Reseña: Voodoo (1953), de Craig Yoe, Robert Farrell y Mike Howlett

¿Por qué recomendar tantos libros y cómics de Terror? Tres sencillas razones: estamos en el mes ideal (Halloween en apenas dos semanas), cada mes llegan más y más títulos (las editoriales parecen haberse puesto las pilas) y, por supuesto, es el mejor género de todos (disculpad, por ser tan cansino). Pero el Terror es el único género que, bien hecho, te mantiene en tensión, activa tu adrenalina, y si consigues disfrutarlo, lo disfrutas demasiado. Es droga. Y aunque decía que “algunas editoriales parecen haber puesto las pilas”, una que hace tiempo que se las puso y que las debió pillar alcalinas, es Diábolo Ediciones. Lleva ya un tiempo trayéndonos joyitas de Terror en formato cómic, en especial, la colección Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50, que ya va por su undécimo volumen. Pero no importa. Aunque sería lo ideal y un sueño para muchos/as, no hay porque tenerlos todos. Por ejemplo, este volumen que os reseño hoy, solo se complementa con el publicado en mayo del año pasado por estos lares y que contenía todo lo publicado en la revista famosa y extinta, Voodoo, entre 1952 y 1953 (https://www.cronicasliterarias.es/?p=9578). Llega ahora el segundo volumen recopilatorio de la mítica -y bizarra- revista, como se la ha denominado, publicada originalmente por Robert Farrell y que comprende todo lo publicada en el esplendoroso año del siglo pasado como fue 1953.

Una revista que nada tenía que envidiarle a los cómics de terror de la EC. Una recopilación de historietas de terror pulp, algunas con un tono muy naíf, y en ocasiones con una narrativa que odias que no se llegue a profundizar más en el tema. Pero donde se ven muchas de las ideas y estética que influiría posteriormente a una generación de directores de cine de terror (George A. Romero o John Carpenter, por ejemplo) o escritores (Stephen King y otros muchos) que consumieron estos cómics de niños y despuntaron con sus obras posteriormente dándoles un pasito más y consiguiendo un enorme éxito en sus carreras.

Encontré que este volumen es ligeramente mejor que la mayoría de los otros de la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. No es que los demás fueran malos. Por supuesto, que no. Solo tenéis que leer las reseñas; cada uno tiene su tema, su intringulis y, sobre todo, los “monográficos” como Haunted Horror (https://www.cronicasliterarias.es/?p=11540), Haunted Love (https://www.diaboloediciones.com/haunted-love-biblioteca-de-comics-de-terror-de-los-anos-50/) o El extraño mundo de tus sueños (https://www.cronicasliterarias.es/?p=5127) son un nivel superior a indispensables… Si existe eso. A lo que iba es, que las historias contenidas en este tomo gozan de un terror actual, y lo que es mejor aún, muchas de ellas son bastante divertidas. Es una lástima que no se conozcan más artistas específicos, ya que los créditos son casi todos de «The Iger Shop», que era un equipo de artistas y supongo que se ha perdido con el tiempo el saber cuantos y quienes fueron realmente. Me hubiera gustado saber más de ellos.

Así que dad un paso adelante, friends, y metámonos en miedos de todo tipo. El día es propicio. Plantas devoradoras de hombres, langostas que invocan demonios de Marte, alfombras poseídas y hombres cambiando de cerebro… El concepto de vudú sentí que se aceleraba, sobre todo, en los últimos números del primer volumen, pero este continúa en ese punto. El juguete de Satanás, La guillotina espectral, El terror llega a la habitación 1313, Los cráneos de la muerte, Horriblemente bella, Sangre y huesos viejos, El cuaderno de viaje de las torturas…son algunos de los títulos de las historietas que te harán estremecer de terror en este undécimo volumen indispensable.

Sangre y huesos viejos puede ser una de las historias que más me han inspirado para escribir en mucho tiempo. Extrema y gótica. Y Los cadáveres evanescentes es otra que tal anda. Pero también tenemos algunas con giros de tuerca sorprendentes (del estilo Tales from the Crypt) como ¡Ohhhh, hermano!, esencialmente una reinterpretación de la muerte de los hermanos Collyer, famosos por dar nombre a un “síndrome” (no muy lejos del de Diógenes), además de tener un parque dedicado en la mismísima Nueva York.

En el primer volumen teníamos más horror exótico: aventuras en la jungla, templos sagrados, ídolos malditos, zombis, etc. Aquí es terror más cercano, urbanita, pueblerino, costumbrista, como queráis llamarlo. Creo que vendrá un tercer volumen en el futuro que cerrará todo el contenido de la extinta revista Voodoo. Que levante la mano quien se lo va a perder…

Ah no, que no hay nadie.

Este material, nunca ha tenido mejor aspecto.