Reseña: Pelúcidar. En el Centro de la Tierra, de Edgar Rice Burroughs y VVAA

No os podéis hacer una idea la de joyitas buenas en formato cómic que está publicando Diábolo Ediciones. O sí porque estáis muy al tanto como yo. Como un puñal nostálgico hacia el corazón de muchos de nosotros, una obra tras otra que provoca babeos entre para el aficionado al Terror, la Fantasía y el más atractivo pulp que desde los 60, 70 y 80 nos tiene enganchados a la lectura de por vida. A los viejóvenes y polifrikis como yo, el consejo de compra de Pelúcidar: En el centro de la Tierra, puede resultar redundante. Pero a los que nunca tocaron novelas pulp e incluso les da reparo, pero aún así, siempre le llamaron la atención, tenéis aquí el más ligero acercamiento a lo que Edgar Rice Burroughs quiso proponer al mundo con estas aventuras.

Pelúcidar: En el centro de la Tierra es un cómic que recoge en un solo volumen varias de las historias del autor de Tarzán. Un mundo donde se trata la ambientación o el entorno de Pelúcidar, un mundo bajo nuestro mundo, una obraza labrada gráficamente por amantes del género que con los años se convertirían en maestros como son o fueron Len Wein , Dennis O´Neil, Michael W. Kaluta…, artistas míticos del cómic norteamericano, que en los años 70 y 80 adaptaron al noveno arte cantidad de tramas pulperas.

Pellucidar (Pelúcidar) fue un lugar localizado en el interior de la Tierra, imaginado por el novelista estadounidense Edgar Rice Burroughs para una serie de historias de aventuras. En un cruce entre dos de sus series de novelas, Burroughs desarrolló un episodio en el que Tarzán viajaba a Pelúcidar; una historia maravillosa. Aunque las historias publicadas en este tomo implican principalmente las aventuras del heredero minero David Innes y de su amigo el inventor Abner Perry, que utilizan un «topo de hierro» con el que alcanzan una profundidad de quinientas millas hacia el interior de la corteza terrestre, donde encuentran un mundo subterráneo habitado. Posteriormente llevarán hasta allí a distintos visitantes del mundo de superficie, como Tarzán, Jason Gridley o Frederich Wilhelm Eric von Mendeldorf und von Horst…

Señores pulperos de pro, esto tenéis que disfrutarlo. Estamos en una época dorada de publicaciones de retrospectivas de cómics. En USA, IDW y Dark Horse han estado publicando reimpresiones recopiladas de Tarzán y otras propiedades de Burroughs, pero también lo estamos viendo rescatado en cómic europeo o toda la joya clásica de los grandes autores que ese personaje en formato cómic tuvo. En nuestro país están llegando muchas de estas cositas y es el momento de no perdérselo. Al comienzo de la Edad de Bronce de los cómics, DC estaba imprimiendo varios cómics basados en las obras de Edgar Rice Burroughs. Tenían que hacer frente a lo que Marvel también hacía que no era otra cosa que sacar titulo tras titulo, historias rescatadas del tan vendido género de aventuras pulp, donde es un buen ejemplo casi todo lo que escribió Robert E. Howard. Una antología que publicó DC por entonces y que molaría muy mucho ver rescatada por estos lares fue Korak: Son of Tarzan. Tenía 52 páginas, y además del héroe de la portada, tenía dos historias de respaldo basadas en varios personajes de los libros de Burroughs, entre ellos: Pelúcidar, la que inicia este volumen. Esa antología fue renombrada no mucho después cuando se presentó una nueva novela de Tarzán donde iban a aparecer en formato literario estos personajes (¿se les escapó un spoiler?). Libros en los que poco después las sagas de Pelúcidar y John Carter también intercambiaron tramas.

Dark Horse recopiló las historias en un volumen, uno que recupera Diábolo Ediciones y que he podido disfrutar de lo lindo. Las historias están escritas por Len Wein y Denny O’Neill. En el campo de la viñeta tenemos a Allen Weiss, Michael William Kaluta y Dan Green. Grandes bateadores de la Edad de Bronce de los cómics. En la trama, dos exploradores que terminan en un mundo que nunca esperaron, donde se muestra la versión de Burroughs de la teoría pseudocientífica de la Tierra Hueca, esa que dice que existe un área en el centro del planeta, iluminado y caliente, viable para la vida gracias al núcleo fundido en su «cielo». Porque Pelúcidar está gobernado por humanos parecidos a los neandertales, así como dinosaurios y otros monstruos. Y los seres inteligentes que rigen son los mahar, una raza de seres parecidos a pterodáctilos con el don de la telepatía. Con una raza de seres simiescos que actúan como sus ejecutores. A lo largo de las historias, nuestros héroes lideran una revolución contra los mahar e intentarán encontrar el camino de regreso a casa.

Un verdadero pastelito para el amante del pulp. Cincuenta años después, todas estas historietas, son recopiladas en una edición de calidad, tapa dura, que hará las delicias de todos los seguidores del buen cómic de aventuras.

Reseña: Melvin Monster 2, de John Stanley

En la anterior reseña dije que Melvin Monster era para mí esa joyita que uno descubre de un autor famoso por otra serie. Una que parecía reservada para mí. Si bien estas viñetas clásicas son igualmente divertidas, proporcionan una sensación un poco más estructurada que lo que uno podía encontrar en La Pequeña Lulú…, también dije que estamos ante ese tipo de historias que tanto han promovido actualmente pelis como Hotel Transilvania. Esa es la idea. La de verlo todo desde el lado del monstruo. Idea que probablemente partiera como inspiración de aquí para los guionistas de Pixar.

Y es que nacido de la locura por los monstruos de la década de 1960, Melvin Monster es un pequeño hombre verde que vive con su mamá y su papá en Monsterville en una casa encantada. Su cocodrilo Cleopatra está constantemente tratando de comérselo, un monstruo en su pared lo despierta todas las mañanas, su novia Little Horror lo mete en problemas y la señora McGargoyle no lo deja entrar con normalidad en la escuela. Y abundan los humanos de espíritu mezquino, probablemente producto de la influencia de la Familia Addams o Los Monsters. Volvemos a tener un volumen con arte ingenioso, abierto de una manera que recuerda muy mucho a los primeros dibujos animados de Hannah Barbara. Las historias van desde tiras de broma de una página hasta historias de varias páginas. En este volumen, Melvin se aventura con Little Horror, inunda la ciudad, el Sr. Rosenose casi se lo come y se enfrenta a su demonio guardián en…

Debo decir que encontré este segundo volumen más divertido que el primero, lleno de humor negro, retorcido y mezquino, que me atrajo en todas y cada una de sus tiras. Una divertida colección de álbumes (aquí cuatro, cinco y seis de una colección que llegó a los nueve), con chistes y gags visuales e ilustraciones que aún gustan incluso cincuenta años después de que aparecieran por primera vez. Cincuenta años, se dice pronto. Un volumen recomendable para el amante del Terror al que también le guste revolotear en esos títulos o tramas que se brinda por el humor. Maravilloso poder tener estas viñetas en tomo recopilatorio.

Diábolo Ediciones trae a nuestro país una joyita del pasado. El tipo de cómic que parece destinado a niños pero que disfruta, por encima de todo, el adulto. Si maduras, te pudres. Eso no lo olviden nunca. Adultos que disfrutan de sus gustos sin un ápice de vergüenza o incomodidad. Y si hombre si, John Stanley (1914-1993) fue un dibujante y escritor de historietas estadounidense que llegó a ser mundialmente conocido por ser autor de La Pequeña Lulú entre 1945 y 1959 pero del que algunos ya nos hemos enamorado y recordaremos, sobre todo, por su fantástica Melvin Monster.

Como dirían en mi tierra, el encanto de este libro está descarrilado (this is off the rails!). Un regalo para todas las edades, cómic que invierte muy bien la dinámica habitual de los cómics infantiles del niño problemático al tener a Melvin como un monstruo agradable rodeado de monstruos problemáticos. Bien dibujada, ingeniosa, muy encantadora y súper recomendada serie a seguir.

¡Regalito genial para Halloween!

Reseña: El Vigilante del Umbral y otras historias escocesas de terror, de John Buchan

No sabía que esperar. Antes de toparme con esta novedad, solo sabía que John Buchan había escrito Los treinta y nueve escalones que el maestro Alfred Hitchcock había convertido en película. Pero cuál fue mi sorpresa cuando veo que la magnífica Diábolo Ediciones que tanto está abogando últimamente por publicar buen Terror en nuestro país, va y nos deleita con una maravillosa antología de relatos de este señor. ¿No tengo que recordar que Diábolo nos ha traído de vuelta los magníficos Tales from the Crypt y Weird Science, no? ¿O sí? A eso sumad la magnifíca Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50 donde se han publicado joyitas como Vodoo (https://www.cronicasliterarias.es/?p=9578) o El Extraño Mundo de tus Sueños (https://www.cronicasliterarias.es/?p=512) entre otras muchas chulas ediciones. No obstante, Diábolo Ediciones (cuyos editores parecen devorar todo lo que yo amo), también cuenta con una serie de publicaciones denominada Colección Fantasmas, donde están publicando novelas y antologías de grandes maestros “desconocidos” de este tipo de arte. Lo que me lleva a decir que, en realidad, sabía qué esperar. Paz, terror y después susto. La boca hecha agua cuando decidí ponerme a devorar este tomo durante las noches de verano pasadas.

Resulta que John Buchan era un hombre absurdamente consumado. No me queda claro cómo fue posible hacer, todo lo que hizo en el transcurso de una sola vida. Fue secretario privado del gobernador británico en Cape Colony. Fue editor de El Espectador. Estudió Derecho y fue llamado al Colegio de Abogados (como se decía antes en el Viejo Continente). Sirvió en el Cuerpo de Inteligencia Británico durante la Primera Guerra Mundial. Fue presidente de la Sociedad Histórica Escocesa. Fue miembro del Parlamento. George V lo elevó a la nobleza y lo nombró gobernador general de Canadá. Además de todo esto, Buchan se casó y tuvo hijos y de alguna manera logró escribir treinta novelas, docenas de obras de no ficción y cuatro volúmenes de poesía. Además, cualquiera que sea nuevo en Buchan puede saber que fue contemporáneo de Kipling, Wells y Chesterton y un gran admirador de su compatriota Robert Louis Stevenson. Como se representa en estos relatos que comprenden El Vigilante del Umbral y otras historias escocesas de terror, su estilo e intereses se alinean bien con los cuatro autores mencionados. Si no fue el maestro que fue Stevenson, al menos fue un discípulo disntiguido.

Las historias incluidas en esta edición fueron publicadas entre 1896 y 1928. Temáticamente, giran alrededor de la línea que divide nuestros hábitos civilizados de nuestros instintos bárbaros, nuestra moralidad social cristiana de las supervivencias paganas que flotan inquietas bajo la superficie de la cultura que alguna vez asumimos. Algunas de las historias pueden clasificarse como fábulas, otras como ficción especulativa pero, sobre todo, son tramas donde se juega con el terror psicológico y el realismo formidablemente bien. Vale la pena muchísimo haber disfrutado, en especial de joyitas como La marea del diablo, Espacio, Tiempo de verano, Los fantasmas de Standlan, Fountainblue y, por supuesto, la joya en bruto que es El Vigilante del Umbral. Pero es que además el volumen abre con una magnífica introducción al autor como es la elaborada por el señor Alberto Ávila Salazar. Una forma de llegar al autor magníficamente bien labrada que os incitará -diría- a hacerse con más obras de este genial autor apenas conocido en nuestro país.

De los relatos súper recomendados no comentaré nada para que los disfrutéis en su totalidad. Pero de otros como Tierra de nadie os puedo decir que vais a “presenciar” el poder de Buchan para usar el don descriptivo creador de ambiente siniestro que tiene. donde recuerda mucho al mismísimo Algernon Blackwood. Final épico de este relato, por cierto. El Vigilante del Umbral, por ejemplo, se basa en un estado de ánimo basado en la arquitectura (valga la redundancia) y el paisaje para sugerir lo sobrenatural sin evocarlo explícitamente. (¡Uy! ¡Se me escapó!) Cuando lo disfrutéis, me entenderéis. Y sobre La verde pradera decir que para colmo estamos ante un autor que es que capaz de llevarnos al «racismo de sangre» instintivo que llevaron «la carga del hombre blanco» en el Imperio Británico antes de la Segunda Guerra Mundial. Y hacernos sentir terror sobre eso.

Tiene de todo esta antología. Mola un montón.

Reseña: Weird Science Vol.2, de Al Feldstein, Wally Wood y VVAA

Un nuevo volumen de Weird Science…, me ha pensar que esto significa que las ventas están yendo muy bien con esta rescatada colección a todo color y en sendos volúmenes en tapa dura que está publicando Diábolo Ediciones. Porque sí. Porque colecciones como Tales from the Crypt o Weird Science fueron antologías de grandes historias, grandes mini-guiones, grandes cómics, en definitiva, el noveno arte por el que uno/a tiene que pasar para desarrollarse como buen amante del cómic. Y lo mejor es que aunque estamos ante un cómic clásico con más años que un bosque, no te va a costar ningún trabajo digerir estas historias porque no son otra cosa que comida rápida, un buen buffet de tramas cada una de su padre y de su madre, pero con grandes autores detrás. Una de las antologías clásicas más potentes que han existido en el campo del fantástico.

Weird Science fue uno de los semanarios comiqueros de la famosa línea EC Comics que tanto revuelo causó en los años 50 del pasado siglo. Si Tales From the Crypt abogaba directamente por el Terror más puro, Weird Science lo haría por la Ciencia Ficción. Incluso hubo una tercera denominada Weird Fantasy, otro título hermano que se entremezcló con ésta y que durante el mismo período de tiempo existió y tuvo menos tirón. Sin embargo, quiero dejar muy claro que, sobre todo, me encanta este título porque como ya dije una vez, Weird Science, aún contando historias de CiFi, en la mayoría de los relatos el Terror está muy presente. Y pongo el ejemplo de siempre. Estamos ante guiones más cercanos a una película de Alien que a cualquier otra space-opera que se os pueda ocurrir. Y para mí eso es bien. Una revista que durante cuatro años publicó veintidós números y que finalizó para consternación de muchos (padres de familia de entonces) con el número de noviembre/diciembre de 1953. ¡Por sólo diez centavos, oiga!

El segundo volumen de Weird Science presenta historias clásicas escritas por Al Feldstein e ilustradas por maestros artistas como Wally Wood, Joe Orlando, Jack Kamen, Harvey Kurtzman y el mismo Feldstein. Esta impresionante colección reimprime los números del semanario del #7 al #12. Pero un total de treinta y seis impresionantes historias completas de la clásica EC publicadas originalmente entre 1951 y 1952 pero algunos guiones muy cercanos a pelis que podemos ver hoy en día en cualquiera de nuestros cines. Una buena combinación de historias entre las que destaco muy mucho ¡Los alienígenas!, donde se elaboran planes de invasión contra esos terrícolas desprevenidos que somos; ¡Semillas de Júpiter!, donde un globo que contiene cincuenta semillas de monstruos aterriza en la cubierta de un avión; La Huida, donde tres astronautas que parecen destinados a morir por una fuga en su cohete idean un plan que al final se torna en desgracia; ¡La nube gris de la muerte!, donde se investiga in situ la misión de la Venus-1, una nave donde sus tripulantes han sido sometidos a algún horror y han dejado un registro de lo sucedido; Los Invasores, donde unos refugiados huyen de una lucha perdida con un régimen totalitario y cuando llegan a la Tierra pasa que…; y bueno, ¿sabéis qué? Que me han encantado el noventa por ciento de las historias así que para que seguir destripando. ¡Corred y disfrutad! Son delicias del cómic de CiFi, una tras otra. Y despuntando Wally Wood en casi cada uno de los cómics. Jamón de cinco jotas en el plato.

La publicación de Weird Science es otra celebración. Que vuelva a estar cada poco esta joya del cómic fantástico en nuestras librerías es para festejarlo. Más que nada, porque muchos de nosotros pensábamos que esto jamás volvería a verse y mucho menos en este formato y a color. Otra gran reimpresión de los cómics EC difíciles de encontrar. Y no importa cuáles sean tus gustos, la EC lo tiene cubierto. Un maravilloso arte y Fantasía, CiFi, Romance, Western, Crimen, Horror y, por supuesto, Terror; todo dentro de la misma ensalada. E insisto: la parte más interesante de poder leer esto ahora es ver la enorme influencia que tuvieron estos trabajos en cine y televisión, historias que incluso influyeron en la gloriosa joya de la televisión como fue la serie The Twilight Zone, de 1959.

Una joya en bruto.

Reseña: Voodoo (1952-1953), de Craig Yoe, Robert Farrell y Mike Howlett

Lo ideal de todo esto, lo que tengo súper claro es, que la oportunidad que le está dando Diábolo Ediciones al verdadero fan del Terror es tremenda. Los mejores cómics de la historia, los grandes clásicos que nunca llegaron a este lado del charco, los imperdibles que se perdieron con el tiempo… Todos y cada uno de ellos recogidos en sendos y gloriosos tomos en tapa dura por edición, colección, años o publicaciones donde vieron la luz. Todos en una genial y eterna colección como es la Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50. Además de que también están rescatando los Tales From the Crypt y las Weird Science a todo color… Pero bueno ahí no entro que el babeo ya se convierte en riachuelo.

¡Voodoo te ha hechizado! Tenemos por fin en nuestro país uno de los cómics Pre-Code más extraños, geniales, rarunos, extraños y sangrientos de la historia del Terror dentro del noveno arte. Un tipo de cómic duro en tiempos que se imprimió originalmente en Canadá y se importó a USA, dicen algunos que por un intento de evitar la censura (¿probablemente merecida?) de aquellos años de posguerra, entre-guerras, en definitiva, MIEDO. Pero ideal para los amantes de las historias horripilantes donde el sexy Good Girl Art en cuanto al tema gráfico ayuda bastante. De la mano del maestro de la vieja escuela Matt Baker y sus asociados del infame grupo de horror los denominados en su día The Iger Shop, en este caso.

Dentro de la colección que Diábolo Ediciones publica, Voodoo correspondería al noveno volumen dentro de la Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50. Recopila los primeros números de la mítica y bizarra revista publicada originalmente por Robert Farrell a principios de aquella década. Para muchos, las mejores historietas de terror publicadas después de las que vieron la luz en la EC. Un volumen de casi doscientas páginas llenas de espeluznantes cómics de pulp-fiction como Zombie Bride, The Weird Dead y The Crawling Horror. Un volumen que incluye clásicos pre-Code como They Couldn’t Die!, Torture Travelogue, Vanishing Cadavers, Voodoo Canvas, Good Bye World!, Satan’s Plaything, Blood Revenge y Skulls of Doom. Así que anímense, friends, tenemos horrores y males de todo tipo. Plantas devoradoras de carne humana, langostas invocando demonios de Marte, alfombras poseídas, hombres cambiando de cerebro, mujeres perdidas en cementerios, una estantería llena de calaveras en la parte de atrás de la mansión de un ricachón… Cómics rápidos de leer y que son tan divertidos como chiflados. Y que en sensaciones. me recuerdan bastante a un placer culpable que tengo cuando leo mínimo uno o dos al año, mis queridos cómics de Terror de ATLAS, que son menos conocidos pero que también están al nivel de los de la EC.

Ahora una cosa IMPORTANTE. Este volumen de Voodoo se indica que correspondería a lo publicado en dicha revista entre los años 1952-1953. Pero no es otra cosa que el segundo de los tres volúmenes publicados por Craig Yoe y su equipo de rescatadores. Y está claro que por eso cuadra bastante bien dentro de la colección Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50. Pero a ver, a ver, a ver. ¿Existieron dos volúmenes más de esta colección denominada en USA, The Complete Voodoo? Sí.  Repito. Este que os reseño y que recién publica Diábolo Ediciones correspondería al Volumen 2. El segundo de tres. Repito. A ver, a ver, a ver, amigos de Diábolo Ediciones, por favor, por favor, por favor, no nos hagáis esto. Queremos más. El zombie sediento de sangre y cerebros siempre quiere más. El vampiro…, bueno, ya sabéis. Así que por favor, por favor, por favor, sé que quizás no tendrían cabida dentro de la Biblioteca…, o sí, no lo sé. Pero por el Amor del Mal tenéis que publicar los otros dos volúmenes. Tenemos que dejar esto cerrado. Tenerlo todo-todito-todo de la extinta Voodoo. Es de ley. En la época de los integrales, en la época de los omnibus… Dioses. Donde uno/a se lo puede llevar todo de una colección casi con un pago… Uno no se puede comprar un chalet junto al mar sin ventanas. ¡Queremos más! ¡Tenerlo todo-todito-todo de publicaciones así! ¡Ansia viva!

Este volumen recopila los seis primeros números de la revista Voodoo y cuenta con una fascinante introducción del especialista Mike Howlett que añade todas las portadas de las revistas originales.

ADVERTENCIA: ¡ESTE CÓMIC NO ESTÁ APROBADO NI POR LA ASOCIACIÓN DE PADRES, NI POR EL GOBIERNO, NI POR EL COMICS CODE AUTHORITY. Esto les hicieron poner en la portada. Así lo presentaban. Venga ya, hombre. ¡Venga, ya!

Manjar de manjares para el fan del Terror.

Reseña: Evil Dead (Posesión Infernal). Edición 40 Aniversario, de Mark Verheiden y John Bolton

Aunque es una historia que he contado mil veces creo que no lo he hecho nunca en ninguna reseña. Yo vi Posesión Infernal (Evil Dead) por primera vez con diez u once años. Mi mejor amigo de entonces tenía unos padres bastante sobrados de dinero y eran los únicos del barrio (sí, del barrio) que tenían un video Beta. Algunos sabrán que los primeros videos en llegar a nuestro país fueron los Betas porque poco después aparecieron los VHS y derrocaron todos los demás sistemas por completo. La cuestión es que el padre de mi amigo era de las pocas personas de entonces que iban a videoclubs e incluso compraban si les apetecía alguna película. Alquilarlas tenía un pase pero comprarlas… ufff decían que costaban entre 6.000 y 10.000 pesetas. Y esto, para principios de los 80, era una pasta. Vuelvo a la cuestión: la cuestión es que un día con mi coleguita en cuya casa andabamos solos muchas veces porque sus padres y hermanos apenas paraban durante el día, me dice: Hoy ha traído mi padre dos pelis dos nuevas y las ha puesto ahí (me sañaló el altillo de un mueble). Sabíamos que cuando esto sucedía o eran pelis porno o eran de terror. Él y yo andabamos locos por las pelis de terror, por supuesto. Las porno sí, ya sabéis…, pero las de terror se prohibían bastante entonces a los niños. Y obviamente mi amigo y yo, sentíamos una atracción especial por ellas. El caso es que la vimos. Sentados juntos en el sofá, cagados de miedo, en un día lluvioso como los que tenemos ahora por Andalucía. Tan cagados de miedo estábamos que llamaron a la puerta varias veces y nunca abrimos. Mi familia tiene llave…, decía Paquito con ojos inyectados en sangre. Como veréis, un día que no he podido olvidar. Y han pasado casi cuerenta años de ello…

Ahora decidme si no era indispensable que tras ver que Diábolo Ediciones en su magnífica labor de reediciones y recuperaciones de geniales cómics de Terror, decidme, si este que os escribe no iba a hacerse con la edición especial 40 Aniversario de Evil Dead en formato cómic que se publica por primera vez en español. Y eso que es extraño darse cuenta de que Evil Dead ya tiene cuarenta tacos, una película que, para muchos, catapultó su interés al cine de horror por no decir gore. Además, es bastante notable decir que la película se mantiene bien después de los años sabiendo a lo que te diriges, con el presupuesto que se hizo y con un jovencísimo Sam Raimi en guión y dirección… Antes de El Proyecto de la Bruja de Blair, fue la peli más rentable de la historia. La creatividad de Sam Raimi y la bravuconería de Bruce Campbell que nos demostraron que Evil Dead es prácticamente una institución dentro del género de horror visual. Sin embargo, de todos los títulos que salieron a posteriori, solo ha habido una expansión a la historia que haya sido autorizada oficialmente a la película original. Y es este cómic que hoy os traigo escrito por Mark Verheiden (Ash Vs. Evil Dead, Battlestar Galactica) con arte de John Bolton (God Save the Queen, Harlequin Valentine). Una miniserie de cuatro números que Dark Horse Comics en USA reunió en un solo volumen para celebrar el 40 Aniversario (se lanzó el 26 de octubre de 2021) y que por fin se publica en nuestro país.

¿De qué trata? La trama sigue a la primera película, que presenta a Ash y sus amigos los no-muertos con poderes sobrenaturales que prosperan provocando el caos. Además, el escritor Mark Verheiden intercala la personalidad ingeniosa de Ash Williams como narrador en primera persona; una ligera variación del original que muestra un trabajo que no es otra cosa que una carta de amor a la primera película y al fandom que empezó a publicarse tras el enorme éxito del film. A mi parecer, una forma genial de acercarse a los pensamientos de Ash, este personaje que muchos amamos desde entonces. Y eso que sabemos que el genial personaje al que dio vida Bruce Campbell realmente no comenzó a echar raíces hasta la segunda película y solo se consolidó formalmente en El Ejército de las Tinieblas (Army of Darkness). Otra joyita. Mark Verheiden entiende todo esto y crea una trama aquí que demuestra comprensión y crea equilibrio entre terror, drama y comedia y se ejecuta a la perfección el homenaje que se pretende.

Y como habéis visto nada más de la trama os voy a contar. Disfrutadla a tope vosotros mismos. Solo diré que los momentos emocionales dirigidos a lo que sucede con Linda os pondrán el vello de punta a más de uno. Así que si te encanta Posesión Infernal o el Terror en general, esto es un regalo para ti. Supongo que todos tenemos “una historia” con Evil Dead. Suele pasar con las buenas tramas; llegan a ti como una flecha, se te clavan y el óxido se queda en tu sangre para siempre.

Reseña: Tales from the Crypt Vol.2, de VVAA

Como no volver a la mejor serie de cómics de Terror jamás creada. Es buena noticia -siempre lo es- ver que una editorial como Diábolo Ediciones sigue adelante con esta colección que nunca debió dejar de estar disponible en librerías. Os lo digo, en serio:

EL MEJOR CÓMIC DE TERROR JAMÁS CREADO

Eso y no otra cosa es Tales from the Crypt. Tomos, volúmenes, antologías para degustar al ritmo lector que uno demande. Y ahora en formato grande, a color y en una edición de calidad que no merece menos gracias a dicha editorial que no para de sacar joyitas del mejor género de todos en nuestro país. Insisto: la publicación en gran formato de Tales from the Crypt en nuestro idioma y a todo color, no es otra cosa que una muestra del gran momento de recuperación de grandes títulos comiqueros que estamos viviendo. ¿Quién iba a pensar que esto podríamos tenerlo en nuestras manos en estas condiciones? Poca fe tenía pero bueno, a veces, los sueños se cumplen.

Solo a veces.

Como alegé en la reseña del anterior volumen, la lectura de Tales from the Crypt es volver a mi infancia de nuevo. Regresar a una de las piezas del puzzle que me hicieron como persona amante del género de Terror. Historias que pese a sus años no envejecen porque el matar, el asesino que acecha, el fantasma, el monstruo que sale de la ciénaga… son hechos inmutables que nunca se alejarán todo lo que quisiéramos del ser humano. Eso quisiéramos. Son maldiciones que van con nuestra condición, con nuestra especie tan rodeada de miedos, muchos todavía que no podemos explicar. Y a eso se dirigen los cuentos que vamos a encontrar en Tales from the Crypt. Pues, ¿cómo va a pasar de moda el Terror? Saldrán nuevos miedos (pandemias, virus…) pero qué digo nuevos, ¿acaso de verdad creéis que en la Edad Media que se moría uno/a de un resfriado no había miedos? Imaginaos en aquella época viendo a una persona con toda la napia llena de mocos verdes (¡No había cleenexs!). ¿Verdes? ¿Qué era esa cosa gelatinosa y verde que tenía el vecino en la cara? ¿Llegó del cielo o algún animal se lo pegó en ese establo en el que pasa tantas horas? Tengo muy claro que muchas veces el miedo lo creamos nosotros mismos; cerebro poderoso y tal, que no controlamos y que es capaz de “crear cositas” en nuestra ausencia consciente. Pero os aseguro que otras veces no. Son hechos sobrenaturales a los que no podemos o no sabemos responder todavía. Esa búsqueda intensa del ser humano por darle una explicación a todo, ¿no? Unos pobrecitos es lo que somos. Nunca se va a conseguir.

En fin, parece que he dejado para un san-viernes hacer reseñas sobre el género que amo. Y que menos que hablaros en una de ellas de este segundo volumen de la colección, otra joyita a tener en cualquier cómicteca que se precie. Este volumen contiene los números #23 al #28 de la colección, cada uno contenedor de cinco historias. O sea, un montón para disfrutar con guiones que fueron publicados originalmente entre abril de 1951 y marzo de 1952. Con Johnny Craig, Al Feldstein, Wally Wood, Harvey Kurtzman, Graham Ingels, Al Williamson, Reed Crandall, Bernard Krigstein y un largo etcétera, dándolo todo, muchos en sus inicios, otros grandes maestros que ya nos dejaron pero cuya obra ha quedado grabada para la historia del cómic. Como bien alega la sinopsis editorial: historias perturbadoras, horribles y, en conjunto, fascinantes con cadáveres putrefactos, miembros desmembrados, necrófagos de cementerio, víctimas aterrorizadas, muertes violentas, orbes sangrientos colgando de cuencas sanguinolentas… Añado que, en un porcentaje muy alto, historias que se te quedan grabadas para toda la vida. ¿O soy el único que estando con la familia o amigos ha dicho: mira, cómo en aquel capítulo de Historias de la Cripta?

Pero sí friends, historias inolvidables como ¡Sesión de Espiritismo!, ¡Judy, estás muy cambiada! o ¡Al rojo vivo! Y otras con las que tener pesadillas como ¡El Regreso!, ¡Qué le corten la cabeza! o la que cierra el tomo, El muñeco del ventrilocuo. Pero maravillosas diría que todas. ¿Típicas algunas? Tened en cuenta que esta colección fue referente lector de grandes escritores como Ray Bradbury, Stephen King… y de guionistas o directores de cine como Steven Spielberg, entre otros. La fuente de muchos guiones, libros y películas posteriores está aquí. O sea, que de clichés nada. Este es el pico de montaña donde comienza a bajar el manantial. La palabra indispensable, se me queda corta.

Reseña: Melvin Monster, de John Stanley

En su constante publicar de joyitas de cómic de Terror, Diábolo Ediciones trae a nuestro país una joyita del pasado como es Melvin Monster. Humor y horror, esa mezcla que si está bien hecha es puro flipe por las sensaciones que deja. Como he leído por ahí: Melvin Monster es un puntazo de buena fe. El tipo de cómic que parece destinado a niños pero que disfruta, por encima de todo, el adulto. Y añado yo:  por encima de este, el fan, el friki, el amante del buen cómic clásico que algunos llevamos dentro. Saca a la luz el niño que está en nuestro interior, ese que si le ayudas y le das «comida», nunca se va. Recordad friends, que nunca debéis dejar ir la juventud, el saber difrutar de todo, es bien. Si maduras, te pudres. Eso no lo olviden nunca. Adultos que disfrutan de sus gustos sin un ápice de vergüenza o incomodidad. Melvin Monster es disfrute y al que no le guste que no mire, como decía la canción.

Volviendo al sendero reseñil, lo que es interesante para mí es cuán frenéticas y maníacas son estas historias. Especialmente, en comparación con los cómics por los que Stanley es más conocido. ¿Qué no le conocéis? Si hombre si, John Stanley (1914-1993) fue un dibujante y escritor de historietas estadounidense que llegó a ser mundialmente conocido por ser autor de La Pequeña Lulú entre 1945 y 1959. Aunque algunos viejóvenes de por aquí conocimos la serie animada en TV en los años 80. Si bien era conocido por escribir guiones, Stanley también dibujó muchas de sus historias, incluidos los primeros números de Little Lulu y su serie derivada Tubby. Su especialidad eran los relatos humorísticos, tanto con personajes licenciados como de creación propia. Fue definido por grandes críticos como «el dibujante más consistentemente divertido». El maestro C. C. Beck (co-creador de Capitán Marvel) comentó en su día: «Los únicos libros de historietas que disfruté de pequeño venían de la mano de Stanley. La pequeña Lulú y el Pato Donald».

Melvin Monster es para mí esa joyita que uno descubre de un autor famoso por otra serie. Una que parecía reservada para mí. Si bien estas viñetas clásicas son igualmente divertidas, proporcionan una sensación un poco más estructurada que lo que uno podía encontrar en La pequeña Lulú. Se gasta la misma cantidad de tiempo en la preparación que en la entrega del cebo pues aquí Stanley simplemente apila ideas una sobre otra que son maravillosas para desplegar desde ahí a otros «senderos». Refleja las mismas sensaciones que tenía de pequeño cuando leía las revistas MAD. Un cúmulo de ideas por desarrollar -café, cacao o azafrán-, las especias más preciadas en esencia. Y una tras otra. Una tras otra. Donde esplenden además las virtudes del personaje (el pequeño monstruo solo quiere ser amable, horrorizando a sus padres, y a la comunidad de monstruos en general) lo que conduce a capítulos llenos de inspiración que si en principio pueden parecer ridiculos, al poco, te ves inmiscuido en el proceso de cambio y quedas atrapado/a y maravillado/a para siempre. Os lo aseguro. Y siempre que améis el Terror en todas sus formas, por supuesto. Como cuando Melvin sin darse cuenta hace saltar por los aires a su propio colegio, para alegría de mamá. Pero el talento y el sentido de la oportunidad de Stanley hacen que todo parezca fresco y atractivo. ¿Estamos hablando del tipo de historias en la que el monstruo hace cosas malas porque lo malo es acto ejemplar para ellos, justo al contrario que para los humanos? Sí, es ese tipo de historias que tanto han promovido actualmente pelis como Hotel Transilvania. Esa es la idea. Pero aquí estamos ante la fuente de esa idea. Y es maravilloso poder tener estas viñetas, este tomo recopilatorio en mano.

Por poner alguna pega, mi única queja es la falta de información de fondo o introducción. El diseño de este volumen es encantador y aprecié mucho la decisión de darle a la reproducción un aspecto amarillento, como si estuvieras leyendo cómics antiguos originales. Pero me frustró que no proporcionaran (a mí y, sobre todo, al lector que llega de nuevas y es flojete para investigar) más información, por minúscula que fuera, sobre los orígenes de la serie. Únicamente se añadde una breve bibliografía de Stanley al final. Pero esto pasa porque Diábolo Ediciones nos tiene muy mal acostumbrados. Siempre nos mete en sus volúmenes información a cascoporro que es muy agradecida de tener, leer y conservar. Cada tomo-joyita normalmente viene repleto de información. Pero a lo que vamos. Amigos amantes del buen cómic, no os lo perdáis. Un brindis al Terror mezclado con humor.

Reseña: El que Roba a los Muertos y otras Historias de Terror, de Lou Cameron

Nunca me cansaré de dar las gracias a las editoriales que lo hacen bien. Y digo «bien», en todos los sentidos. Por que aparte de publicar obras en buenas ediciones y en formato de calidad (difícilmente deteriorables), el objetivo certero, la punta de la lanza siempre debe centrarse en la obra en si. Lo que se publica, cómo se publica pero qué clase de título traen de nuevo a la vida, a la actualidad, al inmenso mundo de novedades. Rescates de libros, cómics, historias, que jamás pensaste poder volver a disfrutar fuera de legajos que se deshacen con el calor de una mano humana… Obritas como el nuevo tomo El que roba a los muertos y otras historias de Lou Cameron, que recién publica la siempre genial Diábolo Ediciones. A poco que compartas el gusto por el género de Terror clásico, el bueno e indispensable; editorial de la que no deberías quitar ojo nunca entre sus nuevas publicaciones.

El que roba a los muertos y otras historias de Lou Cameron es puro amor por el buen género de Terror. Algo que muchos compartimos con el editor de esta colección de tomos denominada Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50. Terror clásico y que ahora muestra el trabajo de Lou Cameron para una de las editoriales en su día de renta más baja de los años 50, pero una que también fue subestimada por muchos fans de los cómics y por la que terminó enamorándose mucha gente. ¿Concretamente? Mucha culpa tuvo el arte de Lou Cameron, que es sorprendentemente surrealista con un talento para dibujar seres espectrales, fantasmas y muertos que es de lo mejor que se puede encontrar dentro del mundo del noveno arte. Y como Craig Yoe lo sabía, se fijó en él como uno de los pilares de esta colección. Creando otro volumen, otra de las joyitas que gracias a Díabolo Ediciones podemos encontrar en nuestro país. Véase su genial colección entre los que se encuentran ya titulazos como Haunted Love, el Frankenstein de Dick Briefer, Zombis, Momias, Criaturas del Pantano, Fantasmas…, y un potente etcétera que creo que está por venir. Al que se une como octavo volumen esta maravilla que es El que roba a los muertos y otras historias de Lou Cameron.

También se ofrece un poderoso articulo, a modo enciclopédico, sobre la vida artística (y a veces, íntima) de Lou Cameron. Todo de la mano del antologista Craig Yoe. Excelentes comentarios que acompañan y brindan un análisis contrastado de las técnicas de Cameron, que están vagamente inspiradas en el arte surrealista. Y una breve descripción de su trabajo como escritor posterior fuera del mundo del cómic. En mi opinión, este volumen tiene quizás el mejor arte de todos en la línea Horror Library. Creo que para el que nunca haya oído hablar de él, se va a enamorar. Insisto en esta palabra-verbo porque es una consecuencia. Además, encontraréis al final, historias que os marcarán y permanecerán en vuestra memoria por mucho tiempo. Estoy seguro. Es un arte… probablemente el mejor jamás visto fuera de los cómics de Terror tan famosos de la EC, donde la calidad del dibujo fue apoteósica. En un momento dado se llega a decir que si Lou Cameron hubiera trabajado para EC probablemente habría terminado siendo considerado como uno de los mejores artistas de la Edad de Oro. Y realmente, después de leer este volumen, estoy de acuerdo. No es sólo su trabajo de línea -que estaba muy por encima del promedio de aquellos años-, sino su uso del diseño de la viñeta, los ángulos de cámara, planos secuenciales (fijaos en la viñeta del Dragón). En momentos, recueda al trabajo de Will Eisner, así como a lo que era capaz de hacer Jim Steranko años después. Se podría decir que Cameron fue influenciado por el movimiento de arte surrealista de la época, arte que parecía sacado (¿prestado?) del maestro Salvador Dalí. A ese nivel llega.

Por lo tanto, un nuevo volumen refrescante con un arte innovador y con historias como La noche en que las estatuas caminaron o Las 5 vidas de Otto Marlin; terror sobre el que seguir pensando días después de su lectura.

Súper recomendable este volumen, sobre todo, por la originalidad que muestra.

Reseña: Holms y Piorot. El Caso de los Cadáveres Exquisitos, de Jali

En la última convención a la que asistí de literatura fantástica me preguntaron qué tipo de Ciencia Ficción me gustaba. Contesté que brindaba mucho por la que va mezclada con humor. Del tipo: Sin noticias de Gurb, Los viajes de Tuf, Guía del Autoestopista Galáctico… Pero en realidad, en mi fuero interno, se clamaba a gritos que aunque amo el género de Terror por encima de todas las cosas, en realidad, una buena historia de humor siempre me hace tilín. Se mezcle con el género que se mezcle. Y es cierto que soy mucho de humor irónico, inglés, en definitiva, me encantan las bromas más sutiles o el tan famoso humor negro. Por eso, jamás hubiera esperado poder leer una obra con Sherlock Holmes como protagonista, un folletín gráfico sarcástico como es Holms y Piorot, donde el autor patrio Jali crea un cómic brillante.

¿Qué no conocéis a Jali? Jali (seguiré llamándolo con su nombre artístico) estudió Bellas Artes en la universidad de Barcelona. Comenzó publicando historietas en la revista Mala Impresión. También publicó en otras revistas y fanzines como Amaníaco, La Comictiva o La Guía del Cómic. Su primera gran publicación fue en 1999 cuando Billete de ida al espacio, fue editada por Amaníaco. Un autor y diseñador con un toque muy original. De esos que con dibujos sencillos muestran una enorme profundidad. Y es cierto que sus ilustraciones en blanco y negro, simples en principio, tienen cierto aire a los primeros trabajos y planteamientos estéticos con los que se iniciaba Tim Burton. Pero comparaciones aparte, su dibujo esplende y es atractivo como pocos. Casi que provocan una sonrisa inevitable con los detalles.

Jali, con Billete de ida al espacio, fue candidato al Premio Autor Revelación en el Saló Internacional del Cómic de Barcelona. Una obra a la que le siguió Igor Mortis, editada por Undercomic, con una ambientación cercana al género de Terror (obra que llevo años buscando). No mucho después ya publicó con grandes editoriales de nuestro país como Astiberri. Y en 2008 participó en un cómic editado por Warner España que acompañaba al disco Mentiroso, mentiroso del músico Iván Ferrero, donde adaptaba algunas canciones del artista.

Holms y Piorot es un claro homenaje a los dos más grandes detectives que la literatura ha creado. Los personajes por excelencia de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie, para más aclaración. El Caso de los Cadáveres Exquisitos es una historia que se presenta como si no fuera la primera donde se ven inmiscuidos estos dos trasuntos de detectives universales. Y eso me lleva a querer leer más historias de estos dos tipillos como protagonistas. La historia comienza con un policía patrullando un parque londinense, y avisando a los transeúntes que el parque está a punto de cerrar sus puertas. Un hombre descansa plácidamente en un banco, tapado con unos viejos periódicos y su aparente sueño se ve interrumpido cuando el policía le remueve para decirle que salga del parque. En ese momento, su cabeza cae rodando. Ahora le tocará el turno a Holms y Piorot. Descifrar un misterio donde el horror hace acto de presencia. Donde tendrán que juntar sus virtudes y sus precariedades para dar sentido al asunto. Y aquí es donde entra el humor tan destacable que rezuma El Caso de los Cadáveres Exquisitos.

La verdad es que no encuentro mejor manera de presentar la obra que la sinopsis editorial que Diábolo Ediciones plantea. Una editorial que, por cierto, no para de traernos grandes obras comiqueras a los fans del mejor Terror ilustrado. Aunque también gozan de la Colección Fantasmas, un sello donde publican cada no mucho, relatos y antologías de grandes autores clásicos del género. Obras inéditas muchas.

La obra de Jali es distinta, alegre y agradecida a los ojos. Un autor con todas las papeletas para dar el gran salto al mejor cómic europeo. Un autor que todos debéis descubrir.