraciones que el maestro de Providence nos describió en sus obras de Terror. Tras La Llamada de Cthulhu en Minotauro Ilustrados ya está disponible el uno de dos, de la que es para mí, la mejor historia escrita por H.P. Lovecraft. Por supuesto, hablo de En las Montañas de la Locura, una trama evocadora, inspiradora como pocas, historia que me consta que ha contribuido como base para que otras mentes brillantes del glorioso mundo del género de Terror, hayan creado guiones no menos flipantes. Una obra que abre con una introducción del gran Maxime Chattam, criminólogo y novelista francés especializado en ficción criminal, uno de los autores del momento.

Arkham, 1933. El profesor Dyer, un destacado geólogo, oye que una expedición científica pronto partirá hacia la Antártida con la ambición de seguir los pasos, esos mismos que él dio dos años antes. Con la esperanza de disuadirlos, Dyer decide dar un recuento completo a los trágicos acontecimientos por los que tuvo que pasar y a los que sobrevivió, esta vez sin olvidar los pasajes que su mente decidió rechazar al volver para no ser tomado por loco. Dos años antes, los barcos fletados por la Universidad Miskatonic habían aterrizado en el continente helado al comienzo del verano en el Polo Sur. El contingente de cuatro profesores y dieciséis estudiantes se pusieron a trabajar de inmediato. Los primeros resultados no tardaron en llegar, y el biólogo de la expedición, el profesor Lake, se marchó con varios miembros del equipo para seguir una prometedora ruta fósil. Pocos días después, alertaba por radio que había descubierto asombrosos especímenes de una especie desconocida, extraordinariamente antigua, antes de detener toda comunicación por un horrible tormenta que les acometía. Pensando en lo peor, Dyer partió hacia sus rescate al día siguiente. Setopó con sus miedos más ancestrales…

Paisajes desolados en desiertos helados, criaturas indescriptibles de millones de años descubiertas en un estado anormal de conservación, extrañas estructuras geométricas en la cima de esas montañas oscuras que se abaten contra el cielo, mucho más altas que el Everest… Como os decía e insisto, una obra que ha inspirado a generaciones de escritores y directores, desde John Carpenter, cuando dirigió La Cosa (The Thing, aunque se basa en otro relato de Terror, concretamente, Who Goes There?, John W. Campbell), aunque, sobre todo, En las Montañas de la Locura siempre suena últimamente por el deseo eterno de ser llevada a la gran pantalla por Guillermo del Toro.

Siempre me ha fascinado el universo creado por H.P. Lovecraft, aunque debo reconocer que siempre tengo que hacer un gran esfuerzo para meterme, de verdad, en sus historias. Pero es un problema particular, yo que normalmente odio los grandes relatos ausentes de diálogo y extensos en descripciones. Pero al César, lo que es del César. Sé lo que es, quién fue, leo todo lo que puedo sobre Lovecraft, por que siempre hay que leer a los grandes. Y François Baranger, no debe estar muy lejos de mi pensamiento cuando decidió ilustrar todo ese universo de descripciones horrendas que Lovecraft propuso. ¿Para hacerlo más fácil? Más bien, para poner ante los ojos de muchos todas aquellas demencias y bellos/malvados paisajes dignos de esa locura invernal.

Magníficas ediciones que me consta, se agotan en nada. Avisados estáis. Estáis calentando el sitio si, de verdad, amáis todo lo que el maestro de Providence propuso.

Reseña: Frankenstein, de Bernie Wrightson y Mary Shelley

Desde nuestro lado, al menos, en este retorno a la normalidad no venimos exigiendo a las editoriales nada, sin embargo, parece que ellas mismas se autoinfligen exigencias para hacerse notar con su regreso. Virtud que repercute buenamente en nosotros como lectores. Y es que, no sólo es terriblemente maravilloso que vuelva estar disponible en librerías esta maravillosa novela gráfica llamada Frankenstein, además, es que vuelve a un precio genial. Ese mismo que resquebraja el tan odiado y dañino mercado de segunda mano especulador. Por supuesto, todo el mundo que conozco la está pillando. Ayer mismo vi que ese director friki tan guay como es Álex de la Iglesia, comentaba en Twitter lo encantado que estaba de haber obtenido por fin este titulazo. En serio, sin que sepas más, comprala y luego vienes y vuelves a leer la reseña, si quieres. O no. Lo que te apetezca. Pero no pierdas el tiempo, por que están desapareciendo a ritmo de bocadillos de jamón en la puerta de un colegio…

Hablamos de la clásica novela de Frankenstein, de Mary Shelly, pero ilustrada por el maestro del diseño macabro, el gran Bernie Wrightson (1948-2017). Para el que no lo conozca (no tenéis perdón de Dios), un historietista estadounidense creador de La Cosa del Pantano, así como otras decenas de títulos dentro del cómic de Terror que partió de revistas de género como House of Mystery, House of Secrets, o aquellas pioneras que dieron lugar a mi tan amada Creeepy. No obstante, también tocó otras cositas en las grandes casas del cómic de superhéroes, donde en mi opinión dejó huella en Batman con su The Cult. Pero, pero, pero…, en un podio aparte, Writghtson quedará eternamente reconocido por trasladar a nuestros ojos un Frankenstein de culto. Y, por supuesto, por ser amigo y colaborador del maestro Stephen King, quien precisamente escribe el Prólogo para esta edición en tapa dura publicada inicialmente en USA por Dark Horse.

La historia es un clásico, quizás la conocéis de pe-a-pa, o quizás solo por encima; depende de vuestro nivel lector y gustos por la literatura gótica de Terror. No voy a entrar en eso. Además, hay pelis y cientos y cientos de reseñas al respecto, con algunas teorías conspiranoicas que esas sí que dan miedo. Pero la diferencia entre esta y otras ediciones es realmente las ilustraciones de Bernie Wrightson. El valor que alcanza la historia con las cuarenta y cinco ilustraciones a página completa y en blanco y negro que son simplemente impresionantes y hermosos cuadros. Lienzos, que muchos de vosotros vais a imaginar en lo maravilloso que sería tenerlas a gran tamaño en esas tristes paredes que os reguardan del frío…, bueno, ahora mismo, del calor infernal que se aproxima. Unas ilustraciones que se cruzan y entrelazan con la trama de forma increíble y que sumergen al lector en dicha trama, la misma que ya pone nervioso e inquieta con tantos momentos terroríficos.

Detalles, detalles, detalles.

Pocas obras de artistas de cómics se han ganado la aclamación y reverencia universal, como es la versión ilustrada del Frankenstein, de Mary Wollstonecraft Shelley, por Bernie Wrightson. Un lanzamiento original de 1983 donde se empareja de forma maravillosa arte y literatura de calidad.

Si no has leído este clásico y estás considerando obtener uno, esta ES LA EDICIÓN. Esta. Cuando habléis con alguien que medio sepa de literatura fantástica, y tratéis el tema de El Moderno Prometeo casi siempre os van a hacer referencia a ESTA EDICIÓN. A tal y cual de una editorial que mola pero es que…, al final, se terminará hablando de ESTA EDICIÓN. Por que es la mejor, la que todo el mundo debiera tener, así de simple. Y por que tenerla en tus manos, es sinónimo de gozar con una trama tremenda y macabramente encantadora y bellamente ilustrada.

Cuando arte y trama son joyas, una historia maravillosa se transforma en diamante tallado en oro. Decir súper recomendable es quizás quedarse corto.

Obra de arte.

Reseña: La Ventana de la Biblioteca, de Margaret Oliphant

En el maravilloso y siempre alucinante mundo del género de Terror, la máxima: Lo breve si es bueno, dos veces bueno…, alcanza su máximo esplendor en cotas inimaginables. Un género donde a poco que ahondéis en las fuentes, en sus autores más clásicos (en especial, siglo XIX, principios del XX) vais a encontrar auténticas maravillas escritas. Originalidad en muchos de los relatos que hoy en día hemos visto convertidos en films, cortos, o historias clásicas de las que se han tomado una “fuerte inspiración”. Y es que cuando llevas años y años leyendo sin parar, y puedes profundizar cada vez más en el género que te gusta, llegas hasta sus cimientos y te maravillas. Entre esas raíces quebradas de libros de segunda mano, legajos polvorientos y tomos olvidados con primeras páginas contenedoras de dedicatorias a bolígrafo; paleontólogos que somos ya algunos, sabemos que existen autores-reliquia como Margaret Oliphant (1828-1897), cuyos escritos nunca dejaron indiferente al buen amante del Terror. Pues, se hace difícil no comenzar una reseña sobre una obra de la señora Oliphant sin referirse a su famosa prolificidad, ya que produjo más de ciento veinte obras ficción y no ficción en vida. Oliphant fue una de esas primeras escritoras británicas que lograron ganarse la vida con sus escritos, aunque en su caso, después de la muerte de su esposo en 1859, fue más una cuestión de supervivencia para ella y sus hijos…

En su haber existe el relato largo La Ventana de la Biblioteca (The Library Window), una de sus últimas obras publicadas. Apareció en la Blackwood’s Edinburgh Magazine de enero de 1896, y fue una de las historias más populares y frecuentemente reimpresas. La narradora es una mujer joven: su edad nunca se menciona, pero el contraste entre ella y las personas mayoras se observa con frecuencia en el texto. Pero no es tan joven, es lo suficientemente mayor como para mostrar cierto interés en los hombres o, al menos, eso da a entender. Esta chica -quien vive con su tía mayor en la ciudad escocesa (ficticia) de St. Rules-, pasa la mayor parte de su tiempo aislada en un salón con vistas a la calle principal. Entre libros y canasta de trabajo… Un día repara en que, al otro lado de la calle, casi enfrente, hay una ventana conectada a la antigua biblioteca de la universidad. Las amigas de su tía y ésta, toman el té y comienzan a discutir si la ventana de enfrente es real o simplemente fue pintada (quizás sólo haya sido tapiada para evitar el impuesto de Pitt…); este hecho extraño captura la imaginación de Missy (la protagonista) que comienza a pasar cada vez más tiempo mirando esa ventana, en la que gradualmente observa todo tipo de escenas que parecen traídas de otro mundo.

Descubrí hace no mucho una editorial que me llamó la atención. Se lo estaban montando muy bien. Pulpture Ediciones es una pequeña editorial independiente dedicada a la literatura de ficción establecida en Madrid, que publica autores contemporáneos, pero también traducciones de clásicos, de esos que siempre digo que deben estar disponibles en cualquier librería que se precie. Los que llamo con frecuencia Las Fuentes. Con un cuidado diseño, y unos formatos muy ligeros pero de calidad, cuentan con títulos la mar de interesantes para devorar de una sentada. Basados sobre todo en la narrativa breve de la que alegan es su piedra angular, y ofreciendo precios asequibles en relación calidad/precio. Entre el catálogo de su colección Amaya andan joyitas como El Espectro del Abad (o la Tentación de Maurice Treherne), de la genial Louisa May Alcott; Carne para la Eternidad, dos relatos sobre momias, uno del genial Robert W. Chambers escritor del indispensable El Rey de Amarillo; y ahora esta chulada que os reseño hoy.

La Ventana de la Biblioteca no es solo una de las mejores historias sobrenaturales de Margaret Oliphant, es también una de las historias sobrenaturales más interesantes de ese período de la literatura victoriana donde se pueden encontrar grandes obras que nunca se olvidan. Esta nueva edición es ligera pero proporciona un contexto interesante para ayudarnos a tenerla a mano en una extensa biblioteca, como sé que muchos que habéis leido hasta aquí, ya tenéis.

Reseña: El Wendigo y Otros Relatos Extraños y Macabros, de Algernon Blackwood

La editorial Valdemar en su colección Gótica ha reunido en este volumen una selección de los mejores relatos de Blackwood; veintitrés historias extraídas de nueve diferentes colecciones publicadas entre 1906 y 1921. Hombre de espíritu inquieto y aventurero, lo que más destacaría de él es, la fuerza que conseguía en sus relatos, cosa que tiene muchísimo que ver con el hecho de haber sido un gran viajero. Recorrió mucho lográndose empapar de todos los ambientes que conoció, de una manera en la que muy poca gente lo logra. Dedicó parte de su vida a escribir sobre el mundo sobrenatural. Su interés por lo oculto le llevo hasta el The Ghost Club, donde se dedicaban a investigar fenómenos paranormales. Un autor al que según vayamos leyendo entenderemos que intentaba buscar más el asombro del lector que provocarle miedo. Tiene una capacidad inusual para introducirte dentro de una tensión psicológica durante la lectura. La severidad de su configuración se lee con una belleza minimalista. Terrible y encantador, es un artesano de las palabras. Todos sus relatos son joyas que han sobrepasado el propio tiempo. El libro comienza con una de ellas, La casa vacía, una historia clásica de casa encantada y fantasmas, donde una tía y su sobrino en plan caza-fantasmas intentarán pasar una noche en una casa con reputación de embrujada. Cuando ambos ponen sus pies dentro de ese lugar, tía Julia le relatara la historia de un crimen. ¿Estáis preparados para conocerla?

Una isla encantada, Un caso de oídas, Cumplió su promesa…, son más cortos y certeros. Hasta llegar a mitad del libro que os encontraréis con El que escucha y Los sauces. El primero es donde a través de un diario sabremos de un escritor solitario y sonámbulo, la obsesión de que un misterioso personaje aguarda en su apartamento. Del segundo, según dijo el gran H.P. Lovecraft, vais a leer el mejor cuento de terror de la literatura inglesa. Un narrador y su compañero de origen sueco se encuentran navegando en una canoa en aguas del Danubio, descendiendo hacia el mar Negro. Todo parece tranquilo hasta que unas aguas bravas les hacen acampar en una pequeña isla rodeada de sauces. Una amenaza antigua rasgará su canoa…

Más abajo después de leer maravillas como El baile de la muerte, La víspera de la fiesta de mayo y El cuento de fantasmas de la mujer, llegaremos al relato que da título al libro, El Wendigo. Un relato oscuro, emocionante, una de las primeras historias que escribió, una historia que parte del misterio que esconde sigue todavía influyendo en muchos escritores de horror. Escrita en 1910, nos da una lección narrativa dentro de lo que es una novela corta. Con una simpleza que asombra, es capaz de crear una atmósfera incómoda. En el extremo norte del hemisferio de América, entre la frontera con Canadá, son profundos los bosques que permanecen sin explorar. Indomables, son el hogar de osos, lobos y cosas mucho peores. El Wendigo, es uno de los más terroríficos. Deambula por la oscuridad, en bosques helados en busca de hombres perdidos. Lo hueles, ese olor a muerte, de la carne en descomposición contaminando el olor a pino de prístina. Lugares solitarios con poca humanidad. Sólo una criatura tan implacable podría sobrevivir y prosperar allí. Este es el Wendigo. Le seguirán otros relatos: El embrujo del mar, El incendio del páramo, El hechizo de la nieve… y más. Todos ellos increíbles de leer.

Hay libros que son un verdadero placer. Esta antología es además una joya única e inolvidable.

Reseña: Juicio a Satán, de Ray Russell

La sombra de la famosa novela de William Peter Blatty es muy grande. Pero, ¿y si hubiera algo anterior, una novela casi con el mismo tema y con un potencial similar a la exitosa El Exorcista? Como mola descubrir joyitas del género de Terror en nuestros días. Días aciagos por encontrar algo bueno, o mucho peor, algo original que uno no haya devorado ya. «Exorcismo», ese ritual religioso obsoleto de posesión extraña que aún se realiza pero que nos llegó muy al fondo a todos gracias al film de 1973. La posesión demoníaca y los terrores de la religión siempre han estado en la conciencia colectiva mucho antes que Blatty, Friedkin o Linda Blair. Libros, historias, anécdotas o relatos verídicos; a poco que busques, encuentras. Fue entonces que gracias a que Penguin Random House decidió reimprimirla en 2015 y en nuestro país Alba Editorial dentro de su sello Rara Avis acaba de «devolverla a la luz”, por fin se encuentra disponible esta joyita de historia de posesión demoníaca escrita por Ray Russell llamada Juicio a Satán (The Case Against Satan). Novela que aborda el tema utilizando el fenómeno como una alegoría de nuestra capacidad limitada para comprender nuestros orígenes.

En lo principal, Juicio a Satán no podría ser más diferente a El Exorcista y es por eso que las dos novelas pueden coexistir cincuenta y tantos años después. Se nos cuenta la historia del Padre Gregory Sargent, un hombre religioso y erudito con visión de futuro y con ideas contradictorias sobre la naturaleza humana. Pensador reconocido, que publica sus pensamientos con gran éxito fuera de la comunidad católica, hecho que no puede conciliar con su vocación. Así es hasta que la joven Susan Garth aparece en su despacho. Una vez fue una niña dulce y tranquila pero cuando de pronto Susan comienza a actuar de manera extraña, negándose a asistir a la iglesia y rebelándose contra todos los que la rodean, empiezan a preguntarse, qué demonios (nunca mejor dicho) le pasa a la joven, si es solo una niña rebelde que atraviesa un momento difícil o hay algo más oscuro al fondo. El padre Sargent es el elegido para ayudarla a salir de la oscuridad, por que él, más que nadie en el mundo, entenderá y tomará el curso de acción apropiado. ¿O no?

Si entras en el tema, vas a leer una novela aterradora. Lo pasarás mal, si entras con la mente abierta, como se debe entrar en una novela de cuyo género andas enamorado, donde descubrir una historia realmente estimulante sobre la lucha de un sacerdote contra su fe. Ambientada en 1962, llegó a los lectores antes que la novela de Blatty pero también antes que La Semilla del Diablo, de Ira Levin; de las que definitivamente puedes ver como se inspiraron en algunos detalles contados aquí. Probablemente, se adelantó a su tiempo en términos de mirar la posesión demoníaca a través de una lente de, ¿es realmente una posesión o podría explicarse a base de ciencia o psicología?.

Juicio a Satán contempla muchos puntos interesantes. También descubrí con ella que realmente disfruto leyendo libros que exploran los entresijos de la iglesia católica y que tienen sacerdotes como personajes principales. Es una especie de observación divertida. Además, me pregunto si Stephen King la leyó hace ya bastantes años, ya que aparecen nombres de personajes de novelas tempranas suyas, tales como Barlow o Halloran… (Conspiranoico que es uno).

Hay dos mundos que chocan en Juicio a Satán. Religión y llamémosla Iluminación. Ahora que lo pienso, no quiero llamarla Ciencia porque no lo es. El padre Sargent tiene ideas muy progresivas que dan forma a su comprensión del mundo. Así es como Juicio a Satán difiere de El Exorcista. Presenta la posesión demoníaca y el ritual del exorcismo de una manera completamente diferente: el padre Gregory Sargent, que piensa en Dios y Satanás en términos simbólicos, no está convencido de que Susan Garth esté realmente poseída. El exorcismo es una prueba de fe para él y teme las consecuencias del proceso para su frágil cuerpo en lugar de preocuparse por derrotar al Mal. Como decía, es una novela sobre el choque entre religión e iluminación en los años 60, época donde se empezó a gestar un fuerte liberalismo, «Carpe diem», y brotaron en USA, sobre todo, cultos a casi todo lo que se moviera y donde se alzó con el trono la adoración al Diablo. Ray Russell lo retrata aquí de forma intensa y maravillosa.

Gran novela, que se lee casi de una sentada.

Reseña: Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50. Momias, de VVAA

Por el Terror bien escrito, descrito, ese que con pocos detalles penetra en lo más profundo del ser humano y le provoca que abra mucho los ojos y de pronto mire a un lado y a otro y se sienta indefenso ante cualquier mísero ruido…; no siempre brinda. Además, tiene el poder de que por él, no pasan los años. No sé ustedes pero uno añora aquellos relatos (de los miles) leídos del género y cada poco recuerda los buenos. Y entre los buenos siempre está alguno de Theophile Gautier, un poeta, novelista y fotógrafo francés que con su La Novela de la Momia me aterrorizó una cuantas noches de verano…

Momias. Quizás hoy en día no sigan aterrando tanto por que el cine hace tiempo que abandonó ese sendero y lo reconvirtió más hacia el lado de la aventura. Pero os aseguro que leídos, el Terror gobierna bastante casi cualquier trama con un ser pútrido, vendado y despertando del sueño de los justos, acechando. Con una maldad dentro como pocos seres existen. Bien, pues en una colección maravillosa e indispensable para el buen amante del cómic de Terror, Diábolo Ediciones publica un nuevo tomo de la exitosa Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50. Tras haber disfrutado del Frankenstein, de Dick Briefer (uno muy diferente al que imagináis), Haunted Love (relatos macabros con el amor muy presente) y el recopilatorio Zombis (que habla por sí sólo); ahora trae uno centrado en ese ser de catacumbas egipcias como son las temidas momias malditas del averno. Una colección de relatos que en USA, los editores Craig Yoe y Steve Banes decidieron volver a poner en el candelero. Las mismas historias que en su día, Senado y asociaciones de padres, jamás quisieron que leyeran sus hijos.

Horripilantes historias con momias como centro del Mal en sí mismo. Con grandes autores de entonces detrás (Bob Powell, Don Perlin, Howard Nostrand, Frank Giusto, Iger Shop y Sy Grudko), y otros tantos detrás que proponen sumergirte en estas curiosas obras con esos seres vendados como protagonistas. Con tramas algunas que rozan el humor negro como ¡La prometida de la momia!, ¡Los sirvientes de la tumba!, o aventuras expedicionarias como ¡La maldición de la momia!, La momia insepulta o Misterios Desconcertantes… Una edición que Diábolo Ediciones pone en librerías y en las mejores cómictecas que se precien, por supuesto, junto a su buenos hermanos de cómic clásico de Terror. ¿La idea? Poder pasar “un mal rato”, y perderse así en historias con guiones rescatados de olvidados cómics, la mayoría inéditos en este país. Subterráneos agujeros que guardan el Mal en sí mismo, lejanas tierras malditas, sofocantes catacumbas y seres de los que se hace imposible escapar… Una edición de coleccionista a precio competente. Por que todo un género literario se levantó tras esas leyendas de maldiciones con expediciones británicas que nunca se debieron dar; por que la ambición del hombre por hacerse con los más grandes tesoros ajenos ya era el verdadero mal; por que de esas suculentas historias con grupos de valientes aventureros y estudiosos de historia del arte, sólo brotaron leyendas y extraños fenómenos que permanecieron y que nadie supo explicar. Profanar tumbas de grandes reyes, muchos dioses de la cultura egipcia adoradores del reino de los muertos… Casi que era obvio que de ahí no podía salir nada bueno.

Una edición de Craig Yoe y Steve Banes que Lorenzo Pascual trae a nuestro país. Una genial idea de ir rescatando lo que los amantes del buen cómic seguro agradecen. Antologistas que aman el cómic clásico proponiendo lo mejor de lo mejor en ediciones llevaderas, en tapa dura, ideales a las que recurrir cuando el cuerpo pida dicho exótico subgénero. Una Biblioteca de Terror que en USA ya cuenta con cantidad de entregas y que se agradece que lleguen a nuestro país.

Momias. Ese monstruo que está en el podio de los aberraciones más conocidas. Un volumen con prólogo de propio Steve Banes y una introducción de Steve Thompson. Con una selección de portadas de cómics de la época bastante chulas. Historias sobrenaturales, relatos de podridos y siniestros seres no-muertos pendientes de que dejes cada cosa en su sitio. Remover el pasado, coger lo que no es tuyo, siempre es mal asunto. Veintitrés historias nada menos, con las que deleitarse en tardes grises , de mal tiempo, frío y lluvia como las que tenemos encima. Por que si la tormenta acecha, nada como  leer una buena historia de Terror.

Reseña: Vampirella. Volumen 3, de Pepe González

Llegó por fin la tercera y última entrega del famoso recopilatorio de las historias ideadas por el autor español Pepe González para la inmortal Vampirella. Una edición conmemorativa de los mejores números publicados del personaje, después de dos tomos indispensables para los amantes del verdadero cómic pulp. Un integral que contiene veintitrés números que resumen quince tramas y que vieron la luz en aquella oscuridad de los benditos años comiqueros habidos entre 1978 y 1983. Historias que hasta el momento eran casi imposibles de encontrar.

El calor, la sangre en ebullición y terror insondable. Hablamos de la joya de la corona de la Vampirella Magazine. Una obra, un personaje, que llevaba encerrada más de treinta y cinco años en una bóveda lúgubre y aromatizada, y que gracias a estos integrales de Planeta Cómic vuelve a estar disponibles en librerías. Una dulce y atractiva a los ojos morenaza llamada Vampirella que resurge de donde nunca debió irse. Publicadas y desenterradas al otro lado del charco por Dynamite Entertainment, ahora la tenemos aquí y se cierra así la recuperación de esta maravillosa trilogía de buen cómic de Terror.

En este nuevo tomo se recogen  historias escalofriantes de la femme fatale por excelencia del cómic de horror. Aderezada con dioses míticos, seres espectrales, pueblos abandonados, tierras baldías y demonios malévolos, donde Vampirella brilla a base de gracia y sensualidad. Por supuesto, gracias a los lápices de todo un grande con fue Pepe González. Un tomo que en su primer ejemplar y segundo se abría con una introducción magistral hacia el personaje de Antoni Guiral, explicando la de problemas que tuvo el personaje para salir adelante con Pepe González, ya que el tío era un fiestero de los buenos y no cumplía plazos de entrega. Un Pepe González, sin embargo, en todo su esplendor, considerado el dibujante que mejor ilustraba chicas de todo el mundo. Así de simple, así de fuerte. De hecho, se decía que todos los dibujantes de la editorial española Toutain y muchos de la Warren, literalmente copiaban los dibujos de este señor que se nos fue en 2009. Un maestro patrio que nunca debemos olvidar, que desarrolló junto a grandes guionistas a la mejor Vampirella de todos los tiempos.

Guiones recopilados en este tomo de cierre, una indispensable edición para el amante del mejor cómic de Terror, que cierra con historias tan inolvidables como La Babosa Bestia de la Balsa del Bellaco, Un Amor Bendecido por el Infierno, Ser una Esposa en la Muerte o Un Festín de Pavor. Entre otras muchas, por supuesto. Y una que no se me va de la cabeza como Los Horrores de Ciudad Amargura, donde el dibujo alcanza cotas insuperables. Grandes guiones ilustrados a cual más brillante en dibujo y trama, aunque siendo sinceros las que se centran en la trama de continuidad basados en la familia Pendragón nunca me molaron mucho. Soy más de ver a este pibón en aventuras independientes, en luchas contra monstruos aberrantes, pueblos perdidos surgidos del averno o en cavernas húmedas enfrentándose a sectas adoradoras de seres abominables que predican con sangre humana.

Pese a leer y amar relatos, libros y cómics de Terror desde que tengo uso de razón, Vampirella fue un reencuentro tardío para mí. Si contempláis de todas-todas la apariencia de la chica natal del planeta Drakulon y la imagináis en una revista en las manos de un niño…, bueno, supongo que entendéis a lo que me refiero. Tenía que luchar contra viento y marea para obtenerlos. Me podía la curiosidad siempre eterna por el mundo de los vampiros. Y más cuando me enteré que Vampirella tuvo su primera aparición en una de esas antologías del dios de las antologías fantásticas como fue Forrest J. Ackerman. Derechos que fueron comprados para los cómics y ahí es donde el personaje despuntó con notoriedad.  Los más grandes siempre quisieron dibujar a Vampirella.

Este tercer y último volumen incorpora además toda una selección de portadas que son lienzos en sí mismos, con los que poder decorar los mejores hogares que se precien. El tuyo, el mío, como dice la canción Si nos dejan… Para los que tenemos buen gusto.